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Héctor Eduardo Iddo n

V ice-decano de la Carrera de Fonoaudiologí a, Fac. de Ci encias de la Recuperación H umana Uni v. del M useo Social Arg entino( UM SA). Prof. Ti tular de Neurologí a del D esarrollo y N europatología, C arrera de Fonoaudiologí a (U M SA). Tel.: 4823-7677 

Resumen

Se consideran los distintos aspectos del diagnóstico neurológico del retraso mental, señalando la importancia de conocer la variada etiología, la exploración semiol ógica, la dimensión del compromiso del sistema nervioso y la repercusión sobre el pro- ceso de neurodesarrollo. Se consideran, asimismo, la diferencias entre el retraso mental, los pseudoretrasos, y la comorbilidad asociada.

Palabras clave: Retraso mental – Pseudoretraso mental – N eurodesarroll o – Comorbilidad. ON TH E ??

Summar y

Different aspects of the neurological diagnosis of mental retardation are considered, standing out the importance of knowing the varied etiology, the semiological exploration, the envolvement of the nervous system and the repercussion on the neural development process. Similarly, the differences among the mental retardation, pseudo retardation and associated comorbility are considered.

B. Factores adquiridos en el período

a. Pre-natal. b. Peri-natal. c. Post-natal.

A. Factores con génitos

a. G éni cos:

La gran mayoría de los errores del metabolismo se deben a trastornos génicos y se transmiten de mane- ra autosómica recesiva.

El estado de salud, es la consecuencia del equili- brio bioquímico denominado homeostasis, que se mantiene gracias a la transformación metabólica de sustratos en productos por la acción de enzimas. Los sistemas enzimáticos se regulan cuanti y cualitativa- mente por información genética.

Si un niño nace sin el gen que determina la pro- ducción de una enzima, como ocurre en la fenilceto- nuria(1), habrá entonces un sustrato que se acumula- rá (fenilalanina) transformándose en un tóxico en- dógeno, y el individuo carecerá del producto de este paso metabólico (tirosina), iniciándose una cadena de perturbaciones bioquímicas(2). El RM aparece y se va incrementando en forma progresiva. Las anorma- lidades bioquímicas permiten el diagnóstico desde el nacimiento.

Como estos niños nacen con aspecto normal, con poca pigmentación de la piel, del cabello y de los ojos, su diagnóstico puede demorarse durante meses hasta que la sintomatología se vuelva más florida y se sumen vómitos resistentes a los trata- mientos comunes, eczemas importantes sin expli- cación aparente, irritabilidad y trastornos del sue- no, y un olor peculiar de la orina (como a ratones o a humedad).

Para entonces suele ser notoria la detención de los progresos madurativos y la instalación del RM.

El tratamiento restrictivo en la dieta puede frenar este proceso o evitarlo inclusive desde el nacimiento. Los avances de la genética y los estudios neuro- metabólicos permiten el diagnóstico temprano y la posibilidad de instalar medidas preventivas de la enfermedad o de sus consecuencias. No es posible aún aportar soluciones por ingeniería genética. No obstante se está avanzando en este camino a través de investigaciones tendientes a permitir, por ejem- plo, la selección in vitro,de embriones sanos entre los afectados.

b. Trastornos polig éni cos

Los rasgos que componen la "inteligencia" son transmitidos en un gran número de genes, que de- terminan el tipo de memoria, de atención, las ha- bilidades predominantes, las características lingüís- ticas, habilidades espaciales o musicales, etc. Algu- nos cuadros con RM permiten suponer una etiolo- gía genética, sin llegar a existir anomalías estructu- rales ni numéricas de los cromosomas. En el exa- men físico se podrán encontrar algunos signos pe- culiares, en las manos, pies, dermatoglifos, facies, que están presentes en algunos síndromes cromo- sómicos. Con buen criterio podremos suponer en-

tonces, que el retraso puede estar vinculado con la existencia de varios genes que lo condicionen pero que no pueden ser visualizados todavía sobre los cromosomas. Estos casos deben ser estudiados ge- néticamente buscando su ubicación sindrómica, y categorizados como poligénicos, cuando no se de- tectan alteraciones en el cariotipo. Se tratará en- tonces de casos con RM , que hasta ahora no pue- den ser identificados en su origen genético. Los fu- turos estudios de genética molecular tal vez lo po- sibiliten en un futuro no muy lejano.

c. Tr astornos cromosómicos(4)

Se estima que su incidencia global involucra a 6, 2 por mil de los recién nacidos vivos(3). Toda altera- ción cromosómica se puede manifestar por múltiples signos, estigmas físicos y síntomas, los cuales se aso- cian para constituir los síndromes cromosómicos o citogenéticos que involucran a los cromosomas se- xuales (X e Y) o a los autosómicos dando trisomías clásicas, (como la trisomía 21 o síndrome de Down), delecciones, traslocaciones, etc.

Son síntomas neurológicos habituales en las cro- mosomopatías: el RM, el retraso psicomotor, el retra- so en la adquisición del lenguaje, los trastornos en la coordinación motora, la microcefalia, las asimetrías craneanas, alteraciones del tono muscular, las mal- formaciones cerebrales, las anomalías oculares, las de los pabellones auriculares, las de la conformación fa- cial, convulsiones, las anomalías en el EEG y en las neuroimágenes cerebrales. Todo esto traduce la alte- ración de la armonía general resultante del cambio citogenético.

Podremos identificar signos orientadores que nos permitan encaminar el diagnóstico hacia un cuadro en particular. Por ejemplo:

o Los pies y manos pequeñas, bajo peso al nacer con sobrepeso posterior e hipotrofia genital, orien- tan hacia el síndrome de Prader Willi(5).

o Llanto débil que semeja el maullido de un gato, orienta al síndrome de 5p(6).

o Rasgos faciales toscos, arcos superciliares promi - nentes, prognatismo, macroorquidismo, orientan hacia el Síndrome del X frágil

o Hipogonadismo y ginecomastia en el síndrome de Klinefelter.

La trisomía más frecuente es el síndrome de Down. Otras trisomías de autosomas suelen ser in- compatibles con el desarrollo, y se abortan espontá- neamente al comienzo de la gestación(1). Suelen lle- gar a nacer el síndrome de Edwards del par 18(7) y el síndrome de Patau en el par 13(8).

Esos niños tienen RM algunas alteraciones cromo- sómicas parciales, como la delección de los brazos cortos del cromosoma 5, que origina el síndrome del Maullido de gato. Este cuadro está presente desde el nacimiento y se caracteriza por microcefalia, dismor- fias faciales, hipotonía muscular, RM profundo, y su rasgo distintivo es el llanto peculiar que emite el be- bé debido a su laringomalacia.

 También se debe a trastornos parciales cromosó-

micas el síndrome de Cornelia de Lange con altera- ción 3q, que tiene signos generales como hipotonía muscular, retraso del desarrollo global disfásico y trastornos en la conexión; y signos orientadores co- mo el hirsutismo y la sinofria.

El segundo puesto en orden de frecuencia de pato- logía cromosómica, con una incidencia de 1,8 por mil varones nacidos, lo ocupa el síndrome de "Sitio frágil en el cromosoma X"(9, 10). Lo padecen los des- cendientes varones de madres portadoras sanas. Ex- cepcionalmente se han descripto casos de síndrome de fragilidad X en mujeres. El niño con X frágil ini- cia su desarrollo con algún retraso psicomotor y del lenguaje, aparece luego un perfil comportamental impulsivo y a veces disocial. Su incorporación al jar- dín de infantes suele ser difícil y al iniciar el primer grado se hace evidente la deficiencia cognitiva, re- quiriendo del auxilio psicopedagógico y frecuente- mente enseñanza especial. La llegada a la pubertad incrementa los rasgos físicos toscos, la torpeza mo- triz, y aparece un llamativo macroorquidismo. La conducta se hace frecuentemente disocial con altera- ciones psicopatológicas. La evolución natural condu- ce hacia un RM moderado y trastornos de la conduc- ta en la adolescencia.

