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Chapter 5 Conclusions

2. Policy recommendations

Para determinar los preceptos de la estética moderna colonial primero es necesario hablar de la modernidad como proyecto civilizador y de su cara oculta, la colonialidad. La Modernidad se instaura en Europa con las Teorías de Nicolás Copérnico, Galileo Galilei e Isaac Newton. (Quijano, 2007) Estas teorías contradicen los filósofos clásicos griegos y la teoría geocéntrica de Tolomeo y Aristóteles, develando el Heliocentrismo: La real posición de la Tierra en el sistema solar y su movimiento de traslación, demostrando que la tierra gira alrededor del sol como los demás planetas.

Empero, a pesar de las observaciones científicas europeas, los siglos XVI y XVII fueron dominados por la religión y la Santa Inquisición, el pensamiento de la época que ha tenido más “veracidad” que la misma ciencia. El eurocentrismo en sus primeras fases es teocéntrico26. Por

esta razón la cultura europea es dominada por el dogma de la religión, del teocentrismo, desvirtuando los postulados de Copérnico y Galileo que nunca fueron reconocidos durante sus vidas.27 Tal fue el poder del dogmatismo de la religión católica durante esta época en Europa que Giordano Bruno fue condenado a la hoguera como hereje por sus pensamientos y postulados. “La teo-estética resultante, vinculada con la colonialidad del imaginario en general y con la colonialidad del hacer y del ser, será un componente indiscutible de la configuración de la matriz colonial del poder en los siglos XVI y XVII, como instrumento de evangelización y de civilización”. (Gómez, 2014, p. 21)

Acerca de la teo-estética europea Pedro Pablo Gómez señala:

En la Europa del siglo XVII, la religión atraviesa el proyecto de modernidad, aunque de una manera distinta a como lo hace en América. De manera general, el

26 GÓMEZ, Pedro Pablo. Seminario de Arte contemporáneo. Universidad Distrital Francisco José de

Caldas. ASAB. Maestría en Estudios Artísticos. Sep.-Nov de 2014

Renacimiento fue un fenómeno teológico eminentemente católico, mientras que la fase de la Ilustración, que se da el siglo XVIII, es un fenómeno secular de raíces protestantes. En el siglo XVII los países protestantes, Inglaterra, Holanda, relevaron a los católicos, Italia, España, como centros de poder económico e intelectual. Sin desconocer el carácter complejo de las relaciones entre sistemas religiosos y sistemas culturales, no se puede negar el papel de la religión en este devenir progresista de los países protestantes. Su rol es clave no sólo para entender la transformación del capitalismo comercial, aventurero, al capitalismo industrial, sino para entender los procesos de control sobre el mundo de lo sensible. (Gómez, 2014, p. 34)

Sin embargo, este “descubrimiento” europeo del heliocentrismo en el siglo XVII, era un conocimiento de los amautas, habitantes de Amerikua o América desde el siglo V a.c en culturas como Mayas, Aztecas, Chavin de Huantar y Mhuysqa. De igual forma nuestros ancestros amerindios conocían los ciclos de la naturaleza, del sol, la luna, los planetas y la Galaxia, los solsticios y los equinoccios como lo han planteado los arquitectos peruanos Carlos Milla y Sadir Milla en sus obras. (Milla, 2006)

La modernidad como proyecto civilizatorio se apoya en la Geopolítica del conocimiento, estrategia que postula el conocimiento científico como única forma valida de producir verdades sobre la vida humana y la naturaleza, considerando estos conocimientos como “universales”, ocultando, invisibilizando y silenciando otras epistemes y a las personas que los producen. (Walsh, 2005) La Geopolítica del conocimiento y la colonialidad del saber se sustentan en el pensamiento científico.

Esta forma de pensamiento racional científico se construye a partir de los postulados del Empirismo surgido en 1620 y el método inductivo, los principales resultados de las teorías planteadas por el inglés Francis Bacon, que buscaban el dominio y el control de la naturaleza a través de la experiencia como única fuente de conocimiento, la observación directa y neutral de la realidad y de los fenómenos, llegando a generalizaciones a partir de observaciones particulares. Por otra parte, en Francia, el filósofo Rene Descartes rechazando la filosofía de la Edad Media propuso un sistema de pensamiento basado en la Razón como valor científico que se

convertiría en Método. Con el Racionalismo se genera la aparición de las 3 culturas y la división entre ciencias duras y blandas; el conocimiento se convierte en punto de llegada, en resultado, sinónimo de verdad inmutable. Con el racionalismo el objetivo de la ciencia se convierte en la búsqueda de leyes “universales”. De igual forma plantea que los sentidos proveen de una representación confusa de los objetos conduciendo al hombre al error. Así, Descartes pone la Razón por encima de la emoción y de la voluntad, planteando como únicos métodos la intuición y la duda: el método cartesiano que publicó en 1637 en el Discurso del Método. (Hurtado de Barrera, 2010)

Esta es la condena de los sentidos que instaura el imaginario moderno y eurocéntrico en todas las identidades geo-culturales colonizadas, clasificadas racial y étnicamente, en términos de Aníbal Quijano. La sensibilidad fue condenada, desvirtuada, invisibilizada, aniquilada. Los seres sensitivos otros fueron clasificados por sus características de genotipo y fenotipo, por su fisionomía, como seres de color, inferiores, barbaros, salvajes y sucios comparables a los animales, opuestos a los europeos blancos racionales, superiores, civilizados, modernos y limpios.

Como sostiene Aníbal Quijano, la modernidad se afianza con Rene Descartes y el paradigma racionalista como conocimiento eurocéntrico que buscaba instaurar una forma de producir el conocimiento según las necesidades del capitalismo. El paradigma racionalista busca el control de la gente, la naturaleza y los recursos de producción, la naturalización de la distribución geo-cultural del poder capitalista mundial y la naturalización de las experiencias, identidades y relaciones históricas de la colonialidad. Es decir, la modernidad colonialidad instaura la matriz colonial del poder (Quijano, 2007).

Por su parte la Ilustración durante el siglo XVIII construirá una concepción de humanidad racial, étnica y cultural en la que los europeos aparecen como el nivel más avanzado en el camino lineal, unidireccional y continuo de la especie. De esta forma el pensamiento se organizó en base a las dicotomías superiores- inferiores, racionales- irracionales, civilizados- primitivos, modernos- tradicionales (Quijano, 2007).

Sujeto y objeto, emergen del pensamiento metafísico y escindido construido por Occidente, pensamiento que se apropió de toda otra manera de saber, sometiendo saberes-otros a recursos turísticos o científicos, incluso patentando en el mundo de la burocracia y la biopolítica del conocimiento, saberes ancestrales que los pueblos originarios han respetado por su sacralidad. (Noguera De Echeverry y Giraldo, 2017)

Siguiendo el pensamiento de Stuart Hall, (Hall, 2010) a partir de estas dicotomías, la Ilustración planteó una escala evolutiva construyendo la imagen de los africanos como bárbaros, caníbales, brujos y demonios; una África que no hacía parte de la historia del mundo en términos de Hegel. Estas imágenes y la construcción de imaginarios alrededor de ellas serán las justificaciones perfectas para la exploración, explotación, colonización y colonialidad de África. Kant hablará de los hombres nariz para referirse a los americanos.28 “La centralidad en el sujeto hace que la estética kantiana ya no sea una teo-estética sino un ego-estética. La consolidación de esa ego-estética se dará por dos vías, la del genio artístico y la del sujeto burgués quien, por haber colmado sus necesidades, puede dar muestras de su capacidad de abstracción de ciertos intereses y de su buen gusto que se manifiesta en su desinterés al juzgar sobre lo bello”. (Gómez, 2014, p. 50)

