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Part I. Literature Review

Chapter 1. Language choice in multilingual settings

1.3 Language policy and management perspectives

El interés de Soto por la causalidad eficiente es la prueba de una cierta mo- dernidad en su acercamiento a ella, aunque utilice en la mayoría de las veces unas argumentaciones y unos motivos lógicos y naturales, más que metafísicos. Por ejemplo, Soto hace mucho uso de las reglas del “terminismo” (por ejemplo las de la appellatio y de la ampliatio de los términos); en cambio Suárez declina el vocabulario tradicional en un sentido nuevo y más filosófico. Pues si la con- cepción suareciana tiene un alcance esencialmente metafísico, el principal in- tento sotiano es físico, como cuando hablando de la causa eficiente o agente, es- tablece que “la ejecución del movimiento comienza por el agente” [executio

motus incipit ab agente], lo cual parece desmarcarse de la tradición de Avicena

y Alberto Magno, quienes habían hablado de la eficiencia como de un “princi-

vativa, sosteniendo que también la segunda se dice per se del efecto, y no per accidens, como cuando la ausencia del comandante es causa, precisamente privativa, del hundimiento de un navío [causa submersionis].

108 G. Galilei, Discorsi intorno a due nuove scienze, p. 734: “Non mi par tempo opportuno

d’entrare al presente nell’investigazione della causa dell’accelerazione del moto naturale […]. Per ora basta al nostro Autore che noi intendiamo che egli ci vuole investigare e dimostrare alcune passioni di un moto accelerato (qualunque sia la causa della sua accelerazione), talmente, che i momenti della sua velocità vadano accrescendosi, dopo la sua partita dalla quiete, con quella semplicissima proporzione con la quale cresce la continuazione del tempo, che è quanto dire che in tempi eguali si facciano eguali additamenti di velocità”. Cfr. M. O. Helbing, “La ragione pro- dotta per causa vera dell’effetto”, pp. 407-408. D. de Soto, In Pphysicam Quaestiones, VII, q3, f. 92vb: “Motus uniformiter difformis quoad tempus est motus ita difformis, ut si dividatur secun- dum tempus (scilicet secundum prius et posterius) cuiusque partis punctum medium illa propor- tione excedit remississimum extremum illius partis, qua exceditur ab intensissimo. Haec motus species proprie accidit naturaliter motis et proiectis. Ubi enim moles ab alto cadit per medium uniforme, velocius movetur in fine, quam in principio. Proiectorum vero motus remissior est in fine, quam in principio; atque adeo primus uniformiter difformiter intenditur, secundus vero uniformiter difformiter remittitur”. Cfr. S. di Liso, Domingo de Soto: ciencia y filosofía de la naturaleza, pp. 82-84.

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pio del ser” (y no del mover), un principium essendi, como precisamente pro- pondrá también Suárez.

Fiel a la intención aristotélica y tomista, Soto sostiene la prioridad de la causa final, vista como la terminación y el punto de atracción del proceso causal [primus concursus est causae finalis]. Él, además, define la acción de la causa eficiente como un “influjo” no auto-suficiente ni perfecto, sino “concurrente” en el efecto [modus agendi causae efficientis est concurrere influendo in effectum], mientras que Suárez confirma la primacía de la causa eficiente, prefigurando la

causa efficiens et totalis de Descartes109. Así, Suárez acelera el proceso de

“decadencia” de la teoría de la pluralidad de las causas y de la primacía de la causa final110 y acentúa con decisión la no renunciabilidad del concepto de “ac-

ción” y “dependencia”, sobre los cuales se basa –según algunos estudiosos– la concepción galileana de causalidad111. Por otra parte, el uso de los términos

influere y influendo pone seguramente a Soto en continuidad léxica tanto con la

tradición neo-platónica –que fue también recogida por Tomás de Aquino– como con el acercamiento innovador intentado por Suárez, aunque él expresará un concepto más radical, influere esse, o sea «infundir el ser»112, llevando el verbo,

antes intransitivo, a una función transitiva, y luego más “metafísica”.

En las divisiones de las causas eficientes sobresalen analogías y diferencias de conceptos y términos. La más interesante concierne a la relación entre causa primera y segunda, y entre causa principal e instrumental. Al respecto, basta recordar la cuestión del “concurso” [concursus o influxus] de la causa primera

109 Cfr. R. Descartes, Meditationes de prima philosophia, en Oeuvres, Ch. Adams / P. Tannery

(eds.), Léopold Cerf, Paris, 1904, III, p. 40, pp. 21-23; edición italiana: Meditazioni metafisiche, L. Urbani Ulivi (ed.), Rusconi, Milano, 1998, p. 192: “Jam vero lumine naturali manifestum est tantumdem ad minimum esse debere in causa efficienti et totali, quantum in ejusdem causae effectu”. Cfr. V. Carraud, Causa sive ratio, p. 179: “il n’y a pas d’autre(s) genre(s) de causes, la production de l’effet relève de la seule efficience, l’expression ‘cause efficiente’ est désormais une redondance”. La tendencia a expulsar las causas finales del orden natural es radicalizado por Descartes con la tesis de las “verdades eternas”, que Dios ha fijado ut efficiens causa et totalis, cfr. G. Olivo, “L’efficience en cause”, p. 101 y V. Carraud, Causa sive ratio, p. 141.

110 Cfr. G. Olivo, “L’efficience en cause”, p. 102.

111 Cfr. R. Schnepf, “Zum kausalen Vokabular am Vorabend der «wissenschaftlichen Revolu-

tion»”, p. 42: “Der Begriff der Handlung wird hier [scil. F. Suárez, Disputationes Metaphysicae, XVIII] dadurch als eine Art Relationbegriff analysiert, dass diejenigen Eigenschaften der Relata benannt werden, welchen die Relation fundieren, nämlich einerseits die Tendenz zur Wirkung und andererseits die Abhängigkeit der Wirkung vom Grund”.

112 “Infondere l’essere”: así traduce el Prof. Costantino Esposito, en la excelente edición italiana,

F. Suárez, Disputazioni metafisiche. I-III, Introduzione, traduzione, note e apparati de C. Espo- sito, Rusconi, Milano, 1996, p. 569.

La causalidad eficiente en Soto, Suárez y Galilei 41

(Dios) en la acción de las causas segundas. Soto rehúye tanto el “conservacio- nismo” (a saber, la tesis de la conservación, en las causas segundas, de la eficiencia conferida por Dios al instante de la creación y la “imputación” exclu- siva a ésas de los efectos), como de el “inmediatismo” o del “ocasionalismo” (la intervención directa e inmediata de Dios en cada acción de las criaturas), a favor de un “concurrentismo” que acepta el concursus parcial e inmediato de parte de Dios y de las criaturas, prefigurando, así, los desarrollos de Suárez y Luis de Molina.

En fin, en la investigación científica y filosófica de Galileo se halla la termi- nología medieval y suareciana de la dependentia; por ejemplo cuando aborda la cuestión de la creación ab aeterno del mundo. Además, sabe aplicar las pro- piedades y las divisiones de la causa eficiente [causa prima, immediata, proxi-

ma] a un contexto no lógico o filosófico en sentido lato, como Soto, ni metafí-

sico y teológico, como Suárez. En efecto, resulta ajeno a Galileo una exposición doctrinal sobre las causas, pero tiende a declinar el discurso causal en un sentido funcional y experimental, por una parte, cuando se refiere a las causas formales y finales en la tradición de las ciencias mixtas con un sentido “anti-volunta- rista”113; y por otra parte, cuando promueve el concepto unívoco de causa

eficiente de matriz suareciana, identificándolo con la totalidad de las “con- diciones” necesarias y suficientes de los fenómenos114.

Dr. Saverio di Liso Facultad Teológica de Puglia [email protected]

113 Cfr. P. Machamer, “Galileo and the Causes”, p. 167: “Ultimately the efficient cause of every-

thing is God […]. Extrinsic efficient causes will later become important in ths scheme but only after religious ferment and the con-commitant concerns with heresy bring into prominence a voluntaristic conception of a God with inscrutable purposes. Until the occurs, until Suárez and later Descartes begin to worry about how ‘efficient cause’ might be used to do the job of the ‘final cause’ once did, extrinsic efficient causes are much less interest. Certainly Galileo, who is no voluntarist and secure of his faith, does not have Cartesian scruples concerning final causes”.

114 Cfr. R. Schnepf, “Zum kausalen Vokabular am Vorabend der «wissenschaftlichen Revolu-

tion»”, p. 46: “Werden Kausalrelationen als Dependenzrelationen aufgefasst, dann ist es das Ziel der Ursachensuche, Bedingungen zu identifizieren”.

DOMINGO BÁÑEZ SOBRE EL AUXILIUM: