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Marcos:Sí, el CCRI nace en enero del 93. Entonces se plantea una reunión con representantes de los compañeros de la ciudad, de las tropas regulares de los insurgentes y de las comunidades de los pueblos, que se realiza en enero de 1993. En esta reunión se vuelve a discutir la posibilidad de la guerra, porque ésta era una iniciativa de las comunidades indígenas, que por supuesto no tenía ningún eco en la ciudad. Si nosotros veíamos con escepticismo eso, la ciudad más, porque ellos sí tenían más manejo de información. Estaba todo listo para que fuera una locura. Entonces, después de una discusión larga que duró varios días, se acuerda que la organización politico-militar tiene que ceder, tiene que optar por un mecanismo de toma de decisión democrática en el que la mayor parte de la organización decida el rumbo que se va a seguir, y la mayor parte de la organización eran las comunidades. Entonces los representantes indígenas, en tanto jefes, refrendan el resultado de la consulta, votan la guerra, lo que los pueblos, las comunidades, ya habían votado. Así, toman el mando, de manera formal, del EZLN. Se constituyen en comandancia del ejército y los responsables de etnia de zona toman el nombre y el ritmo de trabajo de Comité Clandestino Revolucionario Indígena.

Entonces se reúnen por primera vez los jefes indígenas de las cuatro etnias, ya ahora como jefes, ahora con el apelativo de comandantes, para acordar los trabajos conjuntos ya como una guerra indígena, no de una etnia, sino de las cuatro etnias principales del Estado. Se plantea el carácter general de la guerra, que es por demandas nacionales, no sólo indígenas, sino nacionales. Las demandas principales, las banderas de lucha son: democracia, libertad y justicia.

Esto de que la guerra es nacional no significa que se lucha por la toma del poder, sino por el cambio a un sistema democrático; significa igualdad en la lucha política y la apertura del espacio de la lucha civil y pacifica. Para los indígenas en con- creto, pero en general para todos los mexicanos. Hay que recordar que una parte del EZLN, la que se define como organización político-militar, llega a las armas porque ve canceladas todas las vías de lucha política pacifica.

El cóctel zapatista del1de enero

Y.: ¿Cómo explica, entonces, que la Primera Declaración de la Selva Lacandona hable de toma del poder y...?

Marcos: No, la Primera Declaración de la Selva Lacandona no habla de la toma del poder, habla del derrocamiento del dictador, en este caso Salinas de Gortari, y que el Congreso, o sea los diputados y senadores, nombre un gobierno de transición para organizar nuevamente el sistema político, para que se dé la lucha, ahora sí, para una nueva elección.

Y.: Pero en ese momento, alrededor del 1 de enero, se habla todavía de cambio total de régimen, no solamente de la caída de Salinas, sino también del derrocamiento de una dictadura de más de 60 años. También se habla de socialismo; inclusive, en algunas declaraciones, de dictadura del proletariado. Los primeros textos son clásicos, me parece, no se trata de «democracia, libertad, justicia».

Marcos: Sí, lo que ocurre es que se está acomodando el Ejército Zapatista a la hora de salir. Como el Ejército Zapatista nace de todas estas confluencias, también vienen confluencias de ideas, o sea, había compañeros que estaban por el marxismo ortodoxo, otros que estaban por el marxismo más cercano al trotskismo, otros que estaban por el marxismo más cercano a Gramsci, por el eurocomunismo, otros no eran marxistas, sino socialdémócratas. En realidad, la Primera Declaración de la Selva Lacandona es una especie de síntesis de estos pensamientos diversos.

En la medida en que es una declaración de guerra, define claramente quién es el enemigo, y el enemigo es el sistema de partido de Estado de México, representado en este caso por Salinas de Gortari. Y la necesidad de una transición a la democracia es el planteamiento central de la Primera Declaración, como única condición o posibilidad para que se satisfagan las 11 demandas, que son las que articulan el llamado de la Primera Declaración y que van a continuar hasta nuestros días. Los 11 puntos son: techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, libertad, justicia, democracia y paz. Éstas son las resoluciones. Sólo cuando se cumplan los 10 puntos anteriores será posible conseguir la paz. El EZLN es un ejército que desde el principio declara que está haciendo la guerra para conseguir una paz de otro tipo. Llama a los poderes de la Unión, en este caso a los diputados y senadores de ese entonces, a que encabecen esta transición, y llama a todas las fuerzas a que luchen en sus diferentes espacios, en sus diferentes niveles, por ese tránsito a la democracia.

