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NATURE OF SMALL ISLAND ENVIRONMENTS: NATURAL HAZARDS AND LOCAL CAPACITIES

2.3 Islands and islanders: Researching small islands

Este valor que en la actualidad tiene la particularidad individual también es una explicación a la creciente acogida que tienen losrealities en televisión, ya que cada uno cubre un programa sobre un grupo específico de sujetos en la sociedad. Cada reality se especializa en un subsistema social desarrollando un programa especial para cada uno de ellos.American Idoles para aquellos a quienes les gusta la música y saben cantar; pero también podemos encontrar realities para aquellos que sueñan con ser modelos, chefs, diseñadores, o empresarios; y para aquellos que se identifican con los problemas de las esposas modernas, jóvenes buscando parejas, padres, rechazados sociales y más. El formato del reality es el culto al narcisismo, pero este narcisismo se encuentra integrado en pequeños guetos que necesitan identificarse con diversos productos que los hagan sentir que pertenecen a algo más grande. En nombre de la libertad, de la independencia, de lo singular en el mercado, se genera una proliferación de grupos diversos dispuestos a consumir los productos que la publicidad asocia con el grupo al que cada quien pertenece. “La última figura del individualismo no reside en una independencia soberana asocial sino en ramificaciones y conexiones en colectivos con intereses miniaturizados, hiperespecializados: agrupaciones de viudos, de padres, de hijos homosexuales, de alcohólicos, de tartamudos, de madres lesbianas, de bulímicos” Lipovetsky 2002: 13). Los realities entonces no son más que estas agrupaciones puestas ahora en televisión.

Tenemos que el individualismo característico de los sujetos posmodernos se ve relacionado directamente con el desarrollo de sociedades que fomentan la particularidad de las personas y de los grupos creando ciudades cada vez más heterogéneas. En American Idol cada programa le hace tributo a una década, a un estilo, a un tiempo y tanto el jurado como el público disfrutan y agasajan todos los estilos. En el mismo sentido, incluso me parece significativa la constitución del jurado, ya que no solo hay un representante del rock, del pop y de la música r&b, sino que además hay un representante de la raza negra, de la latina y de la anglosajona. Esta diversidad parece querer mostrar la apertura y tolerancia de la sociedad norteamericana a la diferencia, pero refleja también que “el estado americano se vive cada vez más como un simple marco formal para la coexistencia de una multiplicidad de comunidades étnicas, religiosas o de estilos de vida” (Zizek 1998: 167). En el concierto final esta coexistencia de la multiplicidad es exquisitamente presentada: los trece concursantes representan con algún famoso reconocido los más diversos géneros musicales, pero también representan diversos grupos culturales, generacionales y étnicos: James cantametal; Jacob, gospel; Haley, soul; Casey, jazz; las chicas, rock, pop, country; y salen al escenario desde artistas como U2 hasta Lady Gaga, pasando por Maria Carey y Tony Bennett. Seguramente uno de los momentos más especiales fue cuando Marc Anthony presentó un espectáculo de salsa y Jennifer Lopez lo acompañó bailando. Independientemente de la fascinación que puede generar en el público el hecho de que la pareja de esposos actué junta, hay una respuesta muy efusiva al género musical: todos están de pie bailando (o intentándolo) al ritmo de la música y una gran ovación premia a los esposos por el show que brindan.

Es igualmente especial el caso de la concursante Karen Rodriguez, ya que canta la mayoría de las canciones intercalando el español con el inglés, hecho que recibe muy buenas críticas por parte del jurado, cuyos integrantes llegan a comentar en la semana 14 que el español es una lengua extraordinaria para cantar porque transmite mejor las emociones:

Jennifer le dice: “Amo que cambies del inglés al español y muestres quién eres y donde está tu sabor. ¡Increíble!” Y Randy agrega: “Me gusta que encuentres la manera de hacerlo tuyo, porque eso es lo que estamos buscando […]; hasta incluso pienso que sonó mejor en español que en inglés”, “¿Sabes qué es?”, le dice Jennifer, “cantar en español suena hermoso, yo no sé que es, tiene una cosa diferente que añadir, yo no sé qué es”. Randy responde: “Steven dice que el español es la lengua del amor”. Jennifer acota: “Sí, así es, ¡es una de las lenguas románticas!”78

American Idolpresenta a Estados Unidos como el país de todos y para todos. Y uno se siente feliz al ver que los norteamericanos aprecian y gozan de la música y la cultura latina. Así, el programa aprecia todas las opciones posibles de ser valoradas: música, raza, idioma, cultura, rasgos personales y demás. Solo basta anotar una característica diferencial y el programa se hará cargo de incluirla dentro de su partitura, porque de esta manera no solo suma audiencia sino que da la imagen de un país que no excluye a nada ni a nadie. Kymlicka (1996) sostiene que el siglo XX se ha caracterizado por ser la era en la que casi todos los países se han convertido en poliétnicos. Estados Unidos, que siempre se ha caracterizado por ser un país acogedor, lejos de ser la excepción, es uno de los representantes máximos de

78 “I love that you change from English to Spanish. It shows who you are, where your flavor is.