Entonces, Catherine Walsh señala desde la perspectiva de la decolonialidad, que la modernidad no evidencia sus orígenes en Europa en el siglo XVII y XVIII en Francia e Inglaterra, como pretende mostrar el eurocentrismo, sino que localiza sus orígenes en 1492 durante la invasión, conquista de América y control inter-oceánico trans atlántico. Así surge la modernidad, con la dominación y la explotación por parte de España y Portugal de los indígenas, y posteriormente de los africanos, con la subalternización de las culturas y de los conocimientos de los grupos poblacionales que residían fuera de Europa; de esta forma se fue constituyendo el sistema mundial capitalista, el génesis de la modernidad. (Walsh, 2005 )

28 Castillo, Sonia. Taller de metodologías interdisciplinares y trans-disciplinares. Universidad Distrital

La invasión del Territorio Mhuysqa por parte de los españoles vio la resistencia indígena Mhuysqa encarnada en el Zhipa y el Zaque. El Zhipa el gobernante de Baqatá y sus cacicazgos, entre ellos Chía la ciudad de la Luna, y el Zaque gobernador de Hunza y sus cacicazgos, entre los que se encontraba Suamox la ciudad del sol. Cuando arribaron los invasores españoles, no sólo asesinaron al Zhipa y al Zaque en el territorio Mhuysqa, sino que destruyeron y quemaron el Templo del Sol.29

Desde esta perspectiva se enfatiza en el mito de la modernidad, cuestionando la “superioridad” de la civilización europea; la modernidad no se asume como un fenómeno europeo sino como un fenómeno global, constituido a partir de distintas responsabilidades no observables dentro del mapa geo-histórico occidental. La modernidad guarda el peso de la colonialidad, por eso ésta se presenta como la cara oculta donde yacen las experiencias coloniales, el modelo hegemónico y global del poder. (Walsh, 2005 )

Bajo este contexto el paradigma modernidad-colonialidad se instaura con la imposición de sus cinco colonialidades: la colonialidad del poder, del saber, del ser, de la naturaleza y de la estética. Alfonso Quijano señala como Europa establece un patrón mundial de poder capitalista colonial y moderno a través del colonialismo y de la colonialidad. El colonialismo es una estructura de dominación y explotación, donde el control de la autoridad política, de los recursos de producción y del trabajo de una población determinada lo detenta otra, de diferente identidad. Por su parte, la colonialidad se sustenta en la clasificación racial/étnica de la población del mundo en nuevas identidades geo-culturales como producto del colonialismo (América, África, Lejano Oriente, Cercano Oriente, Occidente y Europa) y en nuevas identidades sociales como productos de la colonialidad (indio, negro, aceitunado, amarillo, blanco, mestizo). (Quijano, 2007)

En palabras de Stuart Hall, el colonialismo plantea la Racialización del otro a partir de su Representación Racial, por esto Fanz Fanon se refirió al racismo como la No- existencia, la inexistencia del “otro”, la anulación del otro: El rechazo del blanco hacia el otro: el negro.

29 Este ha sido re-construido en el siglo XX por el arqueólogo Eliecer Silva Celis. En la actualidad se

Occidente generó diferentes tipos de representaciones populares de los africanos a partir de la diferencia racial en 3 momentos: primero, cuando el otro es convertido en esclavo: la invasión de los reinos de África Occidental por los comerciantes esclavistas europeos como Portugal en el siglo XVI. Segundo, durante la colonización y colonialidad de África: la Colonización de África por parte de Europa, la repartición de sus territorios y el saqueo de sus recursos. Tercero, durante la diáspora africana: migración de los “Tercer mundistas” hacia los continentes “desarrollados” Europa y Norte América después de la II Guerra Mundial. (Hall, 2010)

Hoy, en el siglo XXI la diáspora africana continúa; los africanos huyen de sus territorios desesperados por la guerra y el hambre hacia el “viejo continente” y en su trayectória son convertidos y vendidos como esclavos en territorio de Libia antes de embarcarse en el Mediterraneo. La travesia apenas comienza; los que no son victimas del neo esclavismo y logran embarcase, al cruzar el mar se encontrarán con la mas árdua legislación antimigración de la Union Europea: el sistema Frontex. (Ziegler, 2016)