La Fragilidad X fue vinculada con el autismo in- fantil, pero estudios posteriores verificaron que la re- lación no se establecía con el síndrome autístico, si- no con el RM existente como comorbilidad del autis- mo. El síndrome de Asperger no tiene vinculación con la fragilidad X

Al cultivar los linfocitos de individuos con sitio frágil del cromosoma X se comprobó la corrección de esta anomalía citológica, al enriquecer el medio de cultivo con ácido fólico. Esto llevó a considerar su empleo como terapéutica, abriendo así una gran ex- pectativa(11, 12). Los resultados beneficiosos no han sido concluyentes pero se sigue investigando sobre su posible beneficio.

Las alteraciones de los cromosomas sexuales tie- nen pocos signos generales y pocos signos orientado- res, en cambio es frecuente su repercusión a nivel mental.

El síndrome de Turner cuyo cariotipo es 45 XO, tiene fenotipo femenino, muy discretos estigmas se- miológicos tempranos, hiperlaxitud de los tejidos elásticos y de la piel, amenorrea, infertilidad y RM moderado.

Varios síndromes con cromosomas X supernume- rarios están vinculados al RM de diferente grado jun- to con trastornos neuroendocrinos e infertilidad, co- mo ocurre con el síndrome de Klinefelter (47 XXY) con fenotipo masculino, o el de Superhembra (48 XXXX).

Algunas parejas estudiadas citogenéticamente por infertilidad, sin padecer otra alteración física ni men- tal, tenían anormalidades numéricas de los cromoso- mas sexuales.

Las anomalías del cromosoma Y están vincula- dos a trastornos de conducta, agresividad, violen- cia inmotivada, macrosomía, rasgos faciales pecu- li ares, hipertricosis androgénica, y nivel intelectual descendido. Cuando se estudió el mapa cromosó- mico de un grupo de presidiarios peligrosos, conde- nados por su agresividad y violencia, se comprobó

H . E. Iddon

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mayor incidencia de alteraciones numéricas del cromosoma Y.

Se debe recurrir a una interconsulta con el genetis- ta cuando hay antecedentes familiares de trastornos del desarrollo o mentales, que hacen sospechar su re- petición hereditaria.

La detección precoz de los síndromes genéticos nos permite actuar tempranamente, corrigiendo los patrones patológicos del desarrollo y facilitando los mecanismos de compensación mientras existe una mayor plasticidad del sistema nervioso.

B. Factores adquiridos

a. Período pre-natal:

Los grados de RM más severos: las encefalopatías epilépticas, los síndromes de desconexión y las hi- drocefalias congénitas, suelen vincularse con malfor- maciones del encéfalo originadas durante la gesta- ción.

b. Período perinatal:

A partir del 6' mes de gestación cesa la reproduc- ción neuronal. Se intensifica entonces el proceso de interconexión dendrítica, mielinización y prolifera- ción glial que va a ser exuberante durante el período que transcurre entre el tercer trimestre del embarazo y los 2 años de vida postnatal. Se denomina a éste el “período crítico del neurodesarrollo".

La arborización de la red dendrítica es inmensa durante esos meses. Cada neurona se interconecta con otras mil, tendiendo una tupida red de fibras con ramificaciones de distinto grado y complejidad(13).

La red dendrítica está constituida por proteínas, fosfolípidos, y moléculas de gran complejidad. Las carencias nutricionales en esta etapa temprana del desarrollo disminuyen las conexiones posibles. El de- sarrollo de las mismas es estímulo dependiente. La falta de los estímulos adecuados durante este período crítico determinarán en forma irreversible una es- tructura biológica pobremente desarrollada(14).

Los niños prematuros de extremo bajo peso, atra- viesan dentro de la incubadora gran parte de este pe- ríodo. Es mayor su vulnerabilidad ante los factores de riesgo.

La población infantil de mayor riesgo durante su período crítico del desarrollo, es la que tiene los ni- veles socio-económico-culturales más bajos. En ella, la prematurez tiene más alta incidencia, los partos transcurren en situaciones no hospitalarias, es inade- cuado el cuidado y control de la embarazada, es in- suficiente la atención perinatológica, tienen mayor desnutrición durante los primeros años, mayor ries- go de accidentes y están más expuestas al abandono.

c. Post-natales

Otro grupo de alto ri esgo, cuya incidencia se va in-

crementando, lo constituyen los niños post-opera- dos cardiovasculares, para quienes la supervivencia era muy difícil hasta hace poco tiempo. De igual ma- nera que los prematuros extremos con muy bajo pe- so quienes tenían muy pocas posibilidades de sobre- vida.

