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Integrating the study’s findings

b. Real c. Imaginada

“(…) por ejemplo lo miran a uno y porque es negro, comentan algo. Uno no escucha que comentan y después ríen (…) como si se estuvieran burlando de uno (…) También iba

pasando (…) cuando que “¡Adiós monos! ¡Váyanse pa’ su circo!”… (…). Entonces son

cosas que uno se siente mal porque uno, porque uno es extranjero en Colombia no lo

voy a tratar así.” A.C., Cali

Se presenta en el relato una actitud de violencia simbólica hacia las mujeres afro descendientes, con actitudes o comentarios que provocan rabia, con reacciones como confrontaciones verbales o de violencia manifiesta por parte de los afectados, lo que les implica problemas con la justicia.

Estas actitudes tienden al rechazo de lo étnico, diferente a lo conocido, y con tendencias nacionalista. Además se ejercen en

lugares o espacios públicos como muestra de “cierre de grupo” y

tienen repercusiones en lo psíquico y emocional. En otros relatos se presume una discriminación por parte de las afectadas, donde existe una prevención constante.

“(…) entonces cuando dice el caballero: “uh, se oscureció esto”, entonces… yo no lo pesqué, no le paré bola, (el caballero repitió el comentario)(…) le digo yo: “¿con quién habla?”, entonces dice él: “cállate que no estoy hablando contigo, ándate de mi país” (…) “que yo sepa este país no es tuyo, porque cuando tu naciste este país ya estaba

(…) Agradece que nosotros venimos a hacerle la pega que Uds. no hacen”(…) y saco

la mano y le pegué… una cachetada en la cara (…) Si, “eso pa que aprendás a respetar

que con todo el mundo no se mete, y los negros no todos somos iguales, Y esto, te vas

a acordar toda tu vida que una mujer te pegó en la cara, por imprudente”, “que te voy a

mandar coger presa” me dijo, y yo le dije: “¿sí? Anda que yo aquí espero a los

carabineros” Tina, 43 años, Buenaventura. Ayudante de cocina

“yo ahora ya no les digo, mientras no me toquen (…) que nadie va a venir a ponerme la

mano encima porque les, la que me toque o el que me toque, igual si me da mucha pena porque es alguien de su país, pero tócame, pero ya no les paro xxxxx el vocabulario, a la gente desubicada ya no estoy ni ahí porque para mí es una ignorancia

(…) entonces ya, cuando están hablando a veces los dejo que hablen.”

Nel, 36 años, Buenaventura. Sin ocupación

4.4.

Observaciones culturales

““(…) yo creo que se notan más no más, (…) son más extrovertidos no mas (…) lo dicen

no más, no lo guardan” Funcionario Extranjería

“los colombianos son como más arrebatados (risas) en ese sentido, porque son por

idiosincrasia claro… son como más insistentes por decirlo de alguna manera pero más

que a todo el mundo se lo trata igual no más” Funcionario Intendencia

Se hacen observaciones sobre lo que significa ser colombiano y los rasgos de comportamiento que son diferentes y chocan con el entorno de recepción.

En: http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20101017/pags/20101017000516.html; “Cayó mafia de colombianos en Barrio Rojo” En: http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20100623/pags/20100623000508.html

VI. CONCLUSIONES

Ya sea por razones de carencia económica y/o violencia social, familias colombianas, encabezadas por grupos de mujeres afro descendientes deciden emigrar, saliendo de un territorio donde el Estado se ha debilitado. Esta situación se produce por diversas razones, por ejemplo, por el poder que han adquirido las organizaciones paramilitares y la guerrilla, vinculadas al narcotráfico. Así también, la constante lucha contra el aparato militar y policial del Gobierno; o por una estructura económica impenetrable, para población ubicada en zonas donde la pobreza, el empleo de bajos salarios y el desempleo se han agudizado. En este escenario, los movimientos migratorios, se fundamentan en la búsqueda de bienestar y calidad de vida. Así, mujeres, a veces con sus familias, se arriesgan en una travesía que involucra utilizar todos sus recursos, aún sin la seguridad de lograr sus objetivos: ingresar al país, obtener una visa, instalarse, trabajar y lograr recursos suficientes para la sobrevivencia suya y de su grupo.

El sur pacífico colombiano es la zona desde donde emigra la mayoría de las mujeres de este estudio, y desde donde provienen el porcentaje mayor de afrocolombianos/as que llegan a Chile. Si bien el más alto porcentaje de población Colombiana inmigrante se ubica en la Región Metropolitana, en los últimos cinco años se ha registrado un aumento creciente de asentados en la zona norte66. La decisión de llegar a estos lugares, es para nuestras protagonistas, a través de las redes familiares con las que cuentan y que facilitaron su llegada. Además, esta zona, mantiene expectativas económicas del grupo, así también las opciones de trasladarse a la región fácilmente desde y hacia Colombia, entre otras razones. Precisamente para comprender las dinámicas interpersonales que viven en esta trayectoria hacia una ciudad de tradición sociocultural minera, como Antofagasta, se ha realizado este estudio bajo los objetivos de: Conocer experiencias de protección y vulneración de derechos de mujeres inmigrantes colombianas y sus familias. Así, identificar prácticas y discursos institucionales que involucran

66 Ingresan inmigrantes afro descendientes por las fronteras de Arica con un 5.8% e Iquique con un 26%, desplazándose a las ciudades de Antofagasta un 49.8% y a Calama un 18.4% (Valenzuela, et al., 2009).

distintos actores en espacios de la vida cotidiana en la ciudad. De manera de caracterizar sus relaciones interpersonales con la población de acogida (educación, salud, trabajo).

Entre los principales resultados, se encontró que existe una violación constante de los derechos humanos, incluidos en Pactos y Tratados67 internacionales que Chile

firma y/o ratifica sobre la materia. Uno de los más mencionados por las mujeres afro descendientes, ha sido la violación al derecho de la no discriminación que involucra: derecho a la integridad de la persona, protección de la honra, derecho a una vivienda digna, derecho a la salud, acceso a garantías judiciales, derechos asociados al trabajo, derechos de igualdad ante la ley, libertades de desplazamiento, derecho a la información, derecho al refugio, entre otros en menor medida. Estos principios en sus experiencias han sido vulnerados en distintos espacios y por diversas personas nacionales con quienes han tenido relaciones interpersonales.

Ha sido duro el constatar que el detonante principal para que se violen estos derechos es el color de su piel, su aspecto físico y su ascendencia cultural. Por ejemplo, su forma de vestir de colores llamativos, el acento de su español y las formas de sus cuerpos de mayor presencia son aspectos resaltados entre los nacionales de la ciudad.

Con estas primeras reacciones de la población nacional, ante la llegada de gran número de afro descendientes a una ciudad pequeña como Antofagasta, se dificultan todas sus interacciones futuras. La población antofagastina, posee una histórica característica de campamento minero, desconfiado y de grupos cerrados, con una hegemonía masculina arraigada, de relaciones de amistad y compañerismo compleja (Barrientos & Silva, 2006). Por lo mismo, las

67 Por ejemplo: Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948): Artículo 2: Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966); Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966); Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (1965)¸ Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (1979); Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990); Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza 1960; Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombres (1948); Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969); Convención sobre el estatuto de los Refugiados, Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales, entre otros.

interpretaciones que se hacen en este lugar sobre las mujeres, se sostienen en un modelo de relaciones de género basado en desigualdades (Silva, 2008). El hombre es jefe, la mujer es sumisa y madre, más no independientes o autónomas, en el imaginario de los hombres nortinos. Aunque otra cosa es lo que sucede en las relaciones cotidianas, donde las mujeres deciden y administran el hogar y los hijos, por la ausencia intermitente del esposo (Barrientos & Silva, 2006).

