Chapter 3. Research method
4.1 Introduction and development of hypotheses
Volvamos ahora a nuestra cita de THE SOPHIC HYDROLITH (Lección 5) y leemos que la Materia Prima es realmente una clase de piedra que pueda ser reducida a polvo y descompuesta en sus tres elementos. La piedra aquí mencionada es la misma piedra que ha sido explicada en muchas de las lecciones anteriores de nuestro plan de estudios: Esta es ehben. Su primera letra, Aleph representa a Ruach, el Aliento de Vida. La segunda letra corresponde a Mercurio. La última letra es el símbolo alfabético para Escorpio, el signo zodiacal que tipifica el poder reproductivo en todas las cosas vivientes, el principio de crecimiento asociado siempre en los antiguos escritos ocultos con el agua. Así que la palabra Hebrea para piedra indica definidamente tres características mencionadas a menudo en las descripciones alquímicas de la Materia Prima. Estas es una esencia vital (Aleph). Es algo que los Adeptos han acordado llamar Mercurio (Beth). Es algo que llaman, también, el Esperma o Semilla del Mundo, algo que a menudo llaman Agua y algo que describen algunas veces como el Gluten del Águila Blanca (Nun).
Hasta ahora hemos indicado que las dos primeras letras de forman el sustantivo Hebreo Ab, Padre mientras que las dos últimas hacen Ben, el Hijo. En Qábalah, AB, el Padre es uno de los nombres del segundo Sefirah, Chokmah, Sabiduría. Ben, el Hijo, es un nombre del sexto Sefirah, Tifareth, Belleza.
Chokmah es considerado como el asiento de la fuerza de vida en el hombre. Tiphareth es el asiento del ego personal y del poder de generar imágenes mentales. Así que la palabra Ehben intima que la Materia Prima es algo que combina la fuerza de vida con el poder de generar imágenes mentales. Debe comprenderse que éste último poder no está en manera alguna restringido a la generación de imágenes visuales o pictóricas. Imágenes correspondientes a todos los sentidos son generadas por el Ruach en Tiphareth.
Aquí la alquimia y la Qábalah están en completo acuerdo con el yoga. La última sostiene que cualquier cosa que existe es una expresión de energía vital, consciente. Esta energía produce toda la multiplicidad de formas, en todo plano, a través del mismo poder que ejercemos cuando hacemos una imagen mental.
Patanjali dice que el yoga es el control del principio pensante. Esto significa control del poder que produce imágenes mentales. Hasta el pensamiento más abstracto requiere imaginación. En las más elevadas formas de abstracción, las imágenes de los objetos físicos son reemplazadas por símbolos no asociados directamente con objetos sensorios, como por ejemplo, los números y las letras empleadas por los matemáticos.
34 Sin embargo, estos números y letras, cuando se examinan resultan ser pinturas convencionales. Es verdad que en una ecuación matemática, como regla, las cosas originalmente representadas por los números y las letras se pierden de vista, y que los símbolos tienen un significado arbitrario atribuido a ellos por acuerdo común entre los matemáticos. No obstante, estos símbolos convencionales no son menos imágenes, y están combinados y arreglados como si fuesen objetos reales.
Lo mismo es verdad de las notas musicales. Para una persona que no puede leer música no tienen sentido: Para un hábil compositor no son solamente símbolos para los sonidos, sino que, en la práctica real de la composición, son escuchadas tan ciertamente con el oído de la mente como son vistas con los ojos físicos.
Lo que requiere énfasis aquí es que un gran número de imágenes mentales tienen que ser usadas como modelos para la acción muscular o mecánica en el plano físico, antes de que puedan hacerse manifiestas como realidades tangibles. Hay también evidencia que indica que algunas personas son capaces de materializar imágenes mentales sin la intervención de actividades musculares y mecánicas entre la imagen mental y el resultado físico. Algunas de estas materializaciones son evanescentes, como aquellas de una sesión de espiritistas conducida por una genuina médium materializante. Otras son relativamente permanentes, como aquella de los milagros de los panes y los peces, o como algunas otras en las cuales los objetos materializados tienen propiedades físicas permanentes.
