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Semantic Mapping Dataset and Scenarios

4.4 Using the Model: Semantic Mapping Dataset

4.4.3 Semantic Mapping Dataset and Scenarios

El pensamiento Moderno tiene su origen, por un lado, en el movimiento de la Ilustración y, por otro, en el Romanticismo. En esta época de dos largos siglos, nos encontramos con que la interpretación clásica racionalista aristotélica, en la que el mito se define como una decadencia de la verdad, encontró su máxima expresión en la época de la Ilustración del siglo XVIII; y la interpretación clásica platónica, que considera que el Mito encierra una dosis de realidad alegórica, fue recogida con entusiasmo por el Romanticismo alemán del siglo XIX. Sin embargo, otro acontecimiento influyó notablemente en estas dos corrientes de la Era Moderna: los descubrimientos del Nuevo Mundo de la época del Renacimiento en los siglos XV y XVI. La Conquista fue decisiva para la interpretación del Mito y para la revalorización del mito del Paraíso (como veremos en el siguiente capítulo); incluso fue relevante para la “relativización crítica de la propia cultura occidental.” 13

En primer lugar, cabe destacar que, durante el siglo de las Luces, la información recopilada por los navegantes y difundida por los entusiastas del Renacimiento, a cerca de las costumbres, valores, cosmovisión, chamanismo y forma de vida de los Naturales del Nuevo Mundo, despertó en los ilustrados un gran interés por la Mitología Comparada. La Ilustración se planteó, así, el tema del Mito desde una perspectiva crítica negativa, aunque con ciertas reservas, ya que consideraban el Mito como: aquello que no ha de ser y que es preciso superar; y cuya interpretación lo define como una “iluminación”, en el sentido de que bajo su revestimiento de leyenda hay una verdad permanente. 14

Pero en realidad, la aparente ambigüedad de los postulados ilustrados les sirve para manifestar su rechazo al Mito como lo opuesto a la Razón y la imposibilidad que éste tiene de ofrecer una explicación racional y racionalista del mundo y del hombre; es decir, el Mito, interpretan estos Filósofos, es extraño a la Filosofía (o Razón) y a la Ciencia (o experimentación). Así que, el racionalismo clásico ve cumplido sus propósitos, respecto de la interpretación del Mito, en los dos autores de la Ilustración más destacados al respecto: J. Francois Lafitau que fue muy despectivo en su consideraciones de la Mitología indígena canadiense y en Bernard de Fontenelle que estimó la incongruencia de una Mitología configurada

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Lluís Duch; Mito, interpretación y cultura. Ed. Herder, Bac. 1.998; pág. 108.

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fuera de la razón intemporal y de la Historia: el Mito es, para los ilustrados, una fantasía que puede esconder algún sentido racional, pero sólo racional.

En segundo lugar, el Romanticismo del siglo XIX, en su interpretación del Mito, reacciona ante el racionalismo y cientificismo de la Ilustración. Pero, los románticos adoptaron una postura positiva que tiene como antecedentes, por una parte, el sentimiento de “Nostalgia” y, por otra, el análisis de la “Conciencia”: los Románticos “elaboraron una Nueva Mitología basada en el retorno (nostálgico) a las fuentes míticas como liberación del sentimiento y de la imaginación que habían sido reprimidas durante la Ilustración…; y parten de los principios de la Ciencia Nueva de Giambattista Vico(1.668-1.744) y su interpretación realista de la Conciencia mítica y las tres edades de la humanidad.” 15

Efectivamente, a partir de los incentivos de la Nostalgia, que indaga en el corazón del pasado, y de la Conciencia, que busca en la interioridad del ser humano, los Románticos dan una interpretación simbólica (que encierra un sentido por descubrir) y armónica del Mito: creían que el Mito era el modo de retornar a los primeros tiempos de la humanidad y el medio de profundizar en el más allá de la Razón y de la Ciencia y en la interioridad del hombre; y consideraban que el Mito y la Razón se relacionan sin excluirse. Está claro que, en la Filosofía romántica de la Nueva Mitología, Nostalgia y Conciencia y Mito y Razón se articulan y complementan bajo la visión, realista y simbólica, que entiende que, a través de la conciencia interior, el hombre conoce la realidad de los tiempos originarios y, viceversa, al acceder al primun tempore, el hombre vuelve sobre su propia conciencia y se conoce mejor a sí mismo; o como dice G. Gadamer: “en el Romanticismo la razón logra la autocomprensión en algo que excede la misma razón.” 16 Así que, el mito es, en su esencia, el conocimiento de lo que los románticos llamaron la “Naturaleza”; es decir, que el Mito nos hace conocer, mediante la “aprehensión y la intuición” de la Naturaleza (humana y sobrehumana), la interioridad del hombre y el origen del mundo: “la esencia del Mito está en la intuición de la Naturaleza…; cuando alcanza la profundidad espiritual y la fuente de revelación interior como expresión de la totalidad.” (L. Duch 1.998; pág. 128)

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Georges Gusdorf; Du néant à Dieu dan le savoir romantique; citado en L. Duch, ob. cit. Pág. 122 y127.

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Puede afirmarse, entonces, que el Romanticismo confiere al mundo mítico de los primeros tiempos y a la vida del hombre (el de antes y el de ahora) y su conciencia y a la Naturaleza una hermenéutica de verdad no cribada por la Razón: “el Romanticismo ha convertido su crítica al racionalismo ilustrado en un reconocimiento del significado religioso de los mitos.” (Gadamer 1.997; pag. 39) Creo que en la Nueva Mitología del Romanticismo puede apreciarse, implícitamente: la fuerza poética de la idea utópica del retorno a la Era Paradisíaca del estado anterior a la Caída, la cual sumergió al hombre en la ruptura de la desarmonía respecto de los demás, de la Naturaleza y del Cosmos; y la fuerza espiritual de atisbos chamánicos.

Por otra parte, es interesante describir cómo los representantes de esta Nueva Mitología interpretaron estas generalidades del Mito desde su propia perspectiva; aunque a todos unió el gran interés por las mitologías arcaicas y orientales: Goethe se interesó por la Mitología árabe, Hölderlin y Winckelmann por la griega, Schlegel por la hindú etc.; pero los que más destacaron fueron Herder, Schlegel, Hegel, Creuzer y Schelling. 17

Johann G. Herder (1.744-1.803) fue uno de los creadores de la Ciencia Mitológica en la que consideraba que la Mitología, la poesía y el lenguaje eran las fuentes primordiales del espíritu humano y que el Mito expresa de forma poética acontecimientos vividos y experimentados: “el Mito es la creación excelsa de los poetas; la poesía del corazón y del entendimiento.” En Herder se encuentra, entonces, una interpretación poético-realista del Mito: para él, por el Mito llegamos a atisbar lo que la Razón no alcanza, a saber, la interioridad del hombre, el enigma de la vida y la muerte y el misterio de la Naturaleza y del Universo.

Friedrich Schlegel (1.772-1.829) en su obra Discurso sobre la Mitología responde al ideal romántico de construir una Nueva Mitología que, como en la antigüedad de la Grecia Arcaica de Hesíodo y Homero, sea sede de la poesía. El Mito poético vinculado a la fantasía, afirma Schlegel: “permite percibir el más allá de la Naturaleza, de las cosas y de los acontecimientos; y ha de surgir del Espíritu autoconsciente de sí mismo.” Por lo que parece, Schlegel da una interpretación idealista (stricto sensu) del Mito al afirmar que se trata de la expresión de la fuerza creadora del Espíritu Absoluto.

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Hegel (1.770-1.831) en su etapa de juventud fue racionalista y en ella se ocupa del Mito como medio de llegar a comprender las religiones concretas del pueblo y la religión Cristiana, que es la que a Hegel le interesa; pero el Mito nada tenía que ver con la racionalidad de la Religión. Pero, durante su etapa de madurez, la interpretación del Mito gira hacia una postura idealista. El Mito aparece, aquí, como una etapa necesaria en el desarrollo del Espíritu Absoluto: “el paso del pensamiento que se piensa a sí mismo hacia la plenitud del concepto.”

Creuzer (1.771-1.858) se inclinó por una interpretación simbólica del Mito con matices idealistas; afirmaba que el Mito contiene una “misteriosa” verdad que alberga formas simbólicas de pensamiento “natural” que se oponen al pensamiento abstracto y al pensamiento racional: “el simbolismo mítico es el camino de la verdad; es la imagen real de la idea personificada y alegoría representativa de la realidad.” Pero, su mayor aportación estriba en su indofilia frente a la Filosofía griega; consideraba que la India se hallaba, al principio de los tiempos, en una situación más pura que la de su coetánea Grecia y que la Mitología y la Filosofía griegas tenían sus orígenes en la Religión y en la Filosofía monista y panteísta hindú. En mi opinión, la aportación de Creuzer es interesante, para la investigación actual sobre el origen de la Filosofía y de la Mitología, porque sus inquietudes y su sentimiento de nostalgia(de un sistema armónico paradisíaco que se perdió) van más allá de los planteamientos occidentales reinantes hasta el momento.

Friedrich W. J. Von Schelling (1.775-1.854) ha considerado, en su obra Filosofía de la Mitología, a la Mitología y al Mito como una realidad que incide (y debe incidir) siempre y de manera positiva en el presente y como forma de acceder a la dimensión mítica que el hombre lleva consigo, que, aunque oculta y alienada, hay que desenmascarar. La interpretación “tautegórica” del Mito, que Schelling contrapone a la alegórica, aboga por el cometido romántico de una Nueva Mitología que se fundamente en una Filosofía de la Naturaleza y se concrete en la Filosofía del Arte: “la Mitología y el Mito deben comprenderse y sentirse como si no hubiera nada sobreentendido y no dijera más de lo que dice, como teogonía y proceso impulsado por la unidad divina, como unidad recuperada; su estudio debe ser objeto de la Filosofía, pues ayudará al ensanchamiento de ésta.” Como en el caso de Creuzer, las aportaciones de Schelling son de gran importancia para nuestro tiempo: por su consejo de apertura ofrecido a la Filosofía actual y por su lección moral al hombre de hoy de retornar al origen y a la unidad de los primeros tiempos.

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