En ese contexto, las mujeres negras inmigrantes que llegan solas en busca de trabajo al norte chileno, son inmediatamente filtradas bajo ese modelo de género, ya que, junto con su presencia corporal, y frente a la mujer nortina, irrumpe por lo exuberante y con características de autonomía e independencia, ya que se apropia de responsabilidades y funciones de proveedora, envía remesas y administra su tiempo, energía laboral y dinero. Es el varón minero el ubicado como jefe y proveedor, con lo que se desplaza el orden normativo de género, con una ruptura de imaginario del rol de mujer-madre subordinada del modelo hegemónico masculino predominante en la región. Esta imagen se constituye en transgresora para el cotidiano nortino, por tanto es ubicada en un rol subversivo.

Esta figura imaginaria, en lo real, aparece fluctuando entre la subordinación y la confrontación: algunas acceden a situarse como objeto de deseo y consumo de sus cuerpos. Otras acceden a trabajos mal pagados y de domesticidad. En estos planos, lo confrontacional y rupturista se desdibuja quedando sólo en la superficie de su piel. Ellas, en sus relatos manifiestan malestar, sin embargo inmediatamente lo niegan como abusos, naturalizando la vulneración de sus derechos.

Junto con esa mirada que recae sobre sus cuerpos como primera instancia, se segregan sus competencias, haciendo distinciones con sus oficios y destrezas. Bajo este prisma, sus posibilidades laborales disminuyen, y se enfrentan al prejuicio y estereotipo basados en su ascendencia étnica y procedencia de nacionalidad “mujer, negra y colombiana = prostituta o doméstica”. Ella, en este contexto minero “sirve” para la vida nocturna, cocinar, limpiar, cuidar a otros y barrer. Muchas lo hacen, aunque no por gusto, ya que el modelo económico chileno ha creado una imagen pública de país de oportunidades, de estabilidad y

solidaridad. Las alternativas que se abren para las mujeres negras inmigrantes se sostienen en informalidades contractuales donde la práctica más común es la explotación laboral. Estos dispositivos de vulneración de derechos, operan basados en el miedo y la desinformación de las regulaciones nacionales. Muchas mujeres llegan esperando obtener un mejor lugar en la escala de la sociedad, dispuestas a esforzarse para elevar su calidad de vida, respecto de lo que tenía en Colombia. Otras, que comparando los sueldos en trabajos no calificados, entran al comercio sexual, donde ganaran el triple.

Chile se reconoce como un país con altas brechas de clase, en estas diferenciaciones, la población negra inmigrante cae en el segmento signado bajo

la línea de la pobreza “mientras más oscura la piel, más baja la clase social”

(Larraín, 2001). En ese contexto, las viviendas a las que pueden acceder las familias inmigrantes colombianas, son las de mayor precariedad, enfrentándose al hacinamiento, los malos tratos de los/as caseros/as, abusos e insalubridad. En sus narraciones, todas identifican sus viviendas en Colombia como amplias, con jardines, y espacios propios. Aquí la interrogante surge en torno a su desplazamiento de aquellos lugares imaginados como acogedores. Sin diferencia, todas responden que se desplazan por cuestiones de sobrevivencia económica, sacrificando familia, transformando su rol de género de madre presente a madre distante y proveedora. Algunas de las protagonistas de este estudio, logran estabilidad e independencia a través de negocios propios o empleadas de otros colombianos, mejorando sus ingresos, regulando su situación legal, lo que trae como beneficio la mejora de su habitación y protección en salud. Esta inserción en un mercado estable, les facilita traer a sus familias.

