3.2 Derivative free optimization of continuous problems
3.2.3 Local sampling methods
Con el fin de poder establecer una visión clara de la sintomatología depresiva en la actualidad, de forma similar al apartado anterior, vamos a presentar algunas de las clasificaciones sintomáticas más utilizadas actualmente.
Cuando revisamos los diferentes manuales de psicopatología o artículos sobre depresión, encontramos que todos los síntomas pueden agruparse en las tres categorías de las que venimos hablando a lo largo de esta tesis. Sin embargo, se suele añadir una cuarta categoría en la que se incluyen síntomas emocionales,
anímicos o del humor. Consideramos que esta distinción entre
afecto y cognición puede que no sea del todo necesaria. Este es un tema que ya hemos mencionado anteriormente y que de nuevo postergamos para el estudio empírico de esta tesis. Tan sólo decir que podemos considerar ambos aspectos dentro de una misma categoría, incluso es más, podrían ser diferentes caras de un mismo fenómeno. Numerosa investigación de orientación cognitiva ha demostrado que cognición y afecto están estrechamente relacionados, incluso hay quien afirma que de forma causal, aunque esto es difícil de demostrar, pues generalmente nos situamos en un círculo vicioso: ¿son los pensamientos depresivos los que producen el sentimiento depresivo? o ¿son los sentimientos y afectos depresivos los que producen los pensamientos de tipo depresivo?, es decir, ¿qué es antes, el afecto o la cognición? Incluso sin responder a estas preguntas podemos sostener la opinión de que afecto y cognición puedan pertenecer a una misma dimensión. La relación entre ambos elementos es tan estrecha, que es difícil establecer límites claros. Por todo ello, diferenciar entre síntomas de uno y otro, o considerarlos dentro de la misma dimensión, dependerá fundamentalmente del objetivo del investigador o el clínico.
A continuación presentamos algunas clasificaciones sintomáticas relevantes en el momento actual.
Vázquez (1990a) propone que el conjunto sintomático de las depresiones se puede reducir a cuatro grandes núcleos:
a) Síntomas anímicos: la tristeza es el síntoma por excelencia de la depresión, que se manifiesta por sentimientos de abatimiento, pesadumbre, infelicidad e incluso irritabilidad. Junto a éstos, se consideran dentro de este núcleo, síntomas como ansiedad subjetiva e inquietud.
b) Síntomas motivacionales: especialmente referidos al estado general de inhibición en el que se encuentra el depresivo, y señala el autor dentro de este conjunto de síntomas la apatía, la indiferencia y, en definitiva, la anhedonia, que lo considera el síntoma principal junto con la tristeza.
c) Síntomas cognitivos: fundamentalmente una valoración de sí mismo y del entorno negativa, unida al autodesprecio, pérdida de autoestima, atribuciones internas ante el fracaso, desesperanza e ideas de suicidio.
d) Síntomas físicos: tales como pérdida de sueño o hipersomnia, fatiga, pérdida de apetito, disminución de
la actividad y el deseo sexual, y un conjunto amplio de molestias corporales difusas.
Por último Vázquez (1990a) señala el deterioro en las relaciones interpersonales que se encuentra en la mayoría de los deprimidos y que, sin embargo, generalmente suele ser olvidado en la investigación sintomatológica de la depresión. Estamos totalmente de acuerdo y lo consideramos de suma importancia. Bajo nuestro punto de vista, es uno de los aspectos observables más relevantes de la depresión que debe tenerse en cuenta tanto si nuestro objetivo es descriptivo, como evaluativo o terapéutico. En este sentido, queremos reproducir las palabras de Musacchio (1992) en un artículo dedicado a los aspectos sociales de la depresión, porque describen de una forma muy precisa la situación social por la que pasa el depresivo: “ Las personas deprimidas presentan un repliegue sobre sí mismos que las alejan de los demás. Van desapareciendo los afectos y las relaciones personales. Aquellas personas que sufren de depresión crónica, están poco inclinadas a estimular la creación de nuevas amistades tanto como el mantener lazos afectivos con los grupos de amigos, grupos éstos por cierto más escasos que en las personas normales. Es decir se pierde la red social de sostén afectivo y de apoyo o no se logra nunca armarla. Es un hecho comprobable que la persona depresiva entra en conflicto con los demás por sus demandas explícitas o implícitas de afecto, ayuda y atención” (pág. 20).
