CHAPTER 7 RELATED WORK
7.1 Throughput Processors
Como conclusión de este análisis se puede afirmar que Castilla-La Mancha es una región que sufre ciertos desequilibrios económicos, que afectan a la economía de la región y que condicionan fuertemente el potencial de desarrollo económico, si bien, en los últimos años se puede comprobar que se están produciendo mejoras, que están acercando los parámetros regionales a los nacionales y europeos, en casi todos los ámbitos analizados.
La demografía de Castilla-La Mancha se caracteriza por la baja densidad de población, con 21,55 hab/Km2 y la desigual distribución de la población, siendo Cuenca y Guadalajara las provincias más despobladas. En relación con otros indicadores poblacionales se aprecia una aproximación a la media. En los últimos años el saldo migratorio ha pasado a ser positivo, convirtiéndonos en una Comunidad Autónoma receptora de población. Por último, las transformaciones en la estructura de la pirámide poblacional han sido el resultado de la elevada movilidad ocasionada por la migración y recientemente por el crecimiento vegetativo.
La estructura productiva ha venido experimentando una perdida del peso económico de las actividades agrarias y un paulatino incremento de la industria y del sector terciario. Esta transformación tiene una gran trascendencia en el proceso de desarrollo regional, pues ha implicado la necesidad de una reasignación de recursos productivos a fin de corregir la gran dependencia del sector primario. La consecuencia ha sido el acelerado proceso de apertura de la economía regional, obligada por la necesidad de diversificar los recursos productivos.
El tejido industrial de la región se caracteriza por componerse de empresas de pequeño tamaño, con un marcado predominio de las personas físicas sobre las personas jurídicas, siendo las más dinámicas y las que mayor número de trabajadores adscribe.
El Sector Primario, como se ha indicado anteriormente, está ante un proceso paulatino de perdida del peso económico y laboral. La producción agraria llega al consumo final a través de la industria agroalimentaria, por el contrario las ventas realizadas directamente al consumo son insignificantes por lo que podemos afirmar que la industria agroalimentaria es la principal receptora de la producción agrícola.
La superficie agrícola útil está destinada a los cultivos tradicionales, cereales, vid y olivo, observando un notable incremento de los cultivos industriales. El olivo y la vid son los dos cultivos que más aportan a la producción final agraria y los que más empleo generan.
El Sector Secundario, se ha incrementado ligeramente debido fundamentalmente a la producción del subsector construcción.
La industria manufacturera, representa al subsector más importante seguido de la industria extractiva con el 17,7%. El sector industrial se caracteriza por su articulación en torno a la empresa unipersonal lo que implica la existencia de un gran volumen de la pequeña y mediana empresa.
La Industria Agroalimentaria está apoyada en los cultivos tradicionales. Castilla-La Mancha es la primera región del mundo en extensión de viñedos lo que supone un volumen de producción muy importante. En nuestra Comunidad existen 6 denominaciones de origen, más de 600 bodegas y 2.500 empleos directos en el sector. El sector vitivinícola tiene una gran potencialidad de crecimiento, pero adolece de problemas estructurales en
cuestión de redes de comercialización, mejora de la imagen del producto y diversificación de la oferta.
Respecto al sector oleícola nuestra región es la segunda productora de aceite de oliva tras Andalucía con un 15% de la superficie nacional dedicada a este cultivo. Existen 247 almazaras registradas que molturan el 52% de la cosecha regional, pero sólo existe una denominación de origen "Aceites de los Montes de Toledo".
El proceso de desarrollo económico se manifiesta significativamente en el Sector Servicios que ha llegado a representar el 54% del VAB (p.m) en 1995 y el 53,9% de la población ocupada. No obstante, se puede apreciar un estancamiento en los servicios no destinados a la venta y un fuerte crecimiento de los servicios que si están destinados a la venta, especialmente los servicios comerciales y en menor medida las actividades relacionadas con la hostelería y restauración.
El Sector Turístico ha tenido un crecimiento significativo en los últimos años. A pesar de este incremento la hostelería en nuestra región tiene una dimensión reducida, de poca calidad e infrautilizada.
La evolución del mercado de trabajo ha estado vinculado directamente a los ciclos económicos. Hasta 1991, se muestra una fase claramente expansiva con la consiguiente creación de empleo que termina en ese año, donde se produce un estancamiento que termina con una recesión en 1993. A partir de 1994 comienza a recuperarse los indicadores económicos y consolidarse una tendencia de creación de empleo que dura hasta nuestros días.
La evolución sectorial del empleo esta marcada por el constante proceso de ajuste del nivel de ocupación en el sector agrario, una ligera recuperación del sector industrial, muy sensible a los ciclos económicos y al consumo, especialmente el subsector de la construcción. El Sector Servicios es el que mejor se ha comportado durante estos ciclos con la tasa de paro más baja de todos los sectores, debido en gran parte por el enorme diferencial que nos separa de la media nacional y en mayor medida de la media europea.
