3.4 Model
3.4.4 Learning-feature extraction
Con Newton y el positivismo se popularizó la forma de hacer ciencia asociada al determi- nismo, a la ciencia exacta, al control total de las variables. Para el determinismo el azar sólo puede ser epistemológico, teórico, por lo tanto considera preferibles las teorías científicas de las que se desprenden leyes exactas, predecibles, en las que no tiene cabida el azar. Des- de el punto de vista del cientificismo clásico, un evento era aparentemente aleatorio cuando no podía establecerse o controlarse su causa; y esto estaba directamente asociado a la igno- rancia, al oscurantismo.
Dios no juega a los dados, Albert Einstein (1956) intentó descifrar y demostrar su contro- vertida frase. No podía admitir los hallazgos de la ciencia cuántica, que demostrada la im- previsibilidad de los sucesos y el carácter caótico y azaroso de los fenómenos. El modelo dominante y casi exclusivo en las ciencias desde su surgimiento en el siglo XVII ha sido el modelo mecanicista y determinista según el cual: un proceso se dice determinista si todo su futuro y pasado están unívocamente determinados por su estado en el momento presente (Arnold, 1949: 67). Así, el conocimiento científico parte del supuesto de la existencia de unas leyes de la naturaleza que determinan el acontecer del mundo, y que es posible cono- cerlas y estas leyes son generalizables y totalitarias para el conocimiento, la valoración de un conocimiento científico, propiamente dicho está asociado al grado de determinismo que
46 dichas leyes implican y al ámbito de su aplicación de dichas leyes en el resto del conoci- miento.
El conocimiento científico busca ser generalizado como ley para todas las ciencias; sin em- bargo en las ciencias administrativas que pretenden generalizar una teoría que permita lle- gar a resultados económicos a través de los efectos del comportamiento humano, no puede formularse sin incluir aspectos complejos y azarosos que implican la gestión de lo humano y de las condiciones naturales de la vida; excluirlas significa no vincular variables determi- nantes para proponer planes y estrategias que permitan el logro de dichos resultados.
Es la ciencia actuaria, en el estudio de los sistemas complejos y sistemas abiertos, quien matiza la consideración del determinismo de las leyes de la naturaleza e introduce la deci- sión y el azar como variables participantes de la construcción del conocimiento. El desarro- llo de las teorías científicas sobre los sistemas caóticos, turbulentos y las teorías cuánticas permitieron que los científicos reconsideraran la validez del azar en la física. Por ejemplo, el caso de la Interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, permitió demostrar que en un experimento controlado, hasta sus más mínimos detalles, siempre hay un grado de aleatoriedad en el resultado, y así muchos procesos físicos de carácter cuántico podrían ser irreductiblemente aleatorios. De acuerdo con Morin (1994) con la teoría de las cuerdas, la física encontró el camino para unir la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad del genio, la imprevisibilidad es una característica esencial de los sistemas complejos que tiene que ver con el azar.
Por supuesto las organizaciones y las sociedades son además de complejos, sistemas huma- nos con alto grado de incertidumbre porque incluyen tanto variables económicas, físicas, de mercados, sociales y humanas.
Así entonces, el azar implica una situación que altera el control absoluto y la previsibilidad y problematiza las ciencias administrativas en su intento de predicción y planeación de los logros. El azar propone un análisis más amplio de las situaciones reales en la administra- ción y toma posición sobre sus planes y consecuencias.
47 Según Martínez (2009) el azar distingue cuatro niveles: a) la suerte, tiké, fors: Gracias a lo cual podemos obtener un resultado favorable o desfavorable; b) el encuentro, casus, el ocu- rrir juntos: La confluencia o intersección de varias serie de acontecimientos independientes entre sí; y c) lo contingente: La no necesidad de lo que sucede. Estos tres niveles iniciales se refieren a los azares que surgen como interrupciones en la realidad, entendida como un cosmos, es decir como una totalidad ordenada; son ejemplos de un azar constituido, un azar ligado a las ocurrencias de los acontecimientos. Y el cuarto nivel: d) El azar (propiamente dicho): Es expresado como un peligro, un riesgo, la pérdida de todo control, el único que se refiere a sí mismo sin acudir a ningún otro principio.
Según Martínez (2009) el azar en sentido estricto no se opone al orden sino que es una x anterior a toda idea de orden y desorden, es anterior al orden, es original, originario y ori- ginante; y a partir de él se establecen las leyes de orden, de control y las variables matemá- ticas que lo explican, las teorías que buscan generalizar y explicar el todo. En palabras de Martínez (2009), el azar propiamente dicho es 'silencioso y no puede referirse a nada pre- vio a sí mismo, como podrían ser las series de acontecimientos o la idea misma de la nece- sidad y el orden. El azar propiamente dicho, azar original o azar constituyente, este azar es inmanente y espontáneo: no se refiere a ningún principio exterior a sí mismo, ni para su existencia ni para su peculiar dinamismo.
Este carácter de origen del azar, es expresado por Rosset (1976) azar es, precisamente, el nombre que designa la aptitud de la materia para organizarse espontáneamente: la mate- ria inerte recibe del azar lo que llamamos vida, el movimiento y las diferentes formas de orden. Este concepto de azar sugiere entonces que los acontecimientos son consecuencias de generalidades azarosas e inestables.
Ramírez plantea el azar como: lo aleatorio, es decir, aquellos hechos, procesos o eventos de los cuales no se conocen las razones o determinaciones. A partir de esta definición Ramírez plantea como consecuencia tres niveles del azar:
48 a. Azar radical, duro o extremo: las razones o causas de los hechos no existen y por lo tan- to son imposibles de conocer.
b. Azar blando: las razones o causas de los hechos existen pero son desconocidas para el sujeto.
c. Azar dialéctico: sostiene que hay sucesos causados (las razones o causas existen y son conocidas), sucesos caóticos, es decir que ocurren sin causa conocida alguna; o sucesos que son en parte causados y en parte caóticos. Esta concepción dialéctica es intermedia entre las posiciones blanda y dura. (Ramírez, 2012: 26).
Ramírez (2012) plantea de acuerdo a los postulados acerca del azar que si bien su existen- cia es indemostrable con anticipación, las consecuencias de estos actos azarosos (blando, duro o dialéctico), serán asumidas por los sujetos, y de allí que la posición que adoptan co- mo respuesta a estos eventos, siempre tendrá una elección ética, pues obliga a recurrir a la evaluación de las consecuencias que acarrea actuar conforme a alguna de ellas; es una deci- sión existencial que realiza tanto el sujeto individual como la comunidad ante la humanidad entera.
Las posiciones de Martínez (2009) y Ramírez (2012) se equiparan en el sentido que ambos tratan de comprender el azar extremo en el cual hay una pérdida completa de control abso- luto y orden, y un azar intermedio que incluye variables conocidas, controlables y al mismo tiempo variables desconocidas, caóticas; ésta posición es entendida en ambos autores como una consecuencia natural de los acontecimientos, se trata de un determinismo dialéctico, en donde existen determinantes, pero variables indeterminadas y es justo allí en estas variables donde los sujetos pueden optar por una elección, es decir que el azar permite o posibilita la libertad, la capacidad de elegir. Así, el azar es una condición natural en la cual los indivi- duos actúan en parte calculando riesgos probables y asumiendo las decisiones previas y posteriores a los hechos ocurridos, comprendiendo que su mejor esfuerzo estará orientado a anticiparse a lo anticipable y a resignar y continuar adelante con lo caótico, de acuerdo con Ramírez (2012) ésta es una posición ética.
Siguiendo el postulado de Fayol (1981) la administración propone que los objetivos del rol de liderazgo son planificar, organizar, dirigir y controlar los esfuerzos, los procesos, los
49 recursos y los resultados de la organización; y que su planeación y ejecución están alinea- das para cumplir con los objetivos; sin embargo, con la inclusión del azar como variable, el líder debe asumir que sus situaciones reales no serán controladas, los factores de interac- ción no estarán por completo en su control, siempre serán de condición azarosa y sus accio- nes estarán siempre en riesgo.
Martínez (2009) afirma que el azar rechaza la idea y la oposición de lo extraordinario y de lo ordinario en lo que vemos: toda existencia es excepcional, ya que no existe ninguna norma, ninguna normalidad, en la naturaleza entendida como el conjunto de lo que hay y no como el principio que hace que lo que hay sea, y además sea de una manera determinada y no de otra; afirma además de manera casi literaria que la filosofía del azar es una filosofía de la excepción, de la fiesta y de la maravilla, pero también del terror al descubrir tras las apariencias familiares y naturales, lo siniestro, lo desacostumbrado, el monstruo no ya como excepción sino como lo natural.
Sin embargo, plantea Martínez (2009) que el concepto de azar no es postulado como inde- terminista, pues distingue entre lo fortuito y lo arbitrario: Lo que existe es de carácter for- tuito pues está constituido por el azar, pero esto no significa que sea arbitrario, es decir, caprichoso y sin motivo; explica que si bien las leyes naturales son azarosas, en el sentido en que podían haber sido de otra manera, pero una vez establecidas permiten producir re- sultados ciertos dentro de sus ámbitos de validez.
De acuerdo a lo anterior, se restablece la necesidad de la ciencia, de la construcción teórica; las formulaciones administrativas y de liderazgo, pues estos permiten la identificación de aspectos que posibilitan los resultados de las organizaciones, pero también recuerda sobre la necesidad de hacer y usar teoría de manera flexible, que permita incluir lo fortuito y la contradicción. El liderazgo efectivo será un estrategia en palabras de Morin, una apuesta por asegurar lo previsible y actuar en las consecuencias de lo fortuito, de lo que se escapa al control; así entonces el líder no se anticipará en su totalidad a sus acciones de liderazgo, por tanto los modelos y estilos teóricos intentarán hacer un esquema que contenga todas las
50 opciones de actuación pero el liderazgo escapará en la realidad a su impacto, porque el líder actúa en situaciones que incluyen lo predecible y lo fortuito, lo no escrito.