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PREREQUISITES FOR FUNCTIONAL ACCEPTANCE TESTING

02/11 PART 1 GENERAL

U. S DEPARTMENT OF DEFENSE (DOD)

3.4 PREREQUISITES FOR FUNCTIONAL ACCEPTANCE TESTING

Para el 56% (n = 1198) de los estudiantes, la probabilidad de que fueran capaces de decir NO en caso de que les propusieran tener relaciones sexuales una persona conocida a menos de 30 días sería muy elevada; la tendencia a mantener esa actitud se incrementa con el grado de escolaridad, aunque, sería en el grupo de los estudiantes de ramas de salud donde se alcanzaría el valor más elevado; por otro lado no habrían diferencias notables en función del ámbito rural o urbano; sin embargo, en función del sexo, la probabilidad seria relativamente baja en los hombres. La tendencia se mantendría invariable para todos los grupos si fuera el caso de que les propusiera tener relaciones sexuales una persona cuya historia sexual y de drogas les fuera desconocida; éste hallazgo es equivalente al observado para el grupo de los Enfermos con SIDA (Tablas 3, 14, 21 y 25 de los Anexos).

Para todos los encuestados, independientemente del grado de escolaridad, del sexo y del ámbito (Tablas 3 y 14 de los Anexos), no se observa una tendencia clara en cuanto a la probabilidad de que se sea capaz de decir NO, si fuera alguien a quien se ha tratado con anterioridad o aquella persona con quién se ha mantenido relaciones sexuales en el pasado quién les propusiera tener relaciones sexuales; mientras que cuando se trata de alguien que se desea volver a tratar, o aquella persona que se desea se enamore de uno, la probabilidad es manifiestamente escasa, y ello sería, igual que en el caso anterior, independiente del sexo, del ámbito y del grado de escolaridad (Tablas 3,14, 21 y 25 de los anexos). En el grupo de los Enfermos con SIDA fue constatada una situación similar.

No obstante, para la misma condición, la probabilidad de decir NO sería elevada y, de modo general, también se incrementaría con el grado de escolaridad; sin embargo en función del sexo, ésta sería mayor en los hombres; y en función del ámbito, no se observan diferencias en la tendencia. Y, por otro lado, ésa se daría en proporciones similares a las descritas para el grupo de los Enfermos con SIDA (Tabla-10 y 25 de los Anexos).

Y tendrían escasa probabilidad de que fueran capaces de decir NO si les propusiera tener relaciones sexuales alguien con quien hubieran estado consumiendo alcohol o aquella persona con la cual sus niveles de excitación fuera muy elevado. Esa situación sería compartida por todos los encuestados sin que se pudieran constatar diferencias en función del sexo, del grado de escolaridad y/o del ámbito (Tablas 4, 10, 15, 21 y 25 de los Anexos).

Y para el 73.4% (n = 1198) de los encuestados pertenecientes al grupo formado por los estudiantes hay una elevada probabilidad de que pudieran preguntar a sus parejas si en alguna ocasión usaron drogas inyectadas (Tablas 16, 22 y 26 de los Anexos); discutirían sobre la prevención de la infección por el VIH/SIDA; así mismo serían igualmente capaces de preguntar a sus parejas sobre las relaciones mantenidas en el pasado, incluidas aquellas de carácter homosexual. Éste comportamiento sería practicado con mayor probabilidad entre los estudiantes de ámbito rural, mientras que en función del sexo no se observan variaciones notables; por otro lado, la probabilidad seria mayor entre los estudiantes de ramas de la salud, y mientras que para el resto de los grupos, no se constataría una apreciable variación. Comparado con lo reportado para el grupo de los Enfermos con SIDA (Tablas 5 y 11), se observa que en éste grupo, sería escasa la probabilidad de que se pudiera preguntar sobre el uso de drogas inyectadas, no obstante, en función del grado de escolaridad, a medida que éste aumenta, también serían mayor la probabilidad de que se pudiera hacer, aunque en proporciones apreciablemente inferiores.

Sin embargo, sería más probable que se discutiera sobre la prevención del VIH/SIDA; que se hablara de las relaciones mantenidas en el pasado, incluso las de carácter homosexual, sobretodo entre los individuos con grados de escolaridad intermedios (10mo y 12mo grados).

Para la mayoría de los encuestados del grupo de los estudiantes, sería muy probable que fueran capaces de usar el preservativo cada vez que fueran a tener relaciones sexuales; el grupo con el menor grado de escolaridad y el grupo formado por los estudiantes universitarios serían los más firmes en esa condición; mientras que en función del sexo, tal posición sería asumida en las mismas proporciones. En función del ámbito, es entre los estudiantes rurales que esa actitud cobraría mayor vigor. Y entre los Enfermos con SIDA, la tendencia sería mayor a medida que aumenta el grado de escolaridad.

Y para el 80.4% (n = 1198) del total del grupo de los estudiantes, el uso del preservativo se realizaría correctamente; serian más capaces de efectuar el uso correcto del preservativo los estudiantes con los más elevados grados de escolaridad; y para aquellos procedentes de un ámbito rural. Para la misma variable, se observan proporciones similares en la probabilidad del uso sistemático y correcto del preservativo, y sería en el grado de estudiantes de ramas de la salud donde sería más probable que éste se efectuara de manera correcta; sin embargo, la probabilidad es baja, en todos los grupos,

cuando su uso es mezclado con el consumo del alcohol y de las drogas. Los pormenores referentes a esas características se describen detalladamente en las tablas 6, 12, 17, 23 y 27 de los anexos. Y la probabilidad de que fueran capaces de exigir el uso del preservativo, sería mayor para el 75.1% (n=1198) de los encuestados del grupo de los estudiantes, y una proporción similar de los integrantes del grupo de los Enfermos con SIDA; y para todos los casos, no se observaría una diferencia notable en base a cualesquiera otras variables tales como el sexo, el grado de escolaridad, o el ámbito; sin embargo, aunque se mantendría elevada, 56.5% (n=1198), la probabilidad de que fueran capaces de rechazar las relaciones sexuales en caso de que la pareja se negara a usar el preservativo para el grupo de los estudiantes, no obstante, se observa una notables reducción en las proporciones comparado con lo registrado para la variable anterior, y sería entre los estudiantes con hasta el 12mo

grado de escolaridad donde la probabilidad sería aún más baja; contrariamente a lo que se observa en el grupo de Enfermos con SIDA, donde ésta es mayor con respecto a la observada para el grupo de los estudiantes, y también mayor que la observada para la exigencia del uso del preservativo (Tablas 6,7, 12, 17,18, 23 y 27 de los anexos).

Todos tendrían siempre suficiente dinero y serían capaces de ir donde pudieran comprar el preservativo; pero es poco probable que fueran capaces de no mantener relaciones sexuales hasta contraer el matrimonio, o de tener una sola pareja sexual durante toda la vida. De igual forma, es escasamente probable de que se hable con los padres sobre temas referentes al sexo.

Para los estudiantes del ámbito rural no se observa un posicionamiento claro en cuanto a que si es la mujer la que debe de solicitar el uso del preservativo, o con respecto a que es el hombre quién debe de comprar el preservativo, sin embargo, las mujeres y aquellos individuos con menos grados de escolaridad, están en mayor proporción de acuerdo con el planteamiento anterior. Hay poca probabilidad de que se esté de acuerdo con que la protección de los dos durantes el acto sexual sea responsabilidad exclusiva del hombre; sin embargo aumenta ligeramente la probabilidad de que se considere que las relaciones sexuales deben ser espontáneas; y es entre las mujeres, los estudiantes de ámbito urbano y aquellos de ramas de ciencias de salud que la probabilidad es más elevada; mientras que en el grupo de Enfermos con SIDA ésta baja notablemente.

Todos los encuestados consideran que el uso del preservativo es algo bueno para su salud, no obstante, el 29.2% (n = 1198) del total de los estudiantes, afirman también que éste disminuye la satisfacción sexual, y es entre los hombres, y aquellos individuos del ámbito rural donde es mayoritaria

esta posición, a la par que es escasamente compartida por los integrantes del grupo de los Enfermos con SIDA (Tablas 8, 13, 19, 24 y 28 de los anexos).

Y tal como se ilustra en las tablas 9, 13, 20, 24 y 28 de los anexos, la mayoría de los encuestados no está de acuerdo con el planteamiento según el cual el SIDA es algo difícil de contraer; sin embargo solo el 1.4% (n=1198) de los estudiantes, y el 8.3% (n=203) del grupo de los Enfermos con SIDA acreditan que sus conocimientos sobre sexualidad y el VIH y el SIDA y las Enfermedades de Transmisión Sexual no son suficientes.

VALORACIÓN DEL COMPORTAMIENTO SEXUAL CON RESPECTO A LA