Es simplemente ignorancia o de los hechos, que están tan bien atestiguados como cualesquiera otros, lo que conduce a la negativa de la posibilidad de esta producción directa de formas físicas por el ejercicio de poderes poseídos por seres humanos de realizaciones nada usuales, pero perfectamente naturales. El poder de producir ésta clase de materialización está latente en todo ser humano. Traerlo a expresión real es uno de los objetos de la Gran Obra. Porque este es realmente el poder de controlar las vibraciones etéricas; un término nada satisfactorio, pero empleado aquí porque su significado general es más o menos familiar a nuestros lectores.
Conducir este poder latente a manifestación real es lo que hace posible la preparación del agente físico de la transmutación metálica. La inhabilidad de emplear este poder previene que aquellos que no han realizado la primera fase de la Gran Obra puedan restablecer su provisión del agente transmutador, en aquellos raros casos en que llegaron a poseerlo en alguna pequeña cantidad al recibirlo de un verdadero Adepto, o porque lo encontraron donde su fabricante le había escondido. Cuando Basilio Valentín advierte a sus lectores no buscar la Materia Prima en el reino animal, dice la verdad, como ya lo hemos dicho. Y otros escritores, también, quienes, como Arnaldo de Vilanova, insisten en que se dice la verdad cuando se habla de que la Materia Prima es agua, están realmente de acuerdo con Valentín al llamarla mineral, puesto que aún el agua ordinaria es clasificada por los físicos como mineral.
La descripción de George Ripley es extraordinariamente clara. Él dice que la Materia Prima es omnipresente, pero sus observaciones acerca de las aves y los peces sirve para conducir la atención del lector cuidadoso hacia el aire y el agua como los lugares en los cuales su presencia puede ser más fácilmente detectada.
35 De todo lo que Ripley dice acerca de la Materia Prima, su observación, "gobierna al hombre y a la mujer”, es muy iluminadora. Nos abstenemos de comentarlo porque sabemos por experiencia que ninguna palabra puede expresar lo que esta idea semilla puede desarrollar en la consciencia del estudiante, si solamente considera la insinuación y medita en ella.
Es debido a que la Materia Prima tiene tantos nombres como hay cosas en el mundo, dice THE GOLDEN TRACT, que los tontos no la conocen. Todos los hombres tienen experiencia sensoria directa de ella; pero la ignorancia del significado de esta experiencia es lo que impide a todos excepto unos pocos, el reconocimiento de la Materia Prima. La "razón de los ángeles la discierne", como dice Ripley, pero el número de "ángeles" encarnados en la raza humana en cualquier tiempo es relativamente pequeño. Aquí Ripley hace uso de un término técnico empleado en las escuelas de misterio. El lector promedio supone que un ángel es un ser imaginario, o una criatura invisible perteneciente a otro orden de seres, diferentes a la humanidad. La verdad es que la palabra "ángel", como es usada en la Biblia, mientras que puede y a menudo lo hace, hacer referencia a un orden de seres no humanos, es aplicada, también, a un cierto tipo de personalidad humana. Quien eleva su consciencia a un nivel por encima de aquel de la humanidad promedio llega a percibir ciertas verdades que no son percibidas por personas ordinarias. La percepción de estas verdades también despierta en quien las reconoce el deseo de impartirlas a otros.
Quienes conocen estas verdades son mensajeros conscientes del Yo Superior, transmitiendo a sus contemporáneos y a la posteridad, lo que han experimentado. Estos son los videntes y profetas de todos los tiempos y razas. Han escuchado las buenas nuevas y no pueden evitar encontrarse intensamente deseosos de comunicarlas a otros. Tales personas aunque son seres encarnados, son miembros de un orden superior que participa de aquella percepción del Plan Divino que todas las religiones atribuyen a los ángeles.
El sustantivo Hebreo para ángel, , malak, significa literalmente, "un enviado". A menudo la palabra es usada precisamente con este significado, sin dar a entender que la persona designada así sea en forma alguna superior a otros seres humanos.