Se ha producido un aumento constante de la población activa, en mayor porcentaje que la media nacional, lo que ha permitido reducir el diferencial existente para Castilla-La Mancha, ya que en 1994 era de 5 puntos y en 1998 es de 3 puntos. Este aumento se ha producido fundamentalmente en la población femenina, pero a pesar de esto, Castilla-La Mancha todavía se encuentra alejada de los parámetros nacionales (32,3 en Castilla-La Mancha y 39,11 a nivel nacional)
La población ocupada ha experimentado un aumento constante desde 1995. Este aumento, se nota sobretodo en los hombres con edades comprendidas entre los 25 y 54 años. Lo que implica que existe aún una gran diferencia con las mujeres, que aunque han aumentado en su representación en la población activa, la tasa de ocupación femenina sigue siendo muy baja, el 30,30%, un porcentaje muy inferior a la media nacional.
En el periodo 1994-1998 las contrataciones han experimentado un aumento continuado, aunque con porcentajes inferiores a la media nacional, concretamente, en el año 1998 el aumento de la contratación para Castilla-La Mancha fue de un 7,40%, con respecto a 1997, y la media nacional se situó en el 15,53%. En cuanto a la distribución por sexo de estos nuevos contratos, al igual que ocurría con los ocupados, es mayoritariamente masculino, ya que de todos los nuevos contratos realizados en 1998 en Castilla-La Mancha el 68,02% fue para los hombres y el 31,98% para mujeres. Existiendo incluso, grandes diferencias con las tasas nacionales (60,59% para hombres y 39,41% para mujeres).
Resumiendo, la estructura ocupacional regional, independientemente de los ciclos económicos, está en un continuo proceso de reajuste sectorial de efectivos con dos marcadas tendencias: la paulatina perdida del nivel de ocupación en la agricultura y la terciarización de la economía de la región. Respecto del Sector Industrial está caracterizado por el gran peso específico del subsector energético que no precisa de una gran utilización del factor trabajo y por el escaso tejido industrial de la región.
La Tasa de Actividad regional, pese a ser la más alta en las últimas dos décadas, sigue siendo preocupantemente baja debido a las personas que se mantienen al margen del mercado laboral, especialmente mujeres y jóvenes.
• El progreso efectuado en la educación, formación y cualificación de la población regional es importante. En educación no universitaria basta con analizar el descenso del analfabetismo, el alto grado de matriculaciones, la cualificación del personal docente y el rendimiento escolar. En educación universitaria, a partir de 1985 con la puesta en marcha de la Universidad de Castilla-La Mancha se ha apreciado el impulso cualificador del capital humano regional, suprimiendo la sangría de jóvenes hacia regiones con más posibilidades de formación.
• En cuanto al comercio exterior, Castilla-La Mancha ha adquirido mayor relevancia en la segunda mitad de la década de los noventa, lo que ha supuesto un acercamiento en cuánto al grado de exposición a la competencia exterior respecto a la media nacional. Esta convergencia en los niveles de apertura externa manifiesta cómo las empresas castellano-manchegas se han sumado al proceso de internacionalización de su actividad productiva común al resto de regionales españoles, si bien aún no han logrado alcanzar los niveles de áreas geográficas de mayor tradición industrial y comercial. Destaca especialmente el dinamismo de las importaciones, que duplican el crecimiento medio nacional en el último sexenio. En el caso de las exportaciones, el crecimiento de años anteriores contrasta con el retroceso experimentado en 1999, que ha supuesto una ampliación del ya tradicional déficit comercial en nuestra región.
Por sectores, se puede observar como la importancia regional de las exportaciones del sector del calzado a principios del periodo, debido a la crisis atravesada por el sector, ha decrecido a lo largo del tiempo, igual que ocurría con el sector agrario, tras su buen comportamiento exportador entre 1980 y 1985.
Por el contrario, el sector de Metales, máquinas y material eléctrico y el de Productos alimenticios, crecían en importancia hasta agrupar en 1993 casi el 60% del total de exportaciones en la región. Por último, a consecuencia de la elevada concentración
industrial y exportadora existen en cada una de las provincias, esta evolución sectorial tiene su reflejo en la evolución de la importancia exportadora de éstas.
El descenso del subsector del calzado provoca el paralelo declive de Albacete en lo que se refiere a exportaciones, mientras Guadalajara y Ciudad Real crecen en importancia por el aumento de las exportaciones del sector de Metales y máquinas.
En cualquier caso, la economía castellano-manchega sigue especializada respecto a España en la exportación de manufacturas avanzadas como material eléctrico y electrónico, intermedias como química y tradicionales como alimentos, bebidas y tabaco (muy concentradas en el sector vitivinícola), papel y artes gráficas y madera, muebles y otras manufacturas, exportaciones cada más orientadas hacia mercados comunitarios.
Por último, la entidad de la inversión extranjera recibida incide en la aún menor apertura al exterior de la economía castellano-manchega. Destaca la escasa relevancia del capital procedente del exterior en los últimos años frente a otras comunidades autónomas y su carácter más bien ocasional dada la alta variabilidad de las producciones receptoras de la inversión.
