5.3 Static structure factor
5.3.5 Liquid argon
Antes de entrar al análisis del proceso de aprendizaje de la escritura de los niños y niñas en su educación inicial, se debe partir del estudio de una de las fuentes principales que tienen los seres humanos para comunicarse, esto es la escritura, pues el arte de escribir, según lo establecido por la Real Academia Española, permite “representar las palabras o las
ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie” o “comunicar a alguien por escrito algo” o “componer libros, discursos, etc.” (Real Academia Española, 2017).
Por lo anterior, se puede establecer que el proceso de aprendizaje de la escritura de los niños, es una forma que busca interactuar con el lenguaje, que es el medio, el vinculo fundamental de comunicación entre las personas. Al exponer tres planteamientos sobre el leguaje, primero afirma que es “un instrumento que posibilida la integracción de la vida misma, segundo, tiene que ver con el desarrollo del ser humano y tercer que es innato del desarrollo del ser humano”(Vieytes de Iglesias & López Blasig de Jaimes, 2013, pág. 15)
Asi mismo,, Narvarte, en su obra “ Lectroescritura- Aprendizaje Integral” (2011), indicó que la escritura es la adquisición de la técnica de descifrado de una palabra o texto, mediante la transcripción gráfica del lenguaje, utilizando las habilidades cognitivas, sensoriales y motoras que posibilitan este acto, que ofrece las técnicas que posibilitan el aprendizaje. Por eso a la luz de la diversidad educativa, la escritura constituye uno de los objetivos de la instrucción básica, siendo un aprendizaje que se establece como condición del éxito o del fracaso escolar. De igual manera en este proceso inicial es posible detectar algunas dificultades que impiden el aprendizaje de la escritura, en este sentdido es de vital importancia esta etapa ya que si se detectan estas dificultades a tiempo se evitaría el fracaso escolar en los niños. (pág.8)
Las anteriores perspectivas, determinan que el hombre creó la escritura por necesidad, pero no por una necesidad económica, sino por una necesidad de comunicación, de relacionarse con los demás por ser un hombre social desde su nacimiento, el hombre lleva en su mente una gramática universal que los relaciona entre sí.
Es preciso indicar que la escritura es componente esencial de la cultura, la trasmisión de las costumbres, ideas, religión, modos de vida que se han venido implementando durante muchos siglos por vía oral, propagando así los conocimientos; pero, ante la necesidad de una comunicación perdurable, surge la escritura como el máximo exponente de representación gráfica del lenguaje.
Por ello, se puede indicar que la evolución que ha determinado que se desarrolle escrituras, definidas y denominadas por Mariana Narvert, como escritura ideográfica- aquella en la que cada significado lingüístico es expresado por medio de una expresión gráfica-; escritura semiográfica -cada grafía representa la totalidad de un signo lingüístico-; y escritura fonográfica -cada expresión fónica de los signos lingüísticos es representada por la escritura, habiendo una correspondencia directa entre grafía y sonido-. (Narvarte, 2011, pág. 28 a 32)
En la actualidad, la escritura ha dejado de ser concebida solamente como una habilidad que depende especificamente de la motricidad fina, y como proceso de codificación. Desde esta perspectiva se concibe como un proceso de alta complejidad que implica no solo la habilidad de decodificar sino también de significar y dar sentido. En consonancia con este planteamiento Rita Florez Romero y Diana Paola Gómez Muñoz afirman que: Es
importante concebir la escritura como algo más que una mera habilidad, entenderla como un proceso complejo que requiere de diversos aspectos, que requieren de una serie de capacidades que tienen en cuenta la interacción de factores cognitivos, linguisticos emocionales, sociales , culturales y factores relacionados con la enseñanza, y eso, precisamente, es lo que se esperaría promueva el sistema educativo” (pág.107)
Por otra parte, la autora Ana Teberosky en sus estudios sobre las formas de enseñanza –aprendizaje en los ninos y niñas, indica que el lenguaje y la comunicación constituyen aspectos relevantes para desarrollar los procesos de aprendizaje de la lectura y la escritura, por lo que indica que es necesario que el niño adquiera el lenguaje oral, ya que, descubre el mundo y se integra inicialmente con su entorno familiar y luego con la sociedad; realizando diferentes actividades a lo largo de su vida. Es importante “la adquisición y el desarrollo adecuado del lenguaje en los primeros años de escolaridad son básicos, porque proporcionan las herramientas iniciales para un buen desarrollo e integración al medio social.” (Aquino, 2016). Además, afirma que la escritura es un proceso “se enfrenta desde
temprano a la escritura” contexto y de la estimulación.(pág.42)
Asimismo, se establece que es importante considerar que los niños y las niñas tienen un ritmo de desarrollo propio que se hace necesario estimular permanentemente. En el caso del proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura se deben favorecer sus características propias, incentivando el acceso al lenguaje, llevándolos a comprender la importancia que para la comunicación tienen estos procesos, motivándolos para que gocen y disfruten del acto de leer y escribir sin que se sientan clasificados negativamente, rechazados y/o desmotivados.
Ahora bien, en los niños y niñas de cinco a ocho años, además de los usos del lenguaje oral, se requiere favorecer la familiarización con el lenguaje escrito a partir de situaciones que impliquen la necesidad de expresión e interpretación de diversos textos. En este sentido, el avance del niño y la niña de forma general, depende de múltiples estímulos que permiten desarrollar los aspectos específicos del cerebro, manifestándose a través del lenguaje y del comportamiento, es así como el desarrollo psicolingüístico por ello obedece
a una asimilación neurológica de las características fonéticas del idioma y, por otro, a una acomodación psicológica a los códigos lingüísticos culturales del propio entorno, el que acepta o rechaza las comunicaciones del niño.
La escritura se constituye en un proceso individual y a la vez social en la que se configura un mundo y entran en juego saberes, competencias, intereses y está determinado por el contexto en el cual se produce. Es la producción de sentido por medio de signos gráficos y de esquemas de pensamiento para representar y comunicar significados.
Ana Teberosky (Ferreiro & Teberosky, 1979) cuando se refiere a la escritura, refleja claramente la importancia que la misma tiene en el hombre y la educación; recalca que la escritura representa el medio perfecto para el desarrollo intelectual del ser humano, ya que a través de ella, el hombre “escribe” lo que ha aprendido, reconociendo sus aciertos y errores, siendo capaz de corregirlos. Cuando el individuo aprende a leer y a escribir no solamente está aprendiendo a decodificar mensajes y a escribir los mismos, sino que ya está capacitado para comprender los mensajes y crear sus propios criterios.
Asimismo, sobre este punto, la autora Ana Teberosky, sostiene que “el niño, curioso, activo y creador ´por naturaleza, se enfrenta desde temprano con la escritura, con este tipo particular de grafías diferentes del dibujo, que están presentes en el medio, dentro y fuera de sus hogares. En los medios urbanos, esto sucede con la señalización de las calles, carteles de propaganda, anuncios, etiquetas todo tipo de mensajes escritos. En el caso de niños pertenecientes a zonas rurales o a hogares de bajo civil socioeconómico, también ocasión de contacto con la escritura a través de productos de uso cotidiano, como envases de alimentos, cigarrillos, etc., a pesar de que las ocasiones de asistir a actos de lectura y escritura o de disponer de material escrito para ello son menores. El niño enfrenta pues,
precozmente, con un objeto que irá tratando de comprender: el sistema de escritura. El niño trabaja cognitivamente, trata activamente de comprender, desde muy temprano, las informaciones que recibió del medio y va construyendo hipótesis acerca de la naturaleza de la escritura.”, pues para ella, “El jardín de infantes debería cumplir la función primordial de permitir a los niños que no tuvieron adultos alfabetizados alrededor, obtener esta información de base, sobre la cual la enseñanza cobra un sentido social (y no puramente escolar)”(Vieytes de Iglesias & López Blasig de Jaimes, 2013, pág. 48 a 50)
El proceso de adquisición de la escritura presenta unas etapas, que Emilia Ferreiro y Ana Teberosky (1979), han explicado a partir de investigaciones hechas con niños y niñas, que presenta en dos etapas:
1. Icónica: El niño y la niña inician con el dibujo infantil como primer trazo significativo que corresponde al garabateo como parte de su realismo infantil. Siempre le da sentido a lo que hace a través de una explicación; indiferenciación entre escritura y dibujo: Mezclan algunas grafías parecidas a las letras, con otras que son letras y con dibujos que representan lo que quieren decir y guiados siempre por una teoría, una hipótesis, una conjetura inteligente, el niño y la niña a medida que escriben van haciendo sus propias hipótesis, tratando de relacionar lo que escriben con lo que quieren decir. Es así como se presentan las siguientes hipótesis:
- Hipótesis de nombre: La escritura de nombre debe ser acorde con el objeto que
representa. Por ejemplo: se le pide a un niño, que escriba su nombre (Ricardo) o el de su padre (Juan). Él piensa que el suyo es más corto porque, es más pequeño que su padre, y así lo representa con grafías
- Hipótesis de variedad: Las letras iguales o repetidas no se pueden leer. Por
ejemplo, escribe la palabra papá con cuatro o más letras diferentes y busca diferentes formas de combinarlas, para que según él se pueda leer; Construcción de formas de diferenciación: El niño y la niña empiezan a entender que hay reglas que rigen la escritura para que pueda ser leída y es aquí donde surgen otras hipótesis
- Hipótesis de cantidad: Las palabras de dos o tres letras, él niño y la niña piensan
que no se pueden leer y las escriben pegadas. Ejemplo (el gato)
- Hipótesis sobre el singular y el plural: Cuando el niño o la niña escriben la
palabra en singular la representan por un número determinado de grafías, por ejemplo si se les pide que escriban niño, lo pueden representar (ion), pero si se les pide que escriban niños, ellos escriben (ion ion ion)
- Producción fonética: Ya en esta etapa, el niño y la niña empiezan a ver la
relación entre el sonido y la grafía. A cada sonido le corresponde una letra. Ejemplo (casa – aa), (león – eo)
- Correspondencia fonética: Ya asignan una letra a cada sonido, aunque no
siempre utilicen las adecuadas. Cuando llegan a esta etapa, se puede decir que han iniciado la alfabetización de la escritura.
2. Finalmente, etapa alfabética: Además de darle un valor sonoro a cada letra, los niños y las niñas entienden el código alfabético y se puede decir que ya saben leer y escribir. De esta manera están listos para plantear hipótesis sobre la ortografía y la separación correcta de palabras.
Cabe destacar que el lenguaje escrito es más complicado de captar ya que quien lee lo escrito debe imaginar la realidad y ordenarla mentalmente de acuerdo con la intencionalidad del texto, mientras que el lenguaje oral contiene elementos que facilitan la interpretación de cualquier mensaje. De igual manera, la adquisición de la lectura es compleja en los primeros años escolares y se refiere a “ocho procesos que realiza el cerebro al adquirirla y desarrollarla.” (Aquino, 2016)
6.2.Educación inicial: Primer contacto de comunicación del ser humano en