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Implications for Work and Industrial Relations specific issues for this study

MODERNISATION IN THE BRAZILIAN CONTEXT

95 Carvalho and Schmitz, 'Fordism is alive ’.

2.4.2 Implications for Work and Industrial Relations specific issues for this study

Alrededor de 1621327 nació en Santafé de Bogotá, Martín de Velasco quien ingresó a los Franciscanos Menores y se convirtió en un importante preceptista de la retórica argumentativa. Fue custodio y padre perpetuo de la Provincia de la Santa Fe. Su obra Arte de sermones para saber hacerlos y Predicarlos se imprimió en 1677328, gozando de gran importancia en el Altiplano Cundiboyacense lo mismo que en el virreinato Novohispano donde se imprimió dos veces. El tratado fue escrito para aquellos jóvenes predicadores con el fin de enseñarles todo lo referente al arte del bien decir. Lo interesante de dicho tratado, es que nos acerca a los valores que debían tener los sermones y el orador, dando luces sobre qué se buscaba de un sermón y cuál era el objetivo en él. La obra fue utilizada por los jóvenes oradores de distintas órdenes religiosas.

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Mauricio Beuchot, “La retórica argumentativa de Fray Martín de Velasco (Colombia, siglo XVII), En Éndora: Series Filosóficas, no 6, 1995, UNED, Madrid. Su obra fue importante en España en la Nueva Granada y en el Virreinato novohispano con algunas reimpresiones. “Lo que nos ha parecido importante para la historia de la Nueva España es que esa obra fue estudiada por los que en ella se preparaban para el oficio de la predicación, y porque tuvo en México alguna fortuna, pues corría en copia manuscrita en antologías como la de fr. José Jiménez y además fue impresa en las prensas novohispanas por lo menos dos veces. No sólo era utilizada por los de su orden, los franciscanos, sino por otros como los diocesanos, pues la reimpresión de 1728 fue hecha a costa del bachiller Gabriel de Rivas, presbítero domiciliario del arzobispado de México, esto es, por un clérigo secular. Y es que en verdad era un buen compendio de retórica para uso de los eclesiásticos, y se ve que como tal fue muy apreciado”. p. 168

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Fray Martín de Velasco Arte de sermones para saber hacerlos, y Predicarlos. POR EL R.P. PREDICADOR FR. MARTIN de Velasco, de la Regular Observancia de N. Serafico P.S. Francisco. PADRE De la Santa Provincia de la Santa Fé del nuevo Reyno de Granada en las Indias. HIJO De la misma Provincia, y Ciudad de Santafé de Bogotá. Biblioteca Nacional RN OOOO8.

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Arte de sermones para saber hacerlos, y Predicarlos. POR EL R.P. PREDICADOR FR. MARTIN de Velasco, de la Regular Observancia de N.

Serafico P.S. Francisco. PADRE

De la Santa Provincia de la Santa Fé del nuevo Reyno de Granada en las Indias.

HIJO

De la misma Provincia, y Ciudad de Santafé de Bogotá. Biblioteca Nacional

RN OOOO8

Diez años antes de la impresión del Arte de los sermones, en 1668 don Antonio Ossorio de las Peñas329, Cura Vicario y Juez eclesiástico de la Villa de Nuestra Señora de Leyva le dedicó a don fray Juan de Arguinao330 [+1680] de la Orden de los Predicadores y arzobispo del Nuevo Reino de Granada de 1661 a 1678, un compendio de sermones sobre la Virgen María, titulado Maravillas de Dios en su Madre. Dicha obra costaba de 22 sermones de los cuales cuatro versaban sobre la Inmaculada. Los sermones fueron aprobados por el padre Iván Manuel Ramírez de la Compañía de Jesús del Colegio Imperial de la Compañía de Madrid, el 28 de mayo de 1668, dada la licencia por Francisco de Torres, Abad de San Vicente Dignidad en la Santa Iglesia de Toledo, por el Padre Tomás Sánchez predicador del Colegio Imperial de la Compañía, aduciendo los tres que analizados no contenían nada contra la “Santa Fe Católica”. El Padre Sánchez incluso escribía que no encontraba nada malo y al contrario “muchas cosas q pueden promover la veneración, culto, y devoción de los Divinos misterios de Maria Señora Nuestra […] junto con muy excelentes discursos, apoyados con mucha, y muy florida erudición, y solida Escritura […]”331, en otras palabras con la Biblia y la exégesis de los Padres y teólogos insignes. De acuerdo con lo anterior y con lo que el preceptista fray Martín de Velasco escribía en su tratado 10 años después, los sermones de Ossorio de las Peñas cumplían con el objetivo principal de la retórica cristiana; persuadir, deleitar y enseñar.

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Antonio Ossorio de las Peñas nació en Santafé de Bogotá. Compuso tres tomos de sermones. El primero de ellos

Maravillas de Dios en si mismo, Maravillas de Dios en su Madre, y Maravillas de Dios en sus Santos. Ver Viviana Arce Escobar, “Los poderes del sermón: Antonio Ossorio de las Peñas, un predicador en la Nueva Granada del siglo XVII”, en

Fronteras de la Historia, vol. 14, núm. 2, 2009, pp. 342-367, Instituto colombiano de Antropología e Historia, Bogotá, Colombia.

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Fue arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y luego de Santafé de Bogotá. Además de ello fue catedrático de la universidad de Lima ostentando las Sagradas Escrituras y la de Prima de Teología.

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Antonio Ossorio de las Peñas, Maravillas de Dios en sv Madre. Por el Doctor Don Antonio Ossorio de las Peñas, natural del Nuevo Reyno de Granada, Cura Vicario, y Juez, Eclesiástico de la Villa de nuestra Señora de Leyva, y su distrito, Año 1668.

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Estas dos obras espaciadas entre sí por 10 años, nos acercan a los valores que debían tener los sermones en general y específicamente a cómo se estructuraba un sermón inmaculista, teniendo en cuenta siempre la condición del Misterio en esa época. Para el franciscano preceptista, el sermón era “un todo artificio que la Retorica Christiana dispone, para persuadir al Auditorio el amor à las virtudes, y aborrecimiento à los vicios; pena y gloria con brevedad de palabras”332, en otras palabras su objetivo era enseñar, convencer y deleitar, afectando los sentimientos. Las partes fundamentales de un sermón, son enseñar a través de la argumentación, deleitar y mover a los oyentes a través del ornato y la persuasión. En otras palabras a través de la razón y el corazón. Para ello el predicador debía valerse de la inventio [inventar- qué y cómo] de la Eleccion [elegir lo mejor y más apropiado]

disposition –disponer en sus lugares. Los temas de los sermones de Ossorio de las Peñas fueron, La Fuerza de la Sangre, El prodigio del Mar, Fabrica de las atenciones de Dios y Capa azul. Cuando se escoja el tema, de acuerdo con de Velasco, éste debe ir con proposiciones y éstas sustentadas de las Sagradas Escrituras, de la Tradición y de la teología desarrollada sobre el asunto. Además de ello, los conceptos utilizados en el sermón son la manera en que se prueban las proposiciones que se toman de las Escrituras, no al azar ni de la fantasía. Los textos de la Sagrada Escritura “deben ser los mas conocidos, y trillados, porque dificultar en ellos con novedad es mas ingenio”333.

De acuerdo con lo anterior, un punto de especificidad de los sermones sobre la Inmaculada es que además de alabar las virtudes de la Virgen, debían demostrar a través de pasajes de las Escrituras, de la exegesis de la Tradición y de los teólogos, la gracia sin par de ella, es decir su limpieza total, dada por Dios. Los discursos debían ser breves y claros con respecto al tema y cada discurso argumentado, “procurando probar su intento particular con uno, ò dos lugares de la Escriptura Sagrada”334 todo ello con agudeza e ir pasando con entendimiento las ideas. En el caso de los sermones de Ossorio este tomó una idea sustentada de los libros del Génesis, Isaías, Cantar, Reyes, Esther, Lucas, Mateo y Apocalipsis. En todos los sermones, Ossorio comenzó con Mateo I y luego fue incorporando otros libros y Autoridades.

Los conceptos en los discursos debían estar en orden. De acuerdo con de Velasco, el orden de la retórica era fundamental en el sermón; invención, elección, disposición y pronunciación. Todo lo

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de Velasco. Arte de sermones..., ÓP. CIT., p. 19

333 IBÍD.,

p. 164

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anterior le imprimía fundamento, fuerza y seguridad. Asegurado lo anterior se le debía estampar gala y hermosura. La invención en la introducción mayor se debía hacer con arte, propiedad y facilidad y de la mayor importancia observar el auditorio, en otras palabras a quien iba dirigido el sermón. Debe ser “rara, tan gallarda, y artificiosa” para que el auditorio se ponga alerta y esté atento, “llevaràs yà los mas hecho, y tendras dozil el Auditorio.”335

