En términos estrictos, no existió una fundación de General Cerri inscripta en un ritual que la legitime como tal, sino que la fundación constituye parte de un imaginario que la ubica en un mitológico comienzo de la historia. Como reflexiona Quijano:
Hay una relación clara entre la explotación y la dominación: no toda dominación implica explotación, pero ésta no es posible sin aquella. La dominación es, por lo tanto,
sine qua non del poder, de todo poder. Esta es una vieja constante histórica. La producción de un imaginario mitológico es uno de sus más característicos mecanismos. La naturalización de las instituciones y categorías que ordenan las relaciones de poder, impuestas por los vencedores/dominadores, ha sido hasta ahora su procedimiento específico. En el capitalismo eurocentrado, es sobre la base de la naturalización de la colonialidad de poder que la «cultura universal» fue impregnada de mitología y de mistificación en la elaboración de fenómenos de la realidad. (Quijano, 2007: 123)
En septiembre de 1943 se eligió el 17 de mayo de 1876 como fecha fundacional coincidente con la inauguración del Fortín Cuatreros y simultáneamente se abandonó esa primera denominación -Cuatreros- sustituyéndosela por una nueva, General Daniel Cerri. Para Alejandra Pupio, se eligió un nombre que legitimaba el poder militar correspondiéndose con los hechos de la época, como el golpe de Estado del 4 de junio de 1943 encabezado por el Gral. Arturo Rawson.(Pupio, 2013)
Los pueblos/ciudades de frontera (ciudades-baldío), fueron fundados sobre un tiempo-espacio vacío y homogéneo. La selección de esa fecha fundacional para Cerri, en tanto expresión de un comienzo de la historia, implicó una ruptura temporal con la etapa previa a la instalación del fortín y, en consecuencia, con la vida real de frontera anterior que resultó deshistorizada a fuerza de ser negada. Gravano sostiene que estamos frente a un patrón de reconstrucción histórica en ciudades del centro de la provincia de Buenos Aires ubicadas sobre las líneas de frontera, cuyos orígenes se remontan a los centros urbanos; «su historia comienza con las ciudades y el pasado aparece invocado para emblematizar la presentación o, dicho más apropiadamente, la presentización de las ciudades» (Gravano, 2015: 251).
La fundación y el cambio de nombre vienen a legitimar, entonces, la nueva organización espacial que ya se había configurado en la vida cotidiana:
Porque bueno... el pueblo se iba a hacer en función del fortín, para este lado, pero cuando se hizo CAP y la Lanera, la gente se fue a vivir cerca, incluso se hizo La
Colonia, la villa obrera, ahí vivía la gente que trabajaba en CAP-Cuatreros, y le daban la energía eléctrica. Eran casas lindas, bien hechas, bien construidas, ahora es cualquier cosa; una villa... pero antes... Entonces como por el trabajo el pueblo se extendió, se pusieron cerca de las fábricas que se llamaban… (Gustavo, entrevista ya citada)
La expansión del pueblo se logró con la construcción del muelle, el ferrocarril y las industrias:
El arroyo no tiene el cauce original, porque el Sauce muere en Villarino Viejo y el actual es una zanja de los fortineros y según dicen los muy viejos, cuando se hizo la original [zanja] llegaba solo hasta la altura de la iglesia y luego se convertía en un bañado, porque el pueblo original es Cuatreros Viejo, donde está el fortín, la escuela 10 y [se entraba] por la calle ancha que era la entrada primitiva del pueblo [esa zona] era el único sector que no tenía salitre porque dicen que hasta la Plaza o un poco más era todo bañado y entraba la marea hasta ahí... que luego se contiene con el anillo del ferrocarril y con la construcción de la lanera y el frigorífico, que se hacen virtualmente dentro del agua... (Carlos, entervista ya citada)
En el imaginario, el pueblo es definido como una ele, la pata corta de la ele sería la zona industrial, Gral. Cerri, que se describe como la zona de la fábrica y La Colonia hasta la Iglesia San Miguel de Arcángel (de 1905). La Iglesia es ahora conocida por darle «la espalda al pueblo» ya que fue construida tomando como referencia el fortín y hoy el fortín queda ubicado en la pata larga de la ele: «hacia el fondo de pueblo». A esta última zona se le sigue llamando Cuatreros y se extiende hasta las quintas: «De la fábrica [hacia la iglesia] es todo Cerri… todo lo que se llamaba La Colonia, antes y ahora es el centro de la población. [antes] Estaba divido en Cuatreros y La Colonia, en realidad, el verdadero centro era Cuatreros, ahí nació Gral. Cerri, con el Fortín» (Ana, entrevista ya citada).