Según los relatos, la vulneración de derechos vinculados a la discriminación y segregación que se producen en las relaciones interpersonales, son actitudes que se filtran tanto en los discursos de la gente en la calle, en los trabajos, en el mercado, en el centro salud, en instancias de tramitación del estado. Como efecto, las familias y especialmente las mujeres, disminuyen sus potencialidades de integración, produciéndose un fenómeno alto de ghettización entre la población

afro descendiente colombiana, lo que significa que se aíslan de los grupos nacionales, para fortalecerse de forma endogámica, reproduciendo prácticas culturales de sus zonas de origen, como la comida, la música, y así también protegerse de las agresiones. Estas prácticas generan solidaridad y sentimiento de pertenencia, que compensan las soledades y las diferenciaciones culturales con el entorno minero y de desierto de la Región.

Entre los nacionales, estas particularidades culturales provocan un crecimiento de sentimiento de amenaza, ya que en las encuestas se expresa que los/as chilenos/as, desearían tener más poder y control sobre esta población, del que ya se tiene (Cárdenas, et al. 2010). Esto se asocia, con un etnocentrismo profundamente arraigado en la población nacional, principalmente con ideas que sostienen prejuicios y estereotipos que recaen sobre estos grupos, generalizando asociaciones de que se dedican a la delincuencia y la prostitución. Lo que se ha encontrado reiteradamente en los testimonios es el malestar por representaciones discriminadoras respecto de su ascendencia negra, como de esclava/raizal.

En cuanto a sus derechos a atención de salud, contenida en la Convención (1990) sobre trabajadores migratorios, en muchos de los testimonios se constata que se producen vacíos a propósito de la irregularidad de sus contrataciones. Aquí los patrones o empleadores dilatan la tramitación de sus contratos, dejando a ellas y sus hijos vulnerables frente a una situación de enfermedad. Ellas declaran buena atención en los servicios, siempre y cuando se pague la atención de manera privada. Sin embargo, no todas están en condiciones de pagar el alto costo que la salud tiene en Chile. El derecho señala que, al estar en situación de tramitación de sus visas, deberían acceder igualmente a la atención hospitalaria, pero, sus documentaciones provisorias, que en la mayoría de los casos duran meses, no es validada en los consultorios. Esta situación genera tensión en la relación entre inmigrantes y nacionales, cuando se señala por ejemplo, que “(…) se produce una cierta discriminación respecto del nacional, no les pueden negar la atención en

urgencias, eso lo paga el Estado, (…)el extranjero se atiende y no le paga a nadie,

nosotros le vamos a dar su visa, pero póngase con la deuda que tiene (…)”68

En cuanto al acceso a la educación de sus hijos, este derecho no presenta dificultades. El problema se observa en las experiencias en la relación cotidiana entre estudiantes colombianos/as y nacionales. Se registran enfrentamientos, golpizas, insultos, mofas por su color de piel, el acento y sus estilos. En el diagnóstico realizado por el Centro de Atención a Inmigrantes de la Universidad Católica (Arenas, Catarico, García & Salas, 2010) se evidencia que existen casos de niños/as que han cursado su periodo académico completo, sin embargo no han logrado obtener sus certificaciones a causa de la situación de irregularidad de sus padres, donde la comunidad educativa se ha mostrado inflexible frente a esta situación. Un número importante de niños/as no obtendrá reconocimiento de los cursos realizados, retrasando la continuidad de su formación y/o mantenimiento en el establecimiento, pudiendo ser forzados a formar parte de los/as niños/as en la calle. Esta irregularidad de la situación de los padres, obedece a diversas causas: trabajos informales sin posibilidad de contrato, trabajos en centros nocturnos marginalizados o negligencia en muchos casos. La mayoría de los/as niños/as y adolescentes entrevistados, prefieren integrar grupos de colombianos, a relacionarse con nacionales (Arenas, et al., 2010), por las mismas razones de discriminación y violencia racial.

Algunos inmigrantes colombianos, aunque pueden solicitar refugio, no lo hacen por las dificultades para ser aprobado dicho recurso. En el trabajo en terreno se ha observado que dada la situación de zonas de alto conflicto armado, por ejemplo Cerritos, Buenaventura, Tolima y Pitalito (Huila) desde donde provienen las entrevistadas, y ante los obstáculos que las autoridades chilenas les han puesto, han decidido acogerse a una visa como inmigrante económico. Oficialmente, se reconoce que como primera instancia para la petición de refugio, se debe escribir una carta para la primera entrevista, describiendo la situación de inmigración, donde en la práctica no se cumple, registrándose un procedimiento no oficial que

68 Ver entrevista Intendencia Regional. Anexo CD.

induce a muchos refugiados del conflicto armado, a no adscribirse a la protección, sino a solicitar visa de trabajo. Frente a tal situación, la mayoría de los colombianos/as que ingresa acepta venir a trabajar, y esta declaración que parecería lógica para una persona refugiada, es interpretada como intención de inmigración económica. Los que se mantienen como solicitantes de refugio, han declarado que esta tramitación se dilata, poniendo en duda su situación de refugiado y pasando por alto documentación emitida en Colombia, por ejemplo, aquella que da cuenta de su condición de desplazamiento forzado por la violencia; y como ellos se auto perciben en alto estado de vulnerabilidad, al no contar con documentación para integrarse en la sociedad de arribo, abandonan este beneficio.

Por otro lado, el consulado de Colombia en Chile, se encuentra muy lejos de la ciudad de Antofagasta, lo que dificulta la realización de trámites y la posible protección de la población por parte agentes del Estado Colombiano.

En síntesis, los procesos migratorios de familias y especialmente de mujeres afro descendientes hacia el norte de Chile, se está produciendo en periodos de vacíos de políticas públicas, reflejo de la saturación de los aparatos estatales y la poca preparación frente a un fenómeno global inminente; de falta de comprensión de la interculturalidad en lo latinoamericano y principalmente de la negación de la negritud en nuestras raíces identitarias. Las movilidades humanas nunca han cesado en la historia de las naciones, por lo que pretender cerrar fronteras, obstaculizar los intercambios y negar la regularización de estos desplazamientos, es violar los derechos fundamentales a los cuales todos los países están adscritos. La feminización de las migraciones en el siglo XXI es un hecho irreversible, en tanto las mujeres avanzan hacia la búsqueda de mejores condiciones de vida y se integren masivamente al sistema de producción. Es una obligación de Chile, acogerlas y protegerlas de acuerdo a los compromisos firmados a nivel internacional, reformulando las estrategias institucionales existentes que no se compatibilizan en el discurso y en la práctica.

Se exhorta a los estados a reconocer la importancia de una comunicación interestatal, con la firma y aplicación de tratados, convenios, y/o planes de cooperación y reciprocidad, sobre todo en lo que respecta a proveer ayuda a migrantes mediante la protección de sus derechos y la validación de su condición69. Se reconocen las falencias en la forma en que se pone en práctica el

amparo del refugio, pasando por alto tratados internacionales. Pese a reconocerse las condiciones de desplazamiento forzado por la violencia en Colombia, para hacer efectivo el derecho de refugio, éste no logra atender a la población más vulnerable.

Los sujetos de derecho en general y, en especial para este caso, la mujer inmigrante, en la reconfiguración de sus espacios de vida y desarrollo, debe ser plenamente atendida por cualquier Estado donde ella se encuentre –se resalta la falta de atención del Estado colombiano a su población emigrante, en sus lugares de salida (motivos de migración) y arribo o asistencia en su retorno.

El desplazamiento de los/as inmigrantes implica nuevas experiencias de entrelazamiento cultural y pueden considerarse como espacios de crecimiento en los diferentes entornos. Las políticas públicas pueden incidir en esta visión y potenciar una nueva forma de ver a los/as migrantes, buscando siempre su protección, el fortalecimiento de las instituciones y su gestión migratoria, la

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