De entre todos los elementos objeto de conservación del Parque se han seleccionado aquéllos considerados claves, a los cuales se asociarán unos objetivos específicos para cuyo cumplimiento podrá ser necesaria la adopción de medidas o actuaciones específicas.
El principal criterio para esta selección es identificar aquellos elementos por los que el espacio ha sido declarado Parque Natural, así como Lugar de Importancia Comunitaria, y que son los directamente relacionados con pastizales, cuevas, roquedos y el entorno forestal.
Para seleccionar los hábitats clave, se han tenido en cuenta algunos de los siguientes criterios:
1. Ser un Hábitat de Interés de la Directiva con una representatividad excelente o con una importante singularidad, en el Parque Natural. 2. Ser hábitats de Interés de la Directiva azonales con representación
superficial pequeña pero elevada fragilidad especialmente de cara a la conservación de especies de flora y fauna muy vulnerable. Son generalmente hábitats asociados a ambientes de turberas y humedales, ambientes rupícolas (cantiles, crestones, gleras y cuevas), cursos de agua, etc.
3. Ser bosques autóctonos, con una representatividad significativa en el Parque, estén o no estén en la Directiva.
En cuanto a especies se han considerado las incluidas en los Anexo I de la Directiva Aves, Anexo II de la Directiva Hábitats o en el CVEA, que
tengan una elevada representatividad en el Parque Natural. Se incluyen también las razas autóctonas de ganado doméstico en peligro de extinción y que contribuyen en gran parte a mantener el paisaje tradicional característico del Parque Natural.
Las medidas que se adopten en desarrollo de la Directiva Hábitats tienen como finalidad mantener o restablecer, en un estado de conservación favorable, los hábitats naturales y las especies de flora y fauna silvestres de interés comunitario.
Alcanzar el “Estado de Conservación Favorable” (ECF) constituye el objetivo general para todos los hábitats y especies de Interés Comunitario (artículos 1e y 1i de la Directiva Hábitats). En el Parque Natural este objetivo general se amplia a todos los elementos clave descritos en el punto anterior. Este ECF puede describirse como la situación en que un hábitat o una especie están prosperando y tiene buenas probabilidades de seguir haciéndolo en el futuro. De acuerdo con esto, la meta de la Directiva se define en términos positivos, orientados a alcanzar una situación favorable que necesita ser definida, alcanzada y mantenida. En concreto, el Estado de Conservación de un hábitat natural se considera favorable cuando:
• Su área de distribución natural y las superficies comprendidas dentro de dicha área sean estables o se amplíen.
• La estructura y las funciones específicas necesarias para su mantenimiento a largo plazo existan y puedan seguir existiendo en un futuro previsible
• El estado de conservación de las especies típicas sea favorable Por su parte, el Estado de Conservación de una especie se considera favorable cuando:
• Los datos sobre la dinámica de las poblaciones de la especie en cuestión indiquen que la misma sigue y puede seguir constituyendo a largo plazo un elemento vital de los hábitats naturales a los que pertenezca
• El área de distribución natural de la especie no se esté reduciendo ni amenace con reducirse en un futuro previsible
• Exista y probablemente siga existiendo un hábitat de extensión suficiente para mantener sus poblaciones a largo plazo
A falta de estudios que permitan establecer protocolos precisos para la determinación del Estado de Conservación actual de los Elementos Clave
de Conservación, la valoración del mismo en el presente documento se apoya en el análisis de la superficie, estructura, funciones e impactos para los hábitat, y en la distribución, tendencia poblacional, hábitat e impactos para las especies. La escala de valoración empleada es: Favorable, Inadecuado, Malo, y Desconocido.
HÁBITATS CLAVE PARA EL PARQUE NATURAL
* Hábitat considerado como prioritario por la Directiva Hábitats
Estado de Conservación
Brezales y praderas de montaña (4030. Brezales
secos acidófilos y 6230*. Praderas montanas) Favorable Matorral y pastos calcícolas (4090. Brezales
calcícolas con genistas y 6210* Pastos mesófilos) Favorable Campiña atlántica (6510 Prados de siega y Prados
pastados con setos de especies autóctonas) Inadecuado
8210. Roquedos calizos Malo
9180*. Bosques mixtos de pie de cantil calizo Inadecuado
8310- Cuevas continentales Inadecuado
9340- Encinares Inadecuado
91E0* Alisedas Inadecuado
Bosque dominado por Quercus robur Favorable
Zonas húmedas Desconocido
FAUNA CLAVE PARA EL PARQUE NATURAL
Elona quimperiana Desconocido
Lucanus cervus Desconocido
Neophron pernocterus Favorable
Austropotamobius pallipes Malo
Comunidad de rapaces forestales Favorable
Comunidad de Quirópteros Inadecuado
Martes martes Desconocido
Chionomys nivalis Desconocido
Razas autóctonas de animales domésticos Malo
FLORA CLAVE PARA EL PARQUE NATURAL
Comunidad de plantas de zonas húmedas: Culcita macrocarpa, Woodwardia radicans, Pinguicula lusitanica, Spiranthes aestivalis
Desconocido
Prunus lusitanica Malo
ELEMENTOS CLAVE DE HÁBITATS
Brezales y praderas de montaña (4030. Brezales secos acidófilos y 6230*. Praderas montanas)
Estos brezales forman parte de las etapas de sustitución hacia bosques acidófilos, y se caracterizan por la presencia de especies de los géneros Erica y Ulex y de Calluna vulgaris. Son utilizados por numerosas especies animales, entre las que cabe destacar algunas aves del Anexo I de la Directiva Aves, tales como el aguilucho pálido (Circus cyaneus), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), el águila culebrera europea (Circaetus gallicus) y el alimoche (Neophron percnopterus).
En el Parque Natural estos brezales ocupan gran extensión y se localizan, fundamentalmente, en las cumbres silíceas entre el monte Armañón, alto de los Carcelares y Biroleo, formando mosaico con la pradera montana de diente. Destacan como mejor representación las laderas del cerro Corralejos y del monte Armañón. Esta vegetación se encuentra habitualmente sometida a la presión del ganado que utiliza estas áreas como lugar de pasto, por lo que su conservación depende de una carga ganadera adecuada.
Las praderas montanas presentan un aspecto muy característico al formar “alfombras” de hierba fina, verdes y frescas todo el año, favorecidas por un clima fresco y húmedo. Este hábitat ocupa, fundamentalmente, las zonas altas de pastizal en cumbres silíceas, circundado por brezales con los que conforman mosaico. La tradicional actividad pastoril de esta comarca ha favorecido el mantenimiento de estas praderas, constituyendo una buena representación de este hábitat. El pastoreo extensivo es suficiente para mantener las praderas e impedir el crecimiento de plantas leñosas, pero evitando el acceso del ganado durante el periodo de dormancia (entre finales de año y primeros de mayo). En zonas con manantiales el empleo de fertilizantes y de productos agrofarmaceúticos puede afectar negativamente a este hábitat.
Matorral y pastos calcícolas (4090. Brezales calcícolas con genistas y 6210* Pastos mesófilos)
El brezal calcícola se caracteriza por estar dominado por la aulaguilla (Genista hispanica subsp. occidentalis) y por el brezo común (Erica vagans), que le dan un aspecto típico almohadillado. A este hábitat se asocia la presencia de algunas especies de interés comunitario, como son el aguilucho pálido (Circus cyaneus), chova piquirroja (Pyrrhocorax
pyrrhocorax), águila culebrera europea (Circaetus gallicus) y alimoche (Neophron percnopterus).
En el Parque Natural se localizan dos manchas en el entorno del pico de los Jorrios y Pico Redondo, en laderas de fuerte pendiente donde aparece el subtipo brezal atlántico. Las mejores representaciones son las de los términos de la Mazuepa y la Bortosa. Se trata de un hábitat muy relacionado con la actividad humana, de forma que su preservación depende del mantenimiento moderado del pastoreo extensivo, ya que un descenso de la presión ganadera provocaría una lenta progresión del brezal hacia formaciones boscosas.
Asociados a estos brezales aparecen los pastos mesófilos, prados secos seminaturales sobre sustratos calizos dominados por gramíneas, normalmente por la especie Brachypodium pinnatum. En ellos se pueden encontrar aves del Anexo I de la Directiva Aves como el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el buitre común (Gyps fulvus) y alimoche (Neophron percnopterus).
Los lastonares de Armañón aparecen asociados a áreas de pendientes rocosas, en laderas de solana de Pico Redondo y de las Peñas de Ranero con un estado de conservación favorable.
Estos pastos se dan bajo condiciones de suficiente humedad atmosférica, pero sobre suelos relativamente secos. Se originan como consecuencia de la acción del pastoreo y suponen las primeras etapas de series de vegetación de carácter basófilo. Como en el caso de otros hábitats, su mantenimiento está directamente ligado a una carga ganadera adecuada.
Campiña atlántica (6510 Prados de siega y Prados pastados con setos de especies autóctonas)
Los prados de siega son formaciones herbosas que se mantienen verdes todo el año y que caracterizan el paisaje vegetal de la campiña atlántica. Se asientan sobre suelos profundos, húmedos y ricos en nutrientes y en materia orgánica. Su mantenimiento está asociado a siegas periódicas, con escaso o nulo pastoreo.
En Armañón los prados de siega suponen un porcentaje muy escaso de su superficie, encontrándose en clara regresión. Se dispersan fundamentalmente, por las laderas de solana del macizo de Ranero y de El Coterón.
Asociados a éstos aparecen los prados pastados y los setos arbolados de especies autóctonas a ellos asociados. Son formaciones herbáceas que originalmente se relacionan con los bosques típicos del piso colino
(robledales, alisedas). El hombre ha potenciado la extensión de estos prados en los mejores suelos para ser utilizados, fundamentalmente, por el ganado vacuno. Su tratamiento es diverso, consistiendo, por lo general, en dos o tres siegas anuales, presencia de ganado, estercolado y siembra de algunas especies.
Las especies vegetales más frecuentes son: Lolium perenne, Dactylis glomerata, Cynosorus cristatus, Poa pratensis, Agrostis capilaris, Trifolium repens, T. pratense, T. dubium, Lathyrus pratensis, etc.
Estos ambientes son utilizados numerosas especies de fauna, como el aguilucho pálido (Circus cyaenus), especie de interés comunitario, según el Anexo I de la Directiva Aves.
En el área de estudio se sitúan en las laderas de transición y fondos de valle próximos a los núcleos de población y la Zona Periférica del Parque en torno a los núcleos urbanos de Ranero, Santecilla, Las Llamas, Pules y el Suceso.
Durante las últimas décadas se han venido sustituyendo por plantaciones forestales de eucalipto y pino, ocupando cada vez menos superficie en el Parque y su zona periférica.
8210- Roquedos calizos
Este hábitat se forma en las pendientes rocosas calizas con vegetación casmofítica. Presenta escasa cobertura vegetal que se asienta sobre suelos poco desarrollados y con baja disponibilidad de agua, debido a la verticalidad propia de los roquedos. En la CPAV muchas de las especies propias de este hábitat parecen tener una relación más intensa con la presencia de roca que con los aspectos climáticos, apareciendo especies vegetales como Asplenium virede, Cystopteris fragilis, Saxifraga paniculada, Sesleria albicans, Carex sempervirens, Aconithum lamarkii. Concretamente en los roquedos calizos de Armañón se encuentra una especies de flora amenazada: Sempervirum vicentei.
Algunas especies de fauna asociadas a este hábitat citadas para este enclave son Falco peregrinus (halcón peregrino), Gyps fulvus (buitre leonado), Monticola saxatilis (roquero rojo), Neophron percnopterus (alimoche), Prunella collaris (acentor alpino), Pyrrhocorax graculus (chova piquigualda) y Pyrrhocorax pyrrhocorax (chova piquirroja). El Parque Natural de Armañón es uno de los espacio clave para la conservación de este hábitat en la CAPV, y se encuentra bien representado en las moles rocosas de las peñas de Ranero, peña del Cuadro, roquedo de Sopeña y los Jorrios. La presencia de ganado caprino
en estas zonas supone, actualmente, el principal factor de presión sobre los roquedos calizos, donde impide mediante el ramoneo el desarrollo natural de este tipo de vegetación.
8310- Cuevas continentales
En este tipo de hábitat se incluyen las cuevas cerradas al público y los sistemas hidrológicos subterráneos. Este ecosistema comprende un ambiente de transición con el exterior y otro netamente hipógeo, lo que permite el desarrollo de comunidades vegetales muy adaptadas a las condiciones de la zona transicional, y el asentamiento de una fauna muy especializada troglóxena, troglófila o troglobia, según sus hábitos de vida cavernícola.