Otra entrevistada lo explica así:
Porque el pueblo pareciera que se divide en tres partes, de un lado está el muelle, que está súper alejado, después está el pueblo alrededor de la Plaza Central, y después, está el pueblo más allá de la iglesia (no de la entrada del pueblo sino de la otra), [donde] hay quintas y viven más en contacto con la naturaleza. (Mariana, entrevista ya citada)
Surge como punto de referencia la Iglesia San Miguel de Arcángel, sobre la cual se dice: «No sé si es una historia de la gente o qué, pero la iglesia que está en Cerri, la hizo Tornquist también y es más; ¡le da la espalda al pueblo!» (Gustavo, entrevista ya citada).
Además de la explicación temporo-espacial que explica la dirección de la Iglesia hacia el lado contrario al pueblo, su puerta de entrada quedó mirando hacia el antiguo paso indígena y -por ende- al fortín, aparece una segunda explicación vinculada a la condición de clase de Gral. Cerri y sus resistencias políticas anarquistas. Nos dice Carlos, un estudioso del pueblo: «Cerri ha sido un pueblo olvidado... aquí había un dicho “Esto es como la iglesia de Cerri, no tiene cura”, la Iglesia castigó a Cerri y no le mandó cura... solo iba a dar misa... había abandonado a su gente...» (Carlos, entrevista ya citada). Por último, recuerda el accionar de las fracciones anarquistas hacia 1939:
… se inunda Cerri y los anarcos le meten dinamita al anillo ferroviario para desagotar el pueblo, la Lanera y la CAP cerrando ¡y no hay desagüe, no hay desagüe! Y los anarcos vienen y le meten dinamita y quemaron las iglesias y eso no lo toleró ni la burguesía radical, pero tampoco la burguesía peronista. (Carlos, entrevista ya citada)
Consideramos que con el cambio de nombre y el nacimiento del pueblo se construye a la vez un tiempo mitológico y un tiempo histórico. Como escribe Bourdieu la necesidad de crear un «tradicionalismo» –un tiempo histórico- apunta a «abolir la sucesión cronológica en tanto discontinuidad continua, reduciendo el orden cronológico (en el ciclo de la vida y en el ciclo agrario) al orden (mito) lógico». (Bourdieu, 2006: 65) El autor habla de la ruptura producida en Argelia en torno a los procesos de descolonización y el cambio de estructuras económicas agrarias a las capitalistas. Del tiempo mitológico podemos decir que en nuestro caso se ubica temporo-espacialmente en Cuatreros, ya que el cambio está dado por la expropiación de las tierras y su riqueza a los grupos originarios por parte de una nueva elite criolla. Esa antigua vida de frontera era conocida como Cuatreros Viejo:
Y el camino a Villarino Viejo era el antiguo camino a Patagones, por ahí dicen que vino un malón en 1876, 1877 y por eso dicen que el Teniente General Cerri, manda a construir una serie de fortines, ese paso se lo conocía como «Paso Cuatreros», y era un paso que usaban los grupos indígenas para atravesar estas tierras y llegar hasta Bahía Blanca y extraer ganado, comerciar, era un paso obligado... y ese era el paso de los cuatreros, y este pueblo se llamó «Paso de los Cuatreros», «Cuatreros»… (Pablo, entrevista ya citada)
El tiempo mitológico se configura a partir del distanciamiento del orden cotidiano y familiar que ya no se corresponde con la vida cotidiana. Encontramos además la presencia de lo mitológico en el habla:
Cuentan que una vez fue un tipo y se quedó ahí a la noche a cazar vizcachas, y empieza a escuchar como si fuera el galope de muchos caballos y cuando llegaban a la tapera paraban y hacían fuuuu, viste, como hacen los caballos, eso escuchaba... la tapera era un rancho, ahora hay algunos ladrillos, pero lo sacaron. La tapera era famosa por eso, porque se sentían ruidos a la noche... pero el hombre que escuchó, parece que era cierto, porque él explicaba bien lo que sentía... [Risas] .(Analía, 50 años, trabajadora, entrevista en su casa, Gral. Cerri, 15 de noviembre de 2013)
También un niño relata el mito urbano «El cementerio de los indios y la quinta»:
Pasando el puente del predio -en el campo de la CAP- hay un cementerio de indios e hicieron una quinta. Todas las noches se escuchan los ruidos de las cadenas, los gritos de cuando van a atacar los indios. Porque el cementerio está debajo de la quinta. Se rebelan los espíritus. Si salen afuera se escuchan los ruidos en el medio del campo. (Mauricio, 9 años)91
Aquellas relaciones de frontera que dieron origen al Fortín habitan el habla desde un pasado remoto y, sobre todo, superado. Inextricable vuelta de la muerte, el origen de Cerri es parte del tiempo histórico, desde un imaginario de ciudad que implica la reincorporación de la población indígena desde los relatos urbanos. En el caso de Cuatreros, el mismo nombre subraya una supuesta condición delincuencial92. Ese
imaginario mantiene su vigencia en Cerri hasta la actualidad.
En paralelo a la construcción del tiempo mitológico, se desarrolla la repetición de la tradición. En este sentido, Eric Hobsbawm y Terence Ranger han elaborado el concepto de tradición inventada que nos ayuda a comprender la segunda fundación de Gral. Cerri. Este concepto implica un «grupo de prácticas, normalmente gobernadas por reglas aceptadas abierta o tácitamente y de naturaleza simbólica o ritual, que buscan inculcar determinados valores o normas de comportamiento por medio de su repetición…» (Hobsbawm y Ranger, 2002: 8). Los autores señalan que la repetición implica una continuidad con el pasado, haciendo la salvedad de que gran parte de esta continuidad es ficticia.
La tradición se define por su invariabilidad, implica una serie de prácticas fijas, formalizadas, que se reiteran infinitamente, y es mediante esa constante repetición que
91 Relato compilado por el Taller de Alfarería de Cerri, 1997. 92
Alejandra Pupio y Hernán Perrière (2013) realizaron un relevamiento en archivos provinciales para hallar los motivos que justificaron la necesidad de sustituir por otro el despreciable nombre de Cuatreros. Los argumentos en pro de esa sustitución se basaron en que resulta un «menoscabo inaceptable e inaplicable para una población laboriosa, decente y ávida de progreso,que transforma y mejora con esfuerzo» (Pupio y Perrière, 2013).
la práctica -más allá de que el pasado aludido sea real o inventado- ejerce su influjo ritualizante.
En este sentido, la población de Cerri se identifica plenamente con el relato inmigratorio, con la diáspora inmigratoria93. Sus habitantes aluden a familias originarias para referirse a las primeras familias de inmigrantes con cierta influencia en el pueblo; por ejemplo la que fundó una empresa de transporte colectivo para el traslado de los obreros de CAP, o la propietaria de uno de los históricos e infaltables almacenes de ramos generales.
En 1953 se realizó la primera celebración de la fundación de Gral Cerri (diez años después de haber sido declarada), se festejó en la plaza central y tanto el Frigorífico CAP como La Lanera cerraron sus puertas para permitir que sus trabajadores concurrieran al evento. El diario La Nueva Provincia, con motivo del acto, hizo referencia al nombre del lugar en los siguientes términos:
Paso de los Cuatreros. Paso Cuatreros, Fortín Cuatreros y luego, simplemente Cuatreros, no cuadraba a una agrupación de gentes laboriosas, sencillas y honestas, que, con su esfuerzo de todos los días convirtieron de salitral invadido por las mareas en un pueblo que, paulatina pero infaliblemente se encamina a una era de prosperidad y grandeza, particular y colectiva .(LNP, edición del 28 de mayo de 1953: pág. 7, col. 8)
Y luego de hacer énfasis en la colonización de la naturaleza, agregó con respecto a las poblaciones indígenas:
Por una de las correrías de los últimos malones, fue que se conoció el lugar como el Paso de los Cuatreros. […] Tengamos todos un emocionado recuerdo de gratitud para los primeros pobladores, soldados, civiles, hombres y mujeres, que arreglaron este suelo antes desierto... (LNP, edición del 28 de mayo de 1953: pág. 7, col. 8)
Para finalizar con este capítulo referente a las dos primeras fundaciones de Cerri, encontramos que en 2015, a los ciento treinta y nueve años de la fundación, se repitió - como todos los años- el acto tradicional, y el intendente de turno desarrolló su discurso
93 Una de las anécdotas recopiladas evoca el comportamiento en el trabajo hacia el año 1945: «Algo que mi mamá repetía mucho cuando estaba enferma era que estando trabajando cantaban las canciones de la iglesia viste, y venía el viejo ese, el capataz y les decía que “¡acá no estamos en la iglesia, a trabajar!”[...] cuando podrían haber sido mucho más felices cantando...» (Ana, entrevista ya citada).
partiendo de la «historia de luchas» de Cerri y señaló la esencia del pueblo en su sentimiento de pertenencia a la identidad industrial: «…esa etapa donde el primer pueblo industrial del sudoeste bonaerense nos fue marcando las características; familias que se venían a radicar de otros lugares, con muchos hijos, tratando de avanzar …» (Palabras del Intendente Bevilaqua, 2015, recuperado de: http://www.bahiablanca.gov.ar/la-comunidad-de-general-daniel-cerri-festejo-139-anos- de-historia/#.Vbjj4LN_Oko).