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Chapter 4 Designing the openHTML Editor

4.2. Implementation

La novela policiaca, además de constituir un género frecuentemente auto— consciente (1), dispone de una serie de poderosas convenciones que no dejan de exponerse a la subversión estructural. Dentro de dicha serie, en el nivel de la trama argumental y las acciones que la componen, actúa como eje estructurador el enigma (2). Aquí entra en juego lo que Barthes define como el código hermenéutico (3), o

“...conjunto de unidades que tienen la función de articular de diversas maneras, una pregunta, su respuesta y los variados accidentes que pueden preparar la pregunta o retrasar la respuesta, o también formular un enigma y llevar a su desciframiento.”

Está compuesto de diez morfemas o “hermeneutemas”: la tematización, el planteamiento, la formulación, la promesa de respuesta, el engaño, el equivoco, el bloqueo, la respuesta suspendida, la respuesta parcial, y finalmente la revelación o desciframiento. Para seguir dichos movimientos narrativos el lector se convierte en detective, obligado a identificar, agrupar, coordinar y, en última instancia, interpretar las pistas halladas en la red textual, aunque a menudo, en el caso de la subversión autorreferente del género, el receptor se encuentra ante el bloqueo o la total ausencia de la revelación.

La otra convención típica de la novela policiaca, que con frecuencia se somete a la subversión, atañe a los personajes. De un lado, se impone la idea de que estos sean psicológicamente inteligibles y que su función sea lógica dentro de la trama. De otro, tanto la metaficción en general como la novela policiaca tratan de cuestiones de identidad (¿quién es el culpable?). En la novela autorreferente se derrumba el primer elemento, el psicológico, para conducir a la acentuación del segundo, el cuestionamiento de la identidad.

3.1.1. La trama: acciones enigmáticas

Farabeuf

Considerar Farabeuf como una novela de detectives equivale a simpliflcar e incluso distorsionar el texto. Sin embargo, en el nivel de la trama, por una parte, el enigma (1) no deja de tener suma importancia, y por otra, existe una isotopía textual que podría considerarse como una historia, si no policiaca (2), al menos de espionaje.

En lo que se refiere al enigma, éste se plantea con la primera palabra del relato, “¿Recuerdas?” (pág. 9) (interrogación que también lo cierra creando, por tanto, una estructura circular). Uno de los elementos que el interlocutor, e implícitamente el lector, deben recordar (3), es el cuadro de Tiziano, El amor

sagrado y el amor profano. En El amor sagrado y el amor profano entre las dos

Venus se encuentra un niño:

“Trata tal vez de sacar de esa fosa un objeto cuyo significado, en el orden de nuestra vida, es la clave del enigma que todas las tardes una mujer vestida de

blanco propone a la ouija o trata de dilucidar mediante los hexagramas del 1

Chingsentada en el fondo del pasillo.”

y termina:

“Nunca he logrado desentrañar este misterio sin embargo.” (pág. 24).

El enigma vuelve a plan tearse en el signo trazado sobre el vidrio por la mujer en la casa en París,

“...un signo para ser olvidado.’ (pág.51), y ‘un signo incomprensible...” (pág.116).

El signo se asocia, a su vez, con la tabla de ouija, con el roce: el pie de la mujer raza la mesilla y su mano la de Farabeul, produciendo un ruido que se asocia con el tintineo de los instrumentos del doctor y la caída de las monedas sobre la mesa (págs. 25, 89, 74), y con la foto del supliciado chino, foto que es examinada en el contexto de la trama de espionaje. Sin embargo, antes de profundizar en dicha

trama mencionamos la escena de la playa, en la cual la mujer se da la vuelta y el hombre no la reconoce:

“Este hecho, entre todos los que pueden haber ocurrido, nos sigue pareciendo inexplicable, si bien no debemos dudar de que haya ocurrido.” (pág. 63).

La clave de todos estos elementos y la significación que éstos tienen en la trama global pueden hallarse en la foto del supliciado. Esta fotografía nos remite al primer instante..., la ejecución del magnicida mediante el método leng—t~—ché.... y lo une con los otros dos_ el rito tortura/coito en la casa de la Rue de l’Odéon y la escena en la playa. El primer instante, pues, no deja de aludir al tiempo transcurrido antes y después de él, es decir, las causas y los efectos del tándem suplicio/fotografía. Para describir y aproximarnos a una interpretación de estos sucesos es necesario recurrir, en primera instancia, al extra—texto.

