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of the commemoration of the resettlements

Myth 3: In Poland and the Czech Republic the forced resettlements of the German population are taboo The Germans were able to come

III. Implications for Germany of the present debate over the resettlements

europea pasa a tener un espacio territorial definido, unas instituciones políticas y una relevancia económica, política, internacional y social per se. Uno de sus grandes retos será convertir la lucha histórica de los Estados por diferenciarse los unos de los otros, en la consecución de una identidad compartida. A continuación se explorará la construcción de esta identidad europea como identidad del proyecto de integración europea, como identidad, en suma, de la Unión Europea tomando en cuenta los distintos enfoques disciplinarios que confluyen en su configuración.

3.2.2. Aproximaciones multidisciplinares al concepto de identidad europea.

Al analizar la identidad europea, entendida como identidad de la Unión Europea, debe tenerse en cuenta que además de los distintos enfoques que sobre dicho tema han efectuado las diferentes disciplinas que lo han estudiado, las propias instituciones europeas también se han pronunciado al respecto.

En este sentido, tienen especial interés el Documento sobre la Identidad Europea aprobado en la Cumbre de Copenhague (13 y 14 de diciembre de

1973) y el actual Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución Europea aprobado por el Consejo Europeo reunido en Salónica (20 de junio 2003). El primero de los citados documentos se elabora con la intención de diferenciar un “nosotros” de los “otros” lo cual queda ya claramente explicitado en el prefacio del mismo:

“Los nueve miembros de las Comunidades Europeas estimaron que había llegado el momento de publicar un documento sobre la identidad europea que permitiera especialmente definir mejor sus relaciones con los otros países del mundo, así como las responsabilidades que asumen y el lugar que ocupan en los asuntos mundiales.”

Los elementos de identidad que se recogen en este texto, básicamente en su artículo 3º, son el apego a unos valores y principios comunes, la conciencia de poseer unos intereses comunes y la voluntad de participar en la construcción de un proyecto de integración europea. Paralelamente se reconoce la diversidad cultural y las singularidades de cada Estado integrante de las Comunidades Europeas.

En el proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución Europea, la identidad no es, lógicamente, el único tema que se aborda, pero sí uno de los fundamentales. En este caso, la identidad se concibe como una respuesta al interrogante de quién somos. Se trata de compendiar las características que dan un sentido de unidad y continuidad al proyecto para poderlas acercar al ciudadano y conseguir que la condición de europeo deje de ser meramente una adscripción por razón del nacimiento o de la nacionalización en un Estado miembro y pase a ser una categoría de referencia.

En el preámbulo se evidencia la existencia de un acervo cultural, religioso y humanista común a la vez que se reconoce y garantiza la diversidad de tradiciones, lenguas y culturas.

Como valores compartidos se explicitan en el artículo 2º de dicho texto: “el respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos”. Asimismo se reconocen “el pluralismo, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la no discriminación” como valores comunes a las sociedades de todos los Estados miembros.

Se trata pues, de un proyecto ambicioso que, cuando se apruebe definitivamente, aportará el marco legal que permitirá un significativo avance en la definición de la configuración de la identidad europea.

Por lo que se refiere a las distintas ciencias que se han ocupado, en uno u otro sentido de la identidad europea nos encontramos con el Derecho, la Sociología, la Ciencia Política y la Psicología.

Desde el Derecho, las aportaciones realizadas al respecto se centran en el análisis de los textos normativos que han tratado la identidad europea, especialmente la mencionada Declaración de 1973 [Truyol, A. (1999), Chabod, F. (1992), Ripol, S. (1995), Morata, F. (1998), Pérez-Bustamante, R. y Conde, E. (1999), Ahijado, M. (2000) y González, R. y Ahijado, M. (2000)] y actualmente el Proyecto de Constitución [entre otros, Pereira, A.C., Broufmann, A., Cancela, C., y Hakansson, C. (2002), Cancela, C. (2002), Sans-Castagne, A. (2002) y Etzbach, A.L. (2002)].

Desde la Ciencia Política se ha analizado ampliamente el tema de la identidad europea, vinculándola a distintas cuestiones entre las que se encuentran, el concepto de ciudadanía [Closa,C (1992), Neunreither, K. (1995), Juárez Pérez, P. (1998), Habermas, J. (1998), Serrano, P (2003)], o su papel fundamental como elemento de democratización de la Unión Europea [Schmitter, P.H. (1996), Sánchez Cuenca, I. (1999), Siedentop, L. (2001)] o en relación al debate sobre el modelo político óptimo para el futuro [Tushnet, M. (1990), Tassin, E. (1992), Tarrow, S. (1995)] .

También desde la sociología se ha tratado de la identidad europea poniéndola en relación con algunos de los grandes temas sociológicos de actualidad como son el nacionalismo [Ignatieff, M. (1994), Delanty, G. (1996a), Rex, J. (1996b)], la multiculturalidad, [Delanty, G. (1996a), Rex, J. (1996a)] la inmigración [Hammart, T. (1983), Rex, J y Drury, B. (1994), Soysal. Y. (1994), Cesarini, D y Fulbrook, M. (1996)] o la sociedad del conocimiento [Stern, N. (1992), Bellamy, C. y Taylor, J. (1998), Delanty, (1998), Castells, M. (1998)].

Cuando entramos en el ámbito de la Psicología, especialmente de la Psicología social, también encontramos algunos estudios sobre el tema. Son abundantes los estudios que analizan la relación entre diversas identidades de carácter territorial – identidad nacional, regional o local e identidad europea. Estos estudios, que se basan en la teoría de la identidad social de Tajfel

(1978), la teoría de la autocategorización de Turner (1984), la teoría de las representaciones sociales de Moscovici (1984), tratan de establecer correlaciones entre las distintas identidades así como destacar los elementos que resultan mejores predictores para cada una de ellas [Cinnirella, M. (1997), Huici, C. et all. (1997), Ruzza, C. (1997), Chryssochoou, X. (1997), Bacova, V. Ellis, P. (1998), Herrera, M y Prats, A. (2000), Pérez, M y García, G. (2003)]. También se encuentran diversos estudios sobre el proceso de adaptación a una nueva cultura ya sea en relación a los flujos de inmigración que recibe la Unión Europea ya sea por el simple traslado a otro Estado dentro de la propia Unión Europea. Cabe destacar, entre otros los trabajos de Liebkind, K. (1996) en relación a los vietnamitas refugiados en Finlandia; Mummendey et all.

(1997) sobre cómo ha afectado a la identidad social de los alemanes el proceso de unificación; Horenczyk, G. (1997) en relación a los problemas de aculturación y Hopkins, N y Reicher S. (1998) que aborda el tema de la construcción de nuevas categorías sociales en los procesos de cambio.

También se pueden encontrar trabajos que, con un enfoque más genérico, abordan el tema de la identidad social europea en relación al proceso de integración [Cinnirella, M. (1998), Lyons, E and Breakwell, G.M. (1997) y Zavalloni, M. (1997)].

Ahora bien, no se hallan estudios que versen sobre la identidad de la Unión Europea y, a la vez, sobre la identidad individual como europeos desde la perspectiva de la epistemología de la complejidad como el que se presenta en esta tesis. En este sentido se trata de un estudio inédito y pionero en el ámbito de la identidad europea y de los europeos.

3.2.3. La identidad europea como legitimación y garantía del proceso de