2.2 Positive behaviour support
2.2.4 Implementing SWPBS
2.2.4.5 The tertiary support
Chacho Liempe(2)
Es una alegría saludarlos a todos. Sé que hay gente de distintos luga- res, de otros países, viejos compañeros y compañeras que andan por ahí. Voy a tratar de ver cómo puedo hacer para resumir.
Yo soy mapuche, pertenezco a una organización mapuche que se extiende a lo largo de lo que es la provincia de Río Negro. Hoy nosotros, la gente mapu- che, decimos “lo que es Río Negro hoy”, “lo que es Argentina, lo que es Chile hoy”, y nunca vamos a aceptar que no es territorio mapuche, que abarca varias provincias de lo que es Argentina, y una región bastante grande de lo que es Chile hoy.
En la organización a la que pertenezco, en el año 92 tuvimos la posibilidad de conocer a otras organizaciones, a otros pueblos que luchan a lo largo del conti- nente, y la importancia que le damos a eso es que nos dio muchísimos elemen- tos, que nos permitió comprender con más claridad el mundo donde estamos. El pueblo mapuche nunca dejó de pelear, porque a veces hasta el silencio es una actitud de lucha, si ese silencio es pensado que tiene que ser así. El pueblo mapuche, cuando el Estado Argentino manda a sus tropas respon-
1. Intervención en el Taller de Talleres 2009
diendo a los grandes intereses, en ese momento más que nada respondiendo a la Corona Británica, para buscar nuestro exterminio, nuestros mayores nos dejaron este compromiso de cómo se defiende el territorio, y cómo se de- fiende la vida, la forma de vida, y esta palabra bastará, siempre va a estar en los pueblos originarios.
Se llegará a comprender lo que significa, si se tomara conciencia, si se pudiera encarnar en todo lo que es la palabra vida. El estado argentino nos invade, se apropia del territorio, y nos lleva a una vida de exigencia en un mundo, una cul- tura, una vida completamente desconocida para nosotros. Tuvo que pasar bas- tante tiempo para comprender su funcionamiento. Nuestros mayores tuvieron que soportar cosas muy dolorosas desde que fue instalado el estado argentino en nuestro territorio, hace un poquito más de 100 años. El pueblo mapuche hace un poquito más de 100 años que perdimos la libertad, y el estado argenti- no va a cumplir ahora 200 años. Fíjense que no son tantos tiempos.
En el caso nuestro, en mi caso personal, yo conocí a mi abuelo que estuvo durante la guerra, soportando la guerra esa, la invasión por parte del estado argentino. El estado argentino se instala en nuestro territorio, establece una forma de funcionamiento que no tenía la gente nuestra la forma de entender- lo. Existe primeramente el asentamiento. Nosotros somos un pueblo nóma- de, nuestro territorio es amplio y siempre fue transitado a lo largo y a lo ancho de nuestro Wallmapu por nuestros mayores. Estamos de un lado y del otro de lo que es la cordillera. Entonces tenemos nuestra historia, nuestra propia historia familiar, y nuestras familias todavía hoy están de un lado y del otro de la cordillera que hoy divide a Argentina y Chile.
El estado argentino va exigiendo, primeramente el asentamiento, que la gente nuestra se asiente en un lugar. Busca la destrucción de nuestra forma organi- zativa. Con la invasión matan y destruyen a nuestras organizaciones, matan a nuestros mayores, buscan la muerte de las gentes importantes como son las machis, la gente que mantiene el conocimiento y la cultura, y la va transmi- tiendo, esenciales conocimientos para comprender la forma de vida y la com- prensión del mundo que tenemos como pueblo. Buscan nuestro exterminio. A lo largo de casi 100 años en el territorio, en los pedacitos de territorio
en los que tiene que vivir nuestra gente, que son los más áridos, porque las mejores tierras se quedaron los jefes del ejército, la corona británica… lo que compra, no hace muchos años Benetton, un empresario italiano, y los comerciantes, esta gente que va detrás de los ejércitos, todavía con la sangre de nuestros mayores calentita, se instalan y se aprovechan a lo largo de todo el tiempo en que nuestra gente fue adquiriendo una forma de trabajo. Es una exigencia. La gente se ocupaba de la crianza de animales, chivos, ovejas, todo eso, y estos personajes van y utilizan el conocimiento del comercio que nuestra gente no tiene, con el apoyo pleno del estado argentino, a través de las instituciones: jueces de paz, comisarios, docentes, y se van apropiando de lo que otra gente produce. Directamente se van apropiando de la tierra que les había permitido el estado ocupar.