Armañón es una de las zonas kársticas más relevantes de la CAPV, que cuenta con importantes cavidades subterráneas, donde se pueden encontrar varias especies de quirópteros de alto interés comunitario y regional como Rhinolophus euryale, Rhinolophus ferrum-equinum, Rhinolophus hipposideros, Miniopterus schreibersii, Myotis emarginatus o Myotis myotis, existiendo refugios destacables como la cueva de Santa Isabel. Además el caracol Elona quimperiana, también especie de interés comunitario, utiliza habitualmente las bocas de las cuevas llegando a completar en este entorno su ciclo biológico completo.
Las principales amenazas a las que se encuentra sometido este hábitat son las visitas no controladas de público a las cavidades y el aporte de contaminantes a las aguas del sistema kárstico, básicamente por uso de purines en el abonado de pastizales. Las visitas de público ocasionan molestias en las colonias de murciélagos, además de suponer en muchos casos la destrucción de elementos como estalagtitas y estalagmitas.
91E0*- Alisedas de ladera
Las alisedas son las formaciones riparias típicas de los cursos permanentes de la región Eurosiberiana, requiriendo suelos permanentemente húmedos o encharcados. Se trata de enclaves relictos, con morfología cóncava, que acumulan el agua de la ladera y permite la existencia de una flora propia de lugares más húmedos y norteños, destacando especialmente Osmunda regalis y Quercus robur. Este tipo de bosque mantiene especies de interés como Lucanus cervus, Carduelis spinus (lúgano), Myotis daubentonii (murciélago ribereño), y Mustela putorius (turón). En función de la cantidad de nutrientes acumulados en las riberas se distinguen dos tipos de alisedas: oligótrofa y eútrofa.
La aliseda oligótrofa se desarrolla en las cabeceras y tramos altos de los arroyos. La topografía de estas zonas, en las que el agua discurre a gran velocidad, no sólo impide la formación de vegas de acumulación, sino que, al contrario, la erosión es el proceso fundamental. Los suelos, por tanto, son oligótrofos y de escaso desarrollo. Sobre ellos se instalan los alisos de forma discontínua, encontrándose también especies arbóreas propias de las zonas altas, como hayas y abedules. Los estratos arbustivo y herbáceo son poco densos y están constituidos por especies como sauces o avellanos. La cabecera del río Remendón está cubierta por una gran aliseda en buen estado de conservación.
Por otro lado, en las zonas más bajas donde el relieve es menos acusado, se produce una acumulación de nutrientes sobre los que se puede desarrollar la aliseda eútrofa. A diferencia de la anterior, ésta se caracteriza por constituir en su madurez un bosque muy diverso y complejo, en el que tienen cobijo especies propias de los robledales próximos. Debido a la presión humana, en casi todos los cursos de agua del Parque la aliseda ha desaparecido, quedando tan sólo en tramos discontinuos y notablemente alterados. La mejor representación se encuentra en el paraje Mundo Txabola, entre plantaciones de coníferas en el municipio de Trucíos.
9180* Bosques mixtos de pie de cantil calizo
Agrupación formada por diversos árboles y arbustos, adaptados a zonas con fuerte pendiente y resaltes de roca caliza, en los que los bosques dominados por una especie son incapaces de desarrollarse. Se trata de un bosque abierto, luminoso y con roca aflorante entre cuyas fisuras se sitúan especies herbáceas.
Este hábitat se localiza en lugares abruptos, con sustrato rocoso y derrubios de ladera y pie de cantil, que no favorecen la implantación de bosques densos monoespecíficos, por lo que el espacio se lo reparten entre las distintas especies que conforman el bosque, como son el fresno (Fraxinus excelsior), el tejo (Taxus baccata), arces (Acer opalus, A. campestre), el serbal (Sorbus aria), el haya (Fagus sylvatica), el tilo (Tilia platyphyllos) y el avellano (Corylus avellana).
En el Parque se encuentra en el piso del haya o de la encina, distribuido en pequeñas masas en las laderas de mayores pendientes del macizo de los Jorrios. Este bosque forma pequeños rodales donde se desarrollan ejemplares de tejo, especie catalogada de Interés Especial (IE) en la CAPV.