La Innovación en las empresas Castellano-Manchegas presenta un claro desfase en relación a otras regiones en este aspecto, a pesar del importante esfuerzo realizado durante los últimos años, que colocan a la región en una senda de notable dinamismo tecnológico. La evolución del esfuerzo tecnológico en Castilla-La Mancha es de tendencia ligeramente ascendente desde 1990, con un periodo de estabilidad entre 1992 y 1994, hasta que en 1995 se produce un espectacular incremento que sitúa este indicador en un 0,48%, duplicando así la cifra del año anterior, manteniéndose hasta 1998.
Las empresas castellano-manchegas con menos de 50 empleados realizan el 33% de los gastos totales en innovación de la región. Esto refleja la existencia de un grupo de empresas pequeñas con cierto dinamismo innovador pero que no centran su actividad en la I+D propiamente dicha, sino en otras alternativas que están igualmente orientadas a mejorar su posición competitiva mediante la innovación.
Entre los subsectores económicos más relevantes de Castilla-La Mancha, y que conservan ventajas competitivas a nivel nacional e incluso europeo, se encuentra el sector industrial agroalimentario, uno de los de mayor desarrollo en los últimos años. Las empresas castellano-manchegas del sector de alimentación y bebidas se sitúan en primer lugar en cuanto a gastos totales en innovación, con un 36,4% del gasto total ejecutado.
El sector del mueble y la madera constituye otra de las áreas productivas de relevancia en la región y uno de las más importantes a escala nacional dentro del sector. Se trate de un sector tecnológicamente muy activo. De hecho, es el segundo en importancia, tras el sector agroalimentario, en cuanto a gastos en innovación ejecutados en la región, un 16,3% del total.
El sector de textil, cuero y calzado castellano-manchego representa casi el 6% del VAB nacional generado por el sector. La fuerte competencia que sufre el sector por parte de otros países productores con menor coste de la mano de obra y la constante necesidad de adecuar los productos a un mercado en constante cambio, hacen imprescindible potenciar las actividades de innovación y diseño industrial como forma de mantenerse competitivamente en el mercado.
Se trata de un sector muy dinámico en su actividad innovadora, tercero en importancia en cuanto a gasto en innovación ejecutado (12,7%). A ello contribuye la existencia de numerosas asociaciones y centros tecnológicos específicos.
La consolidación de la Universidad ha contribuido a un significativo avance en investigación y desarrollo tecnológico, no obstante es el sector empresarial el que está desempeñando un papel de liderazgo, situándose por encima de la media nacional.
El tejido empresarial castellano-manchego La empresa castellano-manchega de tipo medio, responde al patrón de empresa de carácter familiar y reducida dimensión. El 98,03% de las empresas castellano-manchegas tienen menos de 50 trabajadores; es decir, son pequeñas empresas. Tan sólo el 0,27% de este tipo de empresas tiene más de 250 trabajadores.
Por otro lado, el 85,23% son microempresas al tener menos de nueve trabajadores. Esta estructura empresarial es muy similar tanto a nacional como provincial: predominio de las empresas de reducido tamaño, sobre todo microempresas y escasa importancia de las empresas de gran tamaño.
La atomización y la concentración son comunes a todo el tejido industrial de Castilla-La Mancha, si bien se pueden realizar matizaciones atendiendo al subsector en el que opera la empresa. Así, en los subsectores de energía y agua, material de transporte y minerales y productos no metálicos las empresas se caracterizan por tener mayor dimensión y especialización sectorial, y con escasa representatividad en la estructura sociolaboral de la región.
Por el contrario, en los subsectores textil, cuero y calzado, alimentos y bebidas e industrias diversas, son mayoría las empresas de pequeño tamaño (casi un 40% son empresas sin asalariados) con gran representatividad en cuanto a la dinámica y estructura socioeconómica y laboral regional.
En el aspecto medioambiental, viene marcado por su reciente legislación propia que fue aprobada en el año 1999. Por otro lado, el abastecimiento de agua en nuestra región esta condicionado por unas características determinadas como son la distribución irregular de los núcleos urbanos, el acusado incremento de la población estacional en épocas estivales que coincide con los periodos de menor pluviosidad, la deficitaria gestión del ciclo del agua y la poca calidad de la misma.
El diagnostico sobre la situación medioambiental de la región, desde el punto de vista industrial, está condicionado por la escasa densidad poblacional, la amplitud y diversidad del territorio y por un desigual desarrollo regional. Sobre esta situación se actúa a través de la implantación de sistemas de gestión ambiental, de miniminazión y buenas prácticas de las industrias y la gestión integral de residuos peligrosos.
El Plan Director de Saneamiento y Depuración, es el instrumento actual de gestión de saneamiento y depuración de las aguas residuales de nuestra región durante el periodo 1997-99. El problema del saneamiento y depuración debe afrontarse desde dos ópticas distintas, dependiendo del tipo de asentamientos, pequeños núcleos rurales en zonas serranas y alcarreñas y grandes núcleos manchegos.
La situación de las Infraestructuras agrarias de la región ha sufrido un acusado proceso de transformación caracterizado por la creciente competitividad.
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