PART 3 EXECUTION 3.1 INTEGRAL SYSTEM
2.5 LIGHTING CONTROLS
Diversos autores consideran que la ventaja competitiva surge como resultado de las actividades de innovación desarrolladas por las empresas (ej. Schumpeter, 1934; Teece, 1986; Tushman y Nadler, 1986; Banbury y Mitchell, 1995; Brockhoff, 1999). En especial, la literatura apunta hacia la innovación en productos como uno de los aspectos más relevantes (Danneels, 2002; Ceccagnoli, 2009; Danneels y Sethi, 2011). En este sentido, Laursen (en prensa), afirma que “la habilidad de las empresas de introducir innovaciones de producto es considerada un elemento clave del rendimiento organizativo” (p. 1).
En relación al grado de novedad, varios trabajos ponen de manifiesto que las innovaciones radicales son las que ofrecen un mayor potencial para establecer diferencias de rendimiento entre las empresas (Zahra y Bogner, 2000; Marsili y Salter, 2005; Dahlin y Behrens, 2005; Tellis et al., 2009). Este tipo de innovaciones, caracterizadas por un mayor grado de novedad en la tecnología que incorporan, ofrecen nuevas posibilidades a los clientes y pueden causar la obsolescencia de los productos ofrecidos por los competidores, permitiendo que la empresa se beneficie de la ventaja de ser el primero31 (Lieberman y Montgomery, 1988).
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Estos argumentos llevan a Tellis et al. (2009) a plantear que “la innovación radical impulsa simultáneamente el crecimiento de la cuota de mercado y el éxito de la empresa” (p. 3). En su estudio empírico, estos autores encuentran que la comercialización de innovaciones radicales lleva a un mayor rendimiento financiero, medido a través de la ratio valor de mercado/valor contable. Además, sus resultados muestran que el hecho de que la empresa registre un mayor número de patentes (ponderado por su impacto) no influye de manera significativa en su rendimiento financiero.
Así pues, a la vista de estos resultados, parece que, más que el hecho de innovar, son las características de la innovación, y, en concreto, su grado de novedad, las que tienen una mayor influencia en el rendimiento de la empresa. Este razonamiento es respaldado por Damanpour, Walker y Avellaneda (2009) cuando afirman que “distintos tipos de innovación tienen distintos atributos, determinantes y efectos” (p. 655).
No obstante, en la literatura pueden encontrarse algunos argumentos que apuntan hacia la idea de que la relación existente entre el grado de novedad de los nuevos productos y el rendimiento de la empresa es más compleja que un simple efecto lineal de signo positivo. En este sentido, puesto que el rendimiento de la innovación depende de manera crítica de la aceptación de los nuevos productos por el mercado (Sofka y Grimpe, 2010), “la oferta de nuevos productos radicales es arriesgada porque puede que los consumidores no acepten la nueva tecnología” (Zahra y Bogner, 2000: 139). De este modo, al igual que una escasa novedad en los nuevos productos resulta perjudicial porque éstos pueden nacer obsoletos o no aportar mejoras significativas a los ojos de los consumidores, una novedad excesiva puede repercutir negativamente en su rendimiento debido a la ausencia de mercado para estos productos “demasiado” novedosos.
Este exceso de novedad no sólo afecta negativamente al rendimiento de la innovación. Además, puesto que cuanto mayor es el grado de novedad de los productos, mayor es su coste de desarrollo (Dewar y Dutton, 1986), el fracaso comercial de aquellos productos que incorporan un mayor grado de novedad se ve reflejado en un empeoramiento del rendimiento global de la organización.
Este razonamiento ha llevado a que, recientemente, en un trabajo teórico, Rosenkopf y McGrath (2011) propongan la existencia de una relación curvilínea, con forma de U invertida, entre el grado de novedad y el rendimiento. Así pues, según estas autoras, a medida que se incrementa la novedad, la empresa obtendrá rendimientos marginales decrecientes hasta que, llegado un punto, incrementos adicionales en la novedad repercutan negativamente sobre el rendimiento. Por lo tanto, las empresas deberían alcanzar un equilibrio en el grado de novedad que define su cartera de nuevos productos.
Aunque no se han encontrado trabajos empíricos que analicen directamente esta cuestión, algunos resultados aportan evidencia que apoya el razonamiento expuesto. Uno de estos trabajos es el realizado por Laursen y Salter (2006). Como ya indicamos, estos autores encuentran que una mayor adquisición de conocimiento externo por parte de la empresa tiene una influencia curvilínea, con forma de U invertida, sobre el éxito comercial de los nuevos productos. Al presentar la justificación de nuestra primera hipótesis adelantamos que esta relación puede venir explicada por las características que definen la innovación que desarrolla la empresa fruto de esta mayor apertura externa. En este sentido, el mercado no valora directamente la estrategia de búsqueda que sigue la organización, sino los outputs que genera esta estrategia. Por lo tanto, mientras que una mayor adquisición de conocimiento externo contribuye a incrementar el grado de novedad de la innovación, esta característica de los nuevos productos es la que determina su éxito comercial, relación que, como proponen Rosenkopf y Nerkar (2011), tendría forma de U invertida.
Un razonamiento similar puede aplicarse a los resultados obtenidos por Uotila et al. (2009). Estos autores encuentran que la variable con la que miden la exploración relativa32 exhibe una relación curvilínea, con forma de U invertida, sobre el rendimiento financiero de la empresa, medido a través de la Q de Tobin. Como vimos al presentar los conceptos de exploración y explotación, la literatura apunta a que una mayor tendencia hacia la estrategia de exploración contribuye a generar innovaciones más radicales (ej. Benner y Tushman, 2003; He y Wong, 2004; Nerkar y Roberts, 2004;
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En línea con nuestro planteamiento, Uotila et al. (2009) consideran que exploración y explotación constituyen dos extremos de un mismo continuo. De acuerdo a esta concepción, utilizan una única medida para captar en qué posición del continuo se sitúa la estrategia de aprendizaje de la empresa.
Danneels y Sethi, 2011; Laursen, en prensa). Así pues, al igual que los obtenidos por Laursen y Salter (2006), los resultados de Uotila et al. (2009) podrían venir explicados por este efecto. De este modo, un mayor esfuerzo explorador por parte de la empresa la llevaría a desarrollar productos más innovadores y esta novedad definiría la relación en forma de U invertida con el rendimiento financiero de la empresa.
En función de la argumentación expuesta, consideramos que el grado de novedad de la cartera de nuevos productos influye positivamente en el éxito comercial de los mismos, así como en el rendimiento global de la empresa. No obstante, una vez alcanzado cierto nivel, la relación se vuelve negativa, de forma que incrementos adicionales en el grado de novedad de la cartera de nuevos productos afectarán negativamente tanto su éxito comercial como al rendimiento de la empresa.
Para abordar el estudio de este fenómeno, enunciamos las dos siguientes hipótesis.
Hipótesis 4a. El grado de novedad de la innovación de producto desarrollada por la empresa tiene una influencia curvilínea (con forma de U invertida) sobre el rendimiento de la innovación.
Hipótesis 4b. El grado de novedad de la innovación de producto desarrollada por la empresa tiene una influencia curvilínea (con forma de U invertida) sobre el rendimiento general de la empresa.
Al igual que en los casos anteriores, la figura 3.4 ofrece la representación gráfica de estas relaciones.
Figura 3.4. Efecto directo del grado de novedad de la innovación de producto sobre el rendimiento
Fuente: Elaboración propia
Rendimiento a) De la innovación b) De la empresa Novedad de la Innovación de Producto H4 (∩)