No constituyen poblaciones carenciadas ya que la tecnología que los asiste es de la mayor complejidad. No obstante los niños se encuentran sometidos a si- tuaciones de riesgo vital extremo y las condiciones de su supervivencia incluyen la posibilidad de secue- las neurológicas a veces graves.

Las condiciones de vida en la infancia se han mo- dificado y con ella los factores de riesgo.

3. El diagnóstico semiológico

Cuando una noxa actúa sobre el sistema nervioso en etapas tempranas del desarrollo, podrá impedir la aparición de alguna función (como la marcha o el lenguaje), o que se desarrolle tardíamente con inma- durez, afectando la armonía del proceso global de de- sarrollo y repercutiendo sobre otras funciones (origi- nando una inmadurez motriz, psicomotriz o un re- traso simple del lenguaje). También puede ocurrir que una función se desarrolle con patrones patológi- cos, modificada o ineficiente, como ocurre en la dis- fasia del desarrollo (con trastornos morfo-sintácticos o de la prosodia, que involucran la comprensión y la expresión verbal).

Semiológicamente debe identificarse: • si existe un RM o un pseudo-retraso; • si el RM es primariamente neurológico;

• si el RM es secundario a una enfermedad clínica que incide sobre el Sistema Nervioso Central; ,

• si hay algún otro factor que se sume como co- morbilidad.

4. Correlación neurofisiológica y anatomopatológica

El neuropediatra se podrá valer de exámenes complementarios para corroborar su diagnóstico p r e s u n t i v o .

Puede valerse de estudios neurofisiológicos como el Electroencefalograma, el Polisomnograma, los Po- tenciales Evocados Visuales, Auditivos y Somatosen- sitivos, las Otoemisiones Acústicas, etc.

Estudios de neuroimágenes permitirán ubicar y dimensionar las lesiones encefálicas: la Ecografía Cerebral a través de la fontanela anterior con equi- po sectorial, brinda gran ayuda diagnóstica duran- te el primer año de vida mientras permanecen sin soldar las suturas craneanas. La Tomografía Com- putada (TC) y la Resonancia Magnética Cerebral (NMR) tienen su indicación precisa en la confirma- ción diagnóstica durante la infancia. El Mapeo del EEG, Holter EEG y SPECT tienen indicaciones neu- rológicas precisas.

En centros de alta complejidad y con fines de in- vestigación se emplea la correlación de NMR y la tomografía por emisión de positrones (PET) para hacer correlaciones neuropsicológicas funcionales,

que evidencien las compensaciones y adaptaciones que el cerebro va efectuando ante una noxa deter- m i n a d a ( 1 5 ) .

5. Ubicación cronológica

Serán distintas las consecuencias de una noxa si ocurre en el periodo prenatal, durante el período crí- tico del neurodesarrollo, o si acontece en la primera o segunda infancia o durante la adolescencia.

Cada paso del desarrollo es el soporte de una serie de eventos consecutivos, que una noxa puede afectar y a su vez, condicionar el abanico de procesos que le siguen en secuencia.

La vulnerabilidad del sistema nervioso se modifi- ca y la plasticidad se va reduciendo con el tiempo.

El diagnóstico se debe referir al momento en que la noxa actuó, a los mecanismos compensatorios ac- tivados y al estado actual alcanzado.

Conclusión diagnóstica integral:

Neurodesarrollo y RM Leve

Or ganización del Sistema Nervi oso Central

Partiendo de los niveles más primitivos del desa- rrollo ontogénico, el sistema nervioso tiene una es- tructuración piramidal, que se hace más compleja en cada escalón evolutivo, armonizada mediante la su- bordinación de los niveles más arcaicos bajo el con- trol inhibitorio de los más complejos. Los niveles de integración más, elevados son exclusivos del ser hu- mano.