Amazing. Randy says: I liked that you figure the way to make it you, because that is what we are looking for […] I even though like the Spanish was better than the English. You know what it is? [Jennifer ask him]. Singing in Spanish it just sounds beautiful I don’t know what it is. It has a different thing to add, I don’t know what it is. Randy responds: Steven some says that Spanish is the language of love. Yes it is [says Jennifer]. Is one of the romance languages!” (semana 14).

esta diversidad cultural y en general se siente orgulloso de mostrarse como un país poliétnico, pluricultural y abierto a la coexistencia de las múltiples opciones en las que el individuo pueda expresar su identidad79.

Tal vez por esto en el show los concursantes que representan a las minorías tienen un papel tan importante. En las semanas de audiciones sus historias de vida se tornan de central relevancia y ayudan a transmitir queAmerican Idoles un programa que representa a todos los estadounidenses. Por ejemplo, cuando el papá de Orlando Travis dice: “‘Hay un chance para todo el mundo en este país y por eso uno se tiene que sentir orgulloso de ser americano’, mirando a su hijo, continúa: ‘no te olvides: ¡Tú eres americano!’”80. O cuando la mamá de Naima explica frente a cámaras en la semana 18: “[…] cuando ves a tu hija vivir el sueño que tú tuviste. No me siento mal con ninguno de los sacrificios que hice por que ella esté aquí. Y eso es bueno”81. Entre las minorías se incluye a aquellos concursantes de origen extranjero que fueron a ese país a probar suerte y que ¡obviamente la encontraron! Algunos son hijos de familias que llegaron a Estados Unidos cuando ellos eran pequeños. En esta temporada, por ejemplo, han audicionado chicos de México, Colombia, Puerto Rico, China, Kosovo y Costa de Marfil. Cornejo Polar (1996) explica que existe una retórica en la que la migración está cargada de sentimientos nostálgicos y desgarradores que colocan al lugar de acogida como un espacio hostil. No obstante, en American Idolse transmite una idea un tanto diferente del proceso migratorio y, lejos de expresar una experiencia frustrante, a aquellos concursantes de origen extranjero se les muestra como norteamericanos adaptados y complacidos con el país

79Digo en general porque también es bien conocida la fuerte acogida que tienen en un grupo de la

sociedad las propuestas de leyes de extrema derecha, por ejemplo, las leyes antimigratorias de Arizona y Alabama.

80“There is a chance for everybody in this country and that is what makes it great to be an American.

[He looks at his son and continues:] Don’t forget that, you are American!” (semana 1).

81“When you see your children live a dream that you had. I don’t feel bad about any of the sacrifices I

que los ha acogido. Por lo tanto, concuerdo con el autor cuando sostiene que si bien por un lado considerar a los migrantes como víctimas de un sistema que no los acoge es estereotipador, por otro lado lo es también pretender que la adaptación al nuevo país es siempre exitosa y total:

Es importante evitar, entonces, la perspectiva que hace del migrante un subalterno sin remedio, siempre frustrado, repelido y humillado, inmerso en un mundo hostil que no comprende ni lo comprende, y de su discurso no más que un largo lamento del desarraigo; pero igualmente, es importante no caer en estereotipos puramente celebratorios. (Cornejo Polar 1996: 840)

Es ciertamente conocido que la vida puede ser excesivamente difícil para aquellos que deciden dejar su país de origen para probar suerte en otro. Lo interesante aquí es que en este show, como en muchas otras propagandas de este país, se presenta a los Estados Unidos de Norteamérica como un país cálido con sus migrantes y abierto a la integración de las distintas culturas; se le vende como el país de las grandes oportunidades para todos los que desean probar suerte.

Por ejemplo, American Idol presenta el caso de Melinda Ademi, quien es originaria de Kosovo y su padre es un refugiado de la guerra. En la entrevista inicial, la madre de Melinda dice:

Yo siempre lloro, porque vienen a mí recuerdos. Y aun así, tuvimos que irnos. Este es nuestro hogar ahora, por supuesto. Nosotros lo hicimos nuestra casa, América para toda la vida. Tú podías escuchar los disparos, especialmente en Montenegro, frontera con Bosnia. Era un desastre. Podías escuchar todas las bombas. ¿Cómo vas a criar una familia en una guerra? Tuvimos que comenzar de cero y fue muy difícil para nosotros. Nosotros lo hicimos, nosotros lo

logramos. Como el ticket de oro deAmerican Idol, esto fue para nosotros un

ticket de oro también82.

Así, la familia Ademi no solo representa un discurso celebratorio de la migración sino que es ejemplo de cómo un migrante puede conseguir exitosamente incorporar en su sistema de creencias la ideología de “América para toda la vida”:

La clave de la “ideología americana” estándar radica en que intenta transustanciar la fidelidad que se tiene hacia las raíces de la etnia propia en una de las expresiones del “ser americano”: para ser un buen americano, uno no tiene que renunciar a sus propias raíces étnicas ฀ los italianos, los alemanes, los negros, los judíos, los griegos, los coreanos son “todos americanos”, es decir, la particularidad misma de su identidad étnica, la forma en que se aferran a ella, los hace americanos. (Zizek 1998: 166)

Melinda dice: “Mi padre decidió intentar sacar lagreen card lottery para que así podamos tener una mejor vida […]. Si estuviera en Kosovo no habría podido tener la oportunidad de cantar o contarle a todo el mundo mi historia. Mis padres trabajan muy fuerte para darme cualquier oportunidad que pueda tener. Estoy feliz aquí”83.

En el caso de la familia de Melinda podemos observar cómo la nostalgia por el país de origen es menor si se compara con la tranquilidad que le genera a la madre poder criar a su familia en un país sin violencia. Ella siente este país como su hogar y se siente privilegiada cuando se compara con la gente que tuvo que quedarse en Kosovo. Es interesante que ella haga referencia al “ticket de oro”, ya que este es el

82“I always cry because it brings back the memories and still, we had to leave. This is home now, of

course. We make it our home, America for life. You could hear gunshots, especially on the Montenegro border of Bosnia. It was a disaster. You could hear all of the bombs. How are you going to raise a family in a war? We had to start from nothing, and it was very hard for us. We make it, we made it. Like American Idol gold ticket, this was for us a gold ticket too” (semana 1).

83“My father decided to try the green card lottery, so we can have a better life […]. If I [wouldn’t

came from] Kosovo, I wouldn’t have the opportunity to sing or tell everybody my story. My parents, they worked really hard to give me any opportunity I could get. I’m glad I am here” (semana 1).

pase que se les da a los concursantes cuando han aprobado la primera audición; sin embargo, eso solo les brinda la posibilidad de participar en el programa, en la competencia, y el trabajo duro vienen después. Igual que con la green card, lo importante es entrar al país, de ahí en adelante todo dependerá de la capacidad de cada uno. Melinda, por su parte, no solo siente la tranquilidad de su madre, sino felicidad; porque Estados Unidos le ha permitido realizar sus sueños. La idea de que Estados Unidos es un país de oportunidades para todos está muy presente en el discurso de la concursante y, cuando consigue ser seleccionada en las primeras audiciones, puedo imaginar que el mito del éxito se hace cada vez más cercano a la realidad para ella. Con lo cual la experiencia de la familia Ademi muestra cómo los grupos minoritarios consiguen adaptarse exitosamente al país; y, si fijamos bien la atención, también muestra el proceso contrario: el país puede convivir exitosamente con las diversas costumbres y características de los grupos minoritarios. Considero que la valoración que hace el programa de la diversidad cultural funciona exactamente igual a cómo lo hace la exaltación de la particularidad individual, como una estrategia más del mercado en la que la heterogeneidad multiplica las posibilidades de comercializar los productos.

Al respecto, Catherine Walsh hace una aclaración sobre lo que el concepto de multiculturalidad significa. Esta “se refiere a la multiplicidad de culturas existentes dentro de un determinado espacio –local, regional, nacional o internacional– sin que necesariamente tengan una relación entre ellas” (2009: 42)84. Así, cabe hacer la anotación de que la coexistencia de la multiplicidad no implica una integración ni

84La interculturalidad, en cambio, implicaría el intercambio equitativo y de respeto entre dos o más

culturas que comparten un mismo espacio o territorio, implicaría una relación de comunicación y aprendizaje no solo en cuanto a raza, sino a valores, costumbres y lógicas diferentes: “[…] la interculturalidad intenta romper con la historia hegemónica de una cultura dominante y otras subordinadas y, de esa manera, reforzar las identidades tradicionalmente excluidas para construir, tanto en la vida cotidiana como en las instituciones sociales, un convivir de respeto y legitimidad entre todos los grupos de la sociedad” (Walsh 2009: 41).

mucho menos una relación dinámica entre las diversas culturas que conviven en un tiempo y un espacio. Dicho esto, el concierto final enAmerican Idolpuede transmitir o no la imagen de una nación integrada, en la que se aceptan, se celebran y se mezclan no solo los estilos musicales, sino las razas, las edades, las creencias y las formas de vida; pero mi punto de vista sobre esto es que este embellecimiento de la multiculturalidad en el programa va más allá que una simple integración de razas o culturas.

Es decir, considero que realmente hay un deseo de integración cultural. Cómo expliqué en el capítulo I, el simulacro consiste en que se presenta lo que es real y el show muestra que en la realidad hay una apertura de parte del público hacia expresiones culturales que no son propiamente “norteamericanas”. No obstante, considero que hay un punto de vista privilegiado desde el que se juzga la identidad del Otro; y este punto tiene que ver con qué tan adaptado se encuentra ese Otro al sistema norteamericano, colocando a este como el representante de la sociedad de mercado ideal. Así, la particularidad de cada grupo cultural está integrada a la nación, pero sobre todo a lo que realmente está integrada es al sistema capitalista, ya que las culturas particulares están siendo aceptadas en tanto mercancías.

En otras palabras, el multiculturalismo es una forma de racismo negada, invertida, autorreferencial, un “racismo con distancia”: “respeta” la identidad del Otro, concibiendo a este como una comunidad “auténtica” cerrada, hacia la cual él, el multiculturalista, mantiene una distancia que se hace posible gracias a su posición universal privilegiada. El multiculturalismo es un racismo que vacía su posición de todo contenido positivo (el multiculturalismo no es directamente racista, no opone al Otro los valores particulares de su propia cultura), pero igualmente mantiene esta posición como un privilegiado punto vacío de universalidad, desde el cual uno puede

apreciar (y despreciar) adecuadamente las otras culturas particulares: el respeto multiculturalista por la especificidad del Otro es precisamente la forma de reafirmar la propia superioridad. (Zizek 1998: 172)

Creo que en American Idol la sociedad norteamericana reafirma su superioridad al aceptar a las otras culturas con las que convive como consecuencia de la diversidad cultural que el país propugna; pero, al mismo tiempo, marca su distancia sobre esta estrategia colocando a su cultura en un punto vacío privilegiado.

En esta visión el apego “simbólico” a determinadas comunidades étnicas así como a sus necesidades y derechos es valorado y políticamente reconocido siempre y cuando se encuentre en última instancia subordinado a las políticas generales de la comunidad (dominante) así como a la complejidad de sus mitos, memorias y símbolos. (Smith 1990: 173)85

Con lo cual, a pesar de que la integración de las otras culturas es evidente, también lo es que ellas, siendo minoritarias, deben sujetarse a las reglas del juego de la mayoría. Por ello, no debe resultar extraño que conforme van avanzando las eliminaciones de los trece finalistas se vayan manteniendo en la competencia aquellos que mejor representan a la cultura norteamericana; y tampoco debe parecer coincidencia que en todas las temporadas pasadas los ganadores hayan sido siempre de origen estadounidense (seis de raza anglosajona, tres de raza afroamericana): Kelly Clarkson, Ruben Studdard, Fantasia Barrino, Carrie Underwood, Tylor Hicks, Jordin Sparks, David Cook, Kris Allen, Lee Dewyze. Igualmente, no debería sorprender que el ganador de esta temporada sea un joven blanco, católico y de estilo conservador que interpreta el género musical country; porque lo que triunfa finalmente es el estilo norteamericano. No creo que haya un mejor representante del Estados Unidos auténtico que el que el público eligió como su ídolo en esta

temporada. Scotty McCreery con sus diecisiete años representa la juventud (a la mayoría de la población), la fuerza (tiene cuerpo atlético), la raza (tez blanca, pelirrojo, ojos claros, alto) y también representa fielmente la cultura del mid west norteamericano (juega béisbol, se viste con botas y sombrero, su plato favorito es la hamburguesa y canta la música típica de los cowboys). Como explica Baudrillard, “todo lo que desaparece infiltra nuestra vida en dosis infinitesimales, a menudo más peligrosas que la instancia visible que nos dominaba” (2009: 19), y mientras los productores del programa se enfocan en fomentar la diversidad en nombre del mercado capitalista, la sociedad norteamericana la utiliza para colocarse en un punto vacío desde el cual va normando sus propias tendencias.

Norteamérica se habrá convertido en negra, indígena, puertoriqueña, sin dejar de ser Norteamérica. Incluso será mucho más místicamente norteamericana de lo que sería si lo fuera más auténticamente. Y mucho más fundamentalista en la medida en que no tendrá más fundamento […], y mucho más integrista en