Por Gematría, la palabra malak es el número 91, y entre otras correspondencias con este número se encuentra el sustantivo sokeh. "rama o gajo". Esto recuerda las palabras de Jesús. "Yo soy la Vid y vosotros (los apóstoles) las ramas". Porque cuando se entra en una consciencia superior. se percibe la relación de uno con el Gran Todo. Se comprende la naturaleza ilusoria de una existencia personal aparentemente independiente. Esta percepción de unidad esencial sirve para corregir la noción del sentido común de que el mundo está lleno de un número de cosas y substancias esencialmente diferentes.
Dardanius hace uso de un nombre para la Materia Prima que también emplea la Biblia. Él dice: "Los sabios toman un agua viviente e indestructible". Se recuerdan las palabras de Jesús a la mujer Samaritana; pero él usa una frase que encontramos también en el Antiguo Testamento. Jeremías identifica a Jehová con "la fuente de aguas vivientes" y la misma frase ocurre en la Canción de Salomón 4:15.
36 En Hebreo , Mem chaiim, es el número 158. que es el número de IHVH Elohim IHVH. "IVHH, nuestro Dios IHVH". 158 es también el número de Be -Tzion, "en Sión"; y donde quiera que el Antiguo Testamento habla de Sión. su significado más profundo se refiere al Centro de la personalidad humana. el Punto Interior donde el hombre hace contacto directo con la Realidad Una designada. pero no definida en manera alguna. por el "nombre" Jehovah.
Observe que Dardanius dice que los sabios han descrito el poder y eficacia de la Materia Prima como la de "sangre espiritual". Aquí somos ayudados por la Qábalah. La palabra Hebrea para "sangre" es
dam. y la letra Hebrea correspondiente al Espíritu de Ruach es Aleph. Así que "sangre espiritual" insinúa la combinación de con en el nombre Adam.
Este además de ser el nombre genérico para la humanidad. es una de las designaciones especiales para el sexto Sephirah. el cual es llamado también Ben. el Hijo. Al sexto Sephirah se le atribuye además el Nombre Divino IHVH. y acabamos de considerar la relación Qabalística entre este Nombre y Mem chaiim. "agua viviente".
Lo que se significa aquí es que el poder latente que nos capacita para realizar la Gran Obra reside en la propia naturaleza del hombre. Debemos primero encontrar la Materia Prima en nosotros mismos y no en el reino animal como Basilio Valentín nos advierte.
Uno de los errores básicos del sentido común. perpetuado por la "falsamente llamada ciencia". es la noción de que el hombre pertenece al reino animal. El cuerpo físico del hombre ha evolucionado del reino animal. pero no es en sí parte de ese reino; y aún en las más inferiores de las tribus humanas. la consciencia del hombre trasciende aquella de los animales superiores. Así que no debemos buscar la Materia Prima de la Gran Obra en el reino animal sino en el hombre mismo.
Esto es verdad, aunque la Materia Prima puede ser descrita correctamente como un mineral, porque un mineral es cualquier elemento o compuesto químico que ocurre naturalmente como producto de procesos inorgánicos. Los procesos que traen la Materia Prima a manifestación son descritos correctamente como inorgánicos, porque son la obra de un Poder que no tiene órganos físicos. Aquí hablamos más claro que cualquiera de nuestros predecesores. Que quien tenga una mente preparada comprenda el significado y con él la razón de que no hablemos más específicamente.
Observe bien que el éxito en la transmutación descrita por Dardanius es atribuido a la gracia de Dios. En ninguna forma puede hombre o mujer alguna efectuar los cambios descritos. Nunca realizamos la Gran Obra por nuestra propia fuerza. A menos de que la gracia de Dios esté con nosotros, nada de importancia ocurre; pero cuando esa gracia opera, el Espíritu es firmemente fijado en el cuerpo. El Centro espiritual es despertado y en adelante permanece en acción.
La cita de Neófides es valiosa porque llama a la substancia una "substancia mística", indicando así claramente que no es la cosa física conocida como "magnesia blanca". Henry Khunrath dice que por "magnesia" debemos entender "magnes-IAH”, o "el magneto de Jah". Lo que el quiere sugerir con esta frase es que la "substancia mística" es realmente el principio atractivo de la Sabiduría Divina, porque el Nombre Divino Jah, es asignado por los Qabalistas al aspecto arquetípico del Sephirah Chokmah, Sabiduría.
37 Chokmah, recuerde, es también , Ab el Padre, y está representado en , Ehben, Piedra, por las dos primeras letras. El "magneto de Iah" es el poder de atracción que establece las órbitas de los planetas y el orden astronómico de los cielos.
Este orden es atribuido también a Chokmah y es correlacionado con Chaiah, la fuerza de vida. Cuando encontramos esto en nosotros mismos, cuando reconocemos que el "Padre" mora realmente "en Zion", o en el Centro, hemos encontrado el secreto de todo poder.
Así que Neófides nos convida a tener cuidado de que la Piedra sea pura y brillante. No debemos mezclar cosa alguna con nuestra percepción de esta Identidad Central y debemos trabajar hasta que esta percepción sea clara e intensamente brillante. Entonces debe ser colocada en su "vaso ácueo". Esto, necesitamos decirlo a los lectores que tienen la preparación requerida antes de que les haya sido dada la oportunidad de estudiar estas lecciones, no es otra que la subconsciencia, siempre receptiva como un vaso y siempre simbolizada por el agua. La referencia a los "cuarenta días" en este pasaje es como muchas otras referencias al número 40 en los escritos Qabalísticos. Se relaciona con lo que está representado en el Tarot por la Clave 12 que ilustra el significado de esa letra.
Neófides concluye diciéndonos que la Piedra es una piedra de águila conocida de todos los hombres. Aquí necesitamos solamente recordar que el águila es uno de los símbolos para el signo de Escorpio. La piedra del águila es verdaderamente conocida de todos los hombres, pero pocos están familiarizados con sus maravillosas potencias. Conocimiento superficial de ella tienen todos los hombres, pero, ¿cuántos sospechan lo que puede ser realizado por medio de esta maravillosa substancia? No obstante, todos los sabios indican claramente donde buscarla y exactamente lo que ella es, prohibiendo solamente nombrarla abiertamente.
La razón de su reticencia es mencionada en LA TABLA CUARTA de Pitágoras: "Si nosotros dijéramos a la multitud vulgar el nombre ordinario de nuestra substancia, considerarían nuestra afirmación como una atrevida falsedad". Es vano esperar que quien sepa el secreto lo divulgue. Él está muy consciente de la futilidad de cualquier intento de comunicar el secreto al no preparado. Nadie, excepto aquellos que ya saben, le creería. Así que la declaración abierta del secreto nunca añadiría al número de aquellos que saben.
Es siempre para aumentar el número de aquellos que saben que los verdaderos "ángeles" escriben sus libros sobre alquimia. Aquellos que saben pueden decir siempre cuando un tratado de alquimia ha sido escrito por un Adepto genuino o por quien haya recibido la verdadera tradición oral de un Adepto. Y en toda generación hay siempre algunos estudiantes que se encuentran justamente al borde del conocimiento.
Al borde, pero aún engañados con la ilusión que enceguece los ojos del vulgar. Quienes están al borde del conocimiento son aquellos para quienes los trabajos como este están especialmente dirigidos. Ellos no lo saben, pero están preparados para encontrarlo, y la experiencia de las edades ha enseñado al sabio que a quienes están preparados no se les debe nunca decir lo que pueden encontrar por sí mismos. El descubrimiento de primera mano porta convicción y la firme convicción es la única base sobre la cual las primeras etapas arduas de la Gran Obra pueden mantener posiblemente la persistencia del aspirante hasta que el éxito corone su labor de artista.
38 Así que es siempre fútil decir el secreto. Sin embargo, para toda persona que conoce el misterio, es una fuente de asombro perpetuo el que aquello que los sabios han escrito pueda en manera alguna ser mal comprendido. Quienes han escrito, y quienes pueden leer con entendimiento, están de acuerdo en que los sabios, como dice Rosarius, hacen sus explicaciones de la Materia Prima "suficientemente claras".
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