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Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831)33

Fuera de Kant, a Jorge Guillermo Federico Hegel lo caracterizó su idea- lismo absoluto, es por eso que superó en prestigio e influencia a todos los filósofos trascendentales. Fue hijo de un funcionario público, nació en Stutt- gart y fue educado en un riguroso protestantismo. Después de estudiar las letras clásicas, ingresó en el seminario (Stift) de Turbinga, donde terminó sus estudios filosóficos y teológicos, en el año 1788 y contrajo amistad con

Hölderlin y Schelling, su trabajo con ellos fue muy provechoso así como el estudio que hizo de las obras de Kant, de Jacobi y Schiller, de la Revo- lución Francesa y de su contacto con las literaturas griega y latina.

Concluida su formación, desempeñó el cargo de profesor y también se entregó al estudio de la filosofía, teología y política, inclinándose por la filosofía de la religión y la filosofía del derecho político. Kant, Fichte y Schelling tuvieron gran influencia en él. Cada vez más se fue apartando del cristianismo, para finalmente adoptar un panteísmo místico.

En 1805 fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad de Jena, abandonó este cargo por las circunstancias de la guerra y la invasión francesa. Luego (1808-1816) fue director de la Escuela Egidiano de Nü- renberg. Desde el año de 1816 enseñó en la Universidad de Heidelberg y a partir de 1818, en Berlín. Aquí llegó a la cumbre del prestigio y de la fama, no sólo por sus cursos y obras, sino también por su valimiento con el ministro Altenstein. En pleno vigor y actividad, murió en 1831 víctima de la epidemia del cólera.

Hegel une maravillosamente las ideas del racionalismo romántico con una extraordinaria capacidad especulativa. De ahí que ----su filoso- fía----, intensamente personal e individual, adopte una forma meramente objetiva. Su principal mérito consiste en que toma como fundamento de su sistema, todo el campo de la realidad histórica, especialmente la histo- ria, el arte, la religión y la filosofía. Los filósofos anteriores ----salvo qui- zá---- Schelling, no consideraban al mundo desde el punto de vista históri- co. Las construcciones apriorísticas de su sistema se han desvanecido en nuestra época, pero sus profundas intuiciones filosófico-históricas no han perdido todavía su fecundidad.

a. El sistema

Hegel se enfrenta también con el mismo problema de Fichte y Sche- lling. Quiere completar la doctrina de Kant y deducir la totalidad de las cosas de un principio supremo. Acepta también el principio racionalista, de que el orden y la marcha de las cosas no son sino el mismo orden y marcha de las ideas. Pero Fichte descuidó la naturaleza y llegó a un idea- lismo subjetivo; Schelling la tuvo en cuenta, ciertamente y enseñó un idealismo objetivo, pero, por lo menos en los periodos de la filosofía de la identidad y en el platónico, no atendió a la historia; además, quiso dedu- cir lo real y lo ideal de un ente absoluto, indiferente, lo cual es imposible;

la realidad total debía deducirse de la idea absoluta, que es continua evo- lución, como fin absoluto.

Hegel establece así un idealismo absoluto, lógico o panlogismo. Ex- pone su doctrina en la Fenomenología (1807) y principalmente en la En-

ciclopedia de las ciencias filosóficas (1817). Esta obra deduce, con gran

habilidad dialéctica, al modo de rigurosa inferencia escolástica, toda la diversidad de las cosas y de las ciencias.

b. Sobre Hegel cabe mencionar

Como ya Schelling en su última época, comunicó un nuevo impulso a la filosofía de la historia, la cual desde entonces fue cultivada con diligen- cia y gran fruto; pero al mismo tiempo, introdujo en las investigaciones filosófico-históricas el relativismo, que si bien considera a cada etapa de la historia como un grado necesario de la evolución, no admite en ningu- na parte una verdad propiamente como tal, pues cada fase o etapa tiene su verdad relativa.

Por lo que toca a la filosofía de la religión y en especial de la religión cristiana, Hegel desarrolló y completó, lo que desde fines de la Edad Me- dia fueron preparando el naturalismo, el deísmo, el racionalismo, la ‘‘Fi- losofía de la Ilustración’’ y finalmente, Kant, Fichte y Schelling; se niega el carácter sobrenatural del cristianismo, la divinidad de Cristo-hombre y la institución divina de la Iglesia sometiendo toda la religión cristiana a la evolución necesaria y natural de la humanidad.

