La diferencia entre el más incompetente de los arquitectos y la más perfecta de las abejas, es que el arquitecto ha edificado de entrada una célula en su cabeza, antes de construirla en cera .3
Los instrumentos conceptuales son cronológicamente los primeros que se usan, y son parte básica en todas las fases de la concepción (como se ve en el cuadro anterior). Sirven para utilizar los materiales de la memoria, de los que ya se ha hablado, y su uso se desarrolla a través de una interacción constante entre ellos y las capacidades creativas del individuo (pensamiento o inteligencia creadora).
El estudio de las técnicas de abstracción aplicadas a la arquitectura, resulta fundamental para el aprendizaje y el ejercicio de la concepción. Uno de los autores que analiza esta cuestión de forma más clara es quizás E. de Bono, quien define dos tipos de pensamiento creador: el vertical y el lateral.4
"El pensamiento vertical" usa el recurso inmediato de la lógica más familiar en el contexto suscitado por el problema, siguiendo el curso más claro del razonamiento. Es el pensamiento rutinario que permite economía de tiempo y, sobre todo, una confianza adquirida progresivamente en la conducción del modo de pensar.
Al pensamiento vertical, pertenecería lo que en el subcapítulo 3.2. he llamado "parte inconsciente" del proceso de concepción, y que implica formas de pensamiento automático debidas al aprendizaje y a la adquisición del "oficio". Así a la hora de optar por alguna solución arquitectónica, se tendería a aquellas más convencionales que la experiencia personal o histórica ha sedimentado, y que por conocidas parecen ofrecer más garantías, lo cual no siempre resulta cierto.
"El pensamiento lateral", por contra, constituiría una disciplina que tendería a facilitar el trabajo de invención y a favorecer la adquisición progresiva de un "saber- pensar" original. Su finalidad sería provocar, mediante el ejercicio de una ingenuidad natural o alimentada, la relativización de las convenciones para conseguir ideas nuevas.
A través de él, se deben compensar los errores cometidos por los automatismos y los hábitos de pensamiento. A este modo de pensar pertenecería la "parte consciente" del subcapítulo 3.2., y que tendería a "provocar", a través de diversas técnicas, el ejercicio de la ingenuidad.
Broadbent habla de dos de estas "técnicas creativas": El Brainstorming y la Sinéctica.5
El Brainstorming es una forma de ideación organizada individual y en grupo, desarrollada por Alex Osborn en su libro Applied imagination (1963). Consiste en favorecer el azar de la aparición de corrientes de asociaciones de ideas a través del vertido masivo y descontrolado de éstas.
La Sinéctica se centra en favorecer la aparición de asociaciones a través de la metáfora y la analogía. Cristopher Alexander usa, con algunos cambios, esta técnica desarrollada inicialmente por W.J. Gordon en su libro "Synectics" (1961). La Sinéctica incluye un proceso completo de diseño que introduce interesantes interpretaciones del concepto del análisis (hacer familiar lo extraño) y síntesis (hacer extraño lo familiar viendo el problema bajo una nueva luz). Interpretando la metáfora como una técnica analógica, Gordon define tres tipos de analogías:
1. Analogía personal: El diseñador se identifica con un aspecto diminuto del problema: Si yo fuera esa viga ¿Cómo me sentiría?, ¿Qué esfuerzos actúan sobre mí?, ¿Cuál es mi actitud con los apoyos?, etc.
2. Analogía directa: El problema se compara con otros similares de la misma u otra disciplina, para por similitud o trasposición, establecer una solución. En
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hecho por Utzon de la imagen de las velas desplegadas de los barcos navegando por la bahía de Sidney. Con esta referencia partió para elaborar las primeras ideas del proyecto del famoso Palacio de la Opera.
3. Analogía simbólica: El conceptor intenta penetrar en la esencia del significado especial que atribuye al problema, casi siempre verbalmente, a través de metáforas que conforman un doblete binario formado por un sustantivo y un adjetivo.
Volviendo al discurso de Bono, podemos observar que incluye planteamientos del Brainstorming y la sinéctica. En su teoría, el pensamiento lateral como disciplina intelectual, descansaría sobre los siguientes principios generales:
1. El reconocimiento de las ideas dominantes que polarizan la atención, lo que implica las siguientes actitudes:
1.1. Suspender los juicios a priori suscitados por el enunciado del problema y sustituirlos por juicios alternativos.
1.2. Deshacerse de los clichés: por ejemplo buscando nuevas relaciones función-forma.
1.3. Pensar utilizando imágenes visuales,abandonando totalmente el recurso de las palabras.
1.4. Explotar las posibilidades dadas por las palabras en la exploración de las ideas y su crítica.
2. Creación de nuevos modelos de organización de la información,
lo que conlleva:
2.1. Relacionar arbitrariamente dos elementos del problema que no tengan nada que ver, para suscitar una interacción.
2.2. Dividir en nuevos problemas más pequeños y recomponer problemas nuevos a partir de ellos.
2.3. Convertir un elemento en su contrario: Osborn lo llamó la "técnica del viceversa", y consiste en autoproponerse la pregunta ¿Por qué no al contrario?.
Comparación a escala de uno de los primeros bocetos de Utzon para el concurso la Opera de Sidney (1956) que se inspira en las velas de los barcos de la bahía, y sección de una de las últimas versiones del Anteproyecto (1959)
2.4. Búsqueda de una posible solución en el planteamiento del problema.
3. La analogía: Vale todo lo dicho por Gordon.
4. El reconocimiento de una solución entre las múltiples posibles, escogiendo la forma más simple que condense mayor número de respuestas.
Vistos todos estos planteamientos, sería extraordinariamente interesante ejemplarizarlos con casos concretos del campo arquitectónico, para observar y comprobar cómo la buena arquitectura necesita de un equilibrio entre los dos tipos de pensamiento creador. Esto significa insistir en el ya señalado y necesario equilibrio entre oficio e ingenuidad.
Más adelante, veremos cómo algunos grandes arquitectos realizan estas operaciones, y cómo otros plantean teorizaciones útiles, como es el caso de Purini, Zevi y Venturi, quienes aunque de una forma poco rigurosa desde el punto de vista conceptual, plantean su preocupación por la forma de pensar la arquitectura, en términos muy relacionados con lo expuesto y con interesantes posibilidades de aplicación práctica.