Así que se busca nuestro exterminio, nos exigen cambiar completamente de vida, y sobre el espacio que estábamos nos siguen arrinconando. Ésta fue una constante durante 100 años. En los años 80/90, más que nada 80, donde hay un crecimiento notable a lo largo del continente de las luchas campesinas, de las luchas de los pueblos originarios, en el caso nuestro no existíamos para el mundo, el pueblo mapuche no existía... En lo que es Chile hoy, la gente nues- tra tenía más visibilidad, en el caso de lo que es Argentina no existíamos, el estado argentino trabajó a través de todas sus instituciones para que nosotros no existiéramos. No existíamos en los papeles, no existíamos en los tratados, no existíamos en la mentalidad y en la decisión política de los gobernantes del estado y sus provincias. Pero hay una cosa que no se sabe, o no quieren entender: los pueblos, si no se los extermina totalmente, es muy difícil que no vuelvan; y eso es natural, es completamente natural. Entonces nosotros, por esa naturaleza que nos permitió resistir continuamente, manteniendo nues- tra identidad, gran parte y fundamentalmente los mayores de nuestro pueblo, hace que en esos años empecemos a mostrarnos.
No teníamos organización, pero sí en el corazón nuestro rondaba esa bronca, ese sentimiento ante la discriminación, el desprecio, el despojo constante, el in- sulto constante. Porque por más que hayan querido olvidar, nunca faltó alguien que recuerda, “negro de mierda”, “indio de mierda”. Esas palabras tan fuertes,
tan sucias, ayudaron. Ahora no pueden decir que no existimos, porque también ellos aportaron a que nosotros mantengamos la sangre calentita.
Surge por naturaleza de los pueblos que pasáramos a juntarnos, y lo repito por- que siempre se utiliza que hay gentes, partidos políticos, que van buscando que nosotros nos organicemos y salgamos. No, nosotros salimos por decisión propia, por necesidad propia salimos los pueblos, y por naturaleza propia. El pueblo mapuche hoy se muestra al mundo.
Lo que sí recuerdo, es que el haber conocido a gentes de otras organizaciones, por ejemplo a los Sin Tierra de Brasil, organizaciones que en su relación per- mitieron ir comprendiendo más lo que es ideología, las distintas ideologías del mundo, el funcionamiento del sistema, los distintos sistemas, pero más que nada el sistema capitalista, de cómo nos oprime; eso nos ayudó a com- prender algo muy importante, que es que la cuestión no es de raza, la cues- tión es ideológica. Pero también, como la cuestión es ideológica, se tiene que entender que los pueblos existen. Los pueblos existen y no se puede negar: nosotros existimos.
Esto nos fue llevando a que nosotros entendamos, ordenemos pensamientos, para empezar a buscar el camino que nos lleve a ir generando el espacio nega- do en la vida. Y si hay discusiones, hubo discusiones, y habrá discusiones… si generamos una cosa distinta a este sistema ¿qué pasa con nosotros?
En muchos espacios como éste, hace bastante tiempo ya, 10,15, 20 años atrás, decíamos: “compañeros es importante que dialoguemos ahora, que entien- dan que existimos, que tenemos pensamiento propio y tenemos derecho a la vida. Entonces dialoguemos ahora, conozcámonos ahora”.
Como mapuche, como pueblo mapuche, venimos diciendo hace tiempo: “queremos conocernos, que entiendan quiénes somos y qué reivindicamos, por qué luchamos, que no se repita lo que pasó en los años 70”. Matan a algu- nos, secuestran, desaparecen a alguien, y la sociedad dice “por algo será, algo habrá hecho”, porque no teníamos en ese momento información de lo que pasaba. Entonces no queremos que suceda lo mismo, y ya está sucediendo. Cuánta gente en este país comprende la muerte del hermano Javier Choco- bar, al que hicimos homenaje recién, cuántos van a entender.
