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RELACIONADOS CON EVENTOS

Aunque no se trata de una técnica que esté disponible para una evaluación clínica tradicional en neuropsicología, es conveniente que el profesional la conozca dada su utilidad, en especial en los casos en los que el paciente, por diversas razones, no se encuentra en posibilidad de producir respuestas conductuales registrables o cuando el clínico sospecha que éstas no reflejan de forma adecuada las capacidades o afectaciones del paciente. Una gran parte de los procesos cuya integridad o alteración se evalúa en neuropsicología es abordable a través de esta técnica (Münte, Urbach, Düzel y Kutas, 2001); entre las diversas propuestas que se encuentran en la literatura, se ha propuesto el uso de baterías que combinan la evaluación neuropsicológica con una valoración a través de los potenciales relacionados con eventos (Neumann y Kotchoubey, 2004). Esta técnica es de particular utilidad en casos en los que el paciente no se encuentra en posibilidad de responder, como es el caso de quienes padecen esclerosis lateral amiotrófica. (Cuadro 2-4).

Cuadro 2-4. Aplicaciones de los potenciales relacionados con eventos (PRE) en los servicios de neurología y neurocirugía Cuadro 2-4. Aplicaciones de los potenciales relacionados con eventos (PRE) en los servicios de neurología y neurocirugía

• Es un estudio qu e al ser de más utilidad en invest igación (y en especial para la psicología), no se realiz a de manera habitual en contextos hos pitalarios Cuando s e hace en dicho contexto, suele usarse para valorar l a integridad de vías sens oriales o estados profundos de consciencia alterada, pero no para proces os ps icológicos co mo atención, memoria, lenguaje, entre otros

• Útil como una herramienta adicional a la valoración clínica para la cualificación de patologías que involucran al cerebro

• Al ser un análisis derivado del est udio electroencefal ográfico, es u na técnica no invasiva que tiene u na relativa baja resolución espacial pero ésta es muy alta a nivel temporal • El especialista o inves tigador debe e xplicar los resultados d e los estudios al paciente y los familiares

• El costo es menor que el de los estu dios de imagen y su disponibilidad es mayor. Se recomienda s iempre consultar los p recios en varios centros antes d e realizarlo

La técnica también ha demostrado utilidad tanto para pronosticar la evolución de cuadros clínicos después de traumatismos craneoencefálicos (Lew,

et al., 2003), como para detectar alteraciones subclínicas subsecuentes a las concusiones repetidas que ocurren en quienes practican ciertos deportes (Dupuis, Johnston, Lavoie, Lepore y Lassonde, 2000) que en muchos casos no son medibles a través del registro de precisión o tiempos de respuesta (Potter, Bassett, Jory, y Barret, 2001).

Diversos estudios dan cuenta del valor pronóstico de la técnica: en una evaluación de seguimiento a pacientes afectados por eventos vasculares se encontró que los cambios en la amplitud del componente P300, en cierta medida podían predecir el riesgo de sufrir eventos subsecuentes (Stahlhut, Grotemeyer, Husstedt, y Evers, 2014), en tanto que la amplitud de este mismo componente en pacientes afectados por esclerosis múltiple de tipo recurrente remitente tiene una fuerte correlación con el desempeño cognitivo; es decir, parece ser un indicador objetivo de lo que se ha denominado reserva cognitiva y que se considera un factor explicativo de la recuperación en este tipo de pacientes (Sundgren, Wahlin, Maurex y Brismar, 2015), a la vez que los cambios en la latencia de los componentes (comunes a los pacientes con cuadros progresivos y remitentes) sí serían un índice de los cambios anatómicos que caracterizan a la enfermedad (González-Rosaet al. 2011).

CONCLUSIONES

CONCLUSIONES

Aunque las técnicas que se revisaron a lo largo del capítulo pertenecen a familias que incluyen muchas otras (como la tomografía por emisión de positrones, la espectroscopía cercana al infrarrojo, la magnetoencefalografía por mencionar algunas), son las de uso más frecuente en la práctica clínica y las de mayor disponibilidad en nuestro contexto. Todas ellas constituyen una herramienta que contribuye a un diagnóstico más preciso, pero ninguna cuenta con elementos suficientes para ser la única fuente de un diagnóstico: en muchos casos es difícil una predicción puntual de las alteraciones conductuales o cognitivas que acompañan a los hallazgos fisiológicos.

Un paciente a quien se le realiza una tomografía computarizada puede ser diagnosticado con un tumor (y determinado el tipo y la localización), pero la afectación cognitiva y conductual puede variar de manera enorme dado que son muchos los factores que la determinan. De igual manera, se pueden detectar a través de pruebas neuropsicológicas fallos en procesos atencionales y no encontrar anomalías en los estudios electrofisiológicos. Esto, más que hablar de una ausencia de correspondencia entre los niveles psicológico y fisiológico, refleja limitaciones en los instrumentos, por lo cual los hallazgos de una técnica deben ser tomados con cautela a la hora de hacer un diagnóstico. Un ejemplo típico es el de la enfermedad de Alzheimer: su diagnóstico definitivo requiere de la combinación de hallazgos conductuales, cognitivos, en estudios de imagen e histológicos. No obstante, el rápido desarrollo tecnológico que ha perfeccionado estas técnicas y ayudado al desarrollo de otras más novedosas permite ser optimistas en relación a la futura utilidad diagnóstica de todas ellas.

Cuadro 2-5. Recomendaciones a los pacientes y familiares Cuadro 2-5. Recomendaciones a los pacientes y familiares

Aunque las técnicas descritas en este capítulo resultan de g ran utilidad en el diagnóst ico preciso de algunas pato logías del sistem a nervioso, hay s ituaciones en las que este ben eficio es, en el mej or de los casos (al menos hasta este momento), controverti do. En muchos cuadros como la esquizof renia, el autismo, el trastorno p or déficit de atención, el deterioro cognitivo leve o la d epresión, no s e conoce n a fondo indicadores que permitan hacer un diagnós tico definitivo a través de est as técn icas, por lo que la valoración de un ps icólogo clínico, neuropsicólogo, psiquiatra o neuropsiquiatra todavía son la primera opción. Resulta lam entable tambi én que, po r tratarse de estudios bastante sofisticados, también son explotables a nivel económico y, por lo tanto, susceptibles de ser sobreindicados. Si el lector o un familiar padece una enfermedad que involucra al sistema nervioso, es importante que an tes de decidir realizarse es tudios asista con un especialista acreditado, para obtener orientación sobre los ben eficios diagnós ticos y pronós ticos que s e pueden o btener a partir de difer entes es tudios

AGRADECIMIENTOS

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen profundamente a los doctores Daniel Zarabozo Hurtado y Andrés Antonio González Garrido del Laboratorio Clínico y Centro Integral de Diagnóstico Grupo Río de Guadalajara Jalisco por proporcionar las imágenes de resonancia magnética de este capítulo.

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Capítulo 3

Capítulo 3

Intervención neuropsicológica