Chapter 2: Developing a Contextual and Relational Perspective of
2.2.3 Limitations of current approaches
El creador de la terapia gestalt (TG) fue Fritz Perls, quien primero fue psicoanalista y, luego de separarse de la doctrina de Freud, comenzó a desarrollar su pro- pio sis tema. El principio básico de esta terapia es el si guiente:
Las carencias personales y los deseos psicológicos preci- pitan al ser humano hacia la desesperación por satisfacer- los; cada vez que se satisface un deseo, inmediatamen- te aparecen otros nuevos en el mismo lugar. Cuando este proceso se desarrolla normalmente, entonces el ser humano se adapta psicológica y biológicamente a
Las carencias personales y los deseos psicológicos precipitan al ser humano hacia la desesperación por satisfacerlos; cada vez que se satisface un deseo, de inmediato aparecen otros nuevos en el mismo lugar.
su medio ambiente. En el caso de que se encuentre disminuido el reconocimiento del propio cuerpo o el reconocimiento de las necesidades psíquicas, el cami- no será hacia la enfermedad.
Desde el punto de vista terapéutico, “cuerpo y alma” son dos aspectos de la naturaleza humana ín- timamente relacionados entre sí, de tal manera que la riqueza de las capacidades intelectuales no es completa si no se desarrollan de igual modo la conciencia de los sentidos y el reconocimiento de la expresión corporal. Todo ello es posible conseguirlo a través del trabajo gestáltico grupal.
La terapia gestáltica grupal (TGG) es rica en con-
tenido humanístico. Utiliza, en primer lugar, las capa- cidades creativas de cada ser humano, al mismo tiempo que restituye la salud personal por medio del mante- nimiento de la autorregulación del organismo. Cada ser humano debe aprender a darse cuenta de que en el
aquí y el ahora tiene la capacidad de orientar su propia
vida y tener bajo control sus emociones. En la medida en que el ser humano sea más neurótico, le será más difícil lograrlo a plenitud y tendrá que aprender a con- seguirlo.
Fritz (Frederic) Perls nació en Alemania en 1893, después de graduarse de médico, trabajó varios años en Sudáfrica, hasta 1946 en que radicó en Estados Unidos. Los últimos diez años de su vida los dedicó por completo a formar grupos en el Instituto Esalen de Big Sur-California. Falleció en 1970.
Una gestalt es un todo que incluye y trasciende a la suma de sus partes, haciendo participar, también,
al campo que le rodea. La teoría psicológica de la gestalt, que ya tiene 70 años de antigüedad, hace re- cordar hoy en día a la teoría general de los sistemas. Según los gestálticos, las necesidades organizan el mundo psicológico fenomenológico e integran de manera armónica al comportamiento humano. La necesidad central persiste hasta que se satisface y luego desaparece para dar lugar a otra. En cada momento, tal necesidad organiza la relación entre la persona y su ambiente.
Todo ser humano distingue en su vida lo que es
figura y fondo. De acuerdo con los gestálticos, las per-
sonas neuróticas tienen dificultad para hacerlo, lo que significa que no llegan a satisfacer sus necesidades ni a reemplazarlas por otras; asimismo, les es difícil recono- cer cuáles son, su motivación está confundida y no es real y sus reacciones son estereotipadas.
Algunas de las perspectivas novedosas más convin- centes que sirven de fundamento teórico a la TGG, son las siguientes: a) el poder está en el presente, b) la experiencia es lo que más importa, c) el terapeuta es su propio instrumento, y d) la terapia es muy benéfica como para limitarla a los enfermos.
La palabra gestalt puede significar muchas cosas; así, por ejemplo, puede ser: “conjunto, continente, tamaño, configuración, forma, figura, integración, una totalidad mayor que la suma de las partes”. De una manera práctica, se reconoce a la gestáltica como la escuela psicoterapéutica que emplea los conocimientos de la teoría psicológica de la gestalt y que se identifi- ca con la obra de Perls. En el mundo entero ocupa aproximadamente el sexto lugar dentro de las escuelas terapéuticas.
La gestáltica tiene la influencia de cinco corrien- tes humanistas: el psicoanálisis, el análisis del carácter según Wilhelm Reich, la filosofía existencial, la teoría psicológica de la gestalt, y las religiones orientales, en especial del budismo zen. La TGG considera lo que surge en el aquí y el ahora en el grupo, no lo que fue, o lo que debería ser. La experiencia actual no requiere ser explicada o interpretada, sino que debe ser contactada, sentida, descrita en el aquí y ahora, basándose en la concienciación de lo obvio.
En el encuentro grupal, el interés se centra en el cuerpo, por medio de su percepción total y, sobre todo, externa (sentidos, sentimientos, sensaciones, no existen elementos cognitivos ni imágenes). Perls (1959) dijo: “Deje su mente, use sus sentidos”.
Las gestalt pueden destruirse por las siguientes in- terferencias: a) mala percepción del mundo, el cuerpo
y sus interrelaciones; b) bloqueo en la percepción y ex- presión de las necesidades y c) bloqueo muscular y corporal en el decir y hacer.
Darse cuenta en gestáltica implica percatarse del mundo exterior, del mundo interior y de la fantasía. Toda fantasía tiene una realidad encubierta y toda idea del futuro puede ser, también, ficción irreal.
Metodología
La TG tiene como finalidad el reconocimiento de la realidad interna y externa. Desde este punto de vista, es de poca importancia el reconocimiento de las expe- riencias infantiles en cada ser humano. El punto central de su acción está en la experiencia de los nuevos mo- delos de reacción, que ejercitan el “aquí y ahora”. Para poder conseguir la propia responsabilidad del paciente, se trabajará su tendencia a usar el “pero”, a través del uso del: “yo”, “yo no puedo”, “yo no quiero”. Es muy conocida la técnica de la “silla vacía”: el paciente se sienta en una silla y tiene otra vacía enfrente; sobre ella, proyecta imaginariamente a una persona significativa y con la cual hablará sobre sensaciones, personas, objetos o situaciones. Dentro de las variaciones de este méto- do, el paciente puede presentar diferentes planos de sus conflictos, aprendiendo a vaciar elásticamente sus roles personales y comprendiendo cómo su propia persona tiene necesidades y obligaciones.
Es indispensable señalar que en gestáltica se tienen señales no verbales y paralingüísticas, tales como mo- vimientos corporales, expresiones faciales, tono de la voz, velocidad de la expresión verbal y maneras de co- municarse con los demás.
En el grupo, el modelo de interacción se centraliza alrededor de su director, como si todos formaran una estrella y como si el grupo fuera el mediador del pro- ceso terapéutico. Son muy conocidos los talleres ges- tálticos, en los que no existen fronteras rígidas entre “terapia” y “vivencias”. Se trata, sobre todo, de que los terapeutas y los participantes del grupo lleven a cabo un encuentro humano: “todos juntos y bajo el mismo techo” y durante un tiempo limitado. En la TGG, el te- rapeuta conoce los problemas específicos de cada parti- cipante y trata de conseguir, para cada uno, un modelo positivo de creatividad y espontaneidad.
Los elementos que intervienen en toda metodolo- gía gestáltica son ocho: desensibilización, introyección, confluencia, proyección, retroflexión, deflexión, fija- ción y retención. Describiremos brevemente algunos de ellos.
• Desensibilización. Es un proceso por medio del cual la persona bloquea su sensibilidad a las sensaciones tanto del medio externo como del interior, esto estimula el proceso de intelectua- lización, por lo cual la persona intenta explicar en forma racional su ausencia de contacto sen- sorial. La metodología terapéutica grupal con- siste en facilitar al paciente el contacto con sus zonas de relación con el método de completar la frase: “aquí y ahora me doy cuenta de...”. El paciente debe concentrar su atención en sus zonas de relación, desbloqueando su autointe- rrupción.
• Introyección. Es el uso que hace la persona de conductas distónicas con su yo. La persona está llena de “debes”, a los cuales obedece por diversos motivos, pero con los que no está de acuerdo. Como su espacio personal está lleno de órdenes histórico-vivenciales, le será muy di- fícil crear nuevas gestalts en su vida. La meto- dología consiste en generar polaridades, trabajo con sillas, diálogos externos, mitos y refranes, proverbios y cuentos. De esta manera, se canali- za de modo metodológico un proceso creativo que conduce al paciente a proponerse nuevos modelos de vida más acordes con su realidad. • Confluencia. Es la pérdida de los propios límites
de “yo” con el fin de encontrar la aceptación y reconocimiento del “otro”. La metodología consiste en invitar al paciente a expresar diferen- ciaciones, favoreciendo la separación del “sí”. • Proyección. Es atribuir a otros las situaciones
propias. Esto permite no asumir responsabi- lidades sobre los actos propios, las palabras, los pensamientos y las emociones. La metodología estriba en trabajar con sillas facilitando la re- identificación.
• Retroflexión. Reside en hacerse a sí mismo, bajo la forma de agresividad, lo que la persona qui- siera hacerle a otros. De esta manera, el paciente descarga su energía sobre su “sí mismo” provo- cándose somatizaciones. La metodología consis- te en descargar la energía sobre objetos neutros, después de haber localizado los introyectos. • Deflexión. Se apoya en evitar el contacto una vez
iniciada la acción que va a llevar a cerrar la gestalt. La metodología consiste en enfrentar, confron- tar, manejar fantasías, hacer diálogos externos, cambio de roles y aclaraciones sobre fondo y figura.
• Fijación. Es toda experiencia que se queda trun- ca y sólo produce molestias. La persona puede encontrar uno de dos obstáculos en su vida: a) la obsesión o compulsión que convierte a la solución del problema antiguo en necesidad rí- gida, convirtiendo en rigidez a la figura-fondo y b) la mentalidad lábil que no permite la expe- riencia de cierre de la gestalt. La metodología se basa en buscar figuras alternativas y anclajes en fantasías.
• Retención. Es la interrupción de la continuidad de los acontecimientos, no llegando a consti- tuir unidades en nuestra vida. La metodología se funda en trabajar polaridades, exageración y autoestima, aprendiendo lo que es sostener y re- tener.
Práctica
La primera parte de la práctica consiste en la observa- ción, la retroflexión, la proyección, la interiorización y la reanudación del proceso. Describiremos en forma breve cada uno de estos procesos.
• Observación. El grupo de gestáltica interviene siempre como espectador; se pide al grupo que diga de la persona que interviene lo siguiente: ¿cómo anda?, ¿qué hace con las manos?, ¿qué hace con los brazos?, ¿qué ha ce con los pies?, ¿cómo habla?, ¿cuál es el tono y el
ritmo de la voz?, ¿sus palabras están o no de acuerdo con lo que expresa?, ¿qué siente?, y ¿qué proyección puede desenmas- carar el grupo? En la observa- ción, el bloqueo del contacto visual se resuelve restaurando la voluntad de ver y volviendo a sentir los efectos de mirar. El paciente debe aprender a mirar a su terapeuta y a los de- más integrantes.
• Retroflexión. Será captada por el grupo en ciertos gestos y actitudes; por ejemplo, “enco- gerse” encerrándose cui- dadosamente detrás de los brazos y las piernas cruzadas para que ninguna energía pueda franquear
la barrera hacia el exterior. La retroflexión se supera con la toma de conciencia de sus compo- nentes, el levantamiento del bloqueo y el des- pliegue hacia el exterior de la energía prisionera. El retroflector dibuja siempre una línea demar- catoria entre él y su medio ambiente, produce los cambios en el ambiente que satisfagan sus necesidades. Es una permanente retirada pa- tológica que contacta de modo errado con el mundo.
• Proyección. Se practica frente a la silla vacía, sobre la cual se proyectan los elementos con los que se lucha. La práctica frente a la proyección, como toda transferencia, se realiza con los circuitos de conducta. Cuando un paciente se queja de que su padre no quiere hablarle (Polster, 1974), el terapeuta grupal no tiene que tomar al pie de la letra sus impresiones. Puede indicar al hijo ofendido que dé vuelta a la frase y mencione, más bien, que él no quiere hablar a su padre. Esto permite al paciente percatarse de su juego en el distanciamiento.
• Interiorización. Es un conflicto reprimido, que antes de haber sido llevado hasta su conclusión, desemboca, a menudo, en la interiorización del “adversario”, quien, por lo general, es el autor de la prohibición; al no poder vencerlo, el pa- ciente se ha asimilado a él y juega al incapaz (soy torpe, lo intentaré mañana). Una persona pue- de estar exageradamente consciente de sí misma sólo para no hacer (Polster, 1975), por descui- do, algo de lo que no “quisiera” tener concien- cia. No quiere hacer nada de lo que no desea darse cuenta y no desea darse cuenta de que no está haciendo nada.
• Reanudación del proceso. En el momento de esta práctica hay que abrir de nuevo la herida, re- anudar el conflicto e ir hasta el final; todo debe
escenificarse hasta la reintegración, vista con los propios ojos.
A continuación, daremos una breve descripción de 15 técnicas usadas en gestalt (Polster, 1975; Kertesz, 1977 y Kerman, 1990):
• Banquillo de los acusados. Alguien se ofrece como voluntario para trabajar con el facilitador; esta persona es figura contra el fondo del grupo. Se trata de una experien- cia en comunidad.
La retrofl exión es captada por el grupo en ciertos gestos y actitudes; por ejemplo, “encogerse” encerrándose cuidadosamente detrás de los brazos y las piernas cruzadas para que ninguna energía pueda franquear la barrera hacia el exterior.
• Banquillo flotante. Estando seguro el facilitador de las características de relación de los integran- tes del grupo, expone los dos lados de todas las historias, atacando resistencias.
• Impasse infantil. Se resuelve volviendo a actuar la situación, haciendo presente la falta de satis- facciones positivas y la de recursos propios que llevan a la manipulación del ambiente.
• Observación de los signos de conducta. Se obser- van las partes cerradas y abiertas del cuerpo: in- ferior (apoyo), superior (contacto).
• Concienciación en la pareja. Se aportan estímu- los verbales, físicos y gestuales, estableciendo y restableciendo el contacto.
• Zonas de la conciencia. Se observan las tres par- tes: zona interna (yo niño), zona intermedia (padre-adulto-niño), y zona externa (modales). • Implosión. Se trabaja la desesperación, los duelos,
la auto compasión, el autodesprecio, los temores y las dudas.
• Explosión. Se liberan las energías no usadas, en- capsuladas o polarizadas, consecuencia de las proyecciones.
• Acompañamiento. Se trabaja el contenido y el proceso de la conducta; es similar a la identifica- ción.
• Diálogo. Los diálogos pueden ser internos, ima- ginarios y externos. Es importante encontrar quién determina lo bueno y lo malo.
• Transferencia. La transferencia y la proyección son similares. El trabajo se hace con los circuitos de conducta.
• Asuntos no resueltos. Se practica el contactarse y decir adiós o resolverlos con los ejercicios ante- riores.
• Ejercicios de comunicación. Pueden ser: a) ima- ginación de estímulos, problemas u objetos, y b) expresión no verbal e imitación.
• Trabajo con sueños. Los sueños se practican relatándolos en el presente; se usa la primera persona incorporando verbos y evitando sus- tantivos y adjetivos. Se establecen diálogos en- tre las partes del sueño, sobre todo entre las polarizaciones.
• Despedidas. Aquí, es importante señalar las par- tes de la despedida que ha estipulado el norte- americano-colombiano Brendson a raíz del de- sastre de Armero. Algunos de los 40 ejercicios son: reconocimiento, valorización del tiempo y del ser, entre otros.