De igual forma, como los africanos fueron racializados a partir del siglo XIX, también los amerindios, entre ellos los Mhuysqa fueron “blanqueados” por los españoles desde el siglo XVII. Entre las formas de racialización de los Mhuysqa encontramos primero la evangelización y después la servidumbre. En la actualidad una nueva forma de racialización la constituye el patrimonio. El discurso de patrimonio ha sido creado para “proteger” la cultura material, es decir para apoderarse de los objetos y confinarlos en los museos. El discurso del patrimonio legitima la profanación de cementerios y lugares sagrados como la extracción de las ofrendas que yacen enterradas permitiendo el equilibrio del planeta. De esta forma, los lugares sagrados son saqueados como sucede actualmente en el territorio de Soacha, cuyo cementerio profanado será urbanizado y los “hallazgos Mhuysqa” confinados en el museo. Pero ¿qué consecuencias trae para la Tierra y el equilibrio natural la profanación de lugares sagrados?

Entonces, Aníbal Quijano señala que la Colonialidad del poder, reconoce la “raza” como un término inventado y acuñado por Occidente para legitimar la categorización de la población mundial en términos de “superioridad” e “inferioridad”. Este término de “raza” que Occidente crea, clasifica las poblaciones y las sociedades a partir de dicotomías: civilizado-bárbaro, limpio-

sucio. Es así como la colonialidad del poder se constituye como un espacio de relaciones sociales de explotación/dominación y conflicto articuladas en torno al control del trabajo, la propiedad, el sexo y sus productos, la reproducción de la especie, la subjetividad y sus productos materiales e intersubjetivos, incluido el conocimiento, la autoridad y sus instrumentos de coerción en particular, para asegurar la reproducción de ese patrón de relaciones sociales. (Quijano, 2007)

Sobre los Sagrados Cerros Mhuysqa de la sabana cundiboyacense: Tensaqa y Tchiguachi, se erigieron las iglesias de Monserrate y Guadalupe. Sue y Chía fueron remplazados por el dios cristiano, por la cruz cristiana que nada tiene que ver con la constelación de la cruz del sur de la que emerge la Chacana: Puente cósmico que enlaza el antiguo ciclo con el nuevo ciclo constituyendo el Tiempo en espiral que alberga un Día Fuera del tiempo que hace del tiempo cíclico y no lineal.

Los Mhuysqa fueron considerados la clase social más baja, por debajo de los mestizos, a excepción de los negros considerados esclavos, menos que animales, por eso fueron convertidos en sirvientes de los españoles. La clasificación social se legitimó a partir de las instituciones sociales coloniales: la iglesia, el ayuntamiento y el virreinato y de las instituciones económicas coloniales: la mita, la encomienda y el resguardo.

Ahora, las Lagunas Sagradas de Iguaque y Guatabita, lugares de ofrenda y pagamento Mhuysqa se han convertido en parques naturales bajo el nuevo discurso de patrimonio, discurso elocuente que no protege los páramos y reservas de agua, sino que entrega los nacimientos de las fuentes hídricas a la explotación minera y las hidroeléctricas.

La modernidad-colonialidad se autodenomina como un no-lugar que todo lo ve. Sin embargo, aunque ha sido su pretensión hablar de una “universalidad” desde la que busca controlar la totalidad, es decir las particularidades, bien es sabido que Europa se constituye como un centro hegemónico que ha buscado a través de las instituciones (ideológicas, económicas, políticas, estéticas y artísticas) establecer el imaginario de la modernidad para la constitución del sistema-mundo. (Gomez P.P, 2008)

La Invasión de América como de África reconfiguró el territorio en términos espaciales, físicos, culturales, estéticos, sociales y económicos. Los discursos de fronteras impusieron límites a la Tierra que recorrían libremente las tribus nómadas. De igual forma, estos discursos a través de la cartografía construyeron imaginarios de poder donde la representación de los continentes hizo ver a Europa como inmensa y poderosa.

