4.4 Cloud User Infrastructure Attestation
4.5.3 Large Scale Simulation
DESERCIÓN ESCOLAR: METODOLOGÍA PARA SU ESTIMACIÓN A PARTIR DE ENCUESTAS DE HOGARES
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Cultura (UNESCO) sobre las características específicas del sistema educativo de cada país, tanto en lo que se refiere a la edad oficial de ingreso a la educación primaria, como a la duración de ésta y la del ciclo secundario (véase el recuadro III.6 al final del capítulo).
La clasificación consta de nueve tipos de situaciones educacionales para el grupo seleccionado. Los primeros cinco com- prenden a los jóvenes que no asistían a un establecimiento educacional al momento de la entrevista:
a) Jóvenes que nunca habrían asistido al sistema educativo, es decir, aquellos que no han aprobado ningún año de es- tudio al momento de la encuesta y no asisten a establecimientos escolares. Sin embargo, este tipo no permite distinguir entre los que nunca ingresaron y aquellos que desertaron en el transcurso del primer año de la educación básica (el even-
to de deserción en el primer grado de la educación primaria).
b) Jóvenes que desertaron tempranamente del sistema educacional: aquellos que no han completado el ciclo de educación primaria de su país y no asisten a establecimientos escolares. Es necesario considerar que, dado que no se dis- pone de información sobre cuándo efectivamente ingresaron al sistema educativo y cuándo lo abandonaron, la categoría no sólo abarca a aquellos que ingresaron a la edad oficial y desertaron siendo niños, sino también a quienes ingresaron tarde para su edad (extraedad) y luego se retiraron.
c) Jóvenes que desertaron al terminar el ciclo primario: involucra tanto a los jóvenes que al terminar la educación pri- maria no ingresaron a la secundaria, como a aquellos que habiéndose incorporado al primer año de enseñanza secundaria lo abandonaron sin completarlo (estos últimos representan una proporción significativa, según sugieren diversos estudios). d) Jóvenes que desertaron al comienzo del ciclo secundario: comprende a aquellos que al menos completaron el pri-
mer año de estudios secundarios y que abandonaron sus estudios faltándoles tres o más años para completar este ciclo. Desafortunadamente, las encuestas de hogares no permiten incorporar a aquellos que habiendo ingresado al primer año lo abandonaron sin completarlo (véase la categoría (c)).
e) Jóvenes que desertaron al finalizar el ciclo secundario: reúne a los jóvenes que habían abandonado el sistema edu- cacional al momento de la encuesta y que sólo les restaban uno o dos años para completar el ciclo secundario. A partir de estas primeras cinco categorías de la clasificación se definieron las siguientes tasas de deserción, que en todos los casos excluyen a los adolescentes que nunca habrían asistido al sistema educativo formal (categoría (a)):
Tasa global de deserción: ( (b) + (c) + (d) + (e) ) / ( (Total jóvenes 15 a 19) - (a) ) x 100 Tasa de deserción temprana: (b) / ( (Total 15 a 19) - (a) ) x 100 Tasa de deserción al finalizar el ciclo primario: ( (c) ) / ( (Total 15 a 19) - (a) - (b) ) x 100 Tasa de deserción en el ciclo secundario: ( (d) + (e) ) / ( (Total 15 a 19) - (a) - (b) - (c) ) x 100
Los siguientes cuatro tipos de la clasificación corresponden a jóvenes que se encontraban estudiando al momento de la encuesta. Dada la forma en que se indaga la edad de las personas en las encuestas de hogares, y contempladas las particulari- dades de los sistemas educacionales de cada país, se optó por considerar un año de rezago con respecto a la edad oficial de matrícula o de ingreso a la educación primaria de cada país. Esto se debe a la imposibilidad de detectar la repetición de un año como fenómeno distinto de la matrícula rezagada de aquellos que cumplen la edad obligatoria de ingreso después de la mitad del período lectivo (matrícula tardía). Además, los datos provistos por las encuestas de hogares no permiten detectar situaciones temporales de deserción escolar (abandono y reintegro extraedad).
f) Estudiantes que están muy retrasados de acuerdo a su edad: jóvenes de entre 15 y 19 años que están tres o más
años retrasados con respecto a su edad (es decir, que representan dos años de repetición, ingreso tardío o deserción tem- poral y un año de posibilidad de rezago por matrícula tardía) y que actualmente asisten a establecimientos educacionales formales.
g) Estudiantes retrasados de acuerdo a su edad: aquellos que están dos años retrasados con respecto a su edad y con- tinúan estudiando (presentan 2 años de repetición sin matrícula tardía, o un año de repetición y además matrícula tardía). h) Estudiantes al día: jóvenes que estudian y que para su edad están al día en el nivel del ciclo escolar, considerando la po- sibilidad de rezago por matrícula tardía. Por ejemplo, si la edad oficial de ingreso en un país es a los 6 años, a los 15 años un joven debería tener 9 años de estudio. Al considerar la posibilidad de rezago por matrícula tardía, se lo incluye en es- ta categoría también si ha completado 8 años de estudio.
i) Egresados: jóvenes que, independientemente de si continúan estudiando o no, declararon haber terminado el ciclo
secundario.
Debido a que la duración de los ciclos de educación primaria y secundaria varía de país en país y que en algunos casos ha registrado cambios en la década de 1980 o de 1990, ha sido necesario hacer algunas consideraciones y adaptaciones a la clasificación:
Recuadro III.1
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El grupo seleccionado incluye tanto a los adoles- centes y jóvenes que deberían haber completado la educación primaria (aunque hubieran ingresado a ella con retardo o la hubiesen terminado con retraso), co- mo a los que deberían haber completado la educación secundaria. La clasificación y los respectivos indicado- res tratan de captar distintas situaciones frente a la educación entre los adolescentes de cada una de las edades comprendidas en dicho grupo, desde aquella que representa la peor situación (no haber ingresado al ciclo primario) hasta la que constituye la más desea- ble (haber terminado el ciclo secundario sin retraso).
Antes de examinar la magnitud y evolución de la deserción escolar, conviene introducir la clasifica- ción basada en la situación escolar de los adolescen- tes entre 15 y 19 años de edad y destacar su utilidad para el examen del fenómeno que nos ocupa. El cua-
dro III.1 permite ilustrar las pronunciadas diferencias de perfiles educacionales entre los adolescentes de países que han logrado distintos grados de avance educacional, así como las diferencias entre las zonas urbanas y rurales. En el mismo cuadro se presentan los indicadores de deserción escolar calculados sobre la base de información proveniente de las encuestas de hogares de 1999–2000. La tasa global de deser- ción5comprende tres situaciones: la deserción tempra- na (se refiere a los adolescentes que habiéndose in-
corporado al ciclo primario lo abandonaron antes de completarlo);6la deserción al finalizar el ciclo primario
(los que hicieron abandono de la escuela habiendo completado el ciclo primario o durante el primer año del secundario); y la deserción en secundaria (los que se retiraron mientras cursaban la educación secunda- ria sin completarla), que en la mayoría de los países implica la aprobación de 12 años de estudio.7
5 Las mediciones de deserción escolar provenientes de los registros administrativos de los países de la región se refieren, en la mayoría de los casos, a la deserción (drop–out) en el quinto grado de la primaria y corresponden a una medición de "cohorte". En muchos casos las tasas informadas no están suficientemente actualizadas y sólo se refieren a promedios nacionales sin ningún tipo de desagregación, lo que impide examinar factores de- terminantes o concomitantes del abandono escolar temprano. Cifras basadas en este tipo de indicador se encuentran en UNESCO/OREALC (2001). 6 En la mayoría de los países, incluye a los adolescentes que completaron cinco o menos años de estudio.
7 En 11 de los 18 países latinoamericanos incluidos en este estudio, el término de secundaria implica la aprobación de 12 años de estudio. En Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Perú y Venezuela, implica completar 11 años (véase el recuadro III.6).
– en aquellos países en que el ciclo secundario es de tres años, los desertores al comienzo del ciclo secundario (categoría (d)) están incluidos entre los que desertaron al final de ese ciclo (categoría (e));
– en Paraguay, que realizó un cambio en el sistema educativo en 1994, adelantando la edad de ingreso a la primaria, éste no abarcó al grupo de edad analizado, por lo que se consideró el sistema antiguo (con ingreso oficial a los 7 años);
– en República Dominicana, el grupo de jóvenes de 15 a 19 años analizado se vio involucrado en el aumento de duración del ciclo de educación primaria en 1987 (de 6 a 8 años, acortando el ciclo secundario de 6 a 4 años), pero dado que los de mayor edad (19 años en 1997) estaban recién en 2º grado de primaria, se estimó que sí se les aplicó la reforma, por lo que tuvieron que completar un ciclo primario de 8 años (además, en 1996 se adelantó la edad oficial de ingreso de 7 a 6 años, pero naturalmente no afectó al grupo en cuestión);
– en Venezuela, dado que se dispuso de información tanto para 1990 como para 1999, en el primer período se aplicó como criterio el sistema vigente hasta 1985 (ingreso a los 7 años, primaria de 9 años y secundaria de 3 años), y en el segundo período se utilizó el sistema vigente desde 1986 (ingreso a los 6 años, primaria de 9 años y secundaria de 2 años). En es- te último caso se debió alterar el criterio para calificar la categoría (e), restringiendo esta última a quienes sólo les resta- ba un año para completar el ciclo secundario y asignando a la categoría (c) los restantes casos (desertores de término del ciclo primario).
Recuadro III.1 (conclusión)
DESERCIÓN ESCOLAR: METODOLOGÍA PARA SU ESTIMACIÓN A PARTIR DE ENCUESTAS DE HOGARES
Fuente: Elaboración propia.
a/ En la literatura anglosajona, a las tasas de deserción asociadas a cada uno de estos tres tipos se les denomina event rates, status rates y
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Las diferencias relativas a la situación escolar de los adolescentes en los cuatro grupos de países selec- cionados para efectos ilustrativos, son notables. En las zonas urbanas de Argentina, Chile y Panamá, la tasa global de deserción durante los ciclos primario y se- cundario afecta a uno de cada cinco adolescentes, ele- vándose a uno de cada tres en los zonas urbanas de El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En las zonas rurales el abandono escolar no sólo es considerablemente ma-
yor que en las urbanas, sino que lo son también las di- ferencias entre los países. En efecto, en Brasil, Colom- bia y Perú dos de cada cinco adolescentes de entre 15 y 19 años abandonan la escuela antes de completar la educación secundaria, mientras que en Bolivia, Hon- duras y México dos de cada tres adolescentes se retiran prematuramente de la escuela y en ambos grupos de países alrededor del 80% de la deserción escolar se concentra durante o al finalizar la educación primaria.
Cuadro III.1
Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.
a/ Los grupos de países (sólo 12 en total de 18 para los cuales se dispone de información) se eligieron con el propósito de ilustrar la capacidad de los indicadores para captar las diferencias de magnitud del fenómeno de la deserción escolar tanto entre países como entre zonas urbanas y rurales, en las distintas etapas del ciclo educacional.
b/ La clasificación de la situación educacional de los jóvenes está adaptada a las características de los sistemas educacionales de cada país (véase el recuadro III.1 para el detalle de la clasificación y el recuadro III.5 para las características relevantes de los sistemas educacionales para este fin). c/ Sobre la base de promedios simples de las distribuciones porcentuales de los distintos grupos de países.
AMÉRICA LATINA (GRUPOS DE PAÍSES)a/: CLASIFICACIÓN DE LOS JÓVENES ENTRE 15 Y 19 AÑOS SEGÚN SU SITUACIÓN EDUCACIONAL,b/ POR ZONAS, ALREDEDOR DE 1999
(En porcentajes) c/
Situación educacional Zonas urbanas Zonas rurales
Argentina, El Salvador, Brasil, Bolivia,
Chile y Guatemala y Colombia y Honduras y
Panamá Nicaragua Perú México
(1) Jóvenes que no ingresaron al sistema educativo 0.4 4.5 4.2 5.8 (2) Desertores tempranos (durante ciclo primario) 2.8 15.8 21.2 28.0 (3) Desertores al finalizar el ciclo primario 7.9 9.5 12.0 20.3 (4) Subtotal desertores en ciclo primario ( 2 + 3 ) 10.7 25.3 33.2 49.2 (5) Desertores al inicio del ciclo secundario 7.2 5.5 5.1 9.7 (6) Desertores al término del ciclo secundario 2.8 2.3 2.1 2.2 (7) Subtotal desertores en ciclo secundario ( 5 + 6 ) 9.9 7.8 7.2 14.1 (8) Total desertores ( 2 + 3 + 5 + 6) 20.6 33.1 40.4 63.3 (9) Estudiantes muy rezagados 8.6 11.0 26.8 10.3 (10) Estudiantes rezagados 10.9 8.3 8.4 6.4 (11) Subtotal estudiantes rezagados ( 9 + 10 ) 19.5 19.3 35.2 14.2 (12) Estudiantes al día 42.4 31.6 13.6 13.6 (13) Egresados de la enseñanza secundaria 17.0 11.4 6.6 3.6 (14) Total estudiantes y egresados ( 11 + 12 + 13 ) 78.9 62.4 55.4 31.0 (15) Total jóvenes entre 15 y 19 años de edad ( 1 + 8 + 14 ) 100.0 100.0 100.0 100.0
Tasa de deserción temprana
[ (2) / [ (15) - (1) ] ]* 100 2.8 16.6 22.1 29.7
Tasa de deserción al finalizar el ciclo primario
[ (3) / [ (15) - (1) - (2) ]] * 100 8.2 11.9 16.1 30.7 Tasa de deserción en secundaria
[ (7) / [ (15) - (1) - (4) ]] * 100 11.2 11.1 11.5 31.2 Tasa global de deserción
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Los más elevados costos sociales y privados (en tér- minos de pérdidas de ingresos futuros en el mercado de trabajo) que derivan de una deserción escolar tempra- na (definida como aquella ocurrida antes de comple- tar el número de años que contempla el ciclo primario de cada país),8señalan la necesidad de concentrar los
esfuerzos de retención escolar en los primeros años de ese ciclo. Es importante por ello evaluar la capacidad de los indicadores de situación escolar propuestos, en orden a captar las diferencias de magnitud del abando- no escolar en las distintas etapas del ciclo educacional existentes entre los países y entre las zonas urbanas y las rurales. Como se ilustra en el cuadro III.1, las dife- rencias al respecto son también muy pronunciadas: la tasa de deserción temprana crece de un promedio de
2.8% en las zonas urbanas de Argentina, Chile y Pa- namá, a 16.6% en El Salvador, Guatemala y Nicara- gua, para empinarse a 22.1% en las zonas rurales de Brasil, Colombia y Perú, y a 29.7% en las de Bolivia, Honduras y México. No debe extrañar, entonces, que los dos mayores programas en la región dirigidos a me- jorar la retención escolar hayan concentrado inicial- mente los esfuerzos y los recursos en aumentar la per- manencia de los niños y niñas en la escuela, hasta a lo menos el término de la primaria (Bolsa Escola de Bra- sil) y la prolongación de la educación hasta conseguir que los adolescentes de las familias de bajos ingresos de las zonas rurales completen a lo menos el primer ci- clo secundario o noveno grado (Progresa de México) (véanse los recuadros III.2 y III.3).
8 Cabe recordar que la principal meta educacional para el año 2015 contemplada en los Objetivos del Desarrollo del Milenio establece la universali- zación del término de la educación primaria.
El Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa), coordinado por la Secretaría de Desarrollo Social e iniciado en 1997, es el principal programa social mexicano para el desarrollo del capital humano en los estratos pobres. Concentra sus beneficios directamente en las familias en situación de extrema pobreza de zonas rurales. Está destinado a mitigar las situa- ciones de pobreza mediante la entrega de beneficios monetarios y en especies, y a reducir los niveles futuros de pobreza por medio de inversiones en educación, salud y nutrición con el fin de interrumpir los mecanismos de transmisión intergeneracio- nal de este flagelo. El carácter integrado del programa refleja el convencimiento de que acciones simultáneas en las principa- les dimensiones del capital humano redundan en mayores beneficios o retornos sociales que aquellos que se obtienen de su aplicación en forma aislada.
De manera similar al programa Bolsa Escola de Brasil, Progresa otorga los beneficios exclusivamente a las madres, pues reconoce el mayor potencial de éstas para usar eficiente y efectivamente los recursos, y responder mejor a las necesidades inmediatas de la familia. El programa condiciona la entrega de los beneficios al nivel de ingreso de los hogares seleccionados en localidades rurales pobres, a la asistencia regular y comprobada de los niños a la escuela (no debe ser inferior a 85%) y a visitas periódicas a centros de salud para el control de madres e hijos. Las familias incorporadas al programa que cumplen con estas obligaciones reciben sus beneficios durante tres años; al término de ese período pueden solicitar su reincorporación, que está sujeta a una reevaluación de su situación socioeconómica.
El componente educacional de Progresa entrega subsidios monetarios a los menores de 18 años de edad que asisten re- gularmente entre el tercer grado de la educación primaria hasta el tercer grado de la secundaria.Trata de evitar así la deser- ción o el abandono escolar en momentos críticos: durante o al término de la primaria y en los primeros años de la secunda- ria. El valor de los subsidios se reajusta cada seis meses de acuerdo a la inflación, pero a diferencia de Bolsa Escola, los subsidios para retener a los estudiantes en la escuela son de monto variable: más altos a medida que los niños y adolescentes progre- san en el sistema escolar, con el fin de compensar el creciente costo de oportunidad que representa para los hogares pobres mantener a los niños en la escuela en lugar de contribuir con su trabajo al ingreso familiar.
Las transferencias o becas para los que asisten a la secundaria de primer ciclo son alrededor de 15% más altas en el caso de las niñas, con el objeto de evitar la tendencia de éstas a abandonar más tempranamente la escuela que los varones. Duran- te el segundo semestre de 2000, por ejemplo, los subsidios variaron entre 90 pesos (alrededor de 9 dólares) por matriculado en el tercer grado de primaria, hasta un máximo de 335 pesos (34 dólares) mensuales para las niñas que asisten al tercer gra- do de secundaria. Progresa también entrega subsidios para materiales escolares dos veces por año: en el año 2000 fueron de 180 pesos (18 dólares) por matriculado en primaria y de 225 pesos (23 dólares) por asistente a secundaria. En su primer año, el programa atendió a alrededor de 400 mil hogares; al año 2001 éstos habían aumentado a cerca de 2.5 millones de hogares. Las evaluaciones del efecto de los distintos componentes de Progresa indican que éste ha sido un programa exitoso, par- ticularmente en lo que se refiere a su componente educacional. a/