• No results found

CHAPTER 3: RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY

3.4 RESEARCH METHODOLOGY

3.4.6 Interviews

DIARIO

Día 13. Pensar en lo que Quiero (Desear)

El deseo es aquello que mueve o motiva, que te hace pensar en un estado diferente al actual. Hay una diferencia entre el concepto común de deseo, y el “verdadero deseo”. Un simple deseo es una situación que se quiere en un momento concreto, pero que se olvida después de un par de horas, minutos o segundos. El “verdadero deseo”, es aquello en que no puedes dejar de pensar, que sueñas y vives el sueño cada minuto, en espera que obtenerlo físicamente. Las personas que logran el éxito, son aquellas que desarrollan este sentido de urgencia, y que de forma natural a sus instintos, actúan para alcanzarlos.

En la historia de Aladino, este pedía un deseo y el Genio lo hacía realidad, sin que Aladino ni el lector supieran como lo hizo el Genio. La magia que tenía el Genio, representa el poder de Dios. No se sabe el cómo o porqué; pero si pides, te acercas más a lo que quieres en tu vida. Con Dios va más allá del pedir, sino del desear. Cuando deseas algo, no hay nada que pueda derrumbar ese deseo.

De forma errónea, se cree que al pedir a Dios, hay que suplicar. ¡No supliques como si no lo merecieras! Sé digno de tu deseo, pide con respeto y enérgicamente. Eso es lo que el universo quiere ver, que irradies una energía enfocada en tu deseo, para crearlo.

Hay tres problemas con el deseo: su origen, su duración y su definición. En relación al origen del deseo, como seres carnales, se entiende el deseo como algo malo, impuro y prohibido. Es cierto, porque los deseos mal enfocados nos pueden llevar a experiencias muy duras en la vida; me refiero a aquello que has buscado como un valor, no como el resultado. Si deseas dinero, encuentra el verdadero motivo por el que lo quieres.

A lo mejor esperas darle más seguridad a tu familia. Si deseas otro trabajo, a lo mejor es porque quieres seguir tu pasión.

El segundo problema consiste en la duración del deseo. Generalmente es algo pasajero, porque se es impaciente a que se dé en la realidad. Para manifestar esos deseos, tiene que desarrollar paciencia y perseverancia.

No es algo en donde te pongas a meditar un día, y al día siguiente vivas en una mansión. Es una idea que te mantiene apasionado, y a pesar de las derrotas, te vuelves a poner de pie y lo intentas de nuevo. Y lo haces porque sabes que Dios está a tu lado, y él desea lo mejor para ti.

El tercer problema de definición se da cuando se confunden los conceptos de deseo y sueño. El sueño es algo a lo que quieres llegar en algún momento de tu vida, pero que al final lo visualizas como inalcanzable, lejano e impersonal. Cuando piensas que está lejano a ti, se queda lejos. Pero el deseo es distinto. Es algo alcanzable, no porque apuntes muy abajo de lo que quieres, sino porque lo cumple Dios. Porque la magia del deseo la hace el genio, no Aladino. En tu caso, lo hace Dios. Los sueños se dan mientras duermes, los deseos mientras vives. Mientras comes, te bañas, trabajas; el deseo nunca se apaga, no desaparece. Está atorado en tu cabeza y en tu corazón.

El verdadero deseo tiene la característica que ya lo sientes presente, lo vives. No es algo lejos de ti, sino ya está, sólo tiene que materializarse en el plano físico.

¿Qué es lo que de verdad deseas? Piensa bien en tu respuesta, porque será con lo que trabajes de aquí en adelante. Considera si ese es el medio para alcanzar tu verdadero deseo.

Por ejemplo, las respuestas más comunes a qué deseas son dinero, amor o salud. Sin embargo, ¿será que tu verdadero deseo es lo que puedes hacer al tener dinero, amor o salud? Puede ser que necesitas dinero para un viaje, o que quieras de amor porque te sientes solo, o que necesitas de salud porque quieres ver a tus nietos crecer. Sé específico, no tienes que pensar en qué quieres por el resto de ti vida. Concéntrate en seis meses, ¿qué te gustaría cumplir o tener?

Hoy, tu trabajo es pensar en lo que quieres. Centra tus ideas en un lapso de seis meses, y recuerda ser específico. Utiliza datos como una cantidad, lugar, personas involucradas, fechas, y cualquier detalle que represente tu visualización de tu verdadero deseo. Para ser más específico, imagina que se lo dijeras al Genio, ¿qué dirías para que te dé exactamente lo que quieres?

Ahora, escribe tu deseo en un post-it, en una tarjeta o en una hoja. Llévala contigo durante esos seis meses, pégala en un lugar donde lo puedas ver todos los días, y léela en la mañana y en la noche. No te tardarás más de un minuto en leerla, así que no hagas excusas. Al último de la tarjeta, escribe lo siguiente:

“Tomaré acción. Hoy haré por lo menos algo para alcanzar mi deseo.” Esta frase me ha ayudado de forma increíble. Todos los días, vas a lograr hacer tu deseo, poco a poco, y las situaciones se darán para que lo logres. Recuerda, medita tu deseo hoy, piensa en ti y en que con sólo dos minutos al día, donde concentres tu energía, puedes lograr grandes cosas.

MENSAJE DEL DÍA