3.2 Missingness in Longitudinal Data
3.2.2 Longitudinal Data Subject to Dropout
Citando a Durkheim, la categoría de infancia parte de una representación individual y colectiva, en la que se plasma el pensamiento social que se genera a partir de los intereses sociales, políticos, culturales, desde los individuos hasta lo colectivo. De esta manera, la infancia se convierte en un organismo al que se puede vigilar y construir de manera fácil ya que esta se moldea de acuerdo a estas categorías sociales enmarcadas en el tiempo, la crianza, la familia y la escuela, otorgando un significado y lugar a la misma.
Creemos que la infancia, vista como sujeto, ha vivido un nuevo proceso de naturalización, socialización y subjetivación; el cual se ubica históricamente en las últimas décadas del siglo XX e inicios del XXI, momentos en los que se da el paso, histórica y sociológicamente hablando, de “la sociedad disciplinaria a la sociedad de control”; se constituye “la era de la información” y las relaciones y prácticas sociales se ubican en el borde último de la modernidad (Becerra, 2008).
Así, la infancia ha pasado de ser un ente sin nombre o razón de ser, a convertirse en un movimiento social y cultural que ha logrado posicionarse como eje de discusión y atención por parte de diferentes estamentos. Cabe resaltar la labor de diversos historiadores que han ahondado en este tema y han alcanzado a relacionar e incorporar el tema en aspectos como
familia, alimentación, pediatría, la escuela, salud, entre otros, comprendiendo que no hay una sola concepción de infancia, sino que son muchas y que, según la situación, social e histórica de donde se vive, se dan las condiciones de la niñez.
3.4.1 El descubrimiento
Uno de los puntos de partida en la indagación de Philipe Ariès, fue la iconografía alto-medieval donde mostró la forma en que se representaba al niño desde un hombre miniatura a partir de los rasgos y características de los adultos. El historiador revela varios ejemplos de ello, uno de estos es el caso de San Nicolás quien resucita a tres niños que lo
Imagen 4: Atribuido al Fastolf Master en Francia, San Nicolás con tres hijos en una tina de encurtido
(MS. Auct. D. 2. 11, fol. 50v), c. 1440-1450, témperas de colores y pan de oro sobre pergamino. Tomado de https://co.pinterest.com/pin/652459064735050099/.
admiran como su protector, según la tradición ortodoxa, estos tres niños fueron robados y asesinado tras dejar sus cuerpos en una tina, cuando San Nicolás supo de ello, oró a Dios fervientemente quien hizo que resucitaran.
Hablando en términos de corporalidad, la expresión de estos niños es semejante a la de un adulto ya que su cuerpo es reducido a su tamaño, dando muestras de inferioridad, a diferencia de la estatura del adulto. La mayoría de obras del autor, complejiza la forma de percibir la imagen corporal del niño, afectando la exuberancia de sus rasgos. Más adelante en el siglo XIII, aparecen varios tipos de niños acercándose al sentimiento moderno, llegando al punto del niño ángel, el niño Jesús, o la virgen niña, el niño desnudo o el niño muerto.
La aparición del retrato del niño muerto en el siglo XVI marca pues, un momento sumamente importante en la historia de los sentimientos, ese retrato será, en primer lugar, una efigie funeraria que no representa en un principio solo al niño, sino la tumba de sus padres. (Ariès, 1987), este tipo de retratos se repiten en varias pinturas: papá, mamá y alrededor la cantidad de hijos nacidos vivos y fallecidos cada uno desde su posición con el papel que entraba a jugar dentro de esta vida social.
Por otro lado, el niño romano recién nacido que se posaba en el suelo, correspondía entonces al acto en el que el padre lo reconocía al elevarlo físicamente, expresión que, en sentido figurado, se ha convertido en criarlo. Si el padre no “elevaba” al niño, éste era abandonado, expuesto ante la puerta, al igual que sucedía con los hijos de los esclavos cuando el amo no sabía qué hacer con ellos (Piedrahita, 2003).
Con esta manera de centrar la familia en relación a la infancia dentro de la sociedad, se permeabiliza un poco más la concepción del hogar donde el niño pasa a ser miembro de este. Es así que el gráfico de Jaime Borja muestra una línea de tiempo en el que se evidencia como el niño ha formado parte dentro de estas pinturas familiares. Infancia que emerge en los siglos XVII, cobrando un significado mayor a finales del mismo.
Por su parte, la temporalidad de la pintura de los diversos grupos familiares no aparece registrada sino hasta el último tercio del siglo XVII, como se observa en la línea del tiempo. A partir de ese momento, mantiene una producción constante hasta el siglo XIX, lo que
Gráfica 1. Línea del tiempo de la pintura de familia e infancia. Jaime H. Borja Gómez. Tomada de: http://13.82.234.26/retratar-la-familia-y-la-infancia/
confirma el conocido triunfo de un orden social basado en la instauración de la familia nuclear, que es precisamente lo que se representa con más persistencia (Gómez, s.f.).
Retratar entonces la familia y los niños dentro de ella, generaba que estos pequeños se ubicaran de manera en que su cuerpo se viera con madurez. El rostro, gestos, brazos, iban enmarcados dentro de unos cánones que lograron mostrar el adulto miniatura del que tanto se ha mencionado, inclusive la vestimenta se hace similar a la de un mayor, mostrando su futuro dentro de la sociedad.
