6.4 Experiments
7.1.1 Leaf Parallelization
La investigación en psicoterapia de niños y adolescentes ha estado siempre bastante retrasada con respecto al trabajo paralelo hecho con adultos. Ni los psicoterapeutas de niños, ni los programas de atención pública, ni tampoco los organismos, ni las asociaciones más representativas del campo de la investigación, públicos y privados, se han destacado por su entusiasmo a la hora de promocionar proyectos de investigación en este campo (García-Villanova, 1998).
Es evidente que hacen falta en nuestro país estudios empíricos que permitan demostrar el grado de eficacia de las intervenciones psicoterapéuticas de orientación dinámica en servicios públicos. Se brindaría así la posibilidad de mostrar, de manera objetiva, la tan zarandeada extrema calidad de sus programas, evidenciando sus resultados y, como consecuencia, pudiéndose establecer toda una serie de marcadores, que proporcionen la seguridad de una buena selección de los pacientes idóneos para beneficiarse de una terapia de este tipo. Todo ello creemos que merece la consideración de suficiente objetivo.
En este ten-eno es beneficioso establecer la importancia dada la posición de la psicoterapia de orientación dinámica frente a otras psicoterapias y, lo que es aún más relevante, frente al propio psicoanálisis de niños, con el que lucha contra el tópico de ser la hermana pobre. No debemos olvidar, para nuestro consuelo, que la cenicienta llegó a ser la auténtica triunfadora de uno de los cuentos más sensibles para reflejar la impotencia inherente al mundo infantil.
En los últimos años se ha visto crecer el interés gereral en los tratamientos psicológicos con la aparición de una gran cantidad de procedimientos terapéuticos de todos conocidos, a pesar de las duras críticas que recibe el psicoanálisis y el trabajo de Freud. Quizás relacionado con ello es por lo que hay tan poca simpatía por el
Capitulo II Historia y tendencias
tratamiento psicoanalítico y concretamente el de niños (Target y Fonagy, 1997), a pesar de que ellos no van solos a por el tratamiento y a pesar de que también se espera de ellos que mejoren sin tratamiento, lo cual es desgraciadamente incierto.
En estos momentos el gran cambio socioeconómico en la sociedad internacional de los países desarrollados hace que la comunidad científica, fuera y, sorprendentemente también, dentro del psicoanálisis, preste mayor atención a principios tan importantes como los de coste-eficiencia, lo que hace breve tiempo sería impensable. Esta nueva perspectiva de los gobiernos y las administraciones estimula la generación de experiencias de investigación que evalúen con mayor precisión la eficacia de la psicoterapia con niños. Por lo tanto se encuentra con ventaja frente al psicoanálisis y a la cura tipo, al haberse situado más cerca de la realidad de los objetivos económicos que sostienen los programas de intervención pública y casi la totalidad de los privados, a tenor de los tiempos que corren.
El mantenimiento de una postura contraria a la valoración positiva de las cualidades de la psicoterapia psicoanalítica, puede suponer un claro estrangulamiento para este tipo de terapias, por minusvaloración y descalificación de lo que es, en nuestra opinión consideramos, una de las armas más positivas que ha producido el psicoanálisis.
La psicoterapia psicoanalítica es mucho más flexible y adaptable a los planteamientos de un equipo interdisciplinar, así como a la variación plástica de los abordajes de los profesionales del propio campo y, por supuesto, está más cercana a la los requisitos mínimos requeridos por los estándares de satisfacción del consumidor, de brevedad, eficacia, comprensión, etc.
De la misma manera parece eficaz a la consecución de objetivos de tratamiento de un psiquismo en formación que terapias de orientación analítica más intensivas, lo que significa abordar estructuras psíquica8 diferentes según se avanza en periodos de tiempo breve, comparativamente hablando con 1 os planteamiantos de adultos.
Capitulo xi Historia y tendencias
Quizás es probable que este escalafón existente, que proporciona una imagen tan negativa a la psicoterapia, como una segunda clase, se deba a la manera en que la propia teoría del psicoanálisis se trasmite: en pequeñas escuelas o capillas, de tinte sectario en su funcionamiento y muchas de ellas engarzadas jerarquicamente en una institución. La creación de tales escuelas capitulares, con las sangrientas luchas palaciegas que se desarrollan en el interior de las mismas, produce el inherente y consecuente funcionamiento sectario, fraccionándose en minúsculas partículas, casi celulares, enfrentadas entre sí, para mayor beneficio de los jerarcas reconocidos.
A cambio, y para mantener en la cúspide a la cura tipo, se puede o se debe de restar cierta categoría a la psicoterapia, bajo el lema de ser incompleta. El valor que se le otorga por lo efectiva que resulta entra en oposición con lo que se presenta completo y total, el psicoanálisis, cuyos efectos no se consiguen tan fácilmente y que, además, es más lento y tardío en el proceso de la formación. Se estudia y se vivencia una cosa que se presenta como lo único bueno y se trabaja luego otra. Entre aprender psicoanálisis y el ejercicio de la psicoterapia hay ciertas diferencias y también en la actualidad ciertos criterios mínimos de selección de carreras idóneas. La psicoterapia psicoanalítica cada día más parece tener, así mismo, sus propios caminos, objetivos y técnicas.
Los tratamientos líderes en psicoanálisis han pasado a ser de cuatro sesiones semanales en fechas recientes, poco tiempo antes eran de tres en nuestro país y de cinco en otros, lo cual significa un cambio de estrategia en una institución psicoanalítica determinada. No por fuerza está apoyado semejante cambio en un tratado de efectividad, porque tal no existe de momento sino apoyado en creencias. Qué eran los análisis anteriores al cambio, ¿Psicoterapias?. A este reciente debate y modificación, dado en España recientemente, ha colaborado y no poco precisamente, la fuerza tomada por la psicoterapia psicoanalítica en toda Europa.
Probablemente tiene su peso también la confusión inevitable que significa ser paciente, en el largo periodo de formación como psicoanalista. Se debe valorar esta experiencia
Capítulo fi Historia y tendencias
como un aprendizaje y como un pilar fundamental de la posterior posición de peicoanalista, para luego ejercer de psicoanalista de pacientes que pudieran requerir menos sesiones aplicando tratamientos de frecuencia diferente. Se presenta a los
iníciáticos un modelo, de sugerente doble moral, dificil de seguir en la práctica.
Parecería que el psicoanálisis aun no se ha desarrollado lo suficiente para poder diferenciar entre las características del proceso de formación y el papel de la frecuencia de sesiones de un psicoanálisis como tratamiento en personas, incluidos los mismos que están en formación, que pueden tener diferentes grados de afectación y de formas de resolución de los conflictos. Este tema se quiere presentar siempre como cuestionamiento de la cura tipo y, por tanto, como antífreudiano.
Frente a ello la cura tipo, más bien, es algo que debe de ser estratificada, lo cual facilitaría el diseño de investigaciones sobre la propia técnica del psícoanáhsís Se beneficiaría además de la posibilidad de diferenciar mejor la cura tipo que se podría aplicar a cada sujeto concreto, según sus necesidades y características, no tratando a todos los pacientes como sujetos clónicos, lo que dicho de otro modo sería que no todos necesitamos el mismo tipo de piso o de coche, en toda ocasión o lugar.