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La literatura argentina tampoco permanece ajena al siguiente periodo migratorio que recibe de España. Un claro ejemplo de ello es la novela Zama de Antonio Di Benedetto42. En ella, es posible identificar el escenario físico y el contexto geopolítico de la sociedad rioplatense de fines del siglo XVIII, compuesta por españoles, criollos e

41

Kohan, Martín, “Historia y literatura: la verdad de la narración” en Noé Jitrik [dir.], Historia crítica de la Literatura Argentina. La narración gana la partida, Op. Cit. en Bibliografía sobre Historia y Teorías literarias, p. 255.

42

Otras novelas que se ocupan de este periodo son: En esta dulce tierra de Andrés Rivera, El imposible reclamo de la eternidad, de María Elvira Sagarzazu, Cuerpo cristiano, de Daniel Guebel, etc.

indígenas. Malva E. Filer, en su estudio sobre Zama43, acepta la existencia de un posible proyecto de novela histórica, aunque no se advierta el interés por la exactitud arqueológica. Por su parte, en un artículo publicado en el diario Clarín de Buenos Aires44, Juan José Saer alude a la obra de Di Benedetto, situada entre el olvido y la escasa comprensión, estimándola como una intencional refutación del subgénero.

Sea de una u otra forma, la estructura interna de la novela plantea el caso de un corregidor español abandonado a su suerte por la Corona, y configura el marco histórico comprendido entre los años 1790-1799, en los que decadencia física y moral del protagonista crecen con la misma agudeza de la espera del ascenso. Muy significativamente, el libro se abre con la dedicatoria: “A las víctimas de la espera”. Esta temática –la espera- signará gran parte de las novelas que presentan la imagen de los españoles emigrantes o exiliados.

En este sentido, desde el comienzo, los recursos metafóricos advierten la situación de dislocación y desarraigo del protagonista, Ventura Prieto, a través, por ejemplo, de la contemplación de un mono muerto, que detiene la narración:

Con su pequeña ola y sus remolinos sin salida, iba y venía, con precisión, un mono muerto, todavía completo y no descompuesto. El agua, ante el bosque, fue siempre una invitación al viaje, que él no hizo hasta no ser mono, sino cadáver de mono. El agua quería llevárselo y lo llevaba, pero se le enredó entre los palos del muelle decrépito y ahí estaba él, por irse y no, y ahí estábamos. (...) Ahí estábamos por irnos y no. 45

43

Malva E. Filer, La novela y el diálogo de los textos. Zama de Antonio Di Benedetto, México, Oasis, 1982.

44

Juan José Saer, “Zama. Entre el olvido y la incomprensión”, Clarín, 20 de noviembre, 1986, Buenos Aires.

45

Di Benedetto, Antonio, Zama, Madrid, Alianza, 1985, p. 11. Todas las citas pertenecen a esta edición.

Asimismo, el relato de Prieto, referente a cierta especie de pez rechazado por las aguas, viene a reafirmar el símil entre Zama, que vive en los bordes –ni dentro, ni fuera de América- con el mono atrapado:

Dijo que hay un pez, en ese mismo río, que las aguas no quieren y él, el pez, debe pasar la vida, toda la vida, como el mono, en vaivén dentro de ellas; aún de un modo más penoso, porque está vivo y tiene que luchar constantemente con el flujo líquido que quiere arrojarlo a tierra (pp. 12-13)

Curiosamente, el mono está muerto, pero el pez, vivo. De alguna forma, a través de estos símiles, se plantea la idea de que Zama se encuentra también entre estas dos realidades vitales.

Saer -que señala esta novela como antecedente de la suya, El entenado (tratada anteriormente)46- considera estos procedimientos como una probable variante de la puesta en abismo. Con el mono muerto y cautivo en las aguas y con el pez en permanente lucha, se identifica Zama (el corregidor español), en continua espera, a la deriva, en progresivo estado de disolución.

Noemí Ulla dedica un trabajo a Di Benedetto y hace hincapié en la idea de “una poética de la destrucción”. Afirma que “los personajes de Di Benedetto se mueven entre los límites de la realidad y la fantasía; encerrados en una interioridad que los agobia, hecha de culpas, de postergaciones, de desarraigos (...) No han apostado a la vida: han elegido, en cambio, la destrucción” 47.

46

Considérese la multiplicidad de coincidencias entre ambas novelas. Por ejemplo, la imagen de la nave escoltada por una muchedumbre de cadáveres de El entenado y su correspondencia con el cadáver del mono en Zama.

47

Noemí Ulla, “Zama: la poética de la destrucción” en Laforgue, Jorge (comp.), Nueva novela latinoamericana II, Buenos Aires, Paidós, 1972.

El río posee una condición ambivalente: admite la posibilidad de la comunicación y también de la incomunicación. El río es, en Zama, agua que fluye e inmovilidad de la espera.

La disolución gradual de Zama se refleja en diversos estados de pérdida: la pobreza que se acentúa, la venta de su caballo y de su estoque, los sucesivos cambios de hospedaje que disminuyen de categoría, el alimento que se vuelve cada vez más exiguo y, al mismo tiempo, más exigente, cuando se le niegan satisfacciones de la apetencia sexual; la venta de las joyas de su esposa Marta.

A todos estos hechos se suma la frustración por no acceder a un ascenso o a un traslado a una sede de mayor prestigio: “Era preciso que yo cuidase mi estabilidad, mi puesto, justamente para poder desembarazarme de él, del puesto” (p. 16). Tampoco logra, ya que el ascenso se posterga irremediablemente, integrarse con la realidad de su nueva condición. Desea ser padre, lo cual le posibilitaría “echar raíces”, pero el único hijo que tiene es extramatrimonial y “enteco”48, por lo tanto, condenado a ser bastardo. Ni siquiera le servirá para solicitar su traslado a la Metrópoli, intención que ratifica su plan de no afincarse en ningún momento en esta tierra.

Finalmente, estalla una sublevación y un grupo armado dicta sentencia. Pero, en lugar de la muerte, llega para Zama la mutilación, hundidos los muñones en la ceniza del fogón. La muerte puede ser liberadora, al permitir la trascendencia, la paz definitiva. La mutilación es una condena, una forma de vida devaluada, un permanente padecimiento. He aquí otra imagen característica de la figura del español en la literatura argentina actual.

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