SECTION II. SAMPLE FORMATS
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El Aristóteles neoplatónico: El encuentro con el Islam en España y en las
cruzadas no sólo tuvo importancia política y económica, sino que transmitió también a occidente el conocimiento de Aristóteles; Los árabes conocieron a Aristóteles por medio de los sirios que estaban por su parte familiarizados con él desde el tiempo de los padres de la Iglesia. Después de la conquista de Siria por los
Filosofía árabe
árabes, los califas de la casa de los Abasidas (750-1258) establecieron en Bagdad una escuela de traductores en que sabios sirios tradujeron al árabe los escritos de Aristóteles, de Alejandro de Afrodisia, del Areopagita y de otros muchos filósofos griegos. Pero así conocieron los árabes no al Aristóteles puro, sino un Aristóteles interpretado neoplatónicamente y penetrado de ideas religiosas y científico-naturales sirias. Así, por ejemplo, los escritos Teología de
Aristóteles. y Líber de causis (Libro de las causas), tenidos por aristotélicos, son
puramente neoplatónicos. Este Aristóteles fue posteriormente transmitido, desde España, a la alta Escolástica, lo que condujo a graves confusiones.
Avicena (Ibn Sina, 980-1037), «el maestro del saber», fue el representante más
importante de esta filosofía de oriente. Era oriundo de Bochara, enseñó filosofía y medicina en Ispahán, fue médico' en distintas cortes principescas y murió en Hamadán. Era un aristotélico entusiasta (el «tercer Aristóteles») y compuso más de cien escritos para explicar a su gran modelo. Su Canon de la medicina fue durante siglos libro de texto de esta ciencia. En su obra capital: Libro de la curación, da una explicación del mundo totalmente neo-platónica. Por su propio conocimiento, Dios produjo la primera inteligencia, ésta a su vez la segunda, y ésta los «espíritus de las esferas», que mueven cada uno un cuerpo celeste y determinan hasta el último pormenor todos los procesos del mismo. Dios mismo no se cuida de lo particular, sino que piensa solamente en lo universal. El «espíritu de las esferas» de la luna es el intelecto agente de Aristóteles, que imprime al «intelecto pasivo» de todos los hombres de la tierra las formas esenciales universales. Sólo hay, consiguien- temente, un entendimiento agente, como lo enseñara ya Al Kindi (f 873 en Bagdad), mucho antes que Avicena. Este entendimiento mueve o incita, desde fuera, a pensar a todos los hombres. Alfarabi (t 950) había explicado ya este entendimiento agente como «espíritu de las esferas». Los árabes querían, evidentemente, zanjar la sima entre el Dios perfecto y las criaturas imperfectas y mostrar que todo es obrado por Dios. Sin embargo, su explicación filosófica fue tenida por contraria al Corán. Algazel (Al Ghazali, 1059-1111) escribió contra ella la
Destructio philosophorum (La destrucción de los filósofos), en que defendió
enérgicamente la creación del mundo de
Filosofía judía
La nada, la resurrección de la carne y el poder de hacer milagros ir parte de Dios. Traslada tan radicalmente todo poder a Dios, le niega toda causalidad a las cosas creadas. No es el fuego el que lema la estopa, sino que, al acercarse el fuego, opera Dios la combustión, como opera todo lo demás en el mundo. Los filólogos no hacen sino confundir la sucesión temporal con la motivación causal.
Averroes (Ibn Roschd, 1126-1198), natural de Córdoba, fue el principal representante del centro cultural que crearon los árabes n Córdoba, tras su victoriosa penetración en España. Por España je conocida a la alta Escolástica la cultura árabe. Averroes comentó teniendo gran prestigio en Córdoba como juez y como médico leí príncipe, pero fue luego condenado como hereje por su amor Aristóteles, echado de la corte y desterrado a África, donde murió en Marruecos. Sus libros fueron recogidos y quemados. Se dieron graves prohibiciones y se amenazó con duros castigos a quienes les entregaran el Corán a los gentiles.
a) Amor a Aristóteles: Averroes profesaba a Aristóteles verdadera idolatría. En él veía el «consumador de la ciencia», la «cúspide de la perfección humana». No quiere desarrollar filosofía propia, sino dar a conocer a los contemporáneos al gran Aristóteles. Así compuso tres clases de explicaciones: breves anotaciones, explicaciones de pormenor y comentarios mayores. Estos numerosos comentarios fueron más tarde la fuente principal del conocimiento de Aristóteles para la alta escolástica.
Las tres cuestiones de ¡a época: Averroes contesta a las tres grandes
cuestiones de su tiempo en sentido totalmente aristotélico. 1. El mundo es eterno, pues la materia, como pura potencia, tuvo que existir siempre y, por otra parte, una materia no puede existir nunca sin forma. 2. Los milagros son imposibles, pues una acción libre de Dios no es compatible con las leyes necesarias de la naturaleza. 3. El alma individual del hombre no es inmortal, pues está ligada al cerebro y con él perece. Inmortal es solamente el entendimiento, agente único que, como inteligencia lunar, incita a pensar a todos los hombres. También el entendimiento pasivo es único para todos los hombres. Ahora bien, como todos los hombres juntos sólo tienen un alma, no puede hablarse de una inmortalidad
La alta escolástica
personal. Estos problemas del «averroísmo» produjeron graves luchas en la alta Escolástica.
A)¿La «doble verdad»? Averroes quiere mantenerse fiel a Aristóteles y al Corán. Las contradicciones trata de resolverlas admitiendo en el Corán un doble sentido, un sentido literal para los incultos y un sentido figurado para los cultos. Sin embargo, no quiso enseñar una doble verdad, pues tiene por igualmente inspirados a Aristóteles y el Corán. Escribió contra Algacel una
Destructio destructionis (Destrucción de la destrucción) para mostrar que, a
la postre, religión y filosofía buscan la misma verdad, sólo, que por distinto camino.