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4-1.1 Noninteracting Level Process

4-2 INTERACTING SYSTEMS

Ya en el primer capítulo se hace una aproximación a esta realidad de la Eucaristía como fuente y culmen de la nueva evangelización, al hablar de la misión de la Iglesia y la relación que existe entre ésta y el Misterio eucarístico, se cita el decreto Presbiterorm Ordinis en el que se

17 Los desafíos de la nueva evangelización son expuestos en el capítulo II.

18 La Iglesia atendiendo la exhortación del apóstol Pedro está llamada a dar razón de su fe en Cristo,

procurando la glorificación de Dios (cf. 1 Pe 3, 15).

19 FLORES,J.,“La liturgia como espacio para la nueva evangelización a partir de la iniciación cristiana” en

Phase 308 (2012), 134 – 135.

20Dionisio Borobio propone, en el texto ya citado en este trabajo: “posibilidades evangelizadoras de la liturgia”, como la liturgia es el centro de referencia de la acción litúrgica de la Iglesia, por ser comprendida como

centro de toda la acción eclesial, de esta manera se presenta en el texto la reflexión de tres momentos en los que la misma Eucaristía se presenta como evangelizadora: por su estructura, por su dinámica y por su contenido. A criterio del investigador se resumen estos tres momentos en dos, relacionando los dos primeros que propone Borobio y el contenido.

93 dice de la Eucaristía que es fuente y cima de toda la evangelización (cf. PO 5). Con este primer acercamiento es posible adentrase en el proceso de nueva evangelización que emprende la Iglesia para la transmisión de la fe y todo lo que ella implica21.

La Eucaristía culmen y fuente de la nueva evangelización, viene dada por la realidad que ella, la Eucaristía, es objeto, medio y meta de la evangelización y a su vez exige una evangelización espaciada, de acuerdo a lo propuesto por Dionisio Borobio.

En primera medida, la liturgia de la Eucaristía en cuanto a objeto, medio y meta de la evangelización: La Eucaristía presenta varios símbolos litúrgicos que necesitan un anuncio, una enseñanza y una iniciación, para lo cual se hace necesario el proceso evangelizador. Por otra parte, la Eucaristía como medio de evangelización viene dada por el carácter sacramental y como sacramento encierra una realidad de signo22, y por medio de los signos se conduce a los celebrantes del Misterio eucarístico a un mayor conocimiento del Evangelio y al encuentro personal con el Resucitado. Por último, en cuanto a meta, todo proceso evangelizador de la Iglesia tiene como fin último llevar a los fieles que han aceptado a Cristo a la celebración del misterio que han recibido, a expresar su fe, que sella el anuncio kerigmático recibido23. Pues, “la acción litúrgica como fuente y cima de la vida cristiana (cf. SC 19) y como expresión máximamente emblemática del dinamismo sacramental de la revelación en hechos y palabras (cf. DV 2), participa en modo extraordinario del carácter kerigmático – de primer anuncio- de

la evangelización”24.

La segunda realidad de la Eucaristía como culmen y centro de la nueva evangelización, según Borobio, es un proceso de evangelización espaciado, que procura un ‘antes’, un ‘en’ y un

‘después’. Parte de un ‘antes’, que es netamente evangelizador y que contiene en sí mismo una

dinámica de llamada, que implica la fe, el anuncio, el encuentro comunitario, el caminar juntos

21 A este respecto se presenta el capítulo II de esta investigación.

22 La Eucaristía como signo iluminada por la reflexión de los padres conciliares se presenta en el apartado

2.3 del primer capítulo de esta investigación.

23 Borobio presenta estas tres realidades así: “hay una implicación intrínseca e inseparable entre los aspectos señalados. Es ‘objeto’ de evangelización, en cuanto que toda evangelización verdadera debe implicar un anuncio, una enseñanza, una iniciación a los símbolos litúrgicos. Es ‘medio’, en cuanto que por la liturgia y los signos se conduce a los participantes a un mayor conocimiento del Evangelio, a un encuentro con Cristo

evangelizador. Y es ‘meta’, porque toda evangelización tiene en definitiva como meta la misma celebración del

misterio, o la expresión dela fe, que sella aquel anuncio, y lo alimenta para ser vivido” (BOROBIO,D.,“Posibilidades evangelizadoras de la liturgia” en Phase 308 (2012), 137).

24 MORLANS,X.,“La fuerza kerigmática de la liturgia. Observaciones prácticas” en Phase 308 (2012),

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y el compromiso del mismo acto celebrativo. Conduce a un ‘en’, que por ser dinámico, proviene

del momento inmediatamente anterior, expresando con ritos y símbolos, que embellecen y enriquecen la liturgia, el Misterio de Cristo salvador, que a su vez este Misterio educa y alimenta la fe de quienes participan de la celebración de una manera activa, consciente y fructuosa (cf.

SC 48). Por último, conduce a un ‘después’ porque procura una estrecha relación entre lo

celebrado y lo vivido. Exige un compromiso de caridad, justicia y fraternidad25.

En conclusión, es “cierto que el objetivo de la liturgia no es en primer término la

transmisión de la fe, sino la celebración de la fe por parte de aquellos que ya han sido

previamente evangelizados […cf. SC 9]. Pero también es cierto que como ‘fuente y cumbre’ de

toda la vida cristiana26, la liturgia es la mejor expresión de la fe de la Iglesia (lex orandi lex credendi)”27. Así pues, la liturgia eucarística es fuente y culmen de la nueva evangelización porque “lleva en sí una fuerza evangelizadora que manifiesta su propia identidad. Evangeliza a su manera y con su propio método y según su propia naturaleza y a distintos niveles”28.