En la filosofía del derecho y de la sociedad, finalmente, Hegel enseña con claridad el absolutismo político (como Hobbes y Maquiavelo), en el cuál todo el orden moral y religioso queda subordinado. La teoría hege- liana del Estado, recibió gran protección por parte de las autoridades de Prusia y fue introducida en todas las universidades de Alemania del norte. Hegel también desarrolló importantes políticas que se extienden desde el centralismo y el absolutismo político hasta el anarquismo extremo.

c. Aplicación de la filosofía a la vida práctica

Se encuentra principalmente donde Hegel trata del espíritu objetivo y del espíritu absoluto.

Ante todo, por lo que respecta a la sociedad política o Estado, clara- mente se desprende del esquema anterior que el Estado es la suprema for-

ma de evolución del espíritu objetivo. Como síntesis del derecho y de la moralidad, es la suprema realización entre ambos, el fin absoluto en sí, Dios real presente en la tierra, la voluntad misma de Dios. Como fin ab- soluto en sí, el Estado posee el supremo derecho respecto a los súbditos, los cuales deben someterse y sacrificarse a esta suprema autoridad; el fin último y la obligación suprema de cada cual, es ser un buen miembro de la sociedad. Y la única forma de gobierno que responde a este concepto del Estado, es la monarquía constitucional, que Hegel cree realizada, de manera perfectísima, en el reino de Prusia.

En los tres estudios del espíritu absoluto, arte, religión y filosofía, se realiza la conciliación del concepto considerado en la tesis o idea y en la antítesis o naturaleza. El arte expresa de manera sensible la idea conocida por la mente como verdadera, o sea, es la unión de la naturaleza con la idea, la expresión material de la idea. Y como en una obra artística puede dominar la idea o la materia, cabe distinguir y valorar varios periodos en la historia del arte. Cuando la idea y la forma mutuamente se compene- tran con perfecto equilibrio, se tiene el arte clásico, cuyo objeto propio es la escultura. Si la idea domina sobre la forma, el arte será romántico y su manifestación más adecuada se dará en la música, la pintura y la poesía (Hegel presenta a la poesía como la forma más perfecta del arte; sin em- bargo, Schopenhauer, desde este punto de vista, asigna el primer lugar a la música, porque en ella la idea prevalece y la forma externa, material, es casi nula).

Sobre el arte está la religión, la cual, sin ningún medio sensible, muestra exclusivamente de modo interno, la unidad entre lo finito y lo infinito, pues la religión no es más que la actitud consciente de los hom- bres respecto a Dios como espíritu absoluto y la ciencia de Dios acerca de si mismo, de tal suerte que ambos actos, en Dios y en los hombres, son un único acto. Por esto la religión y la filosofía tienen el mismo objeto, pero considerado desde distinto punto de vista: muestra una relación temporal y real entre Dios y el mundo, esto mismo es presentado por la filosofía, como mera relación ideal y lógica.

Las religiones adoptan diferentes formas, según el medio de que se sirve el espíritu absoluto para hacerse consciente en el hombre; de ahí, que sean menos perfectas aquellas religiones que se refieren al ser absolu- to, únicamente por medio del sentimiento y de los sentidos, y más perfec- tas las que, mediante la representación, distinguen entre la imagen y su significación. La más perfecta es la religión cristiana, porque en ella se da

la unidad de la naturaleza divina y humana, y por consiguiente la perfecta conciliación del ser absoluto y del ser limitado.

De la teoría sobre el Estado antes mencionada, fluye una gravísima doctrina acerca de la relación entre el Estado y la religión, y la Iglesia, siendo por una parte, el Estado de Dios presente en la tierra, o sea, el absoluto, manifestándose fuera de sí; y la religión, por otra parte, la acti- tud consciente respecto a Dios como absoluto. Estado y religión son inse- parables, son una misma cosa considerada desde distintos puntos de vista. De ahí que una Iglesia independiente del Estado es lógica y metafísica- mente imposible. Ello explica por que Hegel condenó con vehemencia a la Iglesia católica y difundió sobre ella las opiniones que prepararon la ‘‘lucha por la cultura’’ Kulturkampf posteriormente desencadenada. Por otro lado, sometió aún más a la suprema autoridad civil a la Iglesia pro- testante, lo cual no podía dejar de ser grato a los príncipes.

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