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Chapter 5 Conclusions

1. Main results

El séptimo Chakra es llamado Sahasrara, chakra coronal, también denominado centro de la coronilla o flor de loto. A este chakra le corresponde la Glándula pineal (epífisis). Con gran probabilidad influye en la totalidad del organismo, aunque científicamente no se han esclarecido del todo, las influencias de la epífisis.

En el chakra supremo se reúnen todas las energías de los centros inferiores. El chakra coronal es la fuente y el punto de partida para la manifestación de todas las restantes energías de los chakras. Aquí estamos unidos con el ser divino sin atributos y amorfo, que contiene en sí todas las formas y atributos no manifestados. (SHAR&DOM; BAGINSKI).

El séptimo camino, por el que aún hago mi recorrido, es la búsqueda del saber ancestral Mhuysqa que se inicia desde el 2010, al arribar a Chía, la ciudad de la Luna. Surgió entonces una indagación pedagógica que se tejía alrededor de la fractura de la identidad en Chía, antiguo cercado Mhuysqa, la Ciudad de la Luna y de los siguientes cuestionamientos ¿Quiénes somos los habitantes del Altiplano cundiboyacense? Somos descendientes Mhuysqa que hoy no nos reconocemos como tales. Somos descendientes de los antiguos pobladores Mhuysqa de Baqatá y sus diferentes cacicazgos y de los antiguos pobladores Mhuysqa de Hunza y sus diferentes cacicazgos. Entonces, ¿Por qué hoy nos avergüenza ser descendientes indígenas- mestizos? ¿Por qué preferimos ser llamados mestizos y ciudadanos antes que ser indígenas y campesinos? Parece ser que no recordamos que el mestizaje es el producto de la invasión, encubrimiento, colonización: explotación y violación de los europeos a nuestros antepasados. Parece que la historia “oficial” que se cuenta en las aulas escolares ha jugado un papel determinante en la in- memoria. Al parecer, no recordamos nuestro origen: De dónde venimos y quiénes éramos, por lo tanto, ignoramos también quiénes somos.

Esta es una búsqueda de identidad en términos de Jesús Martin Barbero cuyo propósito es contar para escuchar las narraciones y los relatos, como para tener en cuenta a otros; así mismo es una búsqueda en términos de Daniel Pecaut de narrar un relato que permita construir memoria cultural a partir de las experiencias cotidianas, o en mis términos, recordar la memoria colectiva a partir de relatos y experiencias que tejen las culturas en la contemporaneidad. Esto “significa que para ser reconocidos necesitamos contar nuestro relato, pues no existe identidad sin narración, ya que ésta no es sólo expresiva sino constitutiva de lo que somos”. (Barbero, 2001)

Al respecto cabe preguntarse ¿Cuál es nuestra identidad, o cuales son nuestras identidades? ¿Por qué preferimos sentirnos identificados con los invasores, que, con nuestros antepasados, con nuestras raíces? En este largo camino que significa la re-construcción de la identidad me surgió la necesidad personal de salir del aula, de la institución y del municipio para llevar mi búsqueda personal al Territorio Mhuysqa, integrando algunos elementos fundamentales para la Memoria en este caminar, como el Mito y el Ritual, el arte de acción y la creación, para tomar algo de distancia del foco de la lectoescritura y la escuela, aunque estoy inmersa en la práctica de mi profesión docente. Así surgió la búsqueda de ingresar a la Maestría en Estudios Artísticos para reconciliarme con el arte de la academia y construir una propuesta que me permita retornar al Ritual, al camino de la sanación a través del caminar.

En ese tiempo aquí no había absolutamente nada; no había ninguna búsqueda, nada en los años 70; y ahí estuve, me conecté con todo eso, pero en esas búsquedas siempre hubo la pregunta de: ¿yo quién soy? ¿yo de dónde soy?, ¿que soy?, inmediatamente la pregunta se dirigía al territorio de donde yo era, de aquí de Bogotá; entonces esa pregunta saltaba; este territorio es Mhuysqa y de ahí, en medio, en esa búsqueda con los ancianos indígenas y la pregunta por quién, de dónde uno es, cuál es su....el origen de uno, porque todos los indígenas hablan de un origen entonces para hablar uno, de un origen y para relacionarlo con una identidad humana a la vez identidad territorial, surgió muy fuertemente la pregunta por los Mhuysqa. (Tovar Murillo, 2017)

IMAGEN 27 Cerro en Palo verde. Tabio. FOTOGRAFIA: Néstor Martínez. 2015

IMAGEN 28 Cerro de la Valvanera. Chía. FOTOGRAFIA: Angela Vanessa Redondo Otálora. 2016

POR EL SUELO

Por el suelo hay una compadrita que ya nadie se para a mirar por el suelo hay una mamacita que se muere de no respetar Patchamama te veo tan triste Patchamama me pongo a llorar...

