Noción de Respuesta Social y Estatal
La idea de respuesta estatal y social que se adopta en este trabajo apunta a una perspectiva heterogénea y flexible que permite recoger diferentes prácticas sociales (e in-acciones) realizadas por las diferentes instancias estatales, así como las llevadas a cabo por actores de la sociedad civil y por las comunidades (también con sus in-acciones). En este orden de ideas, la noción de prácticas sociales acude a lo planteado por Bosco Pinto (1987a), quien las define como ―categoría que busca dar cuenta de la acción transformadora que los hombres ejercen sobre su propia realidad o sobre objetos reales‖ (p. 22).
Adicionalmente, dado el peso específico que para esta investigación tiene el análisis de la acción gubernamental, la noción de respuesta se apoya también en algunos aportes clave del estudio de las políticas públicas, aspectos que permiten acercarse a la manera como el Estado decide entre múltiples asuntos, en cómo fija sus objetivos y cómo actúa en pos de ellos; es decir, permite aproximarse al análisis del Estado y las autoridades públicas en acción (Roth, 2010a).
A su vez, corrientes alternativas plantean la necesidad de incluir en el análisis de las políticas públicas a múltiples actores sociales diferentes al Estado y la gubernamentalidad, con el fin de propiciar análisis más deliberativos a favor de la ampliación de las democracias y de un acercamiento entre la política y las políticas públicas (Roth, 2008; Roth& Martínez, 2013). Según autores como Zornoza (2010) y Roth (2010a), la inclusión de estos actores, especialmente la ciudadanía y los grupos de base, permite ampliar la participación democrática como función adicional a la de generación de conocimiento.
Ahora bien, en contraste con las concepciones hegemónicas acerca de las políticas públicas, procedentes en su mayoría del contexto anglosajón, que entienden éstas como orientaciones o
lineamientos que se desarrollan en el plano estratégico, Roth (2010b) afirma que en el escenario latinoamericano no existe una diferenciación tan nítida entre el carácter decisional de las políticas públicas y la función operativa de los planes y programas. Por tanto, se entiende aquí que las políticas públicas, a pesar de su nivel superior, en nuestro contexto están entretejidas con planes, programas y proyectos, los cuales en ocasiones durante su ejecución se redefinen. Es decir, las políticas públicas en contextos como el nuestro son a la vez decisiones y acciones:
Cuando se habla de política pública [en Colombia], se hace entonces referencia a un conjunto de elementos (política, programa, proyecto, acción, y también eje estratégico, lineamiento, plan, medida, etc.) pero, a la vez, se hace referencia a uno de estos elementos en específico: las orientaciones generales. (Roth, 2010b, p. 7)
Esta claridad resulta de suma utilidad para este trabajo, puesto que permite ampliar la idea de respuesta haciendo distancia frente a una noción de política pública vista sólo como una directriz, una norma o un listado de metas. De esta manera se podrá entender la respuesta estatal y social de manera dinámica, más allá de ideas jerárquicas y estáticas.
A diferencia de las perspectivas clásicas de análisis de políticas públicas que las pretenden ver en un ciclo en el que se presentan como momentos independientes la formulación, la implementación y la evaluación (Calderón, 2010; Roth, 2002), se opta aquí por una mirada del accionar estatal y de otros actores sociales en la cual se suceden a la par formulaciones, re- formulaciones, implementaciones, evaluaciones y ajustes. Esta perspectiva permite comprender que alrededor de la acción gubernamental se presentan articulaciones o tensiones con la sociedad civil y con otros agentes privados, a la par que se interactúa directamente con la población beneficiaria o participante (Zornoza, 2010). De esta manera, las políticas públicas, y en general la respuesta estatal y social, pasan de ser vistas únicamente como un cúmulo de decisiones y/o acciones del gobierno, a ser consideradas como los esfuerzos en los que toda la sociedad está
involucrada y el Estado y sus ramas del poder público ocupan un lugar fundamental, pero no el único, dado que el actuar no estatal —de organizaciones sociales, comunitarias y de la ciudadanía en general— tiene una gran injerencia e influencia en la dinámica misma y en los resultados obtenidos. Estas últimas contribuciones se alinean con lo dicho en páginas anteriores respecto al principio de corresponsabilidad entre la familia, la sociedad y el Estado, la superación del Estado-centrismo en salud pública y la reivindicación de la participación de los NNA en los asuntos que les conciernen.
Finalmente, la noción de respuesta remite a algunas miradas complejas que se utilizan en la esfera de las políticas públicas, que las comprenden en un contexto específico en el cual varios procesos influencian su dinámica, procesos dentro de los cuales se encuentran el contexto político y económico internacional, el régimen político existente y las políticas dominantes o proyecto político de este régimen (A. Vargas, 1999), los significados y prácticas de los actores involucrados (Majone, 1997; Muller, 2002), y los discursos socialmente dominantes (Fischer, 2003).
En suma, sin negar las políticas públicas como una expresión fundamental del accionar estatal (Muller, 2002; Roth, 2002), más bien aprovechando algunos elementos centrales de su estudio, se acude al concepto de respuesta y de marco de respuesta como una herramienta heurística y dinámica que permite captar las diferentes prácticas sociales frente a un asunto público dado. Por tanto, más que centrarse en una política pública específica o un plan o programa, se construye aquí un marco de respuesta —el cual es descrito a continuación—, a partir de los referentes de políticas públicas de infancia y adolescencia y de algunos planes, programas y proyectos dirigidos específicamente hacia la ESCNNA.