El estado de conservación de los bosques mixtos de pie de cantil calizo en el Parque es bueno respecto a la superficie y funciones pero inadecuado respecto a estructura y conservación de especies por la presencia no controlada de cabras que impiden una evolución natural de la vegetación.
9340- Encinares y carrascales
Se trata de una formación de marcado carácter mediterráneo que aparece en la vertiente cantábrica del País Vasco, normalmente ligado a las calizas, aunque en un caso excepcional (Sopeña) aparece sobre sustrato silíceo. Se consideran relictos de épocas pasadas con climas más próximos al mediterráneo actual, habiendo quedado en aquellos ambientes en los que no encuentran competidores, como son los litosuelos secos de laderas calizas soleadas. En su madurez son bosques cerrados y enmarañados, con abundantes arbustos y lianas.
Especies características de estos encinares son: Quercus ilex, Phyllirea latifolia, Ruscus aculeatus, Rhamnus alaternus, Smilax aspera, Rubia peregrina, Rosa sempervirens, a los que pueden acompañar Crataegus monogyna, Cornus sanguinea, Lonicera periclymenum, Brachypodium pinnatum, etc.
En el Parque el encinar se encuentra bastante bien desarrollado sobre materiales calizos de la ladera sur de Los Jorrios y las paredes del canal de Valnero. Además, se dispone en la zona de Ranero y Venta La Perra, con menor extensión. Mención especial requiere el encinar, adehesado en parte, de Sopeña, situado sobre materiales silíceos y que ocupa prácticamente la totalidad de la Zona de Reserva.
Este bosque es uno de los hábitats más representativos del Parque, no estando actualmente sometido a explotación forestal alguna. Las presiones identificadas son la falta de regeneración en la zona de Reserva del Parque y la amenaza del fuego que se ha venido utilizando secularmente para la generación de pastizales.
En sustitución de los encinares cantábricos aparece una agrupación arbustiva dominada por el madroño (Arbutus unedo). Junto al madroño se encuentran: Phillyrea latifolia, Rhamnus alaternus, Rubia peregrina, Ligustrum vulgare, Viburnum lantana, así como especies propias del zarzal-espinar y del prebrezal, agrupaciones con las que se encuentra relacionado. En el área de estudio se encuentra en la ladera sur de La Peña Ranero, pasando a encinar en la zona de Venta La Perra.
Bosque dominado por Quercus robur
El roble pedunculado (Q. robur) requiere suelos profundos y húmedos, incluso, temporalmente encharcados. Precisa precipitaciones abundantes, aunque menores que el haya, condiciones éstas que le configuran como especie típica de fondos de valle, vaguadas y laderas del piso colino y submontano con ombroclima húmedo.
Tanto los robledales acidófilos como los eútrofos son dos formaciones dominadas por el roble pedunculado. La presencia de uno u otro tipo de bosque se debe a la naturaleza del suelo, ya que los robledales acidófilos viven sobre suelos pobres y pH ácido, mientras que cuando el suelo es rico en nutrientes y el pH tiene valores cercanos a la neutralidad se configura un bosque mucho más diverso y complejo como es el bosque mixto de frondosas o robledal eútrofo. La topografía juega un papel decisivo en la formación de estos dos tipos de suelos, encontrándose los primeros en las laderas y los segundos en vaguadas y depresiones del terreno donde se acumulan los nutrientes.
Los robledales acidófilos presentan estratos arbustivos o herbáceos bien representados, con gran cantidad de helechos, constituídos por especies perfectamente adaptadas a suelos ácidos como son: Teucrium scorodonia, Vaccinum myrtillus, Ilex aquifolium, Daboecia cantabrica, Erica vagans, Dryopteris dilatata, Blechnum spicant, Pteridium aquilinum. También suelen formar parte de estos bosques Betula celtiberica, Lonycera peryclimenum, Frangula alnus, Castanea sativa, etc.
El robledal eútrofo o robledal-bosque mixto de frondosas es un bosque denso mucho más variado que el robledal acidófilo y ocupa suelos con un pH cercano a la neutralidad, sobre depósitos aluviales o sustratos carbonatados. Su estrato arbóreo está dominado por Q. robur, con el que conviven otras especies arbóreas como Acer campestre, Tilia platyphyllos, Castanea sativa, Fagus sylvatica, Corylus avellana,