Esperando la última ola cuídate no te vayas a mojar escuchando la última rola mamacita te invito a bailar...

Por el suelo camina mi pueblo por el suelo hay un agujero Por el suelo camina la raza mamacita te vamos a matar...

Esperando la última ola

Patchamama me muero de pena escuchando la última rola mamacita te invito a bailar...

Por el suelo camina mi pueblo por el suelo moliendo condena por el suelo el infierno quema por el suelo la raza va ciega...

Esperando la última ola

patchamama me muero de pena escuchando la última rola mamacita te invito a bailar...

TERCE RA RUEDA: CAPIT ULO 2

DE L A ESTÉTI CA MODE R NA COLO NIAL A LAS SE NSI BILIDADES DE LA MA DRE TIE RRA: ¿ARTE, O FRENDA O PAGAME NT O ?

“A estos tiempos los llamamos tiempos de penuria, tiempos de miseria, tiempos de extractivismo ambiental. Tiempos en los que la miseria de, en, y sobre la Tierra, se ha escrito, inscrito y sobre-

escrito por medio de una guerra silenciosa contra las tramas de la vida. Esta guerra se llama Desarrollo”. (NOGUERA DE ECHEVERRY; GIRALDO, 2017, p. 71)

Como punto de partida tomo algunos cuestionamientos iniciales para comprender los imaginarios instaurados por la modernidad-colonialidad en el Mundo ¿Cuáles son los preceptos de la estética moderna colonial? y ¿Cómo de-colonizar la estética? Así mismo es pertinente preguntarse, ¿Cuáles han sido las consecuencias de la colonialidad de la naturaleza? y ¿Cómo aporta la estética decolonial a la decolonialidad de la naturaleza? En esta medida surgen las siguientes preguntas ¿Cómo transitar de la estética moderna-colonial hacia la estética de- colonial?, ¿Cuál es la relación existente entre las estéticas de-coloniales y las estéticas campesinas e indígenas? ¿Por qué es pertinente una estética ambiental? y ¿Cuál es la diferencia entre estéticas y sensibilidades? Finalmente, es de vital importancia plantear el siguiente cuestionamiento ¿Son las estéticas decoloniales o sensibilidades campesinas e indígenas un camino hacia la decolonialidad de la naturaleza? Entonces, se busca diseñar un recorrido a través de la Geo Estética en su doble significación, política y poética, escudriñando las relaciones históricas de poder que se han tejido entre cuerpo y territorio.

Tomando como punto de partida el camino político, como principio masculino se presenta la teo-estética y la ego- estética, la estética moderna- colonial y el diseño del cuerpo ciudadano, para vislumbrar cómo operan los diseños globales a través de la geo- estética como

dispositivo de poder: el museo como institución colonial de apropiación y control del arte de otras culturas, de acumulación y coleccionismo, como de la producción, circulación y consumo del arte denominado folclor, tradicional, regional, autóctono, típico y étnico.

En este tránsito hacia la geo estética como principio femenino es fundamental desplazarse por las estéticas cotidianas y populares que son las que permiten desentrañar el mundo de lo sensible, desprovisto de los cánones de la estética como teoría y del arte como práctica, como de sus diseños globales imperantes en la circulación y comercialización de obras basadas en la mirada pura o estatus de belleza, es decir del régimen mental-visual que ha invisibilizado nuestros otros sentidos como lo sostiene Sonia Castillo Ballén:

Todo nuestro actuar se funda en la búsqueda del sentido, todo nuestro accionar se realiza a partir de nuestra condición corporal y del vínculo que, por tanto, establecemos con el mundo vivo. Corporalmente hablando, nuestra primera forma de conocimiento del mundo la realizamos desde la puesta en marcha de la facultad del sentir, tocar, oler, escuchar, oir, ver, mirar, caminar, moverse, recordar, modos de conocimiento a través de los cuales sabemos y aprendemos respecto de nuestro ser- estar, interactuar-relacionar-sentir y pensar la existencia personal y colectiva. (Castillo, 2014, p. 189)

Posteriormente, se busca adentrarse en el camino poético como principio femenino, en la Geo estética como Giro espacial, cultural y corporal para reconocer el paisaje, la archipelia y el pensamiento estético ambiental transitado por los cuerpos eco-sistémicos, los cuerpos escritura y los cuerpos itinerantes, donde el cuerpo adquiere las dimensiones de artificio o arquetipo en la búsqueda del cuerpo peregrino, de la decolonialidad de la naturaleza, las sensibilidades interculturales y sensibilidades de la madre tierra.

2.1 DE LA ESTÉTICA MODERNA COLONIAL A LA