En la aparición del EZLN, en su salida a la luz pública, la Primera Declaración es la que logra articular todas estas ideas, todas estas tendencias, que como quiera que sea, influyen por un lado y por otro. Evidentemente, el EZLN no le pide a nadie que renuncie a su propuesta, sino que plantea que esta propuesta de mundo o de sistema social o de régimen, debe confrontarse con el resto de la sociedad y no ser impuesta por la fuerza de las armas. No se trata de derrocar al régimen e imponer por la fuerza de nuestras armas el socialismo, la dictadura del proletariado, lo que sea, sino que esas ideas, u otras que pueda haber, tienen que confrontarse en un espacio político nuevo que el sistema de partido de Estado hace imposible.

Antes de esto, o sea antes del 1 de enero de 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en 1993, tiene que prepararse para pasar a la ofensiva, tiene que prepararse para salir a la luz pública. Todas las ideas que te expongo ahora eran más o menos homogéneas -unas eran homogéneas en la ciudad, otras eran homogéneas en la montaña, otras lo eran en los pueblos-, pero tenían que confluir para empezar a trabajar algo que era fundamental: la identidad del zapatismo. El zapatismo no era el marxismo-leninismo, pero también era el marxismo-leninismo, no era el marxismo universitario, no era el marxismo de análisis concreto, no era la historia de México, no era el pensamiento indígena fundamentalista y milenarista, y no era la resistencia indígena: era una mezcla de todo esto, un cóctel que se mezcla en la montaña y que cristaliza en la fuerza combatiente del EZLN, es decir, en la tropa regular. La tropa regular o sea los insurgentes, nosotros, el mayor Mario, la capitán Maribel, la mayor Ana María, los que estuvimos todo este tiempo en montaña, somos el producto final de este choque de culturas. Y los compañeros del comité que tienen más tiempo, como Tacho,145 David, Zevedeo, compañeros que están desde el principio, desde hace 10, 12 años en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y que por su trabajo son los jefes del movimiento, empiezan a producir su propia definición de lo que es el zapatismo.

En 1993 el elemento indígena en el discurso del zapatismo empieza a adquirir más preponderancia. Quiero decir que hasta entonces se daba, por ejemplo, una explicación y ésta era traducida a las comunidades indígenas. En 1993, como ya se trata de dirigir la guerra, este proceso empieza a operar de manera inversa: las demandas indígenas empiezan a ser traducidas a la tropa, que van a ser los encargados de hablar, o sea de mostrarse al público, de decir lo que es el EZLN. Se

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atraviesa el choque de mayo de 93 en la sierra de Corralchén, que perturba la preparación de la guerra y dificulta todo. Por eso, cuando salimos el 1 de enero del 94, tenemos muy vagamente definido lo que es el zapatismo. Es una primera síntesis muy vaga, una mezcla de valores patrióticos, de herencia histórica de lo que fue la izquierda clandestina en México en la década de los sesenta, de elementos de la cultura indígena, de elementos militares de la historia de México, de lo que fueron las guerrillas en Centro y Sudamérica, los movimientos de liberación nacional.

Todo esto es lo que refleja la Primera Declaración de la Selva Lacandona. Finalmente, existe un grupo de gente que tiene en común esto: quieren que se cumplan estos 11 puntos. Tienen en común que el enemigo es el sistema de partido de Estado y tienen en común que van a hacer una guerra para derrocado. Para que todo esto se recuerde.

M.: Esta reunión de enero del 93, imagino, jugó un papel importante, porque la toma de decisión por la mayoría indígena de la organización provocó seguramente algunas discusiones, rupturas. ¿Se puede decir que este zapatismo del 94 nació con la decisión de la mayoría indígena de imponerse como comandancia?

Marcos: Sí, en enero del 93 esto provocó el distanciamiento de algunos compañeros. Decían que íbamos a llevar al fracaso a la gente, que la íbamos a llevar al matadero; otros decían que había que poner el énfasis en el trabajo organizativo con los obreros, y había que esperar eso, que los indígenas tenían que esperar a que las demás fuerzas se desarrollaran. Otros decían que no había la infraestructura para hacer frente a una guerra de carácter nacional. Hubo un choque fuerte, una discusión muy fuerte, sobre todo en el momento en que el resto de la organización percibe que los indígenas son mayoría y que tienen el poder. En el momento en que se decide tomar las decisiones democráticamente, la gran mayoría de la organización adquiere un poder que no se le reconocía. El poder real se convierte en poder formal y puede influir en el resto de la organización. Eso es lo que determina que las actividades que dependían de la ciudad empiecen a depender de la montaña, del Comité Clandestino Revolucionario.

