• No results found

En esta obra se aborda el estudio de las formas verbales a partir de considerar que “la flexión verbal expresa en español NÚMERO y PERSONA, MODO y también TIEMPO y ASPECTO” (2009: §23.1a). La persona y el número presentan información sobre el sujeto gramatical, el modo se relaciona con las actitudes que adoptan los hablantes sobre lo que dicen y también con algunas características semánticas de los predicados en las oraciones que estos toman como argumentos y, por último, el tiempo constituye una categoría deíctica y referencial, dado que permite ubicar los sucesos en relación con el momento del habla. Para analizar las diferentes formas verbales se aplican tres criterios:

68

a. la estructura morfológica, donde los tiempos se presentan como simples o compuestos, teniendo en cuenta la ausencia o presencia del verbo auxiliar haber (v. 2009: §§23.1g-23.1l);

b. el anclaje temporal, según el cual se clasifican los tiempos verbales en absolutos y relativos (v. 2009: §§23.1m-23.1z); y

c. las características aspectuales, por las que se clasifican los tiempos de acuerdo con el aspecto imperfectivo o perfectivo (v. 2009:§§23.2j-23.2v).

De acuerdo con esta nueva gramática,

Se llaman TIEMPOS VERBALES las formas de la conjugación que gramaticalizan las informaciones temporales. Cada tiempo verbal (presente, futuro, etc.) constituye, por consiguiente, un PARADIGMA FLEXIVO que presenta las variantes de número y persona correspondientes a cada una de las relaciones que pueden darse entre los eventos. Estas relaciones son las de coincidencia, anterioridad y posterioridad, pero se añaden a ellas otras algo más complejas formadas a partir de estas. Aunque no todos los tiempos verbales se orientan directamente respecto del momento del habla (es decir, el instante en que se emiten los enunciados), esta propiedad, que constituye la manifestación directa de su naturaleza referencial, caracteriza a muchos de ellos (2009: §23.1e).

A pesar de que el modelo lógico reichenbacheano (1947) presenta varios problemas para explicar el funcionamiento del paradigma verbal del español, en el análisis del anclaje temporal de la Nueva Gramática se presentan los tres puntos para analizar el tiempo verbal: el momento de habla –“(también de la enunciación), que es el que más claramente pone de manifiesto la naturaleza deíctica del tiempo verbal”- (2009: §23.1s); el punto de referencia, que “designa un intervalo relevante para la localización de un evento dado en la línea temporal” (2009: §23.1v); y el punto del evento, que “no denota únicamente un instante, sino también un intervalo. Designa en tal caso el segmento temporal que corresponde a la situación que se localiza” (2009: §23.1x). En función de que no alcanzan estos puntos para explicar la relación entre los tiempos verbales, se incorpora el aspecto y se describen algunas formas verbales de acuerdo con su “extensión” –o “duración” en términos de Acero (1990: 71)-, como una característica del imperfectivo opuesta al perfectivo o puntual.

En tal sentido, la noción de aspecto adquiere relevancia, “ya que la información que expresa es relativa a la manera en que aparecen los sucesos, no a su vínculo (directo o indirecto) con el momento del habla” (2009: §23.2b). El aspecto, entonces, permite analizar los sucesos en su desarrollo interno, de modo que puedan mostrarse como instantáneos, terminados, inacabados o repetidos, entre otras posibilidades. De acuerdo con la manera en que se manifiesta el aspecto en la predicación, puede clasificarse de

69

tres maneras: en el modo de acción verbal o aspecto léxico, en el aspecto sintáctico o perifrástico, y en el aspecto morfológico o desinencial, según ya hemos expuesto anteriormente en §2.1.2.

Además, se plantean las características fundamentales de la correspondencia que se establece entre los tiempos verbales, es decir, lo que se conoce como concordancia de tiempos –del latín, consecutio temporum-. En principio se aborda la relación temporal que se puede generar entre la forma verbal de una oración principal y el verbo de una cláusula subordinada como la dependencia temporal que se presenta en la oración subordinada en relación con la principal. A continuación, se explica la relación que puede entablarse entre los verbos de oraciones que se presentan en yuxtaposición. Así, las dependencias entre los tiempos de las formas verbales se clasifican tradicionalmente como de: ANTERIORIDAD, POSTERIORIDAD, o SIMULTANEIDAD.

En principio, en relación con los contextos no marcados, los pretéritos subordinados señalan situaciones que son anteriores a otras expresadas por los verbos a los que están subordinados, como por ejemplo, “Me comentó que le había gustado mucho la bicicleta” (2009: §24.7b-f). Si los dos verbos se refieren al futuro, el verbo subordinado indicará posterioridad respecto del verbo principal –v. “Me dirá que vendrán a visitarnos” (2009: §24.7f)-.

Ahora bien, es necesario considerar que la concordancia de tiempos no depende únicamente de los rasgos de cada tiempo o de la forma en que establezcan una referencia en función de su propia definición, sino que las formas verbales de las oraciones principales se pueden clasificar en dos grupos: RESTRICTIVAS y NO RESTRICTIVAS. En tal sentido, por ejemplo, el verbo ordenar se incluye dentro del primer grupo, dado que su significado se orienta hacia la posterioridad como en Le ordenó que permaneciera en silencio y no que *hubiera permanecido. En cambio, el verbo lamentar corresponde al segundo grupo: Lamentó que [permanecierahubiera permanecido] en silencio. Esto se debe a que los verbos restrictivos “orientan la interpretación temporal de sus complementos” (2009: §24.7j).

Además de considerar una cuestión léxica en las formas verbales, también existen cuestiones sintácticas que determinan la correlación temporal en los verbos y que se relacionan con la ESFERA TEMPORAL. Se entiende que “una esfera temporal es un paradigma de tiempos que poseen en común una misma orientación” (2009: §24.8a). Se distinguen, en tal sentido, la ESFERA DEL PRESENTE y la ESFERA DEL PASADO. En la primera se incluyen los tiempos presente, futuro y futuro perfecto; mientras que la segunda agrupa

70

los demás tiempos verbales. De acuerdo con la orientación que tome el verbo de la subordinada en relación con la forma verbal de la oración principal, se pueden obtener tres tipos de relaciones: ANTERIORIDAD, SIMULTANEIDAD o POSTERIORIDAD.

Related documents