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CHAPTER 5 ENERGY-EFFICIENT THROUGHPUT ARCHI-

5.1 Introduction

Las exportaciones son un elemento significativo de la demanda autónoma y, en consecuencia, responsables en parte del crecimiento de una economía a través de su efecto multiplicador. Aquellas empresas que aumentan su presencia en mercados extranjeros precisan de un incremento de su producción y arrastrarán en esta expansión a todas las que les suministren bienes y servicios necesarios para su producción, ya sea directa o indirectamente (materias primas y otros bienes intermedios y bienes de capital fijo; y materias primas y bienes intermedios para producir los primeros o reponer los bienes de capital fijo consumidos, etc. También se necesita, directa o indirectamente, trabajo para producir todas estas mercancías, lo que traducido en bienes significa bienes de consumo final que adquieren esos trabajadores contratados). Este efecto de arrastre sobre toda la economía tras el impulso exportador puede ser cuantificado mediante el multiplicador, que recoge toda la demanda inducida derivada de un incremento unitario en la producción y que puede ser conocida por tratarse de factores técnicos o de hábitos de consumo.

7.1.2. Características de la internacionalización de las empresas Castilla-La Mancha

La industria y la empresa castellano-manchega ha dirigido tradicionalmente sus esfuerzos hacia el mercado nacional, lo que se traduce en que la región exporta actualmente productos y mercancías a un nivel bajo con respecto al esfuerzo exportador nacional, ocupando el puesto undécimo en cuanto al volumen de exportación, entre las Comunidades españolas en los años 1996 a 1998.

El comercio castellano-manchego con el extranjero ha intensificado su importancia en la región a lo largo de todo el periodo comprendido entre 1980 y 1998. La principal causa del bajo nivel exportador de Castilla-La Mancha hasta 1980 es la situación de atraso económico generalizado en la región. A ésta se unen la elevada atomización empresarial, una baja productividad aparente, menor que la media nacional, reducida intervención del capital extranjero y una orientación comercial tradicionalmente dirigida a los mercados provinciales o a los extrarregionales colindantes de mayor importancia, como Madrid, Valencia, etc.

Este crecimiento no ha sido uniforme, sino que ha estado marcado por un hecho relevante como el ingreso de España en la Unión Europea en 1986. Hasta ese momento las exportaciones regionales aumentaban su participación en el VAB por encima de las importaciones. Este positivo comportamiento de las exportaciones tenía su origen, por un lado, en la fuerte depreciación de la peseta entre 1980 y 1985 y, por otro, en el diferencial de costes laborales unitarios a favor de los productos españoles, causas a las que en el caso de Castilla-La Mancha es necesario unir el crecimiento de la producción agraria paralelo a la expansión del regadío más la localización de empresas nacionales y multinacionales en el Corredor del Henares, en el sur de la provincia de Madrid y en algunos puntos de Ciudad Real.

Sin embargo, a partir de 1986, cambia esta tendencia debido al ingreso en la UE y a la apreciación de la peseta, frenándose este crecimiento de las exportaciones y aumentando considerablemente la participación de las importaciones en el VAB que, por primera vez en el periodo, se sitúa por encima de la participación de las exportaciones. El cociente importaciones/VAB empieza a disminuir un año más tarde hasta alcanzar en 1989 la cota de participación que se mantiene en los últimos años.

El nivel de representación de Castilla-La Mancha en el volumen de comercio nacional aumenta de forma continuada. A pesar de esta evolución, la participación de Castilla-La Mancha sigue siendo muy baja según la cuota de VAB o en comparación con otras Comunidades Autónomas y sigue situándose por debajo de la media española de participación del comercio en el PIB y de su grado de apertura.

En 1998 las exportaciones de productos y mercancías castellano-manchegas ascendieron a 281.427 millones de pesetas, lo que representa un incremento sobre el ejercicio anterior del 21,41%, continuando así la tendencia expansiva de las ventas al extranjero de la Comunidad en los últimos años, con una fuerte aceleración de las mismas, como queda reflejado en las siguientes tablas.

Haciendo una comparación de los datos de Castilla-La Mancha y los nacionales se comprueba que la tasa de cobertura (el porcentaje de las importaciones cubierto por las exportaciones) ha sufrido fluctuaciones a lo largo del periodo 1992-1998.

La tasa de cobertura nacional se ha ido incrementado progresivamente en este periodo, pasando de un porcentaje del 65,23% en 1992 a un 83,07% en 1998. Pero en Castilla-La Mancha el resultado global, también, ha significado un crecimiento global, aunque en menor grado, ya que en 1998 presenta una tasa de cobertura de 76,27%, es decir, 6 puntos menos que el global.

Además esta evolución no ha supuesto un crecimiento gradual y continuado, sino que en 1994 se produce un descenso muy llamativo, ya que pasa de tener una tasa del 90,04% al 61,28% en el año siguiente. Es decir que en ese año, se mantienen casi constantes las exportaciones, pero sin embargo, las importaciones aumentan más de un 56%. Esto hay que analizarlo en el contexto global de la situación económica de ese periodo, ya que este año significa para Castilla-La Mancha, el momento de máxima afectación de la crisis sufrida en los años anteriores, y que se deja notar como ya hemos visto en todos los ámbitos de la economía castellano-manchega, especialmente en el empleo donde marca los registros más altos de desempleo.

A partir de ese año la economía castellano-manchega se ha ido recuperando, y en lo que respecta al comercio exterior, ha ido marcando una evolución ascendente y se ha ido acercando paulatinamente a los registros nacionales, aunque como ya hemos dicho, todavía alejada de la media nacional.

Balanza Comercial de Castilla-La Mancha 1992-1998 (miles ptas)

Exportaciones Variación Importaciones Variación Saldo Tasa Cobertura

1992 79.043 -3,43% 126.316 6,96% -47.273 62,58% 1993 111.671 41,28% 137.853 9,13% -26.182 81,01% 1994 140.342 25,67% 155.862 13,06% -15.520 90,04% 1995 149.279 6,37% 243.619 56,30% -94.340 61,28% 1996 187.946 25,90% 259.086 6,35% -71.140 72,54% 1997 231.780 23,32% 306.162 18,16% -74.381 75,71% 1998 281.427 21,41% 368.968 20,51% -87.541 76,27% Fuente ICEX. 2000

Balanza comercial de España 1992-1998. (miles ptas)

Exportaciones Variación Importaciones Variación Saldo Tasa Cobertura

1992 6.658.200 9,98% 10.207.600 5,90% -47.273 65,23% 1993 7.752.700 16,44% 10.137.700 -0,68% -26.182 76,47% 1994 9.796.400 26,36% 12.349.900 21,82% -15.520 79,32% 1995 11.423.900 16,61% 14.318.800 15,94% -94.340 79,78% 1996 12.931.200 13,19% 15.436.400 7,81% -71.140 83,77% 1997 15.267.700 18,07% 17.966.500 16,39% -74.381 84,98% 1998 13.592.000 -10,98% 16.362.000 -8,93% -87.541 83,07% Fuente ICEX. 2000

Evolución de la tasa de cobertura 1992-1998. Castilla-La Mancha y España

0,00% 10,00% 20,00% 30,00% 40,00% 50,00% 60,00% 70,00% 80,00% 90,00% 100,00% 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998

Aun teniendo en cuenta este crecimiento producido en los últimos años, el sector exterior sigue siendo modesto con relación a la capacidad productiva regional. Así las importaciones representan en 1998 un 11,6% del PIB regional mientras que la media nacional representa un 17,8%; en cuanto a las exportaciones ocurre algo similar, ya que en Castilla-La Mancha representan el 8,8% y el porcentaje nacional es del 14,3%.

Comparación del P.I.B y las Exportaciones e Importaciones (miles ptas). Año 1998

P.I.B Import. % Export. %

Castilla-La Mancha 3.165.155 368.968 11,6 281.427 8,8

España 91.831.363 16.362.000 17,8 13.592.000 14,8

Fuente Instituto Nacional de Estadística. Año 2000

A pesar de esta situación positiva, reflejo de una conciencia cada vez más generalizada de la importancia de la actividad exterior, que rompe la tendencia tradicional del empresario de dirigir sus producciones y ventas hacia el mercado nacional o local, aún queda mucho camino por recorrer debido entre otros factores, a la escasa dimensión de las medidas empresariales, a la reducida inversión en la promoción comercial e investigación y desarrollo y a una cierta ausencia de planificación a medio y largo plazo.