Toda la organización sufre este proceso de transformación. Todos tienen que subordinar su pensamiento al interés de una jefatura indígena, además, una jefatura indígena con esa trayectoria, con esa mezcla que te digo, con ese cóctel que se provocó. En ese sentido la cuestión indígena era fundamental. Pasa a primer plano. A tal punto que eso invalida cualquier análisis internacional, nacional o incluso análisis interno respecto de la falta de crecimiento en la ciudad, de la falta de participación del movimiento obrero, etcétera. La cuestión indígena se hace fundamental, y como los indígenas son mayoría, imponen ese carácter fundamental que se percibe desde los primeros días del alzamiento, y que modeló en seguida todo el discurso del zapatismo. Hablo de este sentimiento indígena universal, que ni siquiera transita por lo local o lo nacional; inmediatamente empieza a hacer llamados a la cuestión universal, como los indígenas lo entienden.

M.: Sin embargo, este aspecto indígena no aparece muy claramente en la Primera Declaración.

Marcos: No, porque es el acuerdo mínimo al que llegamos entonces, después de ese choque. Teníamos que pasar por una especie de transición interna; la de una organización político-militar urbana que es desplazada del poder por una organización colectiva, democrática, indígena, plural. Hay que tomar en cuenta que eso se formaliza en enero del 93, pero sufre un proceso de transformación, de adaptación de los mismos compañeros del comité para hacerse jefes, jefes formales, para tomar control de todo. Eso no se hace a la hora que se declara, sino que empieza a proceder.

¿Un ejército indígena?

Y.: Se dijo mucho que ustedes tomaron el tema indígena, en enero, de una manera muy instrumental. Así lo pensé yo también en esa época. Y de hecho, esto tuvo un eco nacional e internacional. Como lo dijo el otro día, «la sangre indígena tiene más precio ahora». Hay ahí una dimensión simbólica. Ahora entiendo mejor que no fue una cosa utilitaria, sino que venía de más atrás...

Marcos: En la Primera Declaración la expresión «somos producto de 500 años de lucha» no dejaba duda de que se trataba de una cuestión indígena. Pero los compañeros insistían mucho, en la discusión del comité sobre la Primera Declaración, que tenía que quedar claro que no era una guerra de indígenas, que era una guerra nacional Decían: «No vaya a ser que el que no es indígena no se sienta incluido. Nuestro llamado tiene que ser amplio, para todos.»

Y.: ¿Ésa era también la posición del CCRI, de los comandantes?

Marcos: Sí. El peligro que veían los compañeros es que nos percibieran como una guerra indígena, cuando nosotros sabíamos que no, que tenía que resolverse a nivel nacional Entonces, al declarar que procedíamos de 500 años de lucha, retornábamos la herencia de la lucha indígena, pero incluyendo a todo el mundo. Siempre insistieron mucho en eso. Incluso veían con cierto recelo cuando nuestro discurso se iba demasiado por el lado indígena. Me decían: «Te estás yendo mucho por lo indígena, van a pensar que nuestro movimiento es local, que es étnico.» Y es que darle un carácter étnico a la guerra era llevados también a un pasado de derrota, de confrontaciones internas brutales y sanguinarias. Son ellos los que exigen que se encuentre una posición media. «Si te vas mucho por lo indígena, entonces nos aíslas, tienes que abrirlo; si vas a agarrar lo indígena, agarra lo universal, lo que incluye todo.»

Pero como te decía ese día, nosotros nos preparamos 10 años para morirnos. No nos morimos, nos dimos cuenta de que estábamos vivos, y empezamos a improvisar desde el dos de enero. Entonces, ya cuando sabíamos que no se nos acabó y que no pasaban las cosas que habíamos previsto... pero previsto con mucho detalle, como una organización armada que prevé minuciosamente todos los detalles militares... El 1 de enero estaba detallado hasta en qué esquina, a qué hora iba a estar una unidad combatiente, y a esa hora tenía que llegar; cuál era su trabajo, y todo eso. Después, nada. No nos preparamos 10 años para hablar.

En todo caso, en cuanto al carácter indígena de la lucha, los más reacios a que se insistiera en ello eran los Comités. Incluso, por ejemplo, la distancia que toma frente al Foro Nacional Indígena146 la gente de Los Altos, que es la más indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, los que más conservan sus raíces, David, Ana María y todos ellos, son los más reacios a que se vea el EZLN como un movimiento in- dígena.

Y.: ¿Esto significa que tienen un planteamiento muy político nacional desde el principio, por lo menos desde el 93-94?

Marcos:Algunos miembros del Comité son de ese grupo político que ya tenía un planteamiento nacional: destruir el sistema de partido de Estado, abrir un sistema político democrático, libre, etcétera...

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El Foro Nacional Indígena (enero de 1996) fue organizado por el EZLN al margen de la fase de negociaciones de San Andrés Larráinzar sobre el tema de los derechos y de la cultura indígenas.

Y.:Pero cuando la comunidad entera se moviliza, o casi, como aquí, ¿lo que da

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