General Discussions and Conclusions
7.2 Major Findings from this Study
Además de la mirada a cada uno de los cuatro lineamientos estratégicos que propone el IGPN, nos parece importante mirarlos en conjunto como cuatro aristas que permiten abordar sistémicamente una “gestión del cuidado”: abordar la violencia en todas sus formas con el foco puesto en la familia vinculado a un trabajo estratégico de asocio y viviendo la PN como estilo de vida personal y organizacional. Esto reafirma
que la propuesta se inscribe en la gestación de una “infraestructura de cambio” de la
PN (Naker 2011)
En cuanto al primer lineamiento, aunque el debate fue inicial, esta investigación muestra una semilla para mirar la violencia contra la niñez como un fenómeno único de distintas manifestaciones, grados y en distintos escenarios con una dinámica en telaraña en la que los factores y consecuencias se encuentran entrelazados y son indivisibles. Esto lleva a la necesidad de plantear soluciones de tipo complejo y sistémico con mirada multifactorial y que pongan el ojo en las interrelaciones entre los factores y no cada factor de manera aislada. Implica también poner como mira su erradicación y no solamente su disminución, recogiendo así la radicalidad de los NNA en sus aspiraciones por la que condenaron a la violencia a “cadena perpetua”. Además, es necesario incluir en el debate la territorialidad de la violencia para ver el mapa de sus manifestaciones en su profunda relación con las condiciones estructurales que crean esos vecindarios y entornos tóxicos que no pueden ser vistos como un factor más sino un marco sustantivo de riesgo que aumenta la vulnerabilidad de los NNA frente a la violencia.
El segundo lineamiento que propone la familia como foco estratégico contiene desafíos y advertencias vitales: requerimos revisar la concepción misma de familia a la luz de sus cambios; es preciso notar que hay dos riesgos en esta focalización: “la visión autocrática de la familia” que persiste en la postura de que los hijos son propiedad privada de sus padres (Bácares 2012) y “la familia como chivo expiatorio
social” sobrecargando en ella una responsabilidad del cuidado que la tiene toda la sociedad, el Estado (Barudy 1998) y los propios NNA según lo que ellos mismos han planteado. En efecto, focalizarse en la familia no puede significar retroceder en el logro
123 del reconocimiento de la niñez como interés público cuyo cuidado no puede seguirse confinando al “interior” de la familia (Claux 2014) como ámbito privado y volver a
reforzar el “dolor invisible de la infancia” (Barudy 1998). Es por lo mismo imprescindible trabajar “en” “desde” y “hacia” la familia en tanto sistema abierto con el que la sociedad y el Estado están llamados a interactuar para garantizar el cumplimiento de los derechos de sus miembros (Bácares 2012; Claux 2014)53 con la mirada de la Telaraña multicausal evitando las miradas unilineales y aislacionistas de la familia que hasta ahora caracterizan las intervenciones.
El tercer lineamiento referido al asocio plantea el desafío de revisar el mapa de actores formales y no formales. La familia, los propios NNA, los líderes locales y el Estado son actores sociales de primer orden. El reto es conjugar la necesidad de asocio con la coherencia y alineamiento en función a las aspiraciones holísticas buscando rutas de alineamiento con las políticas públicas nacionales y especialmente locales. Sin embargo, es necesario mirar más allá de lo formal para ubicar aquellas iniciativas en las está la aspiración holística de la PN54. Como todo alineamiento se trata de ver los espacios de coincidencia para seguir una misma dirección y también de ver oportunidades para inspirar con la propuesta holística del “cuidado con amor” allí donde persisten esquemas tradicionales. Para fortalecer el diálogo será importante exponer que el aporte holístico ha sido construido con NNA y socios estratégicos de 5 regiones caracterizadas por una territorialidad de la violencia emparentada con la pobreza y exclusión, lo que le da un peso para pensar en su pertinencia y vigencia dada la configuración que toma la violencia contra la NNA en este tipo de contextos.
Finalmente, el cuarto lineamiento está referido a una “cultura de protección” en la organización lo cual implica desarrollar una cultura organizacional de “cuidado con
amor” aplicable no solamente hacia los NNA de las comunidades sino “en” los trabajadores y sus familias. Este lineamiento tiene un carácter muy innovador y
53 Esta es la misma mirada que ha tenido el Comité de los Derechos del Niño de Ginebra el cual en el año
2006 recomendó al Estado Peruano desarrollar programas de acompañamiento a los padres de familia para promover una crianza que elimine la violencia contra los niños y niñas al interior de los hogares y
para que se implementen todos los derechos lo que implica una “transformación de la familia” hacia un
espacio en donde las relaciones humanas se caractericen por el respeto mutuo, la horizontalidad y la democracia (Nelly Claux 2014)
54 Por ejemplo el Programa de Estimulación Temprana llevado adelante por el Ministerio de Desarrollo e
Inclusión Social que tiene incorporado indicadores de apego y de todo es aspecto del cuidado con amor o ternura que se está proponiendo en este paradigma así como también la integración en un solo programa de la atención de todos los derechos. Se encuentra también en estos momentos un proyecto de ley que busca promover el Buen Trato y otro que propone una nueva Ley de Salud Mental, así como el trabajo pendiente de revisión del Código del Niño y Adolescente para consagrar en forma clara la erradicación del castigo físico.
124 permite —en palabras de sus gerentes nacionales— un “hacer” a partir de su “ser”.
Para ello el “cuidado con amor” debe aterrizar en políticas organizacionales referidas al cuidado de las familias de los trabajadores de tal forma que la PN sea no solo un estilo de trabajo sino fundamentalmente un estilo de vida. Debe además convertirse en plan de formación de capacidades teóricas, metodológicas y terapéuticas (Naker 2011; Barudy). Este lineamiento es un aporte para la gestión pública y privada en cuyos funcionario existen patrones persistentes de autoritarismo, violencia, machismo combinados con actitudes y paradigmas proteccionistas.