MODERNISATION: THEORETICAL AND EMPIRICAL ISSUES
73 Ibid., p83 74 Ibid., p86.
1.4 LABOUR PROCESS THEORY AND THE MODERNISATION PROCESS
Las obras de los teólogos y sus doctrinas se conocían por los libros que llegaban desde el Viejo Mundo, sobre todo de España y por los maestros que impartían las clases. Este trasplante permitió que las fuentes eruditas llegadas de España pudieran ser inteligibles en un contexto geográfico, social y cultural diferente, como fue el contexto indiano en general y en particular el altiplano Cundiboyacense. Expresamos altiplano porque no solamente el conjunto franciscano santafereño poseía “librerías” sino otros conventos de la Provincia como era el convento de Monguí. En este ámbito, las bibliotecas que hubo en el conjunto franciscano, así como las obras visuales ubicadas allí, permiten conocer cuáles fueron las fuentes durante los siglos XVII y XVIII de la doctrina de la Limpia Concepción. En el caso de lo escrito a quién se estudiaba, cuáles tratados y autores se leían, qué libros de sermones llegaron y qué libros fueron utilizados para sustentar los sermones realizados por los religiosos. También se puede conjeturar qué tan informados estaban los religiosos y estudiantes en general en el Nuevo Reino de Granada con respecto al Viejo Mundo y a España concretamente en esta controversia.
Desde el convento y el colegio se estudiaron los documentos que llegaban de ultramar, se debatían y se exponían las distintas posiciones y opiniones. Señalemos de nuevo que en 1621 en la ciudad de Segovia, en el marco de la congregación general de la Orden se ordenaba, consignado en los Estatutos de Barcelona, a los lectores de teología el estudio de la teología de Duns Escoto entre las
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cuales estaba por supuesto la doctrina sobre la Concepción sin mancha de la Madre de Dios. Este mandato se vio reflejado a través de la instauración de cátedras específicas de Escoto en las casas de estudio del Viejo Mundo y en las Colonias. En 1657 en la Real universidad de México se instaura la cátedra de Escoto, confirmada en 1662 y en el convento Máximo y el colegio de San Buenaventura en el curso de teología se estudiaba en teología dogmática a Escoto y en menor proporción el doctor seráfico. En los estatutos de 1698 que el padre Antonio Chávez realizara para el colegio, se estipulaba que “solamente los más dignos y de mayor aplicación y estudio”208 se nombrarán colegiales y que durante la semana habría cuatro conferencias una de las cuales era de teología. Tal hecho supuso la llegada de libros de la teología de Escoto en general y en particular libros sobre el Misterio Inmaculista.
En las colecciones de libros antiguos de la Biblioteca Nacional y de la universidad de San Buenaventura que pertenecieron a las “librerías” del convento y colegio de San Buenaventura, hemos encontrado la bibliografía inmaculista que se leía y estudiaba no solo entre los muros franciscanos sino en otros claustros. En el Inventario de los libros de la librería del Convento del años 1811209, había Libros del “sutil Escoto”, de Pedro Auriol seguidor de Escoto, de Alfonso Briceño gran escotista, libros predicables entre los cuales destaca Pelbarto de Themesuar, Cornelio Mujso, varios ejemplares [11 tomos] de los tres tomos de los sermones marianos de Osorio de las Peñas, es decir 33 libros. En la sección Del Misterio de la Concpn ,[folios 179r -183v] varios libros sobre los sermones en defensa de la Inmaculada realizados entre 1614 a 1617 en Sevilla especialmente, así como otros de tinte doctrinal puramente, muchos de ellos en latín, otros controversiales entre los que se destacan los libros del Pedro de Alva y Astorga del cual hablaremos más adelante, como la Monumenta y la Militia Immacultae Conceptionis, Exppositio paraphrastica extracta a medulla litteralis interpretationis cantici magníficat, pro misterio inmaculatae conceptionis, el Nodus indissolubilis de conceptu mentis,
así como varios ejemplares de Mística Ciudad de Dios de la Madre Agreda de 1670 importantísima inmaculista.
208
Archivo de la Provincia Franciscana de Colombia, libro de Patentes y Decretos (1679-1751), fol. 213v en Mantilla, O.F.M,
Raíces históricas..., ÓP. CIT., p. 13
209
Inventario de los libros que tiene la librería del Convento de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, de Santafé. Año de 1811. Biblioteca Nacional, Reg RMD 307
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Además de los tratados del Doctor Mariano hubo otro tipo de libros que relataban su vida y su obra, de tinte entre hagiográfico e histórico como este perteneciente a la librería del Convento de la Purificación fechado en 1663.
Vida del Venerable P: IOAN DVNSIO ESCOTO, doctr mariano, y subtil
Biblioteca Nacional. Reg 1157
La carátula del libro establece que Escoto es el príncipe y universal maestro de la escuela Franciscana
así como el “Principal y máximo defensor de el soberano Misterio de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios”210. En el interior de sus páginas el autor quien además de haber sido ministro de la orden y teólogo, perteneció a la Real Junta de la Inmaculada, cuenta que escribió el libro dirigido al P. Fr Alonso Salizanes, Ministro General de toda la orden, por ser éste un devoto de la Inmaculada, profundo escotista y por defender al Doctor Sutil de las calumnias211, razón por la cual además lo escribió en castellano pues le pareció conveniente escribirlo en castellano, para que todos conocieran la verdad, estableciendo con ello que deseaba que el libro tuviera una recepción mayor, pues el latín era para un grupo selecto de la sociedad. En el capítulo VIII el autor relata la forma cómo Escoto defendió la inmaculada concepción de María, madre de Cristo y cómo la orden entera prodigaba verdadera devoción hacia “la Reyna del Cielo”. A partir de esta defensa, escribe el padre Ximenez Samaniego
comenÇaron los Maestros de nuestro Conuento de Paris à introducir la sentencia piadosa en las Escuelas de aquella Vniversidad, ayudando los demás Religioso de èl, cada vno en el modo que podía: vno la enseña, otro la predica; este la persuade, aquel la defiende; quien excita en el Pueblo la deuocion de este Misterio, quien persuade al Clero à la renouacion de su fiesta…212
210
N.Rmo P. Fr. Ioseph Ximenez Samaniego, Ministro General de toda la Orden de N.P.S. Francisco, Vida del venerable P. Ioan Dvnsio Escoto, Doctor Mariano, y Svbtil. Príncipe y vniversal maestro de la escuela Franciscana. Principal y máximo defensor de el soberano Misterio de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, y su Primacía en este Misterio, En Madrid. En la imprenta Real de la Santa Cruzada. Año de M.DC.LXXVII. De este libro hemos encontrado un ejemplar en la biblioteca de Teología de la Universidad Javeriana con el sello del Colegio Máximo.
211
Recordemos que en 1627 en Salamanca se había hecho un juramento a la teología de Agustín y de Aquino a lo cual los franciscanos se opusieron tajantemente. Por lo tanto este libro se puede considerar como un desagravio a lo anterior y una reafirmación gloriosa no solo de Escoto sino de toda la Orden como defensora del Misterio Inmaculista.
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En la colección de libros antiguos que pertenecieron al colegio de San Buenaventura hoy en la biblioteca de la Universidad de San Buenaventura hay una importante muestra de los libros leídos, debatidos y estudiados en el convento y el colegio. Destaca los varios ejemplares de Mística Ciudad de Dios de la Madre Ágreda, discurso y sermones de la Limpia Concepción del siglo XVII, libros que explican los privilegios de María, el Rosario Inmaculado y el importantísimo Armamentarium Seraphicum y Regestum universale tuendo titulo inmaculate conceptionis, más adelante referenciado. 2.3.3. La Militia Inmaculista Franciscana, desde la trasmisión visual
Como hipótesis de trabajo en esta sección enunciamos que en tanto lo visual inmaculista fue un medio excelente para expandir y asentar la devoción entre el pueblo, fue en los claustros donde se llevaron a cabo las representaciones visuales inmaculistas más complejas, propias para el medio letrado, mientras las más sencillas, aunque nacían de la construcción teológica, se colocaron en los espacios menos doctos. En estos espacios eruditos, la iconografía inmaculista abarcó los difusos ámbitos teológico, teológico-devocional e histórico-controversial, aunando en ellos prácticas eruditas concretas de las casas de estudios, apoyadas además por la inmensa producción escrita inmaculista situaba en las bibliotecas de los claustros. Todo ello hacía parte de las estrategias de la reproducción religiosa franciscana en el campo docto o académico, con el fin de expandir este capital a lo largo de conventos y doctrinas de la Provincia. Tales imágenes eran propicias en estos espacios en tanto se constituían en testimonios de la historia de la Orden y su defensa hacia la gracia de María. De otra parte complementaban el decreto tridentino sobre el uso de las imágenes que reparaba más en la piedad y en el ámbito devocional y pedagógico.
Todos los conventos y muchas iglesias optaron por el útil sistema didáctico de relatar, por medio de pinturas, las extraordinarias biografías de sus santos fundadores o de los personajes divinos de la historia sagrada. Entrado el siglo XVII, estas series pintadas en telas de diversos tamaños-según dimensiones de cada edificio- sustituyeron a la ornamentación mural con que se engalanaron los monasterios a lo largo del siglo XVI213.
Un aspecto fundamental para comprender dichas imágenes es el contexto de producción de las mismas. El siglo XVII fue altamente emocional donde la controversia inmaculista era más pasionaria que en comparación con el siglo XVIII más racional. De otra parte, los pronunciamientos favorables en pro del Misterio por parte del papado direccionaron el tipo de iconografía producida en estos espacios, en otras palabras estos discursos visuales inmaculistas se llevaron a cabo por distintos caminos, tanto a nivel compositivo como retórico desde la afectación, glorificación y confrontación hasta la argumentación teológica-histórica.
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Estas imágenes no son tan inocentes o piadosas, más aún por su seductor empaque aéreo y vaporoso. Más bien pueden mirarse como un constructo identitario y discursivo, peculiar y distintivo, al modo de una personificación o prosopopeya, que se sirve de un vehículo de religiosidad exaltada para canalizar las representaciones-sociales, regionales y políticas de los muy variopintos vasallos de la monarquía española.214
En lo que respecta a la Militia franciscana entendiendo en ello lo escrito y lo visual aparte de lo ya mencionado en cuanto unidad de combate, a través de lo probatorio, pedagógico, apologético y propagandístico215. Ampliando la hipótesis inicial de esta sección, otra característica de estas imágenes académicas fue la utilización de textos en las imágenes muchas de las cuales se escribieron en latín216 y otras en castellano. A esto lo hemos denominado icono-textos. Los textos en latín y otros en castellano se llevaron a cabo a través de filacterias, cartelas e inscripciones, más adelante expuestas. A la luz de la consolidación, construcción, expansión y prácticas de la devoción inmaculista ¿qué importancia tuvieron los textos en las imágenes en el contexto de los siglos XVII y XVIII?, ¿qué implicaba además que algunos de los textos estuvieran en latín y otros en castellano para la construcción de la devoción inmaculista? Desde la política del Barroco la combinación de lo visual y lo escrito tenían un propósito didáctico y evangelizador. Ya lo exponía el Padre Ximenez Samaniego al expresar que escribía en castellano con el fin que su libro llegara a más gente o en otras palabras a la gente sencilla, lo que de por sí establecía a quien iban dirigidas las obras. Ciertamente los textos en latín, sea en libros o como ícono-textos jerarquizaban el conocimiento en tanto sólo unos pocos, los doctos queconocían el idioma de la trascendencia217.
En lo que respecta a los franciscanos desde 1623 en el convento santafereño se estudiaba Gramática, Artes y Teología escolástica, lo mismo que en el colegio-seminario de San Buenaventura. De hecho en uno de los estatutos del Colegio era obligatorio saber latín para ingresar. El Concilio de Trento había ordenado que aquellos que deseaban entrar a una orden menor deberían saber latín. Para tal efecto se realizaba un examen oral y escrito de tal manera los estudiantes accederían a oír el curso de
214
Cuadriello. “Virgo Potens”. ÓP. CIT., p. 1176
215
IBÍD., pp. 1177ss
216
No quiere decir que en espacios puramente devocionales no hubiera habido ícono textos. Ejemplos hay varios. En el templo de Nemocón y Sáchica hay unas Tota Pulchra con textos en latín y en Sopó una Inmaculada Apocalíptica.
217
José Manuel Rivas Sacconi, El latín en Colombia, Instituto Caro y Cuervo, Santafé de Bogotá, 1993, p. 43. Desde 1560 o antes en Santafé de Bogotá se impartían clases de latín gracias a la fundación de distintos centros educativos como el Seminario de San Luis, el Colegio del Nombre de Jesús, en los conventos de Santo Domingo, de la Purificación, de la Compañía y de los Agustinos. Para “1599 el Padre [Jesuita] Francisco de Figueroa, venido de México, se había ocupado de enseñar gramática latina a los niños de las familias colonizadoras” zanjando desde muy temprano una diferencia cultural entre los limpios de sangre y la ruda plebe. También se impartía latín en los Colegios Mayores, San Bartolomé y el del Rosario y en el colegio de los Agustinos.
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philosophia que duraba 3 años, el de teología 4 años e instaurado en 1785 el curso de cánones que duraba otros 2 años218. Un ejemplo de ello se encuentra en el reglamento del Colegio de San Francisco en Popayán de 1643 donde se especificaba en el capítulo 9º De la distribución del tiempo que han de guardar los colegiales los días de estudio, “y siempre que fuere tiempo de estudio han de hablar en latín o a lo menos los Mayoristas o los que estudiaren alguna facultad”219.
Años más tarde en el marco de las reformas políticas tendientes a aglutinar y unificar sus dominios alrededor de un poder central más efectivo, Carlos III en 1770 ordenaba “que se instruya a los Indios en los Dogmas de nuestra Religión en Castellano y se les enseñe a leer y escribir en este idioma que se debe extender y hacer único y universal en los mismos Dominios, por ser el propio de los Monarcas y conquistadores […]”220, ampliando la recepción de los textos a una población mayor. Era claro que lo que se deseaba era unificar para controlar o en otras palabras se imponía una política imperial del lenguaje221. Héctor Shenone222 en un aparte del estudio titulado, “la Inmaculada y la Orden franciscana,” expone que en los conventos mexicanos, en los del Perú y del Alto Perú, hay una serie de lienzos cuyo tema principal es la figuración franciscana en pro del misterio Inmaculista, a través de la figura de Duns Escoto, la participación de la Corona española y la Orden, “expuestas según el lenguaje metafórico, triunfalista y propagandístico propio de la iglesia postridentina”223. En estos lienzos aparece María, con el cordón franciscano, San Francisco, Escoto y generalmente un dragón vencido. Los lienzos se acompañan con filacterias y en algunas ocasiones aparece la figura reiterativa
218
A este propósito y como un buen ejemplo del mandato de Trento hemos encontrado en las obras iconográficas de Defensas de Tesis y Disputatio, que cartelas y filacterias se encuentran en latín. Ver Lina Castillo, El valor documental y estético de los Retratos de Defensa de Tesis del siglo XVIII: estudio de cuatro pinturas de los colegios Mayores del Rosario y San Bartolomé, monografía para optar al título Restauradora y Conservadora de Bienes Muebles, Universidad Externado de Colombia, 2010, inédito. Grace McCormick, "La escolástica en la Nueva Granada a través de dos imágenes pertenecientes a la Catedral Primada de Bogotá. Disputa universitaria entre tomistas y javerianos y Agustino Doctorándose", en Iconografía intelectual en el virreinato de la Nueva Granada siglo XVIII, Universidad Externado de Colombia, 2013, pp. 219-300. Dirigidos por M. del Rosario Leal del C.
219
Vargas S. Historia del Real..., ÓP.CIT.,p. 444
220
Carlos III, “Real Cédula para que en los reinos de las Indias se extingan los diferentes idiomas de que se usa y solo se hable en castellano” en Castro g. La Hybris..., ÓP. CIT.,p. 13
221
IBÍD.,
222
Héctor Schenone, Iconografía del Arte Colonial. Santa María, Pontificia Universidad Católica Argentina. Santa María de los Buenos Aires”, Buenos Aires, Editorial de la Universidad Católica Argentina, 2008, pp. 92-96. Resalta en este estudio, aparte de los ya nombrados, muchos tipos iconográficos inmaculistas propios del Nuevo mundo como, la Inmaculada y las ánimas del Purgatorio, el Lábaro de María Inmaculada, la Inmaculada y el Padre, La Inmaculada y el Hijo, Inmaculada y la Eucaristía, La Inmaculada con el niño en el vientre, la Inmaculada y el Espíritu Santo, La Inmaculada y los ángeles, La Inmaculada y el Rosario, la Inmaculada como arca, La Inmaculada, Fuente de Gracia, La Inmaculada y la Jerusalén Celestial, La Inmaculada Ortus Conclusus, la Inmaculada como nave, la Inmaculada Sol de Justicia, La Inmaculada y las cuatro partes del mundo, La Inmaculada con Adán y Eva, La Inmaculada y los animales, La Inmaculada y los santos, la Inmaculada y los doctores de la Iglesia.
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de Sor María de Jesús Agreda. En otras ocasiones se acompañan con otras figuras como por ejemplo papas, cardenales, doctores y Clara de Asís, y otro de los temas recurrentes, la Inmaculada y los santos franciscanos.