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Long-term speaker verification evaluation

3.8 Effect of ageing on GMM-UBM speaker verification

3.8.2 Long-term speaker verification evaluation

En el año de 1999, Hans George Gadamer, pronuncia una conferencia llamada ―La Educación es educarse‖, en la que el hermeneuta, en base a sus experiencias, quiere defender que ―nos educamos a nosotros mismos, que uno se educa y que el llamado educador participa sólo, por ejemplo como maestro o como madre, con una modesta contribución‖ (Gadamer, 2000:2).

Desde niños se empieza a aprender en mediación, con personas que están acompañando los procesos de los cuales cada uno es responsable. Puede verse en la idea de la conferencia el sentido de una Hermenéutica de la educación. Es cada uno quien construye su propio horizonte, y por lo tanto todo el sistema educativo no es más que un caminar hacia la construcción de propias ideas y conclusiones. Idea que a más de resultar bastante lógica es en la realidad poco practicada.

La verdad es que a nivel educativo, si bien algunos aspectos propios de la Hermenéutica han sido trabajados desde distintos ámbitos, como por ejemplo el mundo escolar desde la sociología, o las precomprensiones, digamos, desde la psicología, o el diálogo desde la construcción de una pedagogía crítica, aún falta camino por recorrer para pensar la escuela en clave Hermenéutica, es decir desde una perspectiva de construcción conjunta del conocimiento.

Entonces podrían surgir las siguientes preguntas: ¿cómo se podría definir a la Hermenéutica desde la educación, en la actualidad? y ¿por qué vincular a la educación una teoría filosófica que habla de la interpretación? En primer lugar hay que reafirmar a la Hermenéutica como el estudio teórico de la comprensión o interpretación en cuanto tal y además como método capaz de realizar el acto interpretativo. Este acto interpretativo se lo realiza desde una situación concreta ligada a la historia de quien interpreta. ―La Hermenéutica debe partir de este principio: el que intenta comprender está ligado a la cosa transmitida y mantiene o adquiere un nexo con la tradición de la cual habla el texto transmitido‖ (Gadamer, 2006:68).

Luego la interpretación es producto de una serie de subjetividades e ideas que subyacen al pensar humano. ―Se trata de descubrir las propias prevenciones o prejuicios y realizar las comprensión desde la conciencia histórica, de forma que el detectar lo históricamente diferente y la aplicación de los métodos históricos no se limiten a una confirmación de las propias hipótesis o anticipaciones‖ (Gadamer, 2006:67). Por supuesto se trata más bien de poner sobre la mesa las diferentes perspectivas que existen sobre un tema particular, intentando generar un ‗diálogo de prejuicios‘, que logre vencer la común idea del ‗Yo tengo la razón‘.

En segundo lugar, y siguiendo a Foucault, diremos que solo ―hay dos formas de acercarse a la realidad, la formalización y la interpretación‖ (Foucault, 1968:292). De la primera ya se encarga la lógica, y de la segunda se encarga la Hermenéutica. Y si consideramos como verdadera la afirmación del filósofo mencionado, concluiremos que la educación es de por sí un acto interpretativo en el que el cruce de horizontes se hace más patente cuando, por ejemplo, el profesor explica su propio ―horizonte‖ al estudiante que posee uno diferente y surge de allí la interpretación, sea ésta de un hecho, de una realidad o de un tema en particular.

Considero que la práctica de la Hermenéutica aplicada a la pedagogía puede generar muchos cambios a nivel educativo, si desde la teoría consideramos que el estudiante ‗arroja‘ todas sus precomprensiones al escuchar o aprender algo y eso genera un nuevo conocimiento, producto de la interpretación, y como de manera significativa44.

Surge la pregunta ¿por qué no concebir una educación donde se pueda mostrar al estudiante muchas posibilidades de elección y se le dé además la posibilidad de ser crítico frente a todas las que se le presenten? ¿Por qué, por ejemplo, no enseñar en la materia de historia, las teorías más pertinentes que existan respecto de un tema en particular, aunque estas sean contrapuestas? ¿No sería esta una mejor forma de mostrar el mundo para que pueda ser interpretado? ¿Y no sería ésta la posibilidad para hacer realidad aquello del ―aprendizaje significativo‖ como una puesta en práctica de esa ruptura en la ciencia llamada ―círculo hermenéutico‖ en la que el estudiante pueda acercarse a su mundo desde sus propias preconcepciones y luego volverse a formar para descubrir algo nuevo? ¿No haría esto realidad las teorías actuales de educación llamadas ―críticas‖ y que propugnan la transformación de la sociedad, a sabiendas, además, de que la teoría juega el papel de horizonte?45

La unidad entre la Hermenéutica y la pedagogía es lo que aquí denomino para el estudio ‗pedagogía Hermenéutica‘. Podría considerarse un término nuevo, en tanto como

44 El aprendizaje significativo desarrollado por Ausubel trata de unir el conocimiento anterior al nuevo, más o

menos análogamente se puede comparar a una soldadura halógena en la que no se pueden separar las piezas una vez unidas.

decía, son pocos los esbozos de Hermenéutica y educación, tratados más bien individualmente o en pequeños textos a manera de ensayo. Se trata de responder o reafirmar la expresión ―la educación es educarse, que la formación es formarse‖ (Gadamer, 2000:2)

CAPÍTULO 2