Ya que se analiza al personaje real Dr. Louis Hubert Farabeuf (1841—1910) en la sección sobre los personajes 3.1.2., aquí nos limitamos a ilustrar de manera resumida el fondo histórico de los acontecimientos que se dan lugar en China a principios de siglo, que sirve de base para la ficcionalización del mismo en la novela de Elizondo empezando con la sociedad secreta llamada los Boxers. Los

Boxers eran una secta de campesinos formada como reacción a la presencia extranjera a finales del siglo XIX, presencia, por su parte, que se remontaba al siglo

XVI. De ideología fuertemente nacionalista y xenófoba, los Boxers adquirían una postura anú—cristiana frente a la obra de los misioneros y los favores concedidos por éstos a los convertidos. Alentados por miembros del Gobierno chino, llegaron a sitiar los cuarteles de las delegaciones extranjeras en Pekín en 1900. Como consecuencia, so pretexto de liberar a éstas, los ejércitos de los paises afectados entraron en la ciudad sitiada y después de dos operaciones aliadas y de gran actividad diplomática, lograron rescatar a los extranjeros y obligar a la Administración china a reparar los daños causados (4).

Por otra parte, tenemos la foto del supliciado: Fu Chu Li (1880—1905) persona históricamente constatable. Se vengó del Príncipe Ao Jan Wan apuñalándole por haberle quitado su esposa. Fu Chu Li fue condenado a muerte mediante el procedimiento del leng—t’—ché_ en el cual se corta el cuerpo de la

víctima en cien pedazos. El suplicio se realizó el 10 de abril de 1905 a las diez horas y asistió Louis Carpeaux a la sangrienta ceremonia. Dejó constancia del suceso en documentos y, lo más importante, en fotografías. Curiosamente la fotografía reproducida por Bataille en Les larmes d’ Eros (París, Jj.Pauvert, 1961) y posteriormente por Elizondo proviene de otra ejecución de 1880, y aparece por primera vez en un texto de Georges Dumas, Traité de psychologie (2.vol., Paris, Félix Alcan 1923) (5). Son estos datos históricos los que al entrar en la ficción elizondiana no hacen sino experimentar una metamorfosis debido a los fines estéticos del autor.

En la ficción se mezclan la rebelión de los Boxers, el suplicio fotografiado por Carpeaux y la figura de Farabeuf con una historia de espionaje político— religioso en una trama resumida en las cartas que manda Farabeuf, ente ficticio, a un abate. La lectura de dicha correspondencia, “reproducida” en francés, revela que Fu Chu Li es condenado a muerte lenta por orden de un príncipe mongol como castigo por un magnicidio. Farabeuf recomienda aprovecharse de esta situación convirtiendo a la víctima en un mártir de la fé católiéa. Con este objetivo el doctor, bajo el nombre de Paul Becour, periodista francés, establece contacto con Sor Paule quien trabaja de enfermera en un hospital militar de las Fuerzas Expedicionarias en Pekín. Por su parte, ella adopta el nombre de Mlle. Mélanie Dessaignes de Honfleur aunque en un principio ignora la naturaleza del plan (págs. 32—35). Sin embargo, más adelante se postula la idea de que las cartas fuesen devueltas (pág. 73) y que el motivo verdadero de Farabeuf fuera acostarse con una monja (pág. 35). También se alude a la posibilidad de que el supliciado se transforme en mártir herético, “cristo chino, un mesías borroso...” (pág. 166).

La estructura también se instala a través de los interrogatorios que ciertas voces someten a Farabeuf. De ahí que con respecto a la correspondencia pregunten:

“¿Estaba usted al corriente de los pormenores y de los preparativos que precedieron al asesinato del príncipe Ao Jan Wan? ¿Se trata de un documento auténtico...?” (pág. 35).

Y cuando Farabeuf empieza a relatar los sucesos ocurridos en Pekín durante enero de 1901 afirman:

“No nos interesan sus antecedentes bibliográficos. Queremos saber lo que sucedió en Pekín.” (pág. 76).

Incluso interrogan al abate:

“¿Estabais al tanto de la índole de la misión que había llevado al llamado Paul Becour a China?” (pág. 159).

y a la monja:

“Y luego hermana, ¿qué pasó? Mi cuerpo flaqueó.” (ibid.,.).

Desde el primer instante_ el suplicio..., se pasa al segundo_ la escena de la playa. La pareja encuentra la foto de la ejecución, que aparece en el North China Daily News del 29 de enero de 1901, en un desván y llega a servirles de afrodisiaco (pág.63). Dicha fotografía, pues, funciona como motivo composicional vinculando de este modo los tres instantes: China ¡playa/París. No obstante, establecer una relación directa entre los tres momentos resulta al menos una tarea problemática debido en gran medida a la ambiguedad que caracteriza la identidad de los agentes narrativos.

Spanking the Maid

Ante todo hay que destacar paralelamente que lo dicho con respecto a

Farabeuf es aplicable a Spanking the Maid: no son novelas policiacas. No existe

crimen ni detective (aunque sí una investigación epistemológica, y en último extremo ontológica). En cambio notamos una alta figuración de elementos pertenecientes a lo erótico, lo lúdico y a lo fantástico. Sin embargo, podemos identificar ciertas huellas textuales de la estructura policiaca sin pretender imponer, de una manera forzosa, este modelo de recuperación. Insistimos de nuevo en que, por un lado, las modalidades de la tipología,y los componentes de aquellas, no dejan de representar recursos hermenéuticos, estrategias que facilitan la recepción e interpretación de los textos autorreferentes, y por otro, que son las ficciones mismas las que establecen en primera instancia el propio contexto critico al contener un metacomentario inherente.

Por tanto, aunque Spankíng the Maid no constituye una novela policiaca, se vincula a este género mediante el planteamiento del enigma. De modo que, cuando la doncella llega tardey mal vestida, el amo empieza a azotaría pensando:

“...if improvisation is denied him interpretation is not.” (págs. 66—67).

El amo al castiarla busca un mensaje:

...a message of sorts, tbe revelation of a mystery in tbe spreading flush...” (pág. 87).

Ella, a su vez, busca una esencia, razón de ser:

“...she wonders about the manuals, his service to them and hers to bim, or to that beyond him wbich he has not quite named.” (págs. 98—99).

El enigma y la solución de éste nos remiten al cuestionamiento de la identidad de los personajes, personajes que se encuentran en un sistema laberíntico cerrado que ellos mismos han creado. Por otra, la propia estructura del texto no deja de ser un puzzle, en virtud de la fragmentación de la cronología y perspectiva narrativa (5),

y este puzzle, o rompecabezas, viene a constituir el centro de interés de nuestro

3.1.2. Personajes.

Farabeuf

En el nivel de los agentes narrativos, desde la perspectiva de la estrucLura policiaca, lo que se desarrolla en el texto de Elizondo es la investigación de la identidad. Aquellos no son personajes novelescos según la noción clásico—. mimética de dichas figuras (1). Más bien son “signos” (2) que padecen un “vacío actancial” (3), y ni el propio Farabeuf dispone de una identidad estable, a pesar de basarse en un personaje histórico.

Este personaje histórico, el Doctor Louis Hubert Farabeuf (1841—1910), se considera uno de los principales maestros de la escuela quirúrgica francesa de su época. Profesor de Anatomía en la Facultad de Medicina desde 1897, es autor de varios textos entre los cuales figura el PrÉcis de manuel opératoire (1872) (4). En la ficción el Dr. H.L. Farabeuf (L.H.F. en la vida real) es autor de dos textos, el Précis

y Aspects médicaux de la torture; el segundo no aparece en la bibliografía real del

médico (5). Tampoco sabemos si el doctor de carne y hueso llega a pisar tierra china, ya que en la literatura sobre el leng—tch’é no lo mencionan (6). Aunque si hay muchas convergencias entre la novela Farabeuf y el Précis_ en la descripción tanto de la preparación del paciente como de la habitación y los instrumentos necesarios para realizar las intervenciones, en la caracterización del doctor, marcada por la meticulosidad y el interés por la fotografía_ la divergencia más notable entre historia y ficción, persona histórica y ente narrativo, radica en el hecho de que éste, L.H.F., no hace ninguna alusión a la tortura o al suplicio. Todo lo contrario: aclara que el deber principal del cirujano es salvar la vida del paciente (7).