El cartógrafo moderno alemán Gerard Kremer conocido como Mercator proyectó el planisferio que determinaría la imagen del mundo en la era moderna, convirtiéndose en el paradigma eurocéntrico cartográfico imperante desde 1600. Esta cartografía eurocéntrica utilizó dos tercios para representar el hemisferio norte y sólo un tercio para representar el hemisferio sur. Así, “las potencias coloniales blancas aparecen representadas mucho más grandes de lo que son en realidad, ocurriendo precisamente lo contrario con los territorios del sur del mundo, habitados por pueblos de color… los equívocos y problemas encontrados –en esta cartografía eurocéntrica- benefician siempre a los países habitados por la raza blanca y a aquellos que han mantenido lazos de dominio político, social y económico sobre otras naciones”. (Marchant, 2002, p. 97)

Las épocas de la invasión sustentarán su poder en la “domesticación de la barbarie”, en la aculturación, sometimiento y adoctrinamiento religioso de los Otros considerados menos que animales, deshumanizados. El primer instrumento para aniquilar, eliminar, forzar, y doblegar a las comunidades indígenas de América y de África fue la fuerza, representada en su “uso legítimo” de la espada y la pólvora. Posteriormente, el adoctrinamiento religioso jugó un papel fundamental en la desaparición, rendición y sumisión de los pueblos indígenas; al entrar la Cruz como símbolo de poder religioso de redención que redime los “pecados”; de esta manera los cuerpos fueron domesticados.

Respecto a la satanización del cristianismo a las prácticas culturales y artísticas indígenas durante la invasión de América, Fernando Duque Meza señala:

A partir de 1492, miles de máscaras precolombinas fueron quemadas por los conquistadores españoles como “instrumentos del demonio”; sus constructores

chamanes fueron perseguidos, torturados y asesinados por ser portadores —nada menos— que, de la memoria viva de la comunidad, que había que desterrar a como diera lugar. Si un aborigen era sorprendido en rituales o ceremonias portando máscaras, era asesinado, y si era un español, le era cortada la nariz como advertencia y señalamiento perpetuo de su “herejía”, de su traición a los principios del cristianismo. Mientras tanto, los españoles tuvieron licencia, ganada a sangre y fuego, de traernos desde España y Europa la brujería, que hoy no pocos ignorantes e ingenuos confunden con las actividades chamánicas y los ritos indígenas. (Duque Mesa, 2011)

El postulado colonial de los españoles e ingleses: “Los indios no tienen alma” justificó no solo la invasión, violación, ultraje y explotación de hombres y mujeres indígenas de diferentes culturas y lenguas, sino el adoctrinamiento religioso a través de la evangelización, de la imposición de la religión católica como único instrumento de salvación.

La crítica a la Modernidad que plantea Beatriz González Stephan, teórica venezolana, la realiza a partir del diseño del cuerpo ciudadano durante la época hispana. La “modernidad” constituye un proyecto civilizatorio, de domesticación de la “barbarie”, basado en la racionalización del cuerpo y del espacio. El cuerpo humano como ser homogéneo, ciudadano, ser civil, sujeto del estado fue implantado en Latinoamérica a través de mecanismos de orden como discursos de limpieza y políticas de higienización (manuales de urbanidad y gramática), para ser susceptible de normar, vigilar y controlar. Por su parte el espacio fue racionalizado a través de los discursos de fronteras fundacionales (constituciones y disciplinas como la geografía y la geometría). Así se inventó la “otredad”, el “bárbaro”, “salvaje”, fuera de la ley establecida, mientras se mapearon todas las riquezas naturales de sus territorios para ser explotadas. (Gonzalez Stephan, 2006)

Durante la colonia, la ego-estética y la estética moderna-colonial, instauraron unos modelos para la “civilización” del cuerpo indígena americano y africano “bárbaro”, para su normatividad y control. Estos han sido denominados por Gonzales como economías

fundacionales. Los manuales de urbanidad, las constituciones y los discursos de fronteras fueron instaurados como mecanismos de captación de la vida nómada de las poblaciones originarias,