6.4 Experiments
7.3.6 Root Parallelization vs Tree Parallelization Revisited
La consecuencia inmediata de tan arduo proceso, vaya sólo a título de ejemplo, es que la International Assoc¡at¡on of ChiAd Psychoenalysis tiene solamente alrededor de quinientos miembros definitivamente cualificados, entre los que la disponibilidad de tiempo para la investigación empírica es muy reducida, lo que incide aun más sobre los argumentos anteriores.
Entre otras estrategias seguidas por las instituciones psicoanalíticas se encuentran las de enlentecimiento en la aceptación de candidatos (Kemberg, 1996). Las basadas en una sustanciosa reducción de la información que se les proporciona a los mismos. El refuerzo de la segregación, según los candidatos muestran la más mínima conciencie de crítica. El sutil seccionamiento de los contactos entre miembros de diferentes niveles institucionales, de manera que no setenga la ocasión de contrastar opiniones unos con otros, para no ppoder comprobar qué conocimiento teórico tienen los grupos de niveles de acreditación superiores.
La estrechez de acceso a las altas cualificaciones nominales, provocada por los cauces descritos apoya el engrosamiento del estatus de “relativamente inexpertos”, donde se amalgaman los otros terapeutas que no han cumplido su período de formación definitivamente. En manos de ellos están gran cantidad de importantísimos estudios de investigación de los que intentan definir a la psicoterapia psicoanalítica como una práctica de segundo grado, los cuales están realizados por los denominados relativamente inexpertos. Con facilidad serán descalificados sus msuttados, ya que no son llevados por el experto control de los didactas más vetustos.
Lo más grave de este nefasto sistema es que parece implicitamente pactado, así mismo, el hecho de que todos los materiales aportados por los profesionales en casi eterna formación básica, susceptibles de ser aplicados en estudios de tales características y envergadura, son consideradas de poco valar. Será terriblemente cuestionada la valía de los resultados de forma inmediata y tajante, con lo que los posibles logros son automáticamente destruidos, por considerados no generalizables o
Capitulo II Historia y tendencias
de poca fuerza, al no contar con el apoyo directo de lo oficial, con lo que el estrangulamiento referido más arriba se perpetúa.
Tratando de sostener una mirada positiva en este masivo cúmulo de castración educativa, pensamos que el citado trabajo de Kemberg podría abrir una cierta corriente de opinión, que proporcione una bocanada de aire fresco dentro de las instituciones psicoanaliticas. No obstante nos sigue quedando el temor de que tales bocanadas sean tachadas de corrientes de aire y sean selladas, por el temor a que los más doctos, siempre los dinosaurios de mayor edad, perezcan de un simple catarro. Dichas instituciones psicoanalíticas tampoco han dado ejemplo de ser muy rápidas en sus reformas.
2.1.5 LA ELECCIÓN DEL METODO DE INVESTIGACIÓN
Otro aspecto destacado, de suficiente importancia como para explicar la gran escasez de investigaciones a las que nos estamos refiriendo, es el desprecio de los técnicos, en especial los de orientación dinámica, sobre los datos que se podrían obtener por procedimientos de análisis cuantitativos e incluso cualitativos. Dado este fenómeno en el marco de una creencia muy arraigada, casi mítica, de la simplicidad de los posibles estudios resultantes, al compararlos con la complejidad que perciben en sus parámetros teóricos, aprendidos arduamente a través de los psicoanálisis didácticos personales y de la experiencia clínica (Boston, 1989).
A menudo se confunde la idea de investigación con la idea de investigación empírica o con la de investigación experimental (Tizón, 1996), a pesar de que lo experimental es sólo uno de los métodos científicos de validación de hipótesis. Hay muchos más, como el estadístico correlacional, el observacional, el simulativo. Sin olvidar que la investigación clínica de orientación dinámica se ve, además, apoyada por los diseños
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cuasi-experimentales de caso único y en la reciente difusión de los métodos de observación naturalista de campo, no participante.
Es probable sin embargo, que las asociaciones científicas y las de profesionales, sean las más reticentes a estos avances, al poder sentirse cuestionadas por la observación sobre sus procesos y por el contraste que hacen los otros que observan. A veces tienen la impresión de perder control sobre sus asociados y sobre los programas de formación que llevan adelante.
Semejante estatus de pobreza se ve reflejado claramente en la escasez de investigaciones controladas que sabemos encontrar en marcha y en la lentitud con que se proyectan diseños nuevos, a pesar de que las administraciones sanitarias y la sociedad en general exigen muestras de resultados de este tipo de investigaciones.
Fonagy y Moran (1990) sitúan el punto de inflexión de lo que califican como tendencia natural de alejamiento de los psicoanalistas sobre la investigación en psicoterapia psicoanalítica, en la necesidad de generar dos áreas: la de los desarrollos metodológicos, que prefieren se haga en formato de libro manual, sobre la intervención psicoterapéutica con niños y la del desarrollo de instrumentos ajustados de medición. Todo ello permitiría apreciar los cambios en las capacidades psicológicas de los pacientes, derivados como consecuencia de los cambios producidos del tratamiento psicoterapéutico. Lógicamente complementaria con este nivel sería la sugerencia de creación de tablas del desarrollo psicológico infantil, que expusieran fácilmente las necesidades apropiadas a la infancia y la adolescencia, por edades, en los dos puntos anteriores.
No debemos de olvidar añadir que en muchos de los estudios de casos se aprecia un desigual rigor metodológico desde un comienzo histórico. La propia historia clínica del Caso Juanito (Freud, 1909>, que fue realizado a través de las informaciones dadas por el padre, uno de los pacientes de Freud en aquel momento. Entonces la atención del
Capítuloa Historie y tendencias
autor estaba centrada en los estudios de los cuadros clínicos que pudo en aquel momento determinar y por supuesto en su afinidad personal hacia los adultos. Sería difícil concebir a un adulto varón, judío de religión y cultura, agazapado sobre la alfombra de un, relativamente, lujoso despacho de Viena o Londres tratando de comunicarse con un niño, cuando la crianza y el mundo infantil estaban totalmente en manos de la mujer, otros como Firenzi silo hacían. Jugar con un niño, aunque fuera para determinar las formas de su organización psíquica, quedó fuera de sus posibilidades reales, delegándolo edípicamente en su hijaAnna, que nunca tuvo hijos.
En cambio no quedó fuera de sus posibilidades tratar de mostrar un cierto saber sobre ello, como una de sus tan ejercitadas inferencias, a partir de sus conocimientos de los modos de elaborar los procesos los adultos. Esta postura si es todavía algo más concebible, pero sensibilizarse a lo infantil hubiera sido una tarea mucho más difícil y costosa socialmente de lo que ya fue el comienzo y el desarrollo del psicoanálisis para él.
Así también se aprecia, aún en la actualidad> un constreñimiento de los problemas clínicos, sobre los que se centra tanto el interés para el estudio, por parte de los investigadores, como la aproximación terapéutica de los especialistas (Weiss y Weisz,
1990; Weisz, Weiss, Alicke y Klotz, 1987), reduciéndose a veces a las categorías diagnósticas de los estudios hasta los grandes bloques de trastornos intemalizados o extemalizados, dejando algo de lado la psicopatología psicoanalítica.
2.1.6 PSICOTERAPIAENSERVICIOS PBLICOS
En los últimos años se ha desarrollado, no obstante, un importante empuje sobre los temas relacionados con el conocimiento de procesos y resultados en la psicoterapia con niños y adolescentes en los países occidentales y también en servicios públicos
Capítulo fi Historia y tendencias
(Mordock, 1993). Conociendo y defendiendo los resultados obtenidos como una posición digna, delante de la presión de los profesionales de adultos, ya que los estándares de unos y de otros difieren de manera substancial y pueden resultar en que sean minusvalorados los de niños si no se subrayan las diferencias. Uno de los motores de tal planteamiento, siguiendo a Mccarthy, Gelber y Dugger (1993), ha sido el debido a la presión fundamental de los organismos, las instituciones o las personas encargadas de sostener económicamente a los psicoterapeutas y de rentabilizar los programas de atención en salud mental de niños y adolescentes.
La gestión actual está apoyada en datos obtenidos de la evaluación de los recursos públicos de Salud Mental, pública o institucional, en distintos paises. Para ello se registran todas los movimientos referidos a los proveedores, a los usuarios o a la infraestructura, tanto de dispositivos como de recursos humanas y técnicos, dando valor casi exclusivamente a los resultados numéricos.
A pesar de haberse iniciado los registros de actividad profesional en ciertos organismos públicos, hasta la fecha no hay ninguna estrategia sistemática de recogida o utilización de data de resultados en la literatura ni tampoco hay casi ningún mecanismo de evaluación de la calidad de atención que de facto se ejecute e interprete. De momento en España los estudios de tal tipo son casi inexistentes y en toda caso muy tímidos, si bien es verdad que, recientemente, se han puesto en marcha diferentes proyectos en distintas universidades y en algunos centros sanitarios públicos, de fomia prácticamente voluntarista y altruista.
El Servicio Regional de Salud en su Servicio de Salud Mental elabora varios documentos a partir de los datos que se recogen por los profesionales, entre ellos el Análisis Funcional: Registro de Casos Psiquiátricos (1991> y Las informaciones y
datos del Servicio Regional de Salud (1996>. Clara muestra de la utilización institucional de una base de datos, mediante la cual llega a todos los proveedores, los