Su integridad permite el pensamiento y el conoci- miento del mundo que nos rodea.

Del nivel cortical dependen la creatividad, la com- prensión, el lenguaje, la abstracción, la imaginación, la fantasía, etc.

Por encima de este nivel se organizan las funcio- nes ejecutivas, las que ya no tienen una representa- ción cortical única y selectiva porque integran áreas múltiples, vinculando zonas cerebrales entre sí, para regular el pensamiento, la atención, la motivación, la memoria y la vida de relación.

En la culminación del ordenamiento estructural del sistema nervioso se establece una distribución de funciones en uno y otro hemisferio con subordina- ciones recíprocas que están siendo motivo de estudio de las neurociencias contemporáneas.

Or ganización neurológi ca en el RM

En las formas clínicas de RM leve, el proceso de in- tegración no se realizó de manera armoniosa y com- pleta, quedando disminuidos los frenos corticales que regulan los procesos perceptuales, atencionales, emocionales, psicomotrices, involucrados en el aprendizaje y la regulación de la conducta.

La atención es menos duradera, poco sostenida y mal focalizada, sin un criterio selectivo conveniente. La calidad psicomotriz: su control resulta inade-

cuado tanto en la motricidad fina como gruesa, inva- dida por la imprecisión, la dismetría, la incoordina- ción y la torpeza.

El acceso a la lectoescritura reflejará este estado de desorden: el tamaño de la letra carece de uniformi- dad, el eje de inclinación oscila permanentemente y' no logra mantener una uniforme presión sobre el pa- pel.

El manejo del espacio gráfico es inadecuado en el respeto de márgenes, renglones, límites de pintado, y diagramación de la hoja, apareciendo dibujos o gara- batos fuera de contexto.

El sujeto tiene dificultades para comprender las re- glas sociales, las leyes de juego, los límites de su terri- torio operativo, sus deberes y derechos, y distinguir lo pertinente de lo impropio.

Son frecuentes los accidentes por imprudencia, por no medir riesgos, por desatención ' por falta de respeto a las reglas. Caídas, quemaduras, golpes, cho- ques son habituales.

Los estados de ánimo fluctúan oscilando entre sus extremos.

 Tienen escasa capacidad de espera, y la frustración aparece rápidamente canalizándose frecuentemente como agresividad.

Los vínculos sociales, se mantienen con otros ni- ños de su nivel cognitivo y lúdico, sin tener en cuen- ta la edad cronológica.

Su esquema corporal es precario y repercute sobre el control postural, la actitud, el equilibrio estático y dinámico y sobre su proyección en el plano gráfico.

El desarrollo del habla y el lenguaje, suele ser tar- dío, con pobreza en el vocabulario, con poca adjeti- vación y frecuente distorsión sintáctica, utilizando inadecuadamente los tiempos verbales.

 Son frecuentes la taqui lalia, el tartamudeo, las di sla - lias no estructuradas y las fallas de di scri mi n ación au - ditiva no audiógenas. Así como también el babeo, ya  sea por descuido, facili tado por perí odos d e r e s p i ra c i ó n

bucal o condicionado por trastornos práxicos or ol i n gu o -  f a ci a l e s .

El examen neurológi co madurativo

Si bien no hay signos patognomónicos de RM leve, existen varios indicadores que ponen en evidencia la desinhibición cortical y su repercusión sobre la coor- dinación motriz equilibratoria estática y dinámica.

Los reflejos miotáticos suelen estar exaltados mos- trando un aumento de amplitud de la respuesta mo- tora y una mayor extensión del área reflexógena.

La hipotonía global y la hiperlaxitud articular, predominantemente a nivel de los codos, muñecas y dedos, están indicando una desinhibición cortico- subcortical.

La existencia de movimientos globales asociados

Son comunes las sincinesias y paratonías que con- taminan el acto motor intencional, indicativos de un funcionamiento global y una lateralidad indefinida.

La exploración del equilibrio puede poner de ma- nifiesto el escaso dominio, tanto en posición estática como dinámica, como en las pruebas sensibilizadas