Ossorio en “La Fuerza de la Sangre”, se basó en Mateo e Isaías principalmente para sustentar la limpieza de María que no incurrió en la mancha de Adán, para ir propugnando su idea principal que era la vinculación de María como arca, vientre puro para el Hijo, vientre que al romperse emergió el Verbo encarnado. En el segundo de los sermones, “El prodigio del Mar”, de nuevo Ossorio recurre a la culpa de Adán y a la limpieza de toda culpa de María, sustentada dicha limpieza en el saludo del Arcángel Gabriel, Llena de gracia, es decir que se basó en Lucas. En el tercer sermón, “Fabrica de las atenciones de Dios” el fruto de la Gracia es María y Dios la hizo Madre de su hijo. Si bien María es hija de Adán, naturaleza humana, no hubo en Ella ninguna mancha porque fue cobijada con la sombre de Dios, Dios hizo de Ella una fábrica de sus atenciones. María es la casa del hijo, sin ninguna tacha ni mancha, llena de amor y el obrero mayor el Espíritu Santo. En el cuarto sermón, “capa azul”336, María es el libro en el que se leen todas las maravillas de Dios. Madre del cielo, toda santidad, toda pureza en el instante de su concepción. María es cielo y el cielo es color azul y el hijo de Dios vivió debajo de la capa del cielo. María es el fruto en la mesa de Dios, no el fruto dañando de la generación de Adán, es el fruto nuevo en el árbol de la genealogía de Adán.

En cuanto a la elección esta no tenía un lugar fijo. La disposición debía ser clara para que no se confundieran los conceptos y así ir construyendo una argumentación fuerte. La pronunciación, elocución, “eloquencia” o gesto, es según el franciscano el que mayor adorno da a los sermones. El estilo de hablar en los sermones debía ser “natural, pulido, con arte, propio, significativo y lleno de sentencias (equivale a submisso, templado, grandiloque)”337 que utilizara de acuerdo con el momento del sermón, es decir cierta teatralidad estudiada y sobre todo apropiada.

Un punto clave para entender las ideas desarrolladas en los cuatro sermones de Ossorio, es que fueron pensados como una unidad. De acuerdo con de Velasco, los conceptos en los discursos debían

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de Velasco, Arte de sermones..., ÓP. CIT.,p. 42

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Establece por qué las concepcionistas llevan una capa azul como su hábito. 337

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estar en orden concatenados y eso fue precisamente lo que desarrolló Ossorio. En todos los sermones el eje es el pecado original y cómo Dios por su gracia infinita impidió que María heredara de Adán esta mancha. Era lógico que los sermones inmaculistas insistieran en el pecado original y en la trasmisión de éste a toda la humanidad menos en María, pues este era el punto central de la Gracia inmaculista. María no tuvo el pecado original. ¿Cómo lo hizo?, es la especificidad expuesta en cada sermón. Y es allí en cada uno de acuerdo con el franciscano, que los conceptos en los discursos debían estar en orden y que el predicador debía recurrir a su ingenio para despertar el entusiasmo necesario en su auditorio, más aún en un tema diríamos conocido. El predicador habrá de pasar a los demás discursos con ingenio y hermosura, algunas veces disimuladamente, otras claramente y otras tantas a través de las sentencias, exponía el preceptista. Además de los libros de las Sagradas Escrituras, Ossorio se basó en la Autoridad y en teólogos insignes. Ambrosio, Crisóstomo, Cyrilo, Andrés de Creta, san Zenón, Damaceo, san Agustín, Ildelfonso, Dionisio, Tertuliano, decretos y pronunciamientos del Concilio de Éfeso, escritos de san Anselmo, san Buenaventura, Epifanio y san Bernardino de Siena, fueron citados reiteradamente entre otros. Tales citas demostraban de una parte la suficiencia en el conocimiento teológico de Ossorio y la fundamentación en la Tradición para exponer la Gracia sin par de María.

El orden de la retórica era fundamental en el sermón; invención, elección, disposición y pronunciación. Todo lo anterior de acuerdo con el preceptista, le imprimía al sermón fundamento, fuerza y seguridad, luego de lo cual había que darle gala y hermosura. Los sermones de Ossorio fueron escritos en un lenguaje sencillo, sin pompa recargada y con símiles llanos para demostrar el Misterio. En otras palabras, el Cura de Villa de Leyva entendió a qué auditorio iban dirigidos los sermones. En el primer sermón Ossorio utilizó el árbol de Jesé para demostrar cómo María fue planta fecunda de dicho árbol. El Hijo, Cristo se alimentó de la sangre más pura y limpia, la de su Madre, aquella que fue predestinada y la que aplastará a la serpiente que es el pecado original. Para sustentar el sermón Ossorio se basó en la relación entre Eva-Caín, Eva- Abel, María-Cristo y María- serpiente. En otras palabras entre la pureza el bien y el mal. En el segundo de los sermones, “El prodigio del Mar” de nuevo Ossorio recurre a la culpa de Adán y a la limpieza de toda culpa de María, sustentado dicha limpieza en el saludo del Arcángel Gabriel, Llena de gracia. En parte del sermón, Ossorio alude a la Virginidad de María, gracias al amor infinito del Padre. Nada hay imposible para el Padre, con ello reafirmando la posibilidad certera de la no culpa de María. En Ella sólo está la huella de Dios, no del hombre. Establece que solo Dios y Ella tienen un hijo Divino. De nuevo dice que Adán

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nació inocente y luego pecó y así mismo María tomó la inocencia primigenia de Adán, no su mancha. En el mar tumultuoso que es el pecado en que cayó el hombre, María está sobre el mar, sin pecado alguno, no deja huella de pecado.

“La fabrica de las atenciones de Dios” el tercer sermón, María es fruto de la Gracia y Dios la hizo Madre de su hijo. Si bien María es hija de Adán, naturaleza humana no hubo en Ella ninguna mancha porque fue cobijada con la sombre de Dios, Dios hizo de Ella una fábrica de sus atenciones. María es la casa del hijo, sin ninguna tacha ni mancha, llena de amor. El obrero mayor fue el Espíritu Santo. En el último de los sermones “capa azul”338, María es el libro en el que se leen todas las maravillas de Dios. Madre del cielo, toda santidad, toda pureza en el instante de su concepción. María es cielo y el cielo es color azul y el hijo de Dios vivió debajo de la capa del cielo. María es el fruto en la mesa de Dios, no el fruto dañando de la generación de Adán, es el fruto nuevo en el árbol de la genealogía de Adán. María es la torre de David allí está su virginidad, María la mujer con una dorada de sol y de azul es aquella mujer que vio san Juan, la que venció a la serpiente.

Uno de los objetivos de los sermones era que tenían que convencer, no solamente a través del orador sino a través de los conceptos y por supuesto de lo bien e hilvanado del sermón. Refiriéndose al

deleyte retorico, escribe el preceptista: “Muchos pensaban, que es distinto el arte de los Sermones panegíricos, y el que tienen los otros generos. El arte en todos los generos es el mismo. Las materias deven ser diferentes, porque en los Sermones Panegiricos será la materia de alabanÇa conforme a las

virtudes del santo”339. En cuanto a la persuasión, escribe de Velasco, era la última parte de la retórica además esencial pues su fin principal “es mover” y es importante que el predicador sepa cuándo y en qué momento debe mover los sentimientos de su auditorio. Este se debe dar al final de cada concepto y así mover de forma razonada los sentimientos de las personas para que cambien y se acojan a las virtudes de los valores cristianos católicos. El fin de la retórica es persuadir, para convertir a los pecadores.

¿Cuál fue el objetivo de los sermones inmaculistas de Ossorio de las Peñas? Como fueron sermones de un solo tema, enseñar la doctrina del Misterio. Sin embargo ya expresado, en el caso de los sermones inmaculistas debido al contexto del Misterio su objetivo fue más amplio. No era enseñar

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Establece por qué las concepcionistas llevan una capa azul como su hábito.

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solamente, sino mover los sentimientos, despertar la devoción. En este tipo de sermón, escribe Villegas, “el predicador puede mostrarse maestro, teólogo, escriturario, dialéctico y orador […] Pues son sermones donde se aprecia la fuerza de la devoción popular junto a las doctrinas teológicas y escriturarias complejas””340. De acuerdo con esto, todos los sermones gravitaban en torno al auditorio, por lo tanto éstos debían ser captados por todos, no por unos cuantos. De allí la importancia fundamental de entender a quien iba dirigido el sermón, a qué tipo de auditorio y en qué contexto.

En el siglo XVII, de todas las fiestas marianas antedichas, cobra mayor importancia la celebración de la

Inmaculada Concepción, impulsada por la palpitante disputa teológica del momento, en torno al privilegio mariano. Toda esta efervescencia teológica y doctrinal se evidencia en los sermones de la época, que reflejan con nitidez, por un lado, la intensa preocupación de los predicadores por citar argumentos escriturarios que consoliden la opinión piadosa y, por otro, la preocupación retórica o expresiva, para encontrar las palabras adecuadas y significativas en la exaltación de las virtudes de María, como modelo de perfección. Son innumerables los epítetos, nombres antonomásicos, símiles, metáforas, alegorías, etc. que el predicador utiliza en torno a la Virgen341.

Los sermones inmaculistas de Ossorio, entonces enseñaban la doctrina hasta el punto de hacerla fuerte y sustentada y de tal forma persuadían a la sociedad en la verdad teológica del misterio. Conseguido lo anterior, se exaltaban las virtudes de la Virgen, es decir que eran sermones también panegíricos todo lo cual se llevaba a cabo a través de las citas bíblicas y de la interpretación de la Tradición. Interesante de estos sermones, es comprobar la similitud de lo escrito con la iconografía en ubicada en el altiplano Cundiboyacense. Dos formas discursivas distintas con un objetivo común.

3.3 Política, teología, discursos y formas de representación de la Inmaculada

Eucarística

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