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4 Software Testing Roundup

Theorem 4. 2 There exists no computable procedure H which given an arbitrary program S with domain D can be used to generate a nonempty proper subset T ⊂ D

4.3 INTEGRATION TESTING

EL DIA DE SU MATRIMONIO

“...exquisito cuadro de miniatura...”

Va a descender la bendición de Dios. El va a santificar lo que en dos almas Unidas ya, santificó el amor.

¡Eterna bendición que liga en ambos El bien, el mal, la dicha y el dolor! ¡Lazo puro de amor, dos veces santo, Que forma el corazón y aprueba Dios! ¡Unión que en las borrascas de la vida, Forma ese puerto que se llama hogar,

Separado del mundo...! y si es que hay dicha La dicha sólo en es puerto está!

Nido formado en las desnudas ramas De un árbol que sacude el huracán, Que protegen y cubren, enlazadas, Las alas de dos aves... ¡el hogar! Ese tibio rincón que abandonamos Desde niños, en busca de otro sol, Y a donde vuelve el corazón ingrato Que heló la sociedad... y halla calor. ¡Isla flotante en medio de los mares, Que no alcanzan las olas a mojar; Tabernáculo santo, en donde arde La sola luz que la ventura da! Eternamente la mujer perfuma Con su incansable amor aquel Edén ¡Es tan grande el tesoro de ternura Que encierra el corazón de la mujer!... Quiera Dios concederos cuanta dicha Es posible en la tierra disfrutar: Varia es la suerte, desigual la vida; ¡Sólo el amor compensaciones da! Si la desgracia vuestras lamas hiere No blasfeméis por eso del Señor: Que todo pasa, pero vive siempre, Y nos espera en su justicia Dios. 1864.

AURES

De peñón en peñón turbias saltando Las aguas de AURES descender se ven; La roca de granito socavando,

Con sus bombas haciendo estremecer. Los helechos y juncos de su orilla Temblorosos, condensan el vapor; Y en sus columpios trémulas vacilan Las gotas de agua que abrillanta el sol. Se ve colgando en sus abismos hondos, Entretejido, el verde carrizal.

Como de un cofre en el oscuro fondo Los hilos enredados de un collar. Sus cintillos en arcos de esmeralda Forman grutas do no penetra el sol. Como el toldo de mimbres y de palmas Que Lucina tejió para Endimión. Reclinado a su sombra, ¡cuántas veces Vi mi casa a los lejos blanquear, Paloma oculta entre el ramaje verde, Oveja solitaria en el gramal!

Del techo bronceado se elevaba El humo tenue en espiral azul... La dicha que forjaba entonces el alma Fresca la guarda la memoria aún. Allí, a la sombra de esos verdes bosques Correr los años de mi infancia vi;

Los poblé de ilusiones cuando joven, Y cerca de ellos aspiré a morir. Soñé que allí mis hijos y mi Julia... ¡Basta! Las penas tienen su pudor, Y nombres hay que nunca se pronuncian Sin que tiemble con lágrimas la voz. Hoy también de ese techo se levanta Blanco-azulado el humo del hogar; Ya ese fuego lo enciende mano extraña,

Ya es ajena la casa paternal. La miro cual proscrito que se aleja Ve de la tarde a la rosada luz La amarilla vereda que serpea De su montaña en el lejano azul. Son un prisma las lágrimas que prestan Al pasado su mágico color;

Al través de la lluvia son más bellas Esas colinas que ilumina el sol. Infancia, juventud, tiempos tranquilos, Visiones de placer, sueños de amor, Heredad de mis padres, hondo río, Casita blanca... y esperanza, ¡adiós! 1864.

A***

Yo era niño, tú niña, nos veíamos Tu ruborosa y vergonzoso yo;

Que amábamos entonces no sabíamos, Pero inocentes, tímidos, decíamos;

¡Amémonos los dos! Jóvenes ambos, con amor profundo Siempre amarnos juraste y juré yo; Si es nuestro amor, dijimos, sin segundo, ¿Qué nos importa lo que diga el mundo

Amándonos los dos? “Nos amamos, decimos todavía, Tú sin rubor y sin vergüenza yo: Mas huye nuestro amor la luz del día. Digamos la verdad, amiga mía:

Nos amamos ya los dos. 1864.

CANCION

¡Oh!! Si el volverse a ver fuera tan dulce Como es triste y cruel decirse adiós!

Mas Dios no quiere que el placer se mida En la misma medida del dolor.

¡Adiós, pues! De tu amor guardo un recuerdo; Mas si ese amor fue un sueño nada más, Yo no recibo en cambio de ese sueño La más encantadora realidad.

Brilla al través de tus hermosos ojos Un universo de placer y amor;

Y aunque ese fuego no lo brote el alma, Brille en tus ojos al decirme adiós. ¡Mírame así, que tu mirar ardiente Pudiera iluminar un porvenir; Y si tus ojos deben dar la muerte, Será dulce morir! ¡Mírame así...!

A MANFREDO

(A BORDO DEL VAPOR “ANTIOQUIA”, SUBIENDO EL MAGADALENA) El penoso viaje hacemos juntos;

Me ofreces tu amistad, te doy la mía. Deja la popa, pues; ven a la proa, Que allí son frescas las silbantes brisas. Tendidos en hamacas y fumando La pena que te agobia allí se olvida, En los aires meciéndonos la hamaca Y el Vapor en las ondas cristalinas. Ven conmigo a gozar. Verás cual hiende Corriente arriba la cortante quilla, Y a los costados del Vapor las aguas Suben, crecen, se esponjan y se rizan. Ven a ver el paisaje. Aquí cual toldo De verde enredadera entretejida,

Arcos de triunfo y de esmeralda ostentan A derecha y a izquierda ambas orillas. De rosado y carmín tímidamente Ruborosas se tiñen las colinas,

Del sol que se hunde al despedirse tristes Allá a lo lejos al morir el día.

Mas no vienes, y absorto y silencioso Muestra tu dedo la lejana orilla

Donde queda tu patria. Entre las nieblas Nada ya de sus playas se divisa. En dos puntos opuestos cada uno Ve su patria, su amor, su hogar, su vida: Tú la patria perdida que abandonas Lloras, yo gozo porque veo la mía. De los seres que dejas el recuerdo Irá contigo por doquier sigas,

Y yo en breve he de ver a lo que amo. Ven conmigo... Mas callas y suspiras. Tú dejas una patria y yo la encuentro; Al acercarme yo tu te retiras.

Ven conmigo a gozar. Yo soy dichoso; Amasemos tu pena con mi dicha. Recuerdos y esperanza, popa y proa, Lloroso adiós y alegre bienvenida. Allí existe el dolor, aquí el anhelo, Recuerdos y esperanza, noche y día. ¡Decir adiós, dejar a los que amamos Es tan triste!... Las almas martiriza. Yo comprendo lo horrible de la muerte, Porque la muerte es eso: despedida. Pero volver al seno de la patria, Calentarse al hogar de la familia, Volver a ver a Julia... es ser dichoso; Con que, Manfredo... ¡adiós! Vapor, camina. Más aprisa, Vapor, rápido vuela

Que allá lejos, muy lejos se divisa Al través de la bruma y del espacio La cima azul de las montañas mías. Allá ruega mi Julia y allá ruegan Prosternados mis hijos de rodillas

Por mi próxima vuelta. ¡Adiós, Manfredo! ¡Más aprisa, Vapor!... ¡No! ¡más aprisa! 1865.