CHAPTER 2 RESEARCH DESIGN AND METHODS
2.5 Data Gathering Tools
2.5.2 Intervention (See Appendices C to I)
Belarús La falta de espacio para la contestación social y política junto a la represión y abusos de los derechos humanos podrían generar protestas antigubernamentales más radicalizadas en un futuro.
España (País Vasco) La posición del Gobierno sobre política penitenciaria, así como los pasos en relación a las víctimas serán clave para facilitar o, en su defecto difi cultar, el camino hacia la normalización.
Moldova (Transdniestria)
En el contexto de reanudación del proceso de paz, tras seis años de estancamiento, existe el riesgo de repetición de las inercias del pasado en relación a posiciones antagónicas, lo que generaría frustración, recelos y la ralentización de la nueva fase de diálogo.
Reino Unido ( Irlanda del Norte)
Podrían producirse nuevos ataques de facciones armadas disidentes así como incidentes que involucren o instrumentalicen a sectores más amplios de población desencantada con lo que perciben como escasos benefi cios del proceso de paz.
Sudeste de Europa Bosnia y Herzegovina
La parálisis institucional del país, pese a la consecución de un nuevo Gobierno a fi nales de 2011, y la subordinación al control exterior, podrían ser caldo de cultivo para una mayor desafección de la población local en un contexto de falta de oportunidades y difi cultades económicas.
Chipre Ante la falta de acuerdo sobre temas clave y la ralentización de un proceso de paz excesivamente prolongado, existe el riesgo de que se diluya la perspectiva de una solución bizonal y bicomunal, lo que haría peligrar el actual proceso negociador.
Serbia – Kosovo
Existe el riesgo de nuevos episodios de inestabilidad en el norte de Kosovo y en territorio kosovar bajo control de Pristina si el diálogo entre Kosovo y Serbia no deriva en benefi cios tangibles para la población y si las respectivas élites y los principales partidos de oposición no logran concertar soluciones más inclusivas.
Rusia y Cáucaso
Armenia
Las disputas prolongadas entre el Gobierno y la oposición en torno a cuestiones como la reforma electoral y la experiencia en años pasados de episodios violentos en torno a los comicios podrían generar nueva confl ictividad social y política en un año de elecciones parlamentarias.
Armenia – Azerbaiyán (Nagorno-Karabaj)
El incremento de las violaciones de alto el fuego por ambas partes, el contexto electoral armenio y la falta de avances en un proceso negociador prolongado en el tiempo podrían llevar a un endurecimiento de las posiciones, con riesgos de un aumento de los episodios violentos.
Azerbaiyán
La fuerte represión en 2011 contra sectores antigubernamentales anuló las protestas, pero dejó intactas las cuestiones de fondo existentes tras las movilizaciones, incluyendo la corrupción, el autoritarismo político y las desigualdades sociales y eco- nómicas. Las protestas podrían reavivarse si se dan los liderazgos y las vías para llegar a un mayor sector de la población. Georgia Las difíciles relaciones entre Georgia y Rusia podrían deteriorarse en un año en que ambos países afrontan procesos electorales, lo que podría endurecer las frecuentes acusaciones georgianas a Rusia de desestabilización interna.
Georgia (Abjasia)
Podrían producirse nuevos incidentes violentos, con impacto sobre la población civil, ante la falta de avances en el proceso de negociaciones hasta ahora, incluyendo en materia de compromisos mutuos de no agresión, y la nula perspectiva de mejoras al respecto para 2012.
Georgia (Osetia del Sur)
Podría asistirse a un proceso de polarización social y política ante la pugna entre la Administración vinculada al ex presidente Kokoity y la candidata electa en noviembre cuya victoria revocó el Tribunal Supremo, con riesgos de enfrentamientos e ines- tabilidad.
Rusia Las protestas antigubernamentales podrían aumentar en 2012, año electoral, generando represión por parte del régimen, con un posible uso desproporcionado de la fuerza y violaciones graves de los derechos humanos.
Rusia (Karachaevo- Cherkesia)
El agravamiento de la violencia en 2011 en la república y la infl uencia del clima de inestabilidad que afecta al conjunto del norte del Cáucaso apuntan a un mayor deterioro de la situación en el año entrante, con riesgos de impacto especialmente grave para la población civil.
Rusia
(Osetia del Norte)
La desafección de sectores de la población con respecto al régimen local podría aumentar ante la presión de las autoridades contra sectores musulmanes y la falta de oportunidades sociales y económicas para gran parte de la ciudadanía.
ORIENTE MEDIO Al Jalish
Arabia Saudita
La persistencia de la movilización social, especialmente en las zonas de mayoría shií, podría continuar motivando medidas represivas por parte del Gobierno. Las autoridades tienen previsto adoptar una polémica ley antiterrorista que, en la práctica, criminaliza el disenso político y que puede facilitar la adopción de medidas como la detención sin cargos.
Bahrein
El escaso progreso en temas sustantivos tras un año de protestas y el anuncio de reformas constitucionales consideradas cos- méticas o muy limitadas por la oposición permiten augurar una continuidad en los patrones de movilización social. Pese a las promesas del Gobierno respecto a evitar nuevos abusos, las fuerzas de seguridad podrían continuar con prácticas represivas. El hecho de que EEUU decidiera avanzar en una millonaria venta de armas al país podría acentuar la fragilidad de la situación.
Irán
Con las elecciones legislativas previstas para el primer semestre de 2012 y comicios presidenciales programados para mediados de 2013, existe un alto riesgo de que la tensión interna se intensifi que. La persecución a opositores y las restricciones a la prensa, a la libertad de expresión y asociación podrían incrementarse para limitar el discurso crítico con las autoridades por su desempeño en temas políticos, económicos y de derechos humanos.
Irán – EEUU, Israel
La tensión entre Irán, EEUU e Israel podría intensifi carse, en un contexto de mayores presiones internacionales al régimen de Teherán y amenazas de represalia iraníes referidas a la venta de petróleo y al bloqueo a sitios estratégicos como el estrecho de Ormuz. La agenda electoral por las presidenciales en EEUU y por las legislativas en Irán podría condicionar la posición de ambas partes hacia una retórica más agresiva. No se puede descartar que Israel adopte una estrategia de “acción preventiva” que suponga un ataque a las instalaciones nucleares iraníes.
Yemen (sur)
La transición del poder en Yemen abrió una oportunidad para abordar las demandas del sur. Sin embargo, en un escenario de incertidumbre y polarización, existe el riesgo de que los agravios y exigencias de mayor autonomía no se canalicen con éxito en el nuevo esquema político, alentando a los sectores que promueven la secesión. Una eventual ruptura con el norte no sería aceptada fácilmente por el Gobierno central y podría crear las condiciones para una escalada de violencia y un nuevo capítulo de guerra civil.
Mashreq
Egipto
En un escenario post-Mubarak caracterizado por una creciente división y desconfi anzas, se prevé que continúe el pulso entre sectores que exigen profundizar en los objetivos de la revuelta, los islamistas que detentan una nueva posición de poder, los militares que desean garantías sobre sus privilegios en el nuevo esquema institucional y sectores leales al antiguo régimen que pueden actuar como spoilers. La relación entre el Parlamento y la Junta Militar, el debate sobre la nueva Constitución, las elecciones presidenciales y la eventual transferencia del poder a manos civiles podrían ser focos de inestabilidad.
Líbano – Israel – Siria
Los episodios de violencia durante 2011 recordaron el potencial de escalada en la zona fronteriza entre Israel, Siria y Líbano y podrían repetirse en un contexto de mayor fragilidad del régimen de Damasco. Israel se mantiene alerta ante la posible caída de al-Assad por las repercusiones de un vacío de poder y un eventual ascenso de fuerzas islamistas. La explotación de recursos en una zona marítima disputada entre Israel y Líbano también puede continuar siendo fuente de tensión.
Palestina
Pese al acuerdo de reconciliación y las señales de acercamiento durante 2011, existe el riesgo de que la aproximación entre Hamas y Fatah enfrente variados obstáculos. Las presiones de EEUU e Israel a Fatah, las tensiones internas de Hamas –que podría renovar su dirigencia política a mediados de año–, y la gestión de las fuerzas de seguridad, entre otros temas; así como las desconfi anzas previas entre los grupos palestinos podrían afectar el proceso de unidad.
Filipinas
Israel
Palestina
Marruecos
(Sáhara Occ.) Senegal
Chad
RD
Congo
Rep.
Centroafricana
Sudán Sudán del Sur
Ye men Somalia India Afganistán Pakistán Armenia Kosovo Serbia Moldova Georgia Turquía China Myanmar Tailandia Azerbaiyán Chipre Países con procesos de paz o
negociaciones formalizadas o en fase de exploración (indicador nº 3)
3. Procesos de paz
En este capítulo se analiza la situación de 40 contextos, 39 de ellos de negociación (indicador nº 3)1 y un país sin
proceso de paz ( España). En 14 de los 40 conflictos armados actuales (35%) existen diálogos abiertos o exploratorios. Durante el año dejaron las armas seis grupos, al lograrse un acuerdo de paz con sus respectivos gobiernos o por aban- dono de la lucha armada (caso de ETA en España).
Tabla 3.1. Situación de las negociaciones al finalizar 2011
Bien (3) Con dificultades (16) Mal (7) En exploración (8) Resueltas (5) India (NDFB-Progressive) India– Pakistán Myanmar (NLD) Senegal (MFDC) Somalia Sudán (SLA)
Marruecos– Sáhara Occidental India (ULFA) India (NDFB) India (NSCN-IM) India (NSCN-K) Filipinas (MILF) Filipinas (MNLF) Filipinas (NPA) Chipre Moldova (Transdniestria) Serbia – Kosovo Palestina Yemen Sudán (JEM) Sudán– Sudán del Sur China (Tíbet) Armenia– Azerbaiyán
(Nagorno-Karabaj) Georgia (Abjasia) Georgia (Osetia del Sur) Israel– Palestina Chad (UFR) Afganistán India (naxalitas) India (DHD-Jewel) India (DHD-Nunisa) Myanmar (UNFC) Tailandia (sur) Turquía (PKK) RD Congo (facción FRF) Sudán (LJM) Chad (FPR) R. Centroafricana (facción CPJP) India (UPDS)
En cursiva se señalan los conflictos no resueltos y que no están en fase de lucha armada o que al finalizar el año no pueden catalogarse como “ conflictos armados”.
En términos generales, en el año 2011 el 20,5% de las negociaciones fueron bien o terminaron de forma satisfacto- ria. Un 41% de las negociaciones tuvieron que sortear serias dificultades, y en un 18% fueron realmente mal. De las 39 situaciones del cuadro anterior, 21 correspondían a conflictos armados y 18 a conflictos no armados.