Entonces nosotros queremos dialogar ahora, conocernos ahora y pensar un mundo completamente distinto ahora, porque en eso estamos completamen- te de acuerdo. En el caso nuestro, en la organización, en el año 2000, en el “que se vayan todos”, estábamos completamente de acuerdo, estábamos contentos. Hacía años, a través del análisis histórico de la situación entendíamos que no- sotros no tenemos nada que deberle al estado. El estado, lo han comentado los hermanos, estaba significando muerte, dolor, destrucción para nosotros, robo y todo lo malo que se pueda ocurrir, desprecio, explotación por todos lados. Mujeres, chicos, nosotros, no queremos nada, el estado no responde a los in- tereses de los pueblos originarios. No responde a los intereses del pueblo que dice que representa, menos a nosotros, no nos representa. Que digan nuestro docentes, que digan los obreros... tiene que ser peleando continuamente para mejorar un poquito sus vidas, y cada vez es más grave porque hay menos tra- bajo y menos posibilidades de salida.
Los estados, los gobiernos, responden a los grandes intereses. Entonces no- sotros no tenemos posibilidades. Hay un avance grande en la legislación. En el caso nuestro está la ley 2217, bastante buena. La reforma de la constitución nacional en el 94 también es bastante buena, los convenios internacionales con la OIT, declaraciones dentro de las Naciones Unidas. ¿Qué es lo que pasa? En los hechos no hay respuesta, no se responde, porque las leyes las ha- cen los que están en el poder y las van a hacer siempre, estoy hablando no sólo del pueblos originarios, todas las leyes están de acuerdo para que no afecten al poder. En el momento que afectan las cambian. Y las gentes que tienen el poder, las pasan por arriba cuantas veces se les ocurra.
Nosotros decimos: aprovechemos la posibilidad de pensar una cosa distinta, lo que sí es seguro es que en este mundo nuevo nosotros no vamos a estar para nú- mero de votos. Queremos discutir este mundo nuevo, queremos discutir cómo va a ser. Nosotros venimos a ocupar espacio. No venimos a quitarle espacio a nadie, venimos a ocupar el espacio natural que nos corresponde en la vida, que nos han dejado, e intentaron hacernos desaparecer. Para eso, estamos acá. Todo lo que comentaba, es por la situación que estamos viviendo. Nosotros, somos los que más usamos las leyes. Hace algunos años, cansados de tanta
situación, cansados de tanto trámite burocrático, tanto reclamo administra- tivo sin respuesta, decidimos avanzar en cosas más concretas. Se decidió en asamblea avanzar en la recuperación del territorio. En este momento lleva- mos cerca de 160.000 ha. recuperadas en Río Negro... también hay recupera- ciones en lo que es hoy Chubut, y ésto sumado a la lucha de lo que es nuestro pueblo en Wallmapu.
Estamos hablando de la lucha por el territorio. Si nosotros peleamos sola- mente por la identidad, por las cuestiones culturales, todo el mundo conten- to; pero acá estamos peleando por el espacio, la vida, y el espacio, la vida es nuestro territorio. Sin territorio no tenemos posibilidad de ser pueblo y en los territorios están los grandes intereses de todo lo que queramos hablar, el agua, el petróleo, la minería, la forestación, el megaturismo. Ahí empieza la reacción, llevamos peleas a los tribunales. En lo que es Chile hoy, la ley antite- rrorista sigue en plena vigencia, en aplicación; y acá está la reacción por parte de los que afectamos directamente. Porque eso también siempre lo decimos: nosotros no podemos armar cursos desde el punto de vista del socialismo o comprender bien cómo es la cuestión, pero aquí estamos al frente de la pelea con los grandes intereses, porque nos encontramos en el terreno. Entonces la reacción de la Sociedad Rural, la reacción de los grandes empresarios, y de los gobernantes que quieren hacer la mejor tarea para ellos y le vienen exigiendo al gobierno tareas de todo tipo, ése es el problema. Y están las situaciones, que también nosotros lo decíamos, el avance de las grandes empresas, las políticas de los gobiernos, pero estamos nosotros también en el avance de nuestra re- cuperación, de lo que somos nosotros mismos, por lo tanto hay conflicto. Ahora ¿qué es lo que va a pasar para adelante? Eso lo va decir el tiempo, lo que sí que está la decisión clara, nuestra determinación natural, de seguir viviendo. Por lo tanto para nosotros es muy importante estar en este espacio, cono- cernos, mientras tengamos posibilidad de charlar tranquilitos como estamos acá. Entonces para mí sería eso nomás. Muchas gracias.