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Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo, tienen cuerpo femenino, y son idénticas al género humano; pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades.

Í, Liber, 4243

La sirena vive en el mar, canta contra la tormenta y Hora si hace buen tiempo, pues tal es su naturaleza; tiene forma de mujer hasta la cintura, pies de halcón y cola de

'Cuando quiere divertirse, canta en voz alta y clara; si ye el marinero que navega por la mar, olvida su nave y uerme al instante. Recordadlo: ésta es la significación sirenas son las riquezas del mundo; la mar representa mundo; la nave, las gentes que hay en él; el alma es el marinero, y la nave, el cuerpo que debe navegar. Sabed que muchas veces las riquezas del mundo hacen pecar al alma y al cuerpo, es decir, a la nave y al marinero; hacen a el alma se duerma en el pecado, y además perezca. Las riquezas del mundo producen grandes prodigios: hablan y vuelan, agarran de los pies y ahogan. Por eso representamos así a las sirenas; el hombre rico habla, su reputación vuela, y oprime y ahoga al pobre cuando lo engaña. La sirena es de tal naturaleza, que canta cuando hay tempestad; esto hace la riqueza en el mundo, cuando confunde al hombre rico: cantar en la tormenta. El hombre se ahorca por ella, y se suicida entre tormentos. La sirena, con buen tiempo, llora y se lamenta sin cesar: cuando el hombre da riquezas y las desprecia por Dios, ése es un buen momento, y la riqueza llora. Sabed que eso significa la riqueza en esta vida.

PT, vv. 13611414

Como demostró Faral «<La queue de poisson...») el

Liber

es el Jim*er texto en que aparece la

sirenapez.

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Existen en Arabia serpientes aladas llamadas sirenas, que corren más que los caballos y, según se dice, también vuelan. Su veneno es tan fuerte, que la muerte sobreviene. antes de que se sienta la mordedura.

De Bestús, 244 t

Las sirenas, dice el Fisiólogo, son unas criaturas mortíferas constituidas como seres humanos desde la cabeza hasta el ombligo, mientras que su parte inferior, hasta los pies, es alada. Melodiosamente, interpretan cantos que resultan deliciosos; así, encantan los oídos de los marinos, y los atraen. Excitan el oído de estos pobres diablos merced a la prodigiosa dulzura de su ritmo, y hacen que se duerman. Por último, cuando ven que los marinos están profundamente dormidos, se arrojan sobre ellos y los despedazan.

Así, los seres humanos ignorantes e incautos se ven engafiados por las hermosas voces, cuando los encantan las faltas de delicadeza, los rasgos de ostentación o los placeres, o cuando se vuelven licenciosos debido a comedias, tragedias y cancioncillas diversas. Pierden todo su vigor mental, como si estuviesen sumidos en profundo sueno, y, de pronto, el ataque arrebatador del Enemigo cae sobre ellos.

Cambridge, 134135

Hay tres clases de sirenas: dos de ellas son mita mujer y mitad pez, y la otra, mitad mujer y mitad ave.

las tres cantan, una con trompeta, otra con arpa y la tercera solamente con su voz.

PB: Cahier 11, 17z173

La sirena, que canta tan bien que embruja a los hombres con su voz, da e)emplo para que se enmienden

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Existen en Arabia serpientes aladas llamadas sirenas, que corren mas que los caballos y, según se dice, también vuelan. Su veneno es tan fuerte, que la muerte sobreviene antes de que se sienta la mordedura.

De BestúS, 244

Las sirenas, dice el Fisiólogo, son unas criaturas mortíferas constituidas como seres humanos desde la cabeza hasta el ombligo, mientras que su parte inferior, hasta los pies, es alada. Melodiosamente, interpretan cantos que resultan deliciosos; así, encantan los oídos de los marinos, y los atraen. Excitan el oído de estos pobres diablos merced a la prodigiosa dulzura de su ritmo, y hacen que se duerman. Por último, cuando ven que los marinos están profundamente dormidos, se arrojan sobre ellos y los despedazan.

Así, los seres humanos ignorantes e incautos se ven engañados por las hermosas voces, cuando los encantan las faltas de delicadeza, los rasgos de ostentación o los placeres, o cuando se vuelven licenciosos debido a comedias, tragedias y cancioncillas diversas. Pierden todo su vigor mental, como si estuviesen sumidos en proftindo sueno de pronto, el ataque arrebatador del Enemigo cae y Y5

sobre ellos.

Cambridge, 134135

Hay tres clases de sirenas: dos de ellas son mujer y mitad pez, y la otra, mitad mujer y mitad ave. Y las tres cantan, una con trompeta, otra con arpa y la tercera solamente con su voz.

a

PB: Cahier 11, 17273

La sirena, que canta tan bien que embruja a los hombres con su voz, da ejemplo para que se enmienden

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u,

aquellos que han de navegar por este mundo. Nosotros,

que cruzamos este mundo, somos engañados por un canto llmilar: por la gloria, por los placeres de este mundo, que nos dan la muerte, cuando amamos el placer: la lujuria, el bienestar del cuerpo, la gula y la embriaguez, el deleite del lecho y la riqueza, los palafrenes, los hermosos caballos y la hermosura de los tejidos suntuosos. Siempre tendemos hacia ellos, nos corre prisa alcanzarlos. Tanto nos demoramos en los placeres, que por fuerza nos dormimos.

lÉ,Into~ces nos mata la sírena:. es el Demonio, que nos lleva

kmal, que nos hace sumergirnos tan hondo en los vicios, ue nos encierra en sus redes. Entonces nos ataca, se irecipita sobre nosotros, nos da muerte, nos atraviesa el

corazón, tal y como obran las sirenas con los navegantes aire cruzan la mar. Pero hay más de un marino que sabe ardarse de ellas, y villar; mientras surca el océano,

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ele taparse los oídos para no escuchar el canto engano

. Igualmente ha de comportarse el hombre prudente que p sa por este mundo: debe conservarse casto y puro, y

lptaalpl,'arse las orejas, para no oír pronunciar cosa alguna que t

ueda llevarle al pecado. Y así se defienden muchos: 'da d que sus oídos y sus ojos no puedan oír ni n e 3

templar los placeres y las vanidades que a muchos encantan.

GC, vv. 10531112

Hay otros peces [en la India] que tienen trenzas y icuerpo de doncella hasta el ombligo, y por debajo del ombligo, de pez, y alas de pájaro. Su canto es tan hermoso y dulce, que es un prodigio el oírlo; y los llaman sirenas. Unos dicen que son peces; otros, que son aves que vuelan por el mar. Image, 126127

... lo cierto es que las sirenas fueron tres meretrices ban a todos los que se cruzaban en su camino y

que en,ana

a 135

los arruinaban. Y dice la historia que tenían alas y gar5,s en representación de Amor, que vuela y hiere; y que vivian en el agua, porque la lujuria está hecha de humedad,

Brunetto, 131132 (1:136)

Quienes aman a los saltimbanquis, a las bailarinas y a los juglares, están siguiendo no es ninguna fábula la procesión del demonio. El demonio los descarría, y así va engafiándolos. Los envía al fondo del infierno, pues sabe muy bien apoderarse de su presa.

G, vv. 321328

... El canto era tan dulce y bello / que no parecía canto de ave; / sino que se le pudiera comparar / con el canto de la sirena de mar. / Por su voz, que tienen sana / y serena, llaman a éstas «sirenas».

R. Rose, I, vv. 667672

que cantan tan dulcemente, que por su suavidad se duermen muchos hombres sensuales. Pero los navegantes cautos y prudentes, que no quieren oír las voces de las sirenas, se tapan los oídos con cera, es decir, con palabras santísimas y honestas, con buenas acciones y con virtud. De hecho, los hombres vencidos por las voces de las sirenas pierden la luz de su inteligencia y, privados del propio auxilio de su razón, se hunden en el abismo más amargo y en el hedor, tal como dijo Boecio: «En qué profundo abismo,

¡ay'

languidece sumergido el espíritu y, perdida su luz propia,' se esfuerza por ir a las tinieblas exteriores».

Libellus, Y8, n.O XL

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La sirena es una criatura prodigiosa; las hay de tres ¡naturalezas: una es medio pez y medio mujer, otra es medio ave y medio mujer, otra medio caballo y medio mujer. La que tiene forma de pez y de mujer, tiene un aspecto tan dulce, que todo hombre que la oiga cantar se acuesta de buen grado para escucharla, y tanto le agrada su canto, que se duerme; y cuando ve la sirena que el ~ombre se ha dormido, se arroja sobre él y lo mata. Y la ue es medio ave y medio mujer, produce tan dulce sonido e arpa, que el hombre va a oírla con mucho agrado, hasta 1,1 punto de que se duerme; y también esta sirena va a matarlo. Y la que es mitad caballo y mitad mujer, produce un son de trompa tan agradable, que todos los hombres van a oírla con gusto; y cuando el hombre está dormido, debido a la melodiosidad de la trompa, esta sirena lo mata también.

Podemos comparar a estas sirenas con las mujeres que tienen buena palabrería, que engañan a los hombres haciendo que se enamoren de ellas, bien sea por la belleza

de su cuerpo, por las miradas que les lanzan, por las palabras engañosas que pronuncian, o de otro modo. Y,

& cualquier manera en que ella engañe al hombre, él p 1 uede darse por muerto. Como dice el sabio: que todo hombre que abandona el amor de Dios por el amor de la

triu er, puede decir en verdad que ha arribado a mal puerto; y si por sus pecados permanece en aquella situa​ ción, bien puede saber que se perderá en cuerpo y alma.

Bestiaris I, 79So (MS A)

CENTAUROS

IN5

cl( (V.Z)

De modo semejante [a las sirenas], los centauros tienen la parte superior como la de un hombre, y desde el pecho hacia abajo la forma de un caballo.

Así tiene cada hombre dos almas, y es indeciso en sus obras.

Muchos hay que se reúnen en la iglesia mostrando una conducta divina, mientras que constantemente están negando su influencia. En la iglesia son como hombres, pero una vez que han salido de ella, se convierten en muertos. Son, como las sirenas y los centauros, herejes hipócritas y de voluntad doble ( ... ).