3.3 Integration in Java
3.3.3 Java Business Integration
Nunca la sociedad había estado tan absorbida en los ceremoniales del “problema”, y nunca había sido tan democráticamente uniforme en cada esfera de la sobrevicencia socialmente garantizada. Como las diferenciaciones entre las clases se difuminan gradualmente, las nuevas generaciones ‘florecen’ del mismo tallo de aturdimiento y tristeza, el cual es justificado en la publicitada generalmente eucaristía del “problema”. Y mientras el izquierdismo más extremo –en su forma más coherente- llama a todos a pagar, el capital acaricia cada vez más modestamente el sueño de darle lo que quiere: purificarse de la contaminación de la producción y permitir a los hombres la libertad de producirse a sí mismos como formas vacías del capital, como sus contenedores, cada uno confrontado por el mismo enigma: ¿Por qué estoy aquí?
--Giorgio Cesarano, Manuale di sopravivvenza(manual de supervivencia), 1974.
No hay necesidad de refutar al negrito. Los hechos o harán todo. Como sea, es importante frustrar los caminos por los que puede ser usado en contra de nosotros. El propósito del negrismo, en un último análisis, es la de proveer al partido de los ciudadanos de una ideología más sofisticada. Cuando la confusión alrededor del evidente carácter reaccionario del Bovismo y de ATTAC finalmente ascendió, el negrismo daría un paso adelante como el único socialismo posible, el socialismo cibernético.
Desde luego, es ya sorprendente que un movimiento que se oponía a la “globalización neoliberal” en el nombre de un “deber de la civilización” – que deplora a “la juventud” sosteniéndolos en un “estado de infra- ciudadanía” sólo para vomitar finalmente que “responder al reto de la desintegración social y la desesperación política demanda redoblar esfuerzos activistas y cívicos” (Tout sur ATTAC) – pueda todavía representar cualquier tipo de oposición al orden dominante. Y si se distingue de todo, sólo lo hace en el anacronismo de sus posiciones, y la estupidez de sus análisis. Más aún, la convergencia casi oficial entre el movimiento ciudadano con los lobbies defensores de un mayor control del estado sólo puede ser duradero. La participación masiva de diputados, jueces, funcionarios, policías, oficiales electos, y tantos “representantes de la sociedad civil, que dieron a ATTAC tal resonancia inicial, pasado el tiempo, ha disipado cualquier ilusión al respecto. Ya mismo la vacuidad de su primer slogan“haciéndonos cargo juntos del futuro de nuestro mundo” o “haciendo política de manera diferente” ha abierto el camino a formular menos ambiguas. “Un nuevo orden mundial tiene que ser previsto y luego construido, alguno que abrace la dificultad y la sumisión necesaria de todos –individuos, corporaciones, y Estados- al común interés de la humanidad” (Jean de Maillard, Le marché fair sa loi: De l’usage du crime par la mondialisation).
No hay necesidad de predicciones aquí: los más ambicioso en el llamado “movimiento anti globalización” esta abierto a los negristas. Las tres consignas típicas del negrismo político –por todas sus fuertes mentiras en su habilidad para proveer de e militantes informales con temas específicos en los cuales enfocan sus demandas- son “dividendos ciudadanos”, el derecho al movimiento libre (“¡Papeles para todos!), y el derecho a la creatividad, especialmente si es asistida por computadoras. En este sentido, la perspectiva negrista no es de ninguna manera diferente de la perspectiva imperial sino más bien una mera instancia de su perfeccionamiento desde dentro. Cuando Moulier- Boutang uso todo el papel a su disposición para publicar un manifiesto político publicado “Por un Nuevo Contrato”, esperando convertir a las variadas izquierdas de buena fe a su proyecto de sociedad, el no hizo nada más que reiterar la verdad sobre el negrismo. El negrismo expresa efectivamente un antagonismo, pero un antagonismo dentro de la clase administrativa, entre sus partes progresistas y sus partes conservadoras. De ahí su curiosa relación con la lucha social, con la subversión práctica, recurre sistemáticamente a simplemente realizar demandas. Desde el punto de vista negrista, la lucha social representa los medios para presionar al lado opuesto del poder. Como tal, es inaceptable, incluso aunque pudiera ser útil. Desde que se da su relación incestuosa entre el Negrismo y la pacificación imperial: lo que quiere es realidad pero no realismo. Quiere Biopolítica sin policía, comunicación sin espectáculo, paz sin tener que saldar una batalla para conseguirla.
Estrictamente hablando, el negrismo no coincide con el pensamiento Imperial; es simplemente la cara idealista del pensamiento imperial. Su
propósito es aumentar la pantalla de humo detrás de la cual la vida imperial puede día a día proceder, invariablemente, hasta que los hechos lo contradigan. Por esta razón, resulta otra vez que es en su realización que el negrismo ofrece su mejor refutación. Como cuando un inmigrante ilegal obtienen una green card y luego es satisfecho con la asimilación más vana: como cuando el Tute Bianche recibió un golpe en la cara por parte de la fuerza policíaca italiana con los que pensaban que habían empezado a entenderse; como cuando Negri se quejó, al final de una reciente entrevista, de que en los 70’s el Estado Italiano fue incapaz de distinguir entre sus enemigos “aquellos que podían ser rehabilitados y aquellos que no”. A pesar de su conversión al Negrismo, el movimiento ciudadano ciertamente lo decepcionará. Es parecido a que si el dividendo ciudadano fuera a ser establecido, y a cierto nivel todavía lo es, en la forma de pagos de bienestar, será cada vez más y más pagado abiertamente el trabajo en la coadministración de la pacificación social. Un dividendo ciudadano sería establecido como forma de coerción al mantenimiento del auto disciplina, en la forma de algo extraño, extremadamente integrado, control comunitario. Si es necesario, ELLOS pueden llamarlos “suelos existenciales”, desde que podrían de hecho implicar patrocinar aquellas formas de vida compatibles con el Imperio. Como predijeron los negristas, los afectos serán, de hecho ya lo son, “puestos a trabajar”: Una gran proporción de valor excedente se crea desde formas de trabajo que requieren habilidades lingüísticas, relacionales, y físicas que no pueden ser adquiridas en la esfera de la producción, sino sólo en la esfera de la reproducción: el tiempo de trabajo y el tiempo de vida están llegando a ser efectivamente indistinguibles- pero todo eso simplemente presagia la gran sumisión de la existencia humana el proceso de valorización cibernética. El trabajo inmaterial que los negristas presentan como una victoria del proletariado, una “victoria sobre la disciplina de la fábrica”, constituye el más turbio dispositivo de domesticación, dispositivo para la inmovilización de los cuerpos. Auto valorización proletaria, teorizada por Negri como la subversión última, esta tomando lugar pero en la forma de una prostitución universal. Cada uno se vende lo mejor que puede, vende la mayor cantidad de parte de su existencia que el pueda, incluso recursos de violencia y sabotaje, aunque la auto valorización en realidad sólo mide el auto extrañamiento que el sistema de valores a exhortado de él, realmente sólo sanciona la victoria masiva del sistema. Al final, la ideología negrista- ciudadana sólo sirve para ocultar bajo el atuendo edénico de la participación universal el requerimiento militar de “asociar a muchos miembros prominentes de la población, especialmente aquellos que han estado inmiscuido en el activismo pacifista, con el gobierno” (Kitson), el requerimiento de hacerlos participar .Esos odiosos gaullistas del tipo de Yolan Bresson han peleado por mas de veinte años por un ingreso existencial, descansando en su esperanza de una “transformación de la vida social”, deben ofrecer una prueba mejor de la verdadera función estratégica del Negrismo Político, no podrían negar: “ El sine qua no del la victoria en la guerra moderna es el apoyo incondicional de la población”
Pero la convergencia del Negrismo con e proyecto ciudadano de control total ocurre donde sea, no a un nivel ideológico sino a un nivel existencial. Los negristas, un ciudadano de tal extensión, vive en la negación de hechos éticos obvios conjurando la guerra civil. Pero mientras que el ciudadano trabaja ara contener cualquier expresión de las formas de vida, para conservar las situaciones ordinarias, para estandarizar el ambiente, las prácticas negristas extremas y extremadamente enérgica ceguera ética. Para ellos, todo es lo mismo del lado de los insignificantes cálculos políticos de los cuales luego se aprovecha. Aquello que hablan de las mentiras Negristas por lo mismo se pierden del punto esencial. Esta es una verdadera incapacidad, una tremenda deformidad humana. A Negri le gustaría ser “radical” pero no puede con ello. “¿Que tan profundo pude llegar realmente un teórico que declara. “Yo considero al marxismo como una ciencia de la que patrones y obreros se sirven de igual manera, incluso si es ara distintas causas, sus posiciones opuestas”? Un profesor de filosofía política que confiesa: “personalmente, odio a los intelectuales. Sólo me siento confortable con los obreros (especialmente si son trabajadores manuales: de hecho, los considero dentro de mis más queridos amigos y maestros) y como los empresarios (También tengo algunos excelentes amigos de entre los propietarios de fábricas y profesionales)”? ¿Cuál es el valor de la opinión sentenciosa de alguien que no comprende la diferencia ética entre un obrero y propietario, un burgués. Quien respecto al empresario de Le Sentier es capaz de escribir: “El nuevo gerente de la compañía es un desvío orgánico, un mutante, una anomalía imposible de eliminar.(…)La nueva unión oficial, esto es, el nuevo tipo de administrador de compañías, no se preocupa por los sueldos excepto en términos del ingreso social”? Alguien que confunde todo, declarando que “nada revela mejor la enorme positividad histórica de la auto valorización del obrero que el sabotaje”, y recomienda, para cualquier posibilidad revolucionaria “acumular un capital distinto”? Lo que sea que sus reclamos para interpretar la estrategia escondida detrás de la “gente de Seattle,” alguien que carece del conocimiento más elemental de sí mismo y del mundo, de la más pequeña sensitividad ética, sólo puede producir desastre, reduce todo lo que toca a un estado de flujo indiferenciado , a mierda. El perderá todas las guerras en las que su deseo de huir le compele, y aquellas guerras que perderá están más cerca de él, y peor aún, será incapaz de reconocer su derrota. “Todos los profetas armados han conquistado, y los desarmados han fallado. En los setentas, Negri pudo haber comprendido este pasado como la llamada del clarín a una colisión frontal contra el estado. Décadas después. El Imperio por contraste ofreció un optimismo de la voluntad que sólo pudo ser sustituido por un borrón milenario en la distinción entre el armado y el desarmado, el poderoso y abyecto falto de poder (powerless)”).