Las interpretaciones del Mito del Romanticismo y algunos aspectos de su Filosofía, así como el pensamiento de Schopenhauer, influyeron en las interpretaciones de Nietzsche (1.844-1.900): de los románticos tomó su interés intelectual por el Mito griego y su sentimiento de nostalgia por el pasado, y de Schopenhauer su Filosofía de la “voluntad de vivir”; por lo que puede afirmarse que “a Nietzsche debemos la teoría del Mito (en el campo de la Filosofía) más exitosa de finales del siglo XIX.” 21 Esta teoría del Mito se encuentra expuesta, casi exclusivamente, en su obra de juventud El nacimiento de la tragedia y, en menor medida y en otro aspecto, en Así habló Zaratustra.
En primer lugar, hay que señalar que para la elaboración de este primer trabajo el autor se ciñe al “mito de Dioniso” del origen de la tragedia griega; o dicho con otras palabras: “el centro de esta cuestión lo constituye el origen del mito en los griegos y su perfeccionamiento en la tragedia. Y su punto de partida lo constituye la polarización de lo apolíneo y lo dionisíaco.” (C. Jamme, 1.999; pag. 139) Esta dualidad, determinante en toda la Filosofía de Nietzsche, y ambas categorías, contrapuestas y confluyentes al mismo tiempo, son consideradas como instintos originales de la voluntad de vivir: lo apolíneo, que procede del culto al Dios olímpico Apolo de las fuerzas creadoras, representa el sueño, la calma, la mesura, y lo dionisíaco, el culto al dios-hombre Dioniso, representa la embriaguez, la voluntad, la vida; la alegría; y la simbiosis entre estas dos fuerzas se alcanza en la tragedia ática. Así que, Nietzsche plantea el tema del Mito y de la experiencia religiosa en relación con el origen de la tragedia, la cual surge del culto a Dioniso como forma vital, artística y de pensamiento. La rememoración de este Mito de Origen, el más importante de Grecia, se basaba en la representación escénica teatral de la “muerte y resurrección” del Dios-hombre trágico Dioniso. 22
Podemos afirmar, entonces y de acuerdo al pensamiento de Nietzsche, que el culto y el mito de Dioniso representa: una practica religiosa “mistérica”, la voluntad original como fundamento de todo ser, el resquebrajo del Velo de Maya, la pasión de vivir y su placer, el impulso eterno que origina el dolor y la angustia, la
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Christoph Jamme; Introducción a la Filosofía del Mito. Ed. Piados, Barcelona. 1.999; pag. 138.
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En Eleusis se celebraban los misterios paganos de los cultos mistéricos en honor de la diosa Madre y de la tragedia iniciática, de muerte y resurrección, del dios hombre Dioniso y la rememoración mítica de su
voluntad de ser y de ser uno mismo, la experiencia de lo eterno y único que hay en el fondo de la existencia de cada hombre, las ganas de vivir y el deseo de felicidad; y todo ello se conoce por la experiencia extática dionisíaca de muerte y resurrección. Los textos del autor, al respecto, son muy claros: “También, el arte dionisíaco quiere convencernos del eterno placer de la existencia: solo que no debemos buscarlo en las apariencias si no detrás de ellas; Debemos darnos cuenta de que todo lo que nace tiene que estar dispuesto a un ocaso doloroso… Nosotros mismos somos , por breves instantes, el ser primordial y sentimos su indómita ansia y placer de existir…Somos traspasados por la rabiosa espina de esos tormentos en el instante en que nos hemos unificado con el placer primordial por la existencia en un éxtasis dionisíaco. A pesar del miedo somos los hombres que viven felices, no como individuos sino como el único viviente, con cuyo placer estamos fundidos.” 23
Lo dionisíaco es, pues, para Nietzsche el polo esencial del mito griego; el mito que fundamenta el ser, la existencia, la unidad, el Uno primordial y sus manifestaciones, en definitiva, el amor a la vida; y de este mito hace el Filósofo una interpretación vitalista. El otro polo, lo apolíneo, representa el sueño que el hombre tiene de los dioses olímpicos, pero que es una ilusión (el velo de Maya), un engaño, un constructo de nuestra mente sin realidad objetiva; y de este mito Nietzsche hace una interpretación psicológica. En la misma obra el autor da una interpretación del Mito dionisíaco en relación con la Cultura, la Religión, el Conocimiento y la Historia. Dice Nietzsche: “Quien se examine a sí mismo… que se pregunte cuál es el sentimiento con el que acoge el milagro… así medirá su capacidad para comprender el Mito, imagen compendiada del mundo… pero casi todos nos sentimos disgregados por el espíritu histórico-crítico de nuestra cultura… Mas toda cultura, si le falta el mito, pierde su fuerza natural sana y creadora: sólo un horizonte rodeado de mitos otorga cerramiento y unidad a un movimiento cultural entero…El hombre no-mítico (abstracto) está hambriento y busca raíces entre los pasados de la Antigüedad…El apetito histórico de la insatisfecha cultura moderna… apunta a la pérdida del mito, de la patria mítica, del seno materno mítico.” 24
En esta obra de juventud, Nietzsche considera que en el mito dionisíaco de la tragedia griega se daba el nexo de unión entre el hombre y la religiosidad de los
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Friedrich Nietzsche; El nacimiento de la tragedia. Ed. Alianza Editorial, Madrid 1.981; pág. 138-139.
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“misterios”, entre la vida y el conocimiento intuitivo; unión, también, del hombre consigo mismo, con los demás y con el Uno; y contrapone el mito a la “caída” del hombre moderno: al proceso racionalista abstracto que definió a Occidente a partir de la tragedia griega, al hombre-abstracto frente al hombre-mítico, al progreso, al cientismo y al Estado de la sociedad liberal, y a la conciencia histórica frente a la conciencia mítica. Esta interpretación del mito dionisíaco continuó, en la madurez de Nietzsche, reflejada en su comprensión de la música de Richard Wagner y en su Filosofía de Así habló Zaratustra. Al respecto de esta obra, considero que la continuidad del análisis del mito dionisíaco, por parte de su autor, no degenera en una interpretación psicológica (reservada al mito apolíneo) sino que por el contrario evoluciona hacia una nueva valoración de la “inspiración sagrada” chamánica.
Así pues, en segundo lugar, hay que señalar que en Así habló Zaratustra Nietzsche elabora una interpretación del mito del “Eterno Retorno” en base a la prolongación del mito de Dioniso; porque lo dionisíaco representa, además, “la fuerza de voluntad de la naturaleza humana y, lo que Habermas ha denominado en Nietzsche, el lado otro de la razón.” (C. Jamme, 1.999; pag. 143) Nietzsche quiere crear un nuevo tipo de hombre representado por Zaratustra y cuyo modelo es Dioniso: “el superhombre”. La teoría del superhombre la expuso el autor, en boca de los discursos de Zaratustra, en la primera y segunda parte de Así habló Zaratustra; y el mito del “eterno retorno” en la tercera parte. 25 Sin embargo, ambos capítulos se complementan para construir su doctrina filosófica definitiva de la “eternidad”, a la que se llega por el éxtasis y que el autor culminó en la última parte de la obra. Y así lo expresa él mismo: “Esa larga calle hacia atrás: dura una eternidad y esa larga calle hacia delante, es otra eternidad…; estos caminos convergen en un portón: el Instante. Todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo… Cada una de las cosas que pueden ocurrir, ¿ no tendrán que haber ocurrido ya alguna vez, no tenemos todos nosotros que haber existido ya ?...¿ no tenemos que retornar eternamente ?” 26
Creo que el mensaje de Zaratustra interpreta el mito del eterno retorno dede una visión vitalista de la eternidad: “el tiempo es lo eterno, como una lanza en el cielo puro elevado”.; y aquí Zaratustra y Dioniso comparten la misma conciencia,
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Ver la obra de Eugen Fink; La Filosofía de Nietzsche. Ed. Alianza Universidad, Ma. 1.980; pág. 71-130.
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ya que ambas se basan en el sentimiento y en los instintos de Naturaleza, como estructura profunda de una forma de vida ligada a la conciencia mítica. 27 Y de la misma forma, ambas figuras comparten el desvelamiento profético de un misterio sagrado, que está lejos de ser una demostración intelectual y racional: “Zaratustra es el maestro del eterno retorno y su visión del abismo del tiempo aparece como un enigma ”.(E. Fink, 1.980; pag. 108) Considero por tanto, que, si se tiene en cuenta la interpretación del mito de Dioniso y la del mito del eterno retorno, ambos tienen un punto importante en común: la interpretación chamánica. Ambos protagonistas, Dioniso y Zaratustra, son la representación y el modelo del Hombre Nuevo, el hombre iluminado que busca lo lejano en el anhelo de lo profundo, el superhombre: “... y una vez que te hayas despertado deberás permanecer eternamente despierto...; yo Zaratustra el abogado de la vida, el abogado del sufrimiento, el abogado del círculo, te llamo a ti el más abismal de mis pensamientos…; he hecho girar a mi última profundidad para que mire hacia la luz….” 28 De aquí, que la última parte de esta obra presente a Zaratustra, como lo fue Dioniso, como el hombre superior que se ama y se conoce a sí mismo para poder amar y conocer lo otro: “alma mía, yo te persuadí a estar desnuda ante los ojos de sol.” El superhombre es la figura humana que, por una parte, añora el mito y el tiempo del mito, el que anhela lo ausente, lo lejano, lo perdido; y, por otra, se libera de las cadenas de la razón y accede y retorna al y por el conocimiento extático a la conciencia mítica; el que se eleva y “vuela” hasta la presencia del todo, desnudo ante el sol, donde sopla el viento de las profundas lejanías de la sabiduría: “la elevación que produce el conocimiento del eterno retorno.”
En mi opinión, el Nuevo Hombre es, pues, para Nietzsche, el hombre que fue antes de la caída: el ser finito en el que alienta el anhelo de lo infinito –“el anhelo es cielo y es reino terrenal”–; el Hombre que transciende y se transciende a sí mismo –“el hombre superior”–; el Hombre que se embriaga en el conocimiento de la inspiración –“Alma mía te he dado a beber toda la sabiduría”–.