Desde el enfoque sociolingüístico son varios los autores y específicamente los lingüistas que defienden el estudio y el registro social del término y que reconocen que las terminologías están abiertas a la variación. Entre estos autores destacan los aportes de Auger (1993), quien en una conferencia realizada en el Colloque sur la problématique de
l’aménagement linguistique, en mayo de 1993, afirma:
“Concrètement c’est dans la gestion de la synonymie et de la polysemie, deux phénomènes considerés traditionnellement comme nuisibles aux systèmes terminologiques, que va se manifester l’acceptation de la variation linguistique. Repoussant l’idéologie des terminologies comme ensembles de termes univoques et monoréférentiels, ces phénomènes interférants viennent perturber les idées généralment reçues en la matière que confirment généralment les normes terminologiques des organismes de normalisation.” (Auger 1993:489)
En esta misma intervención, Auger subraya que es al terminólogo a quien corresponde aceptar la variación lingüística, describir los usos y orientar estos usos sobre una base pluralista, consensual y realista.
“En guise de conclusion, nous dirons que OUI le terminologue doit accepter la variation linguistique que confirme la vie quotidienne de l’entreprise et des individus qui y travaillent. Pour son travail, il doit aussi gérer cette variation avec les usagers visés par l’implantation. Cette gestion faite avec discernement évitera tant l’imposition généralisée de formes standards “importées” de l’extérieur que la reconnaissance “normative” de toutes les formes en usage dans un milieu de travail. [...] Cette aptitude dépend directement de la poursuite de travaux in situ par les sociolinguistes sur les discours de LSP dans leur plus grande variété et des exigences spécifiques de la communication spécialisée. Ces travaux devraient déboucher normalement sur l’élaboration d’une grille des usages assortie des
caractéristiques d’usage propre à chacun des groupes d’usagers définis.” (Auger 1993:492)
Los puntos de vista de Auger repercuten de manera contundente en Faulstich (1995 y 1996), quien se interesa también por la socioterminología. Según Faulstich, el concepto de variación lingüística desarrollado por la sociolingüística sirve de soporte para la nueva interpretación que se desarrolla sobre la variación terminológica.
Esta autora afirma que la socioterminología no constituye una disciplina derivada de la sociolingüística, pero es la visión más flexible de la sociedad y de la comunidad que conduce a los especialistas en terminología a ese nuevo desarrollo.
Según Faulstich, en los estudios recientes sobre terminología sistemática, el término pierde la característica de entidad unívoca, en favor de una interpretación variacionista que considera la diversidad de comunicación entre el personal de dirección, de los sectores administrativos, de los sectores de investigación, de producción y de comercialización dentro de las empresas, el medio más adecuado para la descripción de los términos científico-técnicos.
En este sentido, Faulstich subraya que el principio subyacente de la investigación socioterminológica es el registro de las variantes que tiene en cuenta los contextos social, situacional, espacial y lingüístico en los que circulan los términos. Igualmente, la autora destaca que las variantes son el resultado de los diferentes usos que la comunidad en su diversidad social, lingüística y geográfica hace del término.
Así, observamos que los planteamientos de Faulstich desde la perspectiva socioterminológica son bastante claros con respecto a la variación lingüística y/o terminológica y, por este motivo, considera importante proponer un modelo teórico de la variación que tenga en cuenta las diferentes dimensiones de uso del término y las diversas relaciones entre los especialistas y los usuarios.
“A socioterminologia focaliza o dado terminológico de maneira contrária à postura normativizadora da terminologia da década de 30. Nenhuma língua é um bloco homogêneo e uniforme, mas um sistema plural, constituído de normas que evidenciam os usos reais em variação. Nesse contexto, instauram-se, também, os estudos da terminologia contemporânea.” (Faulstich 1995:287)
A manera de síntesis, vemos que la terminología surge de una necesidad concreta con el ánimo de garantizar la comunicación profesional y la transferencia de conocimientos. Bajo esta concepción, la actividad terminológica se centra en la recopilación de conceptos y de términos para la normalización de los términos especializados con el fin de asegurar la univocidad de la comunicación profesional, especialmente en el plano internacional.
No obstante, con el devenir de los tiempos han surgido otras necesidades comunicativas debido, entre otras cosas, al auge de la tecnología y a la especialización cada vez mayor del conocimiento. Este tipo de avances ha ocasionado que los planteamientos iniciales de la terminología mostraran algunas insuficiencias con respecto a temas tan trascendentales en la comunicación como es el de la variación denominativa. A raíz de ello, surgen desde otras disciplinas planteamientos que intentan complementar y mostrar otros puntos de vista de gran interés para la terminología.
Así, desde la perspectiva lingüística, tal y como afirma Cabré (1998b)3 vemos como los autores interesados en el tema profundizan en la terminología como lenguaje natural y la explican dentro de los modelos gramaticales que contemplan la diversidad de variedades lingüísticas y comunicativas. Igualmente observamos desde esta perspectiva, un interés por el uso lingüístico desarrollado por la pragmática. Interés que ha fortalecido la diferenciación entre lengua real e ideal y que ha puesto de manifiesto la contradicción que suponía defender la univocidad y la monosemia de los términos sin distinción de situaciones de comunicación.
Desde la perspectiva cognitiva se deja de lado la idealización del concepto para tratarlo cultural y socialmente haciendo énfasis en la dinámica del conocimiento y en la circularidad del saber.
Desde la perspectiva social y cultural se focaliza el carácter comunicativo de las unidades terminológicas y se resalta la importancia de la implantación social de los términos más allá de la mera normalización.
Estos nuevos planteamientos de la terminología hacen que la disciplina tome un nuevo cauce y se interese por dar explicación de las unidades terminológicas y de los conceptos en un uso más real o como manifiesta Cabré (1999) en un uso in vivo.
La Teoría Comunicativa de la Terminología, en la que se enmarca el presente trabajo, surge para dar cuenta de algunas de las insuficiencias manifestadas anteriormente. Este nuevo planteamiento también se propone dar cuenta de la variación, específicamente de la variación expresada en formas alternativas de denominación del mismo concepto, tema que desarrollaremos a continuación desde el marco de la Teoría Comunicativa de la Terminología (TCT).