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CHAPTER 2 RESEARCH DESIGN AND METHODS

2.3 Procedure

A mediados de año, el Tribunal Especial para el Líbano (STL, por sus siglas en inglés) oficializó las imputaciones por el magnicidio de Hariri contra cuatro miembros de Hezbollah. Entre los acusados, Mustafá Badeddrine, uno de los líderes militares del grupo shií, que habría sido el responsable de coordinar el ataque. Otro de los sospecho- sos habría participado en el seguimiento del político y los dos restantes contactaron a medios de comunicación para dar pistas falsas sobre el crimen. El STL pidió al Gobierno libanés que colaborara con la detención de los imputados. Un mes después Beirut informó al tribunal de que los esfuerzos por arrestarlos no habían dado frutos. Previa- mente, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, había advertido de que ningún miembro del grupo sería deteni- do por este caso e insistió en denunciar al STL como un ente politizado que servía a los intereses de Israel. Las acusaciones elevaron la tensión y fueron señaladas como un factor de desestabilización en el país. En noviembre, Mikati anunció que Líbano había entregado los 36 millo- nes de dólares comprometidos para el financiamiento de STL con el fin de garantizar la credibilidad internacional del país, una semana después de amenazar con su renun- cia si no se aprobaba esta medida. La convulsión en Siria también impactó en Líbano por la llegada de refugiados, que a finales de año ascendían a al menos 5.000; por la celebración de protestas anti-sirias, una de las cuales de- rivó en enfrentamientos que dejaron cuatro muertos en Trípoli; y por la posición del Gobierno ante la crisis siria, condicionada por Hezbollah, tradicional aliado de Damas- co. En mayo, Nasrallah consideró que un eventual derro- camiento del régimen sirio a causa de la revuelta sólo serviría a los intereses de EEUU e Israel. En el segundo semestre Líbano votó en contra de la decisión de la Liga Árabe de suspender a Siria y se desmarcó de la imposición de sanciones a Damasco. Palestina Intensidad: 1 Evolución:Tipología: Gobierno Interna

Actores: ANP, Fatah, grupo armado Brigadas de los Mártires de al-Aqsa, Hamas y su brazo armado Brigadas Ezzedine al-Qassam

Síntesis:

La oposición entre los distintos sectores palestinos en las últi- mas décadas ha estado protagonizada principalmente por gru- pos nacionalistas laicos por una parte (Fatah y su brazo arma- do –las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa–, FPLP, FDLP) y grupos confesionales por otra (Hamas y su brazo armado –Bri- gadas Ezzedine-al-Qassam–, Yihad Islámica). El enfrenta- miento responde a la voluntad de controlar el poder dentro de los territorios palestinos y se ha traducido, a su vez, en dife- rentes aproximaciones respecto a las relaciones con Israel. Tras años de dominio de Fatah en la política palestina (movi- miento liderado por Yasser Arafat y posteriormente por Mahmoud Abbas), las acusaciones de corrupción y de no defender los intereses palestinos en el proceso de paz desen- cadenaron el triunfo de Hamas en las elecciones de enero de 2006. Este hecho precipitó una batalla dialéctica y armada entre ambas formaciones por el control de las instituciones políticas y, sobre todo, de las fuerzas de seguridad.

siete soldados italianos heridos en junio, mientras que otros cinco soldados franceses y un civil fueron heridos por una bomba en diciembre. En 2011 Líbano también denunció que Israel estaba explotando recursos de gas en una zona marítima disputada por ambos países.

Líbano

Intensidad: 1

Evolución: =

Tipología: Gobierno

Interna internacionalizada

Actores: Coalición 14 de marzo (liderada por el Movimiento Futuro de Saad Hariri), Hezbollah, Amal, Movimiento Patriótico Libre, milicias

Síntesis:

El asesinato del ex primer ministro libanés, Rafiq Hariri, en febrero de 2005 desencadenó la llamada “Revolución del Cedro” que, tras manifestaciones masivas, forzó la retirada de las Fuerzas Armadas sirias –presentes en el país desde hacía tres décadas– exigida en la resolución 1559 del Consejo de Seguridad, impulsada por EEUU y Francia en septiembre de 2004. La inmediata polarización entre, por una parte, oposi- tores a la influencia de Siria (encabezados por el hijo de Hari- ri, quienes culpaban al régimen sirio del asesinato) y, por otra parte, sectores más vinculados a Siria como Hezbollah, origi- nó una crisis política, social e institucional marcada por divi- siones confesionales.

Durante 2011 la tensión en Líbano se caracterizó por una nueva crisis política, por el impacto de los resultados de la investigación internacional sobre el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri que señaló oficialmente a miembros de Hezbollah, y por las repercusiones de la crisis en la vecina Siria. A principios de enero, los 11 ministros del grupo islamista shií y sus partidos aliados (miembros de la coalición 8 de Marzo) se retiraron del Gobierno de unidad nacional, liderado por el primer mi- nistro Saad Hariri. La dimisión se produjo después de que Hezbollah reclamara durante meses que el Gobierno debía desmarcarse de la investigación sobre el magnici- dio de Hariri, padre del primer ministro. La crisis llevó a la salida del poder de Saad Hariri a pesar de los intentos de mediación de Arabia Saudita y Siria, precedida por esfuerzos similares de Turquía y Qatar. Hezbollah promo- vió entonces al multimillonario Najib Mikati, de confe- sión sunní y no militante del partido, como candidato a primer ministro. Mikati se impuso a Hariri, que había repostulado al cargo y que rechazó formar parte de un nuevo gabinete de unidad nacional. Los seguidores de Hariri, de la coalición 14 de Marzo, denunciaron lo que calificaron como un golpe de Estado y se manifestaron masivamente en las calles. En los meses siguientes, mi- les de personas participaron en protestas en las que Ha- riri criticó la posesión de armas por parte de Hezbollah y en las que advirtió que conducirían a una lucha secta- ria en el país. También se registraron protestas contra el sistema político de base confesional que existe en el país y que algunos consideran causante de los problemas internos de Líbano. Tras cinco meses de bloqueo, Mika- ti logró formar gobierno y Hezbollah pasó a ocupar dos de los 18 ministerios asignados a su coalición.

más que por una convergencia programática.89 En los

meses siguientes quedaron en evidencia las primeras dificultades para concretar el acuerdo, que incluye la conformación de un Gobierno de unidad nacional y la celebración de elecciones. Las partes cancelaron una reunión en junio por desacuerdos sobre el futuro Gobier- no, en especial por el rechazo de Hamas a que Fayyad

fuera el primer ministro. La iniciativa en la ONU también dejó patente el desacuerdo entre ambos grupos: aunque Hamas adoptó una posición cauta, algunos de sus dirigen- tes criticaron la propuesta. A finales de no- viembre, Abbas y el líder de Hamas, Khaled Meshal, se reunieron por primera vez en El Cairo tras la firma del acuerdo y acordaron la celebración de elecciones en 2012 y la liberación de presos políticos. Tras nuevas reuniones entre el 18 y el 22 de diciembre en Egipto, se anunciaron planes para que 14 grupos palestinos, entre ellos Hamas y la Jihad Islámica, se incorporen a la Organización para la Liberación de Pa- lestina (OLP) y la intención de conformar un Gobierno de unidad a principios de 2012. Israel insistió en que no negociaría con la ANP si Hamas se integraba al Eje- cutivo palestino. Cabe destacar que durante el año la tensión interna en Palestina también involucró a los gru- pos radicales islamistas que operan en Gaza y que lan- zaron ataques regulares contra Israel, a pesar de los eventuales ceses el fuego acordados por Hamas. Estos grupos islamistas denuncian a Hamas por alcanzar com- promisos con Israel y por no ser lo suficientemente es- tricto en la aplicación de la ley islámica. Algunos analis- tas alertaron que el aislamiento de Hamas por parte de la comunidad internacional no ha hecho más que exa- cerbar este problema.90

2.4. Factores de alerta

para el año 2012

Tras el análisis de la evolución de las tensiones durante 2011 es posible identificar factores de riesgo de escalada de la violencia o de agravamiento de la situación en una serie de casos. Se trata de contextos en los que, indepen- dientemente de la intensidad de la violencia o el nivel de desestabilización, existen factores de alerta, coyunturales o estructurales, que pueden conducir a un deterioro a lo largo del año 2012. En algunas de estas crisis pueden existir simultáneamente elementos y dinámicas positivas que podrían contribuir a una eventual mejora de la situa- ción. En ese sentido, la identificación de elementos de alerta pretende dar visibilidad a factores y contextos de riesgo sobre los que sería necesario incidir para prevenir una evolución negativa de dichos contextos.

La situación interna palestina estuvo marcada en 2011 por el anuncio de reconciliación entre Hamas y Fatah, tras la disputa abierta entre ambos grupos desde 2007. El anuncio estuvo precedido por una serie de hechos que evidenciaron las diferencias entre las partes. En enero, la divulgación por la cadena de televisión qatarí al-Ja- zeera y el diario británico The Guardian de documentos sobre las negociaciones entre la Autoridad

Nacional Palestina (ANP) e Israel durante la última década alimentaron el debate so- bre la presunta disposición de dirigentes de Fatah a hacer concesiones en temas clave, como la soberanía de Jerusalén o el destino de los refugiados palestinos. El material también aportó datos sobre el nivel de co- operación en temas de seguridad entre la ANP e Israel o la información que intercam- biaron durante la ofensiva militar israelí

sobre Gaza de 2008-2009, motivando protestas en Gaza. El clima de revueltas en la región también provocó algu- nas movilizaciones contra el Gobierno de la ANP en Cisjordania y el de Hamas en Gaza. En este contexto el presidente palestino, Mahmoud Abbas, decidió convocar elecciones municipales para junio y comicios parlamen- tarios y presidenciales para septiembre. Además, el Ga- binete de la ANP presentó su renuncia, aunque Salam Fayyad se mantuvo como primer ministro. Hamas recha- zó el llamamiento a elecciones, insistiendo en que no se podrían celebrar hasta alcanzar un acuerdo entre las par- tes. En este escenario, la confluencia de un conjunto de factores habría favorecido el acuerdo de reconciliación entre las partes, suscrito el 3 de mayo en El Cairo por los representantes de Hamas, Fatah y otras 11 agrupa- ciones palestinas. Según diversos análisis, los cambios en la región incidieron en los cálculos estratégicos de ambas facciones y facilitaron un acercamiento: en el caso de Fatah, por la pérdida de un aliado clave con la caída de Hosni Mubarak en Egipto y, en el de Hamas, por la convulsión en Siria, país que ha acogido al lide- razgo del movimiento islamista en la última década.87 A

esto hay que sumar el bloqueo en las negociaciones en Israel, la presión de la opinión pública palestina y la necesidad de la ANP de mostrar cierta unidad interna antes de la presentación de la iniciativa para el recono- cimiento de un Estado palestino en la ONU, entre otros factores.88

El Gobierno de Benjamin Netanyahu rechazó el pacto y llamó a Fatah a elegir entre hacer la paz con Israel o con Hamas. El acuerdo, facilitado por Egipto, también fue recibido con cierto escepticismo por observadores y ana- listas que expusieron sus dudas sobre la posibilidad de que ambos grupos hubieran dejado atrás su rivalidad y desconfianza mutua tan rápidamente. Otros consideraron que el acuerdo era un giro táctico para administrar su conflicto por otras vías, apostando por una coexistencia

En mayo los grupos

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