Entrando plenamente en la ficción podemos dejar constancia de una serie de datos en torno a Farabeuf. Es un estudiante pobre, de provincias, que compone junto con otros compañeros de clase una canción obscena (posiblemente la

misma que suena en la casa en la Rue de l’Odéon) (pág .68). Antes de ser auxiliar de clases de Anatomía Descriptiva con el Profesor Larrey, tiene un encuentro amoroso con Mlle. Dessaignes en el Hótel Dieu, presumiblemente antes del episodio

en China (pág. 50). Llega a publicar dos textos científicos que causan un escándalo en la Universidad (pág. 28).

De la misma manera en que, en Pekín, Farabeuf se desdobla en Paul Bécour y Sor Paule asume la identidad de Mlle. Dessaignes, lo que caracteriza a los agentes narrativos es la ambigúedad, ambigúedad que es estudiada en el ámbito de lo fantástico.

Spanking the Maid

La principal preocupación de los agentes narrativos se refiere a su papel en el mundo proyectado por la ficción, preocupación que se investiga en la secciones en torno a lo erótico y lo lúdico. Sin embargo existen objetos actantes que, en cierta medida, aparecen como pistas de una intriga policiaca:

(1) La toalla mojada (pág. 19).

(2) Los objetos que la doncella encuentra en la cama:— a) el cinturón ensangrentado

b) hojas de afeitar usadas c) botellas rotas d) pieles de plátanos e) pesarios ensangrentados

O

migas y hormigas g) correas de cuero h) espejos i) libros vacíos

j)

juguetes viejos k) manchas oscuras 1) una rana m) bragas suyas (págs. 28—29)

n) un vergajo seco de toro o) un ratón muerto

p) monedas de oro (págs. 40—41) q) un peine (pág. 47).

Estos objetos disponen de una motivación composicional (8) refiriéndonos al amo y a las acciones que éste ha realizado en el pasado y simultáneamente, a las reacciones de la doncella.

En el texto mexicano y, en menor grado, en el norteamericano, se plantea, pues, el enigma subvirtiendo la novela policiaca tradicional, sin ofrecer una solución definitiva. Como observa Todorov (9), en la novela de detectives, cuando la solución del enigma llega a desafiar la razón, entramos en el campo de lo sobrenatural. Ya no valen las deducciones lógicas racionales y, por tanto, nos vemos obligados a buscar soluciones en el ámbito de lo fantástico.

UN PANORAMA DE LA ESTRUCTURA POLICIACA

México

Aguilar Camin, Hector: La guerra de Galio (1994) Aguilar Mora, Jorge: Si muero lejos de ti (1979)

Avilés Fabila, René: <La lluvia no mata las flores> (en Sainz, ed., Corazón de

palabras: una antología de los mejores cuentos eróticos, 1981)

Hinojosa, Francisco: <Nunca en Domingo> (en El paseante, números 15—16, 1990). lbergúengoitia, Jorge: Dos crímenes (1979)

Leñero, Vicente: Los albañiles (1964) El garabato (1967)

Pacheco, José Emilio: Morircls Lejos (1967)

Ramírez, Armando: Violación en Polanco (1977)

Sainz, Gustavo: Obsesivos días circulares (1969)

Tario, Francisco: <Entre tus dedos helados> (en Sainz, ed., 1981)

Estados Unidos

Abish, Walter: Alphabetical Africa (1974)

Brautigan, Richard: Dreaming of Babylon (1977) Coover, Robert: <Klee Dead>

<The Marker> (Pricksongs and Dcscants) (1969)

Gerald’s Party (1985)

<The Phantom of the Movie Palace> (A Night at ihe Movies, 1987)

Gass, William H.,: <The Pederson Kid> (In íhc Hcart of the Heart of the Couníry, 1968)

Pynchon, Thomas: The Crying of Lot 49 (1966)