Peterson, Maier y Seligman (1993) proponen una clasificación sintomática parecida a la anterior. Presentan los síntomas depresivos distribuidos en cuatro categorías:
a) Humor: a la que pertenecen síntomas como melancolía, tristeza, infelicidad, desaliento, desesperación, frecuentes lloros, etc. En el paciente deprimido no existe prácticamente la diversión, las actividades que antes le entretenían y le divertían ahora no lo hacen, etc.
b) Pensamiento: que hace referencia fundamentalmente a la teoría del estilo atribucional del sujeto desarrollada por los autores.
c) Conducta y motivación: síntomas de pasividad, indecisión y conductas suicidas.
d) Fisiológico: disminución del apetito, del deseo sexual y de compañía, problemas de sueño, disminución del peso, etc. También se producen cambios a nivel químico, sobre todo afectando a los niveles de norepinefrina y serotonina.
No queremos dejar de presentar la clasificación propuesta por Beck (1967), dada la relevancia que el autor tiene dentro del campo de la depresión. De nuevo presenta una división factorial en los cuatro núcleos que hemos visto en otras clasificaciones:
a) Manifestaciones emocionales: estado de ánimo disfórico, sentimientos negativos hacia uno mismo, reducción de la gratificación que se obtiene de la realización de
actividades, pérdida de apego emocional a personas o cosas, períodos de lloro y pérdida de alegría.
b) Manifestaciones cognitivas: baja autoevaluación, expectativas negativas, autoacusación y autocrítica, indecisión y distorsión de la propia imagen corporal.
c) Manifestaciones motivacionales: paralización de la voluntad, deseos de evitación, escape y retirada, deseos de suicidio y aumento de la dependencia de otros.
d) Manifestaciones neuro-vegetativas y físicas: pérdida del apetito, problemas del sueño, pérdida de la libido y cansancio.
Como vemos, el esquema de los cuatro grupos sintomáticos se repite en la mayoría de los autores. Sin embargo, no todas las clasificaciones han sido tan claras y siguiendo este esquema básico. Veamos algunas de estas clasificaciones algo menos sintéticas y estructuradas, con un carácter más descriptivo.
Por ejemplo, tomado de Cabezos (1986) presentamos el resumen de la sintomatología depresiva que realiza Valdés (1979):
a) Inhibición: − Inmovilidad
− Enclaustramiento (casa, cama soledad) − Enlentecimiento funcional
b) Apatía, abulia, desinterés:
− Laboral (dificultades en el trabajo, bajas) − Social (retraimiento, soledad)
− Sexual (anafrodisia, impotencia) c) Dificultades de concentración:
− Quejas amnésicas
− Merma de rendimientos intelectuales
d) Cansancio, fatigabilidad, irritabilidad, intolerancia e) Tristeza:
− Llanto fácil
− Evaluación negativa del pasado (ideas de culpa y autodesprecio)
− Evaluación pesimista del futuro (ideas de condenación y ruina)
− Pérdida de ilusiones (idea de muerte)
f) Cefaleas, dolores osteoarticulares y musculares g) Anorexia y estreñimiento
h) Insomnio
− De madrugada (peligro de suicidio) − De conciliación (ansiedad) − Total i) Equivalentes depresivos − Algias en general − Parestesias − Vértigos
− Síndromes anoréxicos
En esta clasificación resulta difícil encontrar los criterios bajo los cuales se distribuyen los síntomas depresivos en estas nueve categorías.
El Comité para la Prevención y el Tratamiento de las Depresiones (1987), propuso una clasificación de los síntomas depresivos, que aunque algo compleja, recoge de una forma bastante exhaustiva todos los síntomas depresivos, a pesar de que, a nuestro parecer, habría que simplificar las categorías sintomáticas. Divide los síntomas depresivos en dos grandes categorías: los de tipo psíquico y los de tipo somático. Dentro de cada uno de ellos aparecen nuevas subcategorías. De forma resumida, esta es su propuesta: