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Chapter 6: Comparison Of Constant-Posture Force-Varying EMG-Force Dynamic Models About

6.3.2 Methods of Analysis

La grulla es un ave que tiene el cuello muy largo; y antes de que pueda pasar el alimento a su vientre, recorre tres curvas en su cuello, por la gran longitud que tiene.

Esta grulla nos da auténtico ejemplo de que el hombre, al que Dios ha dado la sabiduría, antes de dejar salir la palabra de su boca, debería hacerla recorrer tres curvas en el cuello, pensando para sus adentros qué va a decir, procurando que sea verdad y que no sea en vano discurso, para que no se le tenga por necio y de poco sentido, y desprovisto de dominio, y voluntarioso. El que abre la boca y arroja palabras vanas y sin razón, se ve

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nenospreciado por las gentes; y de él emanan palabras que no agradan a Dios, pues es un gran pecado el proferir expresiones desordenadas, sucias, erróneas y groseras.

Y os contaré una historia al respecto: un rey tenía tres hijos, y se trataba de un monarca muy prudente. Y al cumplir sus hijos los veinte años de edad, preguntó al mayor qué querría ser en la

vida. Y él contestó, como hombre que tiene poco entendimiento, que querría ser el hombre más rico del mundo, en dinero y en propiedades: , él le contestó que sería un hombre desdichado, que por aquéllos bienes podría él morir y ser traicionado, y llegar a ignorar a Dios y a sí mismo, e incurrir en grandes )pecados. Y después preguntó el rey a su segundo hijo qué querría ser en esta vida, y qué riqueza deseaba poseer; y él respondió que querría ser estornino. Y el rey replicó: por qué?. Porque el estornino siempre va bien icompañado. Y ojalá tuviese él tanta virtud que siempre pudiera gozar de gran compañía, para recibir honra por ello, y para que ellos fuesen ricos y honrados en consecuencia. Y el rey le contestó que era muy noble riqueza aquella que él deseaba tener, y que no podría ocurrir que Ino se convirtiera en un buen hombre. Preguntó el rey a su tercer hijo qué quería ser en esta vida, o qué deseaba tener; y él contestó que querría tener un cuello tan largo como el de la grulla. Y el rey quedó muy sorprendido, y le preguntó por qué había escogido una comparacion tan M y él le replicó: Para que, antes de que saliese mi palabra de la boca, tuviese que recorrer tres curvas en el Liello, de modo que no pudiese errar ni equivocarme. Y el ey, que era muy prudente, comprendió que él había elegido la mejor parte (lo que pidió Salomón a Dios, a aber, que le diera prudencia), y le dijo: Hijo mío, tú as escogido lo menos [¿?], que tienes voluntad de hacer obras con prudencia, y por eso serás rey después de mí.

Así, si quieres ser rey en el reino de Dios, ten humildad y no confíes en la riqueza, en el linaje ni en el boato: pues Dios no ama a hombre alguno si no es por su

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humildad, por las buenas obras que realiza y por cumplir y guardar sus mandamientos.

Bestiaris 11, 2830 (MS B)

TÓRTOLA Y PERDIZ

IN2

(111.4)

En el Cantar de los Cantares, Salomón da testimonio diciendo: « ... se deja oír en nuestra tierra el arrullo de la tórtola» (Cant iji; trad. Nácar).

El Fisiólogo dice de la tórtola que siempre regresa al monte porque no le gusta permanecer durante mucho tiempo en medio de una multitud de gente.

Así veló también el Salvador en el Monte de los Olivos, cuando se llevó con Él a Pedro, a Santiago a Juan, subió a la montafia y allí vieron a Moisés y a Elí , y se oyó una voz de los cielos que decía: tste es mi

quien me complazco».

Y así como la tórtola se regocija a su regreso, del mismo modo se alegrarán los verdaderos seguidores de Cristo con Su retorno.

Y está escrito: «Charlé como una tórtola, y me lamenté como una paloma» Us 38,r4).

El Fisiólogo dice, además, que la tórtola es nluy charlatana. Cuando enviuda, nunca vuelve a emparejars

sino que muere de añoranza por su compafiero.

Así, este páÍaro es semejante a Cristo, que es nuestra parlanchina y prudentísima tórtola, el ave de voz auténticamente dulce, que con sus mensajes evangélicos, encanta todo lo que hay bajo la capa del cielo. Él es en verdad la amable, inocente y sencilla paloma, pues en su boca no se halló falsedad.

Por último, la tórtola tiene el siguiente atributo. De todas las aves y de todos los cuadrúpedos es la más fiel a su pareja. juntos vuelan, y juntos crían a sus polluelos, 1

go

Pero, si se la separa de su pareja, no vuelve a unirse con otra durante el resto de su vida.

Y tú, oh hombre, únete a una sola mujer, para que puedas encontrar morada en la Segunda Comunidad.

Bien habló el Fis, "Ologo sobre la tórtola.

riego: Carlill 217218; Pe,ers, 5759; Zam1,9n, 65, n,o 28

La tórtola es un pájaro sencillo, casto y hermoso, que ama tanto al macho, que mientras él viva no tendrá otro, 'después de su muerte tomará otro distinto, sino que lo ilorará durante el resto de su vida, y no se posará sobre un árbol verde; ésta es la significación. Por la tórtola, como es de razón, debemos entender a la Santa Iglesia, que es humilde y casta, siendo Dios su esposo; y cuando Dios fue afligido y herido a muerte en la Cruz, la Santa Iglesia lloró por Él, y no lo abandonó ni antes ni después. Por eso dicen los profetas que tal permanecerá hasta el fin, que estará junto a Dios y se salvará sin falta. Y la tórtola representa, sabeello, a la Virgen María o al alma santa en verdad, así lo dice la autoridad. ¡Dios nos conceda el de la tórtola! Amén.

PT, vv. 2547

2574

Turtur, la tórtola, toma su nombre de su arrullo. Es una criatura tímida, que vive siempre en las cumbres de las montañas, donde mora en absoluta soledad; pues re~úye las viviendas de los hombres, o cualquier trato con ellos, y se desplaza a los bosques.

En tiempo de invierno, cuando ha mudado, se dice que esta ave se refugia en los troncos huecos de los árboles. Por miedo a que algún lobo ataque a sus polluelos en el nido, la tórtola extiende sobre él hojas de scílla [cebolla albarrana], pues sabe que a los lobos no les gusta

este tipo de hoja.

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Se cree ciertamente que cuando una tórtola enviuda por la pérdida de su esposo, se llena de espanto contra el lecho matrimonial, y contra el nombre mismo de matrimonio. Pues el primer amor la ha engañado y decepcionado por la pérdida de su ser querido, y ya que él se ha convertido para siempre en infiel, se llena de amargura hacia el propio amor ‑‑‑que produce más tristeza debido a la muerte, que dulzura debido al amor. Así que se niega ella a repetir la experiencia, y no rompe los lazos de la castidad, ni olvida los derechos de su legítimo esposo. Conserva su amor únicamente para él, para él solo guarda el nombre de esposa.

Advierte pues, oli mujer, cuánto es estimada la condición de viuda, cuando incluso entre las aves es exhibida.

¿Quién dio semejantes leyes a las tórtolas? Si busco'l hombre que lo hizo, no puedo hallar a ninguno. Pues L ningún hombre se ha atrevido, ni siquiera Pablo se ~trevió, a prescribir leyes acerca de la viudedad. Sólo dice qu desea ver casarse a las jóvenes, con el fin de que tenga hijos, de que sean madres de familia, y de que no de oportunidad alguna al Enemigo. Y en otro lugar, dice: «Es bueno que permanezcan a la altura de Él. Pero, si no son continentes, deberían casarse. Mejor es casarse que arder en el infierno». A Pablo le gustaría que las mujeres tuviesen aquella castidad que observan las tórtolas, pero en otros aspectos insta a la costumbre del matrimonio, porque las simples mujeres rara vez son capaces de alcanzar la condición de las tórtolas.

Dios derramó su gracia y su disposición sobre la tórtola, y le dio esta virtud de la continencia. También puede dejar establecido aquello que todos deberían seguír. La flor de juventud no abrasa a la tórtola, ni la encandilan las tentaciones de la ocasión. No es capaz de traicionar su fe, pues sabe cómo preservar la castidad conyugal que prometió cuando era recién casada. Cambridge,

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92.

Vosotras todas, almas de los fieles, escuchad qué gran casádad hay en un ave tan pequefia. Todo el que asuma el caracter de la tórtola, y desee llevar a su propia alma a buen puerto, ha de imitar la castidad de la tórtola. Así es la Santa Iglesia. Pues jamás, desde que fue crucificado su Señor, y resucitó al tercer día y subió a los cielos, jamás volvió a unirse a ningún otro; sino que a Él desea y espera' y en Su amor y Su caridad permanecerá hasta el final. Así dice Nuestro Sefior Jesucristo: «Quien permanezca coninigo hasta el fin, estará salvado». Y el profeta David dice en un salmo: «Compórtate como un hombre, conforta tu corazón y espera a Dios Nuestro Seflor».

La tórtola huye de las casas de los hombres; así debemos nosotros huir de los placeres del mundo y permanecer junto a los bienes espirituales [MS S: Pero la paloma hace lo contrario: pues le gustan las casas de los hombres, y las frecuenta de buen grado].

PB: Cabier 111, 262

Dice el profeta jeremías: «Perdiz que empolla huevos ajenos / es el que injustamente allega riquezas; / a la mitad de sus días tendrá que dejarlas, /y su fin será el de un necio» (Jer 17JI; trad. Nácar).

El Fisiólogo ha dicho que la perdiz incuba los huevos ajenos y los hace eclosionar; pero cuando los polluelos se han convertido en adultos, se marchan volando, cada uno según su propia especie, junto a sus padres auténticos, y la dejan sola y confusa.

Del mismo modo, el demonio arrebata a la especie de aquellos que son pequeños en juicio; pero cuando han llegado a la justa medida de la edad, empiezan a reconocer a sus padres celestiales, esto es, a Cristo, a la Iglesia, y a los santos profetas y apóstoles, ylo dejan solo y confuso.

Así pues, bien ha hablado el Fisiólogo de la perdiz.

NYs. griego: Zambon, 57, n.o 18; Carfill, 219

220; Peters, 6263

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El moralista dice que la perdiz roba los huevos de los la

así trae al mundo polluelos ajenos; PC demás pájaros, y que ni

pero como su calor no basta para la cantidad.de huevos a que ha reunido, recoge zarzas y las amontona sobre los

huevos para taparlos todos. Pero cuando los polluelos, m rompiendo la cáscara5 salen a la luz, se van cada uno a su ci

auténtica familia, dejando sola a la malvada ladrona. 1 Como la perdiz, el demonio se lleva a los hijos de los si

hombres. Pero cuando éstos, al crecer, abren los OJOS y a reconocen a su padre y a su madre celestiales9 es decir, a

jesucristo y la Iglesia, abandonan a la pérfida perdiz para c( venir a mezclarse con la asamblea de la santa tropa de los

profetas, de los apóstoles y de los santos. Cristo nos dice en el Evangelio: «¡Ay de aquellas que, en esos días, estén

encintas o arnamantenl». Y exclama David: «He sido a concebido en la iniquidad, y mi madre me concibió en el fi pecado». a n

Phys. armenio, 130, n.' XXI Perdix es el nombre de un ave, que es porque pierde a su prole; oíd de qué manera: PT, VV. 1959

1962

Perdix, la perdiz, lleva dicho nombre porque produce