Imagen 5: Anónimo, Retrato de la familia Fagoaga, óleo sobre tela, siglo XVIII. Tomado de: http://13.82.234.26/retratar-la-familia-y-la-infancia/
La infancia ha sido un tema que se retoma de manera continua, teniendo un carácter cultural, histórico y social, así que, a lo que a esta se refiere, su significado cambia a razón del contexto de la época, por lo tanto, no es lo mismo hablar de una infancia del siglo XX a la del XXI.
De concebir a la niñez como un obstáculo, la protección de derechos y varias instituciones dedicadas a la infancia, han entendido que los niños son portadores de derechos participes en sociedad, por lo tanto, la infancia se divide en dos categorías importantes según importantes según el Ministerio de salud y protección social la primera infancia comprendida entre los (0-5) años de edad y la segunda infancia entre los (6-11) años de edad, por ende, nos permite tener una visión delos primeros once años debida del ser humano. (Ministerio de Salud y Protección - República de colombia., s.f.)
Pero es hasta 1989, en la Convención Internacional de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre, (Jaramillo, 2007) lo define como un sujeto de derecho, reconociendo en la infancia el estatus de persona y de ciudadano. Pensar en los niños como tal, es reconocer los derechos y obligaciones de todos los actores sociales.
Por lo demás partiendo de teóricos como Rousseau, como se citó en Tripeiro (2017) la considera como aquella donde los niños, antes de crecer y madurar, puedan vivir con plenitud su propia infancia. El niño no debe de ser sólo un aprendiz del adulto. La infancia es una etapa decisiva de la vida con peculiaridades propias, y por ello ha de ser, en este sentido, considerada, respetada y protegida. Desde nuestra perspectiva creemos que la infancia vista como sujeto ha vivido un nuevo proceso de naturalización, socialización y
subjetivación; el cual se ubica históricamente en las últimas décadas del siglo XX e inicios del XXI. (Becerra, 2008).
Las concepciones de la infancia han cambiado considerablemente a lo largo de los siglos, los cambios históricos en la concepción de la infancia tienen que ver con los modos de organización socioeconómica de las sociedades (Ariés, 1987), con las formas o pautas de crianza de (Mause, 1991), con los intereses sociopolíticos (Varela, 1986), con el desarrollo de las teorías pedagógicas (Escolano, 1980) así como con el reconocimiento de los derechos de la infancia en las sociedades occidentales y con el desarrollo de políticas sociales al respecto (García y Carranza, 1999). Para el caso colombiano, los estudios de Pachón y Muñoz (1991, 1996). Por todo ello la infancia, más que una realidad social objetiva y universal, es ante todo un consenso social (Casas, 1998). Dejan al descubierto que las concepciones de la infancia no han sido estables sino, más bien, variables en dependencia de las distintas condiciones sociohistóricas. (Piedrahita, 2003).
Según el Ministerio de Salud y Protección social2, la infancia es el período de vida
entre el nacimiento hasta los 11 años aproximadamente, esta fase ha atraído la atención e interés entre los investigadores ya que a través de la historia ha sufrido múltiples cambios que se agrupan en unidades de período y tiempo comprendidos desde concepciones culturales, históricas y sociales.
De esta forma y siguiendo a varios teóricos e investigadores en el tema, se hace propicio realizar un acercamiento a los pensamientos sobre la infancia. En la tabla número 1,
2 El ciclo vital puede dividirse en diferentes etapas del desarrollo, aunque no deben tomarse en forma absoluta
y recordar que existe diversidad individual y cultural. La siguiente clasificación es un ejemplo: in útero y nacimiento, primera infancia (0-5 años), infancia (6 - 11 años), adolescencia (12-18 años), juventud (14 - 26 años), adultez (27 -
se muestran algunos de los cambios que se tenido de forma social y cultural desde el siglo IV hasta el XXI según lo que (Jaramillo, 2007) menciona en su artículo.
3.4.2 El niño como sujeto social de derecho
Teniendo en cuenta lo anterior, se evidencia que la infancia ha pasado desde aquella en la que se ve como un estorbo y así hasta llegar a aquella que se visibiliza como sujeto participe de derechos comprendiendo las múltiples formas de ver, sentir y pensar la infancia. Pero esta última concepción se le debe a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 donde, se define como sujeto de derechos reconociéndolos como ciudadanos y actores sociales, lo que ha permitido el descubrimiento de una infancia que ha llevado a traspasar los límites de la invisibilización. Convirtiéndose en una categoría que se ha ido construyendo como campo de investigación en la cual convergen muchas disciplinas como la historia, ciencia, arte y/o el derecho.
Como se ha abordado anteriormente, los niños, entre el siglo IV a. C. y el siglo XVII d. C., no tenían ninguna clase de autenticidad que los hiciera notar sobre el estado social y cultural y, por ende, el familiar, haciendo que estos fueran excluidos de muchas actividades de participación, pero sí fueron relegados a arduos trabajos de explotación y castigo. No obstante, es hasta el siglo XVIII que se comienzan a ver cambios acertados de concebir la niñez. Acá se da inicio al interés de identificar sus características y necesidades, hasta entender que el niño es una persona que demanda protección y cuidado. Por eso mismo, es