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Increasing vulnerability to shocks

PART III POLICIES TO COPE WITH AGEING Chapter 6 Budgetary policies

Chapter 8 Does ageing affect pensions?

8.2 Increasing vulnerability to shocks

Ana Mª Medina*

* Enfermera vocacional y licenciada en Humanidades. En búsqueda de una vida con sentido.

quieta como una serpiente, anodina, cam- biando de piel año tras año a la espera de su oportunidad. Siempre con su libreta y lápiz ano- tando ideas y pedidos, siempre invisible en su bata blanca, siempre en una espera callada, en- carnando el papel de ayudante agradecida y re- alizada. Pero ellos se equivocaban, ella no era así, llevaba 62 años sin ser lo que realmente era, aprisionada en una forma que no era la suya.

La noticia del retiro de Madame fue celebrado como algo esperado en un acto muy emotivo en el que el champagne y las rosas blancas in- undaron el taller con una fingida sensación de pérdida que en realidad nadie sentía. Porque todos sabían muy bien quien dirigía en realidad ese atelier, quien era la emperatriz de ese reino de tela, hilo y jabón de patronaje. La sorpresa pareció por ello inundar a los presentes cuando el nombre de Alexa Fierro, sobrina de Madame, fue anunciado como la sucesora de la firma en el brindis final de la improvisada ceremonia de despedida. Alexa, feliz tras su reciente gradua- ción en la escuela de diseño Parsons, en New York, se adelantó un paso para recibir los aplau- sos de bienvenida y soltar unas breves palabras sobre su intención de innovar el estilo de la casa Fierro. El círculo parecía entonces cerrado. Adeline ofreció su mano a Alexa, quien le ma- nifestó ardorosamente su admiración por su trabajo en el atelier. Adeline tomó entonces una copa de champagne y bebió despacio mientras miraba a Alexa, degustando su sabor y su chispa, con los ojos entrecerrados. El lí- quido encendió aún más su sangre.

Eso había sucedido hacía sólo un mes, pero para Adeline, bien podría haber sucedido esa misma tarde. El tiempo transcurría en una cen- tésima de segundo cuando se prepara una co- lección de alta costura. Y más aún cuando las horas de la noche se gastaban en la confección de lo más bello, aquello que había permane- cido oculto, esperando ser admirado algún día. El desfile había sido planificado al detalle. Toda sofisticación era insuficiente para el lanza- miento de la primera línea de Alexa Fierro. En el desfile se ponían en juego el prestigio y el fu- turo de la firma. Sin embargo, todos los conse- jeros de administración de la empresa esperaban relajados en la primera fila de la

sala, junto con las elegantes damas y las hijas casaderas invitadas y adictas a la firma. Sabían que la colección había sido creada y organizada por Adelina, nadie podría confiar en una chiqui- lla de 27 años la importante inversión de dinero que habían hecho. Alexa sería un rostro, joven, fresco y a la altura de lo que el mercado nece- sitaba. Todo seguiría como hasta ahora, pensa- ron.

La fluidez y elegancia, marcaron el desfile. Los pasos de las modelos seguían los acordes sua- ves de un shamisen y un koto japonés. Un cam- bio de luces anunció la pieza más esperada: el vestido nupcial, el punto cumbre de un desfile de alta costura. Y su aparición en la pasarela provocó un silencio que a Adelina le resultó igual de chispeante que el champagne de la despedida de Madame Fierro. Se podía incluso escuchar el crujir de la enagua y el tul al paso de la modelo. Por un instante en su dura vida, Adelina supo lo que era la perfección, y algo si- milar a un estado de iluminación inundó su in- terior. Las luces se encendieron, y la multitud entera aplaudió en pie, rosados de admiración. Esperaban pacientes al creador de ese portento para lanzar sus laureles.

Alexa Fierro avanzó entonces desde un extremo del escenario. Hermosa en su tersa juventud, sonriente por el éxito. Pero algo la detuvo de pronto. La imagen de una mujer vestida de negro, impecable en un traje chaqueta de tweed, convertida en un reloj de arena. Ador- nada únicamente por un camafeo esmaltado en la solapa con un crisantemo y una espada. La miró como los leones del Serengueti contem- plan a su presa, calmadamente, sin prisa. Por- que sabía que su decisión estaba tomada. Alexa quedó paralizada mientras Adelina ca- minó con seguridad sobre la pasarela. La sangre de Manoli, su madre, su tía Paca y su abuela Ra- mona, sastras de tradición que le habían ense- ñado todo lo que sabía, corría ahora más que nunca por sus venas, susurrando: fuimos y se- remos.

Y Adelina saludó con la timidez y brevedad que se esperaba en un diseñador de éxito, con una sonrisa en los labios que decía: sois míos. R

E

n los idiomas castellano e inglés existe la frase “conocer en el sentido bíblico” (to know in the biblical sense). Suele utilizarse en contextos humorísticos a manera de eufe- mismo. Expresada con palabras llanas, la frase significa “tener relaciones sexuales”. En La ago- nía del cristianismo(1931), Miguel de Unamuno declara que, en el contexto bíblico, “el conoci- miento se asimila al acto de la unión carnal”. A pesar de verse apuntalado por el criterio de una figura tan ilustre, el uso de la frase es erróneo desde el primer momento ya que nunca obede- ció a un riguroso análisis histórico, lingüístico y literario de las fuentes bíblicas. Por tanto, me siento motivado para dedicar al tema algún es- pacio en el presente Diccionario Bíblico Crítico, con el fin de aportar una serie de datos larga- mente ignorados.

De hecho, la popular noción de “conocer” como eufemismo sexual no procede de la Biblia hebrea sino del lenguaje secular o profano utilizado por los autores literarios del mundo griego clásico. En las obras humorísticas helenas abundan los juegos de palabras con dobles sentidos, fenó- meno que afecta repetidas veces al verbo cono- cer. Pocos siglos después, el fenómeno vuelve a producirse en la cultura clásica romana, especí- ficamente en los escritos satíricos redactados en latín. En este contexto es muy importante recor- dar que para la iglesia primitiva, la edición oficial del Primer Testamento no es la Biblia hebrea en versión original sino la traducción griega que re- cibe el nombre de Septuaginta(llamada también Biblia de los Setenta). Después, a partir del co- mienzo de la Edad Media, el cristianismo ro- mano adopta como Biblia única la Vulgata, monumental traducción de ambos testamentos al latín ejecutada por Jerónimo. De esta manera, los dobles sentidos que imponen al verbo “co- nocer” los autores seculares de las antiguas cul- turas griega y romana se incorporan

imperceptiblemente a los escritos bíblicos, des- plazando los matices originales del vocabulario equivalente.

Si examinamos el hebreo clásico, veremos que el significado de “conocer” se expresa mediante el verbo yadah. A lo largo de las escrituras canó- nicas del Primer Testamento, yadahdesempeña dos funciones principales: (1) cognitivo y (2) ju- rídico y judicial. La función menos conocida y menos estudiada es esta última, por lo cual me propongo hacer hincapié en la misma. En las an- tiguas culturas prebíblicas de Oriente Próximo, es frecuente el vasallaje político. Cuando un mo- narca importante establece alianzas con jefes de tribus o reyes de naciones pequeñas, el sobe- rano es el que “conoce” a su vasallo. En los do- cumentos jurídicos de la época “conocer” equivale a “reconocer” o “formar lazos de reci- procidad”. Este uso arcaico de yadahse intro- duce en varios libros de las escrituras hebraicas, apareciendo en sus páginas con cierta regulari- dad.

Por ejemplo, en el capítulo 17 del Génesis es donde YHWH, Dios de Israel, establece su alianza perpetua con Abraham y con su descendencia. A los pocos días, tras su visita sorpresa a casa de Abraham y de Sara, la deidad reflexiona en Gén. 18,19 sobre su relación con Abraham diciendo: “Porque lo he conocido”. A su vez, orando inten- samente en 2 Sam 7,20, el rey David invoca la re- lación formal que existe entre él y YHWH con las palabras: “Tú has conocido a tu siervo”. Por boca del profeta Amós (3,2), la deidad declara a los is- raelitas: “Sólo a vosotros os he conocido entre todas las familias de la tierra”. En todos estos casos trasciende el aspecto jurídico de yadah, tratándose de alusiones directas a la alianza entre la deidad y su pueblo. R

(continuará)

Dr. Renato Lings*

*Doctor en teología, traductor, intérprete, profesor y escritor. Fue profesor en la Universidad Bíblica Latinoamericana (Costa Rica) e investigador en la Queen’s Foundation for Ecumenical Theological Education (Reino Unido). Es miembro de varias asociaciones internacionales dedicadas a la investigación académica de la Biblia.

DICCIONARIO