3. Warfarin Electronic Education Program Pilot Study
3.7. Conclusion
4.3.3. Intervention development
El cuerpo ha estado marcado por una inevitabilidad biológica, pero hay algo más, no tangible, no medible y esto ha hecho que el cuerpo no sea comprensible de manera unidimensional. El cuerpo desborda toda idea de completud, de exactitud, de precisión y es, a su vez, producto y productor organizacional; estas condiciones, multidimensional y organizacional, lo han hecho salirse de los patrones metodológicos planos y consolidarse como una mediación inexplorada para la interpretación de la cultura, desde las dimensiones que lo integran.151
El cuerpo humano se puede comprender como el lugar de asiento de las experiencias cotidianas, subjetivas y colectivas; además se constituye en evidencia y, como evidencia, da cuenta de los hechos; siguiendo el planteamiento de Arboleda, el cuerpo deviene en registro, un diario de campo en el que se consigna la cotidianidad y lo que ésta puede entrañar: contexto, violencia, desalojo, miedo, interacciones, confesiones.152
El cuerpo humano que se aborda en esta investigación se ha liberado del dominio unilateral de las ciencias naturales, y se ha integrado en el sistema de valores culturales e históricos que han condicionado, definido y explicado la existencia humana. En esta perspectiva el significado de «cuerpo humano» ha podido romper las ataduras de las metodologías positivistas que lo han sometido al orden de las taxonomías, las nomenclaturas y las mediciones, y se ha abierto la puerta para que la categoría sea entendida como evidencia,
150 Ver a Compagnoni, “ωὁὄpὁὄἷiἶaἶ.”, γ0η. 151 Arboleda,
El cuerpo: huellas del desplazamiento, 80. 152 Ver a Arboleda,
82 como discurso, como mensaje, como pasión, como sujeto, como actor, como agente, como estrategia, como constructo.153
Por esta razón la categoría «cuerpo» se entiende como la manifestación del ser humano total que le evoca su dignidad esencial y su capacidad de relación;154 frente a esta noción podemos identificar dos formas de acercarnos a entender el cuerpo humano, la forma ahistórica que busca describir y distinguir la sustancia y las precisiones de la categoría que queremos definir, y la histórica, que intenta narrar el cuerpo desde las distintas formas en la que ha sido construido y vivido a lo largo del tiempo.155
2.3.2.1Acercamiento ahistórico – descriptivo.
Desde la perspectiva ahistórica podemos afirmar que el cuerpo se hace un constitutivo esencial del ser humano, al punto de afirmar que no se puede poseer, pues cada persona es cuerpo; él configura, define y hace aparecer ante la realidad (los otros y nosotros mismos) a la persona total. El cuerpo es espacio, límite, barrera infranqueable, que separa y contiene, pero al mismo tiempo se constituye en la gran posibilidad del ser humano de desplegarse en la existencia, de expresar el misterio de su ser. Por ello el cuerpo es una realidad que aunque ata a la finitud (conciencia de especialidad y temporalidad), al mismo tiempo en él es posible descubrir la capacidad de trascendencia y eternidad en cada gesto que pretenda romper los límites espacio – temporales.156
2.3.2.2Acercamiento histórico – narrado.
Hasta aquí una descripción de la categoría; pero es posible ir más allá intentando narrar el cuerpo, descubriendo su dimensión histórica, haciendo de él algo más que materia. De ahí que al acercarse, desde la perspectiva de Duch y Mèlich157, a este constitutivo de la existencia humana se hable de corporeidad, haciendo notar que el término implica algo más
153 Ver a Arboleda,
El cuerpo: huellas del desplazamiento, 49. 154 Ver a Roccheta,
Hacia una teología de la corporeidad, 14.
155 Ver a López, “Cuerpo, sexo y mujer en la peὄὅpἷἵtiva ἶἷ laὅ aὀtὄὁpὁlὁgíaὅ.”, 10. 156 Idem.
157 Ver a Duch y Melich,
83 que lo físico, evoca una serie de valores, significados y posibilidades que el cuerpo ofrece dentro de la complejidad articulada de la vivencia histórica de cada persona.
En términos de López, la corporeidad es la síntesis de contrarios donde lo finito y lo infinito parecen luchar incesantemente, donde la vida y la muerte hallan su punto de encuentro, donde el tiempo y el espacio parece que se detienen para dar paso a la eternidad, donde hombre y mujer descubren que trascienden al mundo, el tiempo y su propia condición mortal en diálogo con el sufrimiento y la muerte. La corporeidad es el espacio de vida, de lucha y de muerte. La persona se descubre a si misma entre la exterioridad de su cuerpo y la interioridad de su vivencia, entre la objetividad del aparecer y la subjetividad del mostrarse, entre la ejecución de sus actos y la intencionalidad de su voluntad.158
A través de la narración de lo corpóreo se quiere mostrar el esfuerzo por interpretar la realidad, por atravesar la oscuridad de las apariencias, de lo medible, de lo cuantificable y de lo reducible, para sumergirnos en la dimensión en la cual están recíprocamente implicadas experiencias de ser y de no ser;159 es descubrir el significado del cuerpo desde la experiencia personal que es distinta para los contextos y los géneros; por ello lo que podemos hacer es sólo proponer los elementos que es preciso hacer conscientes para entender el cuerpo como mediación que narra una manera de ser y existir en el mundo y en la historia de aquel Ser que le llama a identificar su presencia desde la contingencia.
El cuerpo del hombre, su ser integrado en todo el conjunto de los otros seres vivos, adquiere un profundo sentido religioso y personal si dentro de todo esto sabemos captar la presencia de Dios. Desde luego que Dios es misterioso para nosotros; pero cuando la Biblia nos habla de él, usa términos como padre, madre; y en el Antiguo Testamento también hermano y esposo. Todo son metáforas pero no como simples imágenes poéticas. La autoconciencia que hace del hombre una persona, es sobre todo de Dios; como también la capacidad de actuar con autonomía. Por lo tanto,
apὄἷἵiaὄ ἷl muὀἶὁ ἷὅ apὄἷἵiaὄ a uὀ Diὁὅ pἷὄὅὁὀal… ἷὅ pὁὅiblἷ pἷὀὅaὄ y ἵὄἷἷὄ ἷὀ la
158 Ver a δὰpἷὐ, “Cuerpo, sexo y mujer en la peὄὅpἷἵtiva ἶἷ laὅ aὀtὄὁpὁlὁgíaὅ.”, 1ι. 159 Ver a López, “Cuerpo, sexo y mujer en la peὄὅpἷἵtiva ἶἷ laὅ aὀtὄὁpὁlὁgíaὅ.”, 1λ.
84 presencia de Dios en el mundo de los cuerpos y de la vida de modos diversos; pero parece que deberíamos excluir las formas de presencia que no aseguran la autoconciencia de Dios y su autonomía de acción, solo así es posible adorarlo en sus obras.160