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1.- Promoción de la salud y prevención de enfermedades. Con educación comunitaria, atención a las enfermedades prevalentes de la infancia, acciones para reducir la propagación de enfermedades transmisibles, escuelas para formar auxiliares de enfermería, atención primaria de salud y especialidades básicas y con el mejoramiento de la calidad del agua

2.- Ayuda en socorro y desastres

Asistencia y auxilio a las víctimas y damnificados por desastres naturales como inundaciones y sequías, avalanchas, deslizamientos e incendios. Desarrollar una plena gestión de Desastres.

3.- Con información y eventos

Con realización de campañas informativas y talleres de capacitación, con comunicación permanente con las Filiales.

1980 Plan Piloto de Leche

Convención para la prohibición del empleo de ciertas armas convencionales

“UNA CRUZ ROJA PARA LA COMUNIDAD” ENTREVISTA

Dr. Abel Peña y Lillo Tellería, presidente de la Cruz Roja Boliviana. P: ¿Cómo y cuándo se incorpora a la Cruz Roja?

R: En 1974, me incorporé a la oficina nacional de la Cruz Roja

Boliviana después de hacer el curso de formación. Escogí una línea de trabajo y me incorporé en socorro y desastres. Quien entraba al socorro también incursionaba en primeros auxilios y comunicación. Yo escogí primeros auxilios, vinculado a mi carrera de médico. Luego fui instructor de primeros auxilios con una pausa, durante el tiempo que estuve en Brasil. Cuando retorné, el año 80, me reincorporé como instructor de primeros auxilios. Durante varios años estuve en ese campo. Más tarde formé parte de dos directorios, el de Gastón Ponce como secretario general y luego, el año 89, como presidente de la institución. Inmediatamente después, formé parte del Tribunal de Honor Nacional hasta 1998, año en que postulé nuevamente a la presidencia y, luego de ser elegido en sucesivas elecciones, permanezco en este cargo. Como conclusión puedo decir que estuve largo tiempo como voluntario y socio, lo que me permitió ocupar cargos directivos por la vía democrática. Si hacemos un recuento de años, estoy algo más de 32 años en la Cruz Roja. En Brasil también trabajé en la Cruz Roja de Sao Paulo como voluntario. Nunca me distancié de la institución.

P: ¿Cuáles son los momentos más críticos que ha vivido con la Cruz Roja Boliviana?

R: Si decimos que lo crítico también puede referirse a grandes

satisfacciones, un momento crítico pero también de alegría, fue el año 1988, en el curso de salvataje y supervivencia que realizamos en Sanandita con 26 miembros de la institución. Los críticos con dolor y tristeza, al margen de las múltiples intervenciones de operativos de ayuda humanitaria para atender a damnificados por desastres naturales, son las actuaciones pre

hospitalarias, en situaciones de violencia, realizadas tanto en El Alto como en La Paz, en los años 2003, 2004, 2005 y en Huanuni el año 2006. La violencia que parece que nos acompaña permanentemente, pero con mayor intensidad en los últimos años, ha originado que estemos presentes y que veamos con dolor situaciones de intolerancia nos llevan al enfrentamiento entre bolivianos. En todas estas situaciones ha estado presente la Cruz Roja Boliviana.

P: ¿Cómo fue la participación de la Cruz Roja Boliviana en esas ocasiones?

R: Por ejemplo, durante el llamado “Febrero Negro”, movilizamos

voluntarios con puestos de auxilio fijos y móviles para la atención pre hospitalaria, evaluación de necesidades, traslado de los heridos después de su atención in situ a los hospitales y luego con el traslado de cadáveres a la morgue. Cuando hay violencia nuestro trabajo es pre hospitalario y el traslado a los hospitales.

P: ¿Con cuánto personal trabajó en estas situaciones la Cruz Roja?

R: Depende de las circunstancias. En octubre del 2003, durante la

convulsión social que terminó con la renuncia de Sánchez de Lozada, tuvimos que salir de la oficina central porque era peligroso trabajar en ella. Nos trasladamos a nuestras instalaciones de la calle Cuba, allí desplazamos más de 30 personas por grupo operativo, teníamos tres grupos, es decir, trabajamos con aproximadamente cien personas durante los diez días que aproximadamente duró esa crisis.

P: Durante su gestión, ¿cómo fueron sus relaciones con el gobierno?

R: Hemos mantenido una imparcialidad y una neutralidad cristina.

Siempre hemos cumplido con ser auxiliares de los poderes públicos. Todas las actividades que realizamos las coordinamos

1993 Convención para la prohibición

con el ente estatal correspondiente. Nuestras relaciones han sido buenas con todos los gobiernos con los que he trabajado.

P: La Cruz Roja, a lo largo de su historia, ha mantenido una estrecha relación con la vida del país. ¿Como se podría definir esta relación y lo que ha significado para Bolivia contar con una institución como esta?

R: Ha sido altamente positiva. Las mujeres y los hombres que han

estado conformando la Cruz Roja Boliviana siempre han servido al país y a su gente. En algunas oportunidades con mayor intensidad, en actividades y campos de mayor trascendencia, y en otras con menor. Citemos algunos ejemplos. La maternidad que ha sido y será una obligación del Estado, fue asignada a la Cruz Roja Boliviana aquí en la ciudad de La Paz. En la edificación de la avenida Simón Bolívar, funcionó desde 1932 hasta el 1956, año en que se trasladó a los predios del Hospital de Clínicas. Una inmensa cantidad de paceños y paceñas nacieron allí. La primera organización que atendió a huérfanos y ancianos fue la Cruz Roja Boliviana. Las famosas casas de leche y las casas cuna han sido administradas y sostenidas por esta institución con alguna pequeña asignación que los gobiernos otorgaban. El primer desayuno escolar lo dio la Cruz Roja con el apoyo de la Cruz Roja Sueca, que donó leche. Fueron voluntarios y voluntarias de nuestra institución los que distribuyeron el desayuno escolar a gran parte de los establecimientos escolares de La Paz y de las capitales de departamento… No se puede olvidar el trabajo sacrificado en todas las circunstancias de desastre de Bolivia. En los últimos 30 años no ha habido un desastre de causas naturales que no haya sido atendido por la Cruz Roja. Asimismo, no existe actividad de violencia interna donde no haya estado la Cruz Roja. Hemos tenido influencia y trabajo, valorada o no, publicitada o no, reconocida o no por los gobiernos nacionales o locales o por la prensa, lo cierto es que de manera silenciosa, oportuna y sacrificada, siempre hemos servido.

P: La Cruz Roja se crea en el siglo XIX, pasó el XX, ¿cómo la proyecta en el siglo XXI?

R: La Cruz Roja debe ser una institución que trabaje en la

comunidad, con la comunidad, para la comunidad y desde la comunidad. No debe encerrarse en sus cuatro paredes, debe salir y estar en la comunidad; tiene que encontrarse con la gente, con sus necesidades y las soluciones a éstas dentro de las posibilidades institucionales. Los viejos matices de una Cruz Roja de caridad y de beneficencia tienen que ser superados. Trabajando así, podríamos lograr, no solamente que se atiendan las necesidades de la comunidad, sino hacer que ésta desarrolle sus propias capacidades. Si a ello le adicionamos aspectos de capacitación vinculados a los principios y valores relacionados a la Cruz Roja, podríamos contribuir a un cambio de mentalidad del ciudadano y ciudadana y esa, creo, que debe ser nuestra función y nuestro trabajo. Tenemos que tener voluntarios que sean capaces de trabajar con la gente, desarrollando sectores poblacionales que sean capaces de reconocer sus capacidades, aprender a superarse. Una Cruz Roja que no trabaje en la comunidad, que siga creyendo en la caridad, no es contemporánea. Creo que la dirección esta ahí, en una empresa de servicios.

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PPEERRSSOONNAALLIIDDAADDEESS

Dr.Abel Peña y Lillo

Abel Peña y Lillo Tellería nació en La Paz, el 22 de julio de 1947. Estudió medicina en Arequipa, Perú y se formó como cirujano cardiovascular en Sao Paulo, La Paz, Madrid y Paris.

Realizó un Diplomado en Altos Estudios Nacionales en las Fuerzas Armadas de la Nación, así como Especialidad en Didáctica y Educación Superior, en la Universidad Mayor de San Andrés. Cumplió importantes cargos como profesional médico en el Instituto Nacional del Tórax y el Hospital Militar en la ciudad de La Paz. Asimismo, es catedrático de la Facultad de Medicina en la Universidad Mayor de San Andrés.

Expositor en diferentes foros y simposios y autor de artículos científicos y monografías científicas médicas. Es miembro de diferentes organizaciones médicas y se desempeñó como dirigente de gremio médico en diversas oportunidades e instancias. Participó de las actividades de la Cruz Roja Boliviana desde 1974, llegando a ser su presidente y recibiendo la condecoración Henry

Dunant, Grado Oro, de la Cruz Roja Boliviana, así como la condecoración Medalla de Oro de la Cruz Roja Española, Madrid.

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