Ejemplo: Brindaremos un breve relato de un en-
cuentro grupal efectuado en 1990 en la Universidad Femenina. Las participantes son: Elsa, Cecilia, Adelaida, Giuliana, Carol y Jessica.
Elsa: (molesta). Estoy furiosa, también temero-
sa, ayer manejaba mi auto, mejor dicho, el de mi abuela, por la avenida Benavides. En la curva con Diagonal, entré a ella correctamente, pero, a mi costado, se desplazaba un auto muy grande donde iba una persona sentada atrás leyendo y el que ma- nejaba era prácticamente un anciano. No se pueden imaginar la sensación de impotencia que se siente cuando uno ve que el otro auto se aproxima y no puede hacer nada sino gritar, y el otro no escucha por la ventana cerrada. Total, chocamos. Al bajar, fui insultada, me dijeron que no sabía manejar. Además, el otro propietario me dio su tarjeta y se fue.
Facilitador: Vas a repetir el diálogo que hubo con
el propietario con Cecilia y, después, ambas dirán lo que sienten.
Cecilia: Mire, señorita, usted es muy joven para
manejar, debería haber tenido más cuidado. Yo sé que los trámites que vienen son muy complicados y usted es muy joven para hacerlos; para poder ayu- darla, arreglaremos entre nosotros este problema. Aquí está mi tarjeta, búsqueme mañana en mi ofici- na y lo arreglaremos, hasta luego.
Elsa: En ese momento quise decir: “qué tal raza,
me chocan, me insultan y me dicen que no sirvo, no puedo aguantar la injusticia”.
Cecilia: Yo siento que aprovechó el momento y
sacó ventaja.
Facilitador: Pueden hacerlo. Traigan dos sillas y
hagamos el diálogo hasta agotarlo. (Se realiza). Ahora, continuemos con Elsa.
Elsa: El siguiente diálogo fue con la secretaria del
propietario; fui a su oficina, me hizo esperar dos horas y no me atendió.
Facilitador: (Llamando a Giuliana). Hagamos aho-
ra esa respuesta.
Giuliana: Tenga la bondad de esperar, el doctor J.
está muy ocupado, pero ha dicho que de todas ma- neras la va a atender... El doctor J. le pide disculpas, pero no la puede atender, regrese mañana.
Facilitador: Adelaida, Carol y Jessica son tus amigas
y las personas que han visto tus expresiones, gestos y actitudes; todo ello lo discutiremos en este momen- to (se realiza).
Elsa: Tengo mucho temor al regreso de mi abuela.
Ella es la dueña del auto, siempre me ha dicho que cuide sus cosas; me parece que no cree en mí. ¿Qué me irá a decir esta vez?
Facilitador: Trae una silla y dialoga con ella (se
rea liza).
Ahora, trae cinco sillas. En la primera está el propieta- rio, en la segunda su secretaria, en la tercera el chofer, en la cuarta tu padre y en la quinta tu abuela. Dialoga uno por uno con ellos.
Elsa: Usted no manejó bien, no ha podido darse
cuenta que yo estaba a su costado y ahora quiere aprovecharse del momento. Estoy en mi derecho de reclamar y de exigir que se me repare el auto, exijo que se me atienda cuando voy a la oficina y que no se me haga esperar (llora)... Usted no sabe manejar, ...es muy joven para hacerlo. Debería practicar más. Te pareces a mi hija que tan joven como tú ya quiere sacar brevete, me da risa...
Facilitador: En esa silla que tienes enfrente estás tú,
háblale a tu persona... Tengo rabia de lo que suce- dió, tengo rabia de lo que me dijeron.... por más rabia que sienta sé quién soy y que no cambiará a mi persona resintiéndola... Sé que lo sucedido me hace conectar con los momentos en que yo he escuchado dudas acerca de mis capacidades, de mis posibilida- des, pero por más que las escuche, sé valorarlas y, si me las dicen sobredimensionadas, tengo capacidad para hacerlas cada vez más pequeñas hasta que sean
insignificantes... no tengo dudas de mí, sé cómo ha- blarle